Aquí estamos de nuevo de vuelta de uno de los últimos festivales de la temporada, el SUMMER BREEZE 2013 que se acaba de celebrar para regocijo de 35.000 afortunados asistentes en Alemania, esas tierras que tanto bien hacen al Metal. Aquí os contamos nuestras primeras impresiones de este año.

El SUMMER BREEZE es un festival que ha alcanzado la categoría más alta en muy poquitos años. Desde que nosotros vamos (2007) hasta ahora ha cambiado bastante, pasando a crecer y crecer como en general, todos los festivales de ese estupendo país.
Se han acabado los tiempos en que éramos digamos pocos, ya se han vendido este año (con cartel de sold-out) 35.000 entradas lo cual hace que ya no sea tan confortable aunque dista mucho de ser una burrada como el W:O:A o como otro como Graspop o Hellfest.
Está situado en una amplísima y preciosa explanada llena de césped (sin barro) a la cual hay que acceder por unas carreteras comarcales que en este año han estado completamente vacías a la llegada pero no así a la salida. Eso sí, por lo menos en nuestro caso se han olvidado las interminables horas sentados en el coche para intentar acceder al recinto, cacheos a saco en la entrada, bolsita de bienvenida (con preservativo, bolsa de basura y alguna pegatina), pulsera de tela mucho más ancha que el resto de festivales (siempre con logo, pueblo y fecha) y adentro. Es de aplaudir a los diseñadores de la entrada – enorme, preciosa, con aspecto de sierra pero con unas esquinas (la punta de la sierra) que te obligaban a llevarla muy bien cuidada – una pasada).

En este festival no hay distinción de zonas de caravanas, motos y demás. Aquí todos, con coche y sin él están todos juntos lo cual antes de plantar la tienda, sugerimos mirar si los vecinos tienen más watios que los bacalas de tu barrio porque te pueden dar unas noches de flipar. En eso sí que ha perdido mucho ya que este tenía el ambiente más divertido de todos los festivales pero debe ser que la crisis nos está amargando a todos por Europa porque aquí ha descendido muchísimo el nivel de cachondeo, haberlo lo hay en cantidades industriales pero antes era, como en Wacken, impresionante con más payasadas graciosísimas que en otros (incluso que en el W:O:A) pero sobre todo de noche, se nota y mucho que todos andamos un poco tristones.

Ya vendrán tiempos mejores. Además del descenso en el nivel de juerga, gritos, berridos y demás en el camping, lo que sí es un suplicio es ir al WC por la mañana sobre todo para las féminas. Es horrible que para muchas miles de personas en las zonas de acampada, haya seis cabinas contadas de las “Toy-Toy” entrañables en este festi que si antes había pocas, ahora no hay casi ninguna. Suplicio horrible que el público no se merece. Además por la noche más vale que te lleves una linterna porque los recortes también han ido directos a los focos así que ya te puedes grabar las coordenadas de tu tienda en el GPS o te llevas una linterna para encontrar tu tienda y esto todo moco por la noche no mola nada.

Tienes sólo tres zonas de duchas en todo el recinto así que si quieres estar limpito y aseado o madrugas mogollón o te duchas por la noche a 2,50€ – aquí son cabinas individuales, limpias pero llévate las obras completas de Valle Inclán para entretenerte mientras esperas por las mañanas, ay madre que limpitos somos los Metalheads. No hay posibilidad de bono para ahorrarte algo si te quieres duchar todos los días – que casi no lo haces ninguno después de tener contacto con el ogro de Frau (señora) que te cobra siendo lo más desagradable y alelada de todo el festival, su careto haría las delicias de los diseñadores de logos de Metal Extremo. Por cierto, como la temperatura en el festival superaba los 30º, el agua salía calentita en general. Aquí no hay posibilidad de comprar una toalla del festival si no te la llevas.
Hay un gran cobertizo como a tomar aire en el camping (uno sólo) donde se hace el servicio de pequeño supermercado que ha sufrido recortes y donde ahora hay muchas menos cosas. Mucha cerveza con latas reciclables), zumos, agua (con y sin gas pero a precio tela) y poca cosa más. Ya no dan desayunos, ni comidas ni leches – para visión espantosa de gente como yo poco aficionada a comer bichos tienes que tragarte la espantosa imagen de una pobre vaca que se está haciendo entera como en Astérix y Obélix en una brasa. Será muy medieval ancestral pero es repugnante, puajj. Si quieres comer tienes que acercarte casi a las lindes del festival site (recinto de conciertos) donde hay pocos puestos y caros con comidas de mucha peor calidad que en Wacken aunque son los mismos propietarios.
Debe ser que lo que les sobra de los anteriores, lo echan aquí – el puesto era el mismo y los empleados igual pero lo que te daban no era ni parecido. Más caro (no mucho más pero sí) e incluso la cerveza con recargo de 0,30€ – y con el mismo sistema del vaso (sin tanto modelo como en W:O:A pero similar sistema – 1 euro por recipiente que luego te devuelven). Aquí no hay jarras.

Los recortes también han llegado a los puestos de merchandising, desgraciadamente hay sólo un lugar para pillar la camiseta y demás cosas (un bolso del chino carísimo (15€), pañuelo carísimo también (10€), pantalones cortos (40€) y poco más) con lo que la cola era de las que te echa para atrás con el atraso mental de que sólo había 666 artículos disponibles de cada artículo, el de marketing debe ser muy metalhead y muy extremo pero pobre profesionalmente porque evidentemente no quedaban ni las chinchetas. Había cosas de grupos que no han tocado (Mambo Kurt) pero no de otros que sí (Leaves’ Eyes) – quién lo entiende?.

El Mercadillo es amplio, con las mismas tiendas grandes que en el resto y con los mismos artículos pero llenos hasta arriba de polvo – no sabemos qué es peor, si que esté embarrado hecho un asco o esto que te ahoga y deja las cosas como si fueran viejas. Por cierto, las mismas cosas de Wacken estaban aquí un euro/dos más caras y mucho más sucias y manoseadas. Lo que no estoy segura ahora mismo es si también las camisetas son más caras que en Wacken, creo que aquí costaban 20€ pero no llegué a poder comprarlas. Moraleja: si vas a un festival en Alemania, antes incluso de plantar la tienda, vete a pillar la camiseta. Muy triste y peor para ellos.
El Summer Breeze tiene un cartel cada día más internacional, con bandas sobre todo alemanas (normal) y con mucha oferta variada ya incluyendo alguna actuación copia de W:O:A como la banda municipal de música de la zona y con un escenario con gente de otros estilos como Eddie Spaghetti pero que es algo alternativo a tanto gutural. Aquí hay que empezar a dar palos, no a las bandas que para eso están las crónicas sino al diseño de uno de los escenarios principales del festival, el segundo en importancia llamado “Pain Stage”. Lo de Pain es daño en Inglés y eso es lo que le haría yo al que lo ha diseñado.

Es curioso, ni se vé bien (desde donde te pongas), se oye bajito en general y encima tocan ahí todos los grupos que arrastran toda la fiesta como Korpiklaani, Ensiferum o Knorkator – tómate la cosa como no veo, no oigo pero salto como un loco y ya o nada. No tienes además posibilidad de ir viendo algo por la pantalla porque sólo hay una, pequeñaja y a tomar por saco de la visión de todo. Si te pones en la valla tampoco verás nada porque el chorreo de gente volando (con sillas de ruedas y puesto de cigarrillos en ocasiones) es incesante así que estás más preocupado por sobrevivir que por mirar para adelante – que tampoco ves nada porque están los pobres de Seguridad sacando los trozos de gente. Impresionante.
El ambientazo es maravilloso, brutal, espectacular, todo lo que queráis pero en esta ocasión y sin lluvia, los saltos de los tocinos de 2x2mts que abundan por ahí levantaban más polvo que Brad Pitt que junto al calorazo de los 30 y pico grados al solazo pues eso. Hubo manguera pero poca – eso sí, era una bendición cuando le daban al pitorrillo. Lo que es de 10 es la carpa, el Party Tent – genial. Es como el ambientazo, espectacular. Te puedes sentar donde quieras porque hay tarima, hay bares (con puesto de cocktails), hay comida en la salida, tienes zona de WCs al lado y está en cuesta así que lo ves dabuten pero lo mejor el sonido – espectacular, nítido, precioso, una pasada y nada común en ninguna carpa (y hemos estado en muchos festivales).
Con los únicos que sonó raro fue con Destruction pero fue el primer día y la culpa hay que echársela a estos. Era una auténtica delicia escuchar a Haggard por ejemplo ahí, cómo sonaba – o grupos como Grave de zapatilla burra sonaban fantástico, no solo bruto y ya apreciando todo muchísimo más. Para mí lo mejor de este festival con mucho aunque también es de apreciar los horarios (no termina muy tarde pudiendo o seguir de fiestón en la Camel Zone – una especie de disco al aire libre) o por lo menos recuperar fuerzas para los siguientes días intensísimos de festival. Lo bueno también que tiene el Summer Breeze es que los accesos son bastante rápido, cacheo incluido por un bastante amable personal – en todo momento dispuesto a ayudarte y a pasártelo bien contigo. Como en Wacken, son de diez dándote la sensación de que están ahí para tu seguridad, para prestarte asistencia de todo tipo y no para dar por saco como en otros muchos eventos.
El año que viene ya tiene fecha, el puente de Agosto, así que preparad las maletas que nos vamos a ese precioso y ruralísimo sitio de la Germania, al Summer Breeze 2014.

Hemos publicado más fotos del Summer Breeze 2013 en nuestra página de Facebook.
- Crónica y fotos: rocio@metaltrip.com, gema@metaltrip.com y javier@metaltrip.com

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