Incursión finlandesa en Madrid de la mano de Nightwish y de sus compatriotas Beast in Black en lo que puede ser el último concierto “grande” del año en la capital, por supuesto, sin querer ofender a ninguna banda, que últimamente el mundo es muy sensible.
Con un puesto de merchandising con precios escandalosos, recomiendo a ambos grupos que se lo hagan mirar, sobre todo porque el número de asistentes no fue muy elevado, quizá, y tirando por lo alto cerca de tres mil, pero diría que estoy siendo muy generoso, y los bolsillos no están para tanta floritura.
Con puntualidad absoluta y en un horario que podría denominarse infantil, Nightcrawler de Judas servía como introducción a la nueva venida este año de Beast in Black por estos lares, los cuales, curiosamente, hicieron el primer concierto de su vida abriendo para Nightwish, allá en Finlandia
Un telón colocado en posición muy alta tras la batería con la portada de su disco, y dos pantallas con la leyenda “The beast is back” repartida entre ambas con el pseudo león que ejerce de imagen del grupo impresas en ellas, era la decoración que tenían en el escenario. Bueno, eso, y el quinteto propiamente dicho.
La banda de Anton Kabanen, poco a poco va dejando su huella y va arañando seguidores con su propuesta de power metal del siglo XXI. Es más, yo diría que su anterior banda, a corto / medio plazo, se arrepentirá de la decisión que tomó en su momento. El tiempo me dará o me quitará la razón.
Con su segundo álbum en puertas, basaron todo su set en su única entrega discográfica, sin versiones ni solos, simplemente apostando por sus temas, lo cual es de agradecer.
Ante un juego de luces bastante pobre, arrancaron directamente con Beast in black logrando que el público estuviera con ellos desde el primer instante. Su cantante Yannis Papadopoulos saludó a Madrid antes de una gran Eternal fire, si bien Blood of a lion consiguió mucha mejor aceptación dentro siempre de un nivel alto.
La fiesta continuó con The fifth angel y Born again, temas que no pude ni ver ni escuchar por tener dejar la cámara en la taquilla del recinto, por lo que me incorporé justo para la presentación de la balada del grupo, Ghost in the rain, para la que Papadopoulos pidió mecheros (menos más que no pidió móviles con la tontuna de la imagen de la velita encendida, lo siento, soy de la vieja escuela).
Después de los minutos de calma de la balada, llegó el momento psicodélico de la noche cuando sus guitarristas Kasperi Heikkinen con sus infinitas poses, y Kabanen, y también el bajo Mate Molnar, se enfundaron sendas gafas en las que aparecía continuamente el título de Crazy, mad, insane, que quedó un tanto descafeinada por llevar toda la parte del teclado grabada, cosa que también ocurría en el resto de los temas, pero que en esta, todavía se nota mucho más.
Hablaron de su nuevo álbum y tuvieron su momento “Manowar” cerveza en mano antes de una estupenda Blind and frozen, si bien, estas gracias, a mi no me hacen, valga la redundancia… gracia, es más, antes de su último tema, End of the world, también hubo un parón pelín largo, que quitó un poco de dinamismo al concierto.
En cualquier caso, dejaron su impronta y no cabe duda que aún volverán con más fuerza. Seguramente el año que viene ya encabecen su propia gira.
Set list Beast In Black:
- Beast in black
- Eternal fire
- Blood of a lion
- The fifth angel
- Born again
- Ghost in the rain
- Crazy, mad, insane
- Blind and frozen
- End of the world
Ver un concierto de los actuales Nightwish es como trasladarte a otra dimensión de luz y sonido, y en eso se embarcaron uno de los grandes nombres del metal sinfónico en esta nueva gira que les sirve para presentar su disco recopilario Decades, que hace el séptimo de este estilo en su carrera frente a los ocho que tiene en estudio. Dato curioso cuanto menos.
Llegada la hora del inicio, cayó el telón negro que cubría el escenario y en la gran pantalla que presidía el escenario, se inició la cuenta atrás de un minuto, tras la cual, Troy Donockley apareció en el escenario gaita en mano para dar inicio al concierto con la intro Swanheart. Tras la cual, el concierto realmente empezó con dos buenas bofetadas como son Dark chest of wonders y Wish I had an angel en las que una magnífica Floor Jansen puso su toque dejando patente su enorme clase con Marco a los coros, además de un juego de luces, imagen y fuego que echaba literalmente para atrás, cambiándose las imágenes en las pantallas, tanto central como en las laterales en cada uno de los temas que sonaron a lo largo de la noche.
Hacía tiempo que no veía a Nightwish y me esperaba un grupo de “estirados en el escenario”, sin embargo, para nada, pues Marco Hietala y Emppu Vuorinen no pararon un momento, siempre un par de peldaños por debajo de Floor Jansen, que es un animal de escenario como pocos. Troy era más comedido, y evidentemente, tanto Tuomas Holopainen en las teclas como Kai Hahto a la batería, también participaron positivamente en la fiesta. Se podía percibir que entre los miembros del grupo, hay buen feeling.
La recuperada 10th man down no fue muy bien acogida, mas yo celebro que recuperen esos temas que quedaron más olvidados. Pero el trío Come cover me, Gethsemane y Élan hizo que aquello se pusiera de bote en bote. Lamentablemente tuve que sacrificar Sacrament of wilderness y Dead Boy’s poem por el mismo motivo que las dos de Beast in black, pudiendo volver para su guiño al primer disco con Elvenpath.
I want my tears back es Nightwish marca de la casa y así lo interpretó el público, sin adornos pirotécnicos la pudimos disfrutar de lujo. Grandilocuente inicio para Last ride of the day, de lo mejorcito de la noche. Troy se hizo con el micrófono para presentar The carpenter y cantarla hasta que llegaron las estrofas en las que participa Floor y así ir combinándose.
Las revoluciones en el público habían bajado ligeramente, mas se recuperaron con The kinslayer y una nueva tormenta de llamas. A partir de aquí fue un increscendo con Devil & the Deep dark ocean, presentada por Marco Hietala mientras Floor se tomaba una copa de vino junto con Tuomas, y por supuesto con Nemo, que se llevó quizá la mayor ovación de la noche, o al menos una de las mayores. En Slaying the dreamer el sexteto echó el resto y dejaron al respetable con la boca abierta para abandonar después al escenario.
No tardaron el volver con la arriesgada interpretación de The greatest show on earth, pues no es nada fácil que la gente mantenga la atención en temas que son tan largos. A mi se me hizo un poco larga, pero los fans de la banda la disfrutaron, sobre todo la segunda parte de la misma. Otra cosa fue Ghost love score con la que pusieron un broche de oro estupendo a su actuación.
Nightwish desplegó todo su buen hacer y el público se fue de allí con una gran sonrisa. Las expectativas las habían cubierto con creces, y sus dos horas de concierto se habían pasado en nada.
Set list Nightwish:
- Dark chest of wonders
- Wish I had an angel
- 10th Man down
- Come cover me
- Gethsemane
- Élan
- Sacrament of wilderness
- Dead boy’s poem
- Elvenjig
- Elvenpath
- I want my tears back
- Last ride of the day
- The carpenter
- The kinslayer
- Devil & the deep dark ocean
- Nemo
- Slaying the dreamer
- The greatest show on earth (Chapter I: Four point six, Charter II: Life, Chapter III: The toolmaker)
- Ghost love score
- Outro The greatest show on earth (Chapter IV: the understanding, Chapter V: Sea-Worn Difrtwood)
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa














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