El ocaso de los Dioses, un título así parece negativo, pero como todo, tiene matices, siempre positivos. Los dioses de nuestro querido Heavy Metal tienen fecha de caducidad, es la realidad humana, no así su legado, pero la edad no perdona a nadie, como se suele decir, y como hemos visto que van dejando su cuerpo físico (por ejemplo Lemmy recientemente), eso te hace plantearte muchas cosas.

El Ocaso de los Dioses

El Ocaso de los Dioses

Lo primero es que los grupos que dieron vida a este nuestro Heavy Metal están de despedidas, es decir, en un tramo de 5 años no habrá giras de las bandas pioneras del Metal. Esto es una realidad. Black Sabbath se despiden, aunque nadie puede negar que Ozzy seguirá haciendo caja, aunque su salud empieza a mermar. Twisted Sister también se despiden, se acabó la fiesta dijo Dee. Scorpions llevan despidiéndose 3 años, así que nunca se sabe, al igual que Judas Priest. Son sólo algunos ejemplos, pero si cogemos los carteles de los principales festivales de Metal, hay una evidencia: los cabezas son siempre los mismos, o Iron Maiden, o Black Sabbath, o Metallica, etc… esto no es positivo. Salvo excepciones, como la irrupción de Volbeat, el parche de Sabaton o incompresibles posiciones de cabezas de cartel como Avenged Sevenfold o My Chemical Romance, nos vamos quedando sin los llamados “Grandes”. Esa posición es codiciada, y muchas veces lo que se espera de quien la ocupa es espectáculo.

Download Festival 2007

Download Festival 2007

Varios son los grupos que ha parecido que podían ocupar esa honrosa posición en el cartel, pocos los que podrían estar a la altura. Slipknot y Rammstein son dos habituales, y ahí hay para rato, pero poco a poco van quedando menos opciones. Las segundas líneas de los festivales también son, salvo unas pocas, bandas de mínimo 20 años de carrera.

Tras toda esta parrafada, llega el pensamiento. ¿Qué hacer? ¿Quién ocupará su puesto? ¿Está el Metal languideciendo?¿Se muere la escena?

No y un rotundo no. No se muere la escena, aunque en España parezca lo contrario, ante el empeño de algun@s en poner trabas y no facilitar el trabajo de los profesionales del sector. Hay muchos grupos que perfectamente se pueden hacer cargo de abanderar el cambio generacional, pero el problema muchas veces está en el público. En nuestro país se evidencia demasiado: los grandes llenan, los pequeños no.

Ese es el problema, los Dioses se mantienen en su Olimpo, mientras que los demás grupos siguen en un segundo plano. Pero se mantienen ahí porque a día de hoy son el reclamo para vender entradas, y ese es el gran error de gran parte de los Metalheads. Hay que remontarse al nacimiento del movimiento metalero para entender porque lo veo como un error, y no es una persona de cincuenta años la que escribe. Medio siglo va a cumplir el Metal, y en aquel entonces, los grupos cogieron fuerza a base de carretera y manta, conciertos en sitios pequeños, HUMILDAD y apoyo de mentes hambrientas de la nueva música. Traslademos eso a nuestros tiempos. Muchos grupos, muchos estilos, el sonido ha mutado, se ha diversificado, y eso es bueno. A muchos les falta humildad, es verdad, pero a muchos les falta público. Es así de simple. A lo mejor lo que necesitamos el público metalero es que ya no haya “vacas sagradas” para mamar de otras bandas. Estas despedidas pueden significar dos cosas: o la muerte definitiva o una nueva ola. Como seguidor positivo que soy, me quedo con lo segundo. Hay demasiadas bandas buenas, nacionales e internacionales con entre 5 y 15 años de carrera que pueden coger el testigo y liderar a las nuevas generaciones de Metalheads.

Black Sabbath

Black Sabbath

Los Dioses se van yendo, pero dejan un legado, dejan un legado poderoso, variado, fresco, nuevos sub géneros, huracanes sobre el escenario, jóvenes grupos en formación. Los Dioses se despiden, perecen, se retiran, pero su esencia sigue muy viva, y como ya escribí en otro artículo, es hora de honrarlos no dejando que la escena se vaya al garete.

El ”homo sapiens metalhead” está hecho para congregarse en masa, para cantar a una sola voz, para seguir acampando, para seguir aguantando bajo la lluvia, para seguir quedándose afónico, para hacer cola durante horas para dos horas de placer musical. Así que no importa. Que los dioses se vayan, que los cabezas de cartel sean otros, que los metalheads seguiremos siendo una horda, una familia universal que generación a generación se reinventa.

El Ocaso de los Dioses, es una realidad, pero no un problema, más bien, un reto para otros grupos. Metal, una historia sin fin, continuará.

  • Editorial por:
  • Paparazzi.

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1 comentario

Juan Carlos Espinoza

El articulo es excelente. Solo matizar que Scorpions llevan con este 10 retirándose, en el Wacken 2006 fue el primer concierto de despedida. Lo de los egos de ciertos aspirantes a rock star es un buen punto, la arrogancia se a comido a muchos personajes aspirantes a estrellas de rock que pintaban para mito, como los que generaron la primera hola de heavy metal. El otro punto se basa en la maquina de hacer dinero y la codicia. En sus inicios no se llegaban a editar 3 y hasta 6 formatos de un mismo trabajo, en la actualidad lo comente en un programa de radio que produzco para radio on-line, soy fan de Opeth y he comprado 3 versiones diferentes de un mismo trabajo; al inicio no era tan agresivo el marketing, ahora es descarado con los pre-orders y demás artilugios, hay que pensar que el sueldo o la parte de el destinada a gastar en coleccionar música o seguir una banda nobel no aumenta de la noche a la mañana, por ende creo que de seguir asi se volverá un hobby excluyente, y proporcional a tu sueldo. gracias
Facebook: Juan Carlos Espinoza / Ciudad Zero-Radio

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