La pandemia sucumbió al arte en que Ad Infinitum mostró sobre cómo crear una trilogía conceptual que traspasase los límites de la realidad. Dieron forma a un reino de monarquía absoluta que condujo al metal/rock sinfónico hacia un nivel original sin precedentes existentes, le imbuyeron un legado a la altura musical y, en última instancia, éste cayó en desgracia en una magistratura elegante repleta de talento interpretativo. Después de un lustro, una etapa compositiva algo diferente quiere surgir de las profundidades donde se escuchan los ecos, en la penumbra, de un pasado glorioso que estalló en la mente de la sociedad actual. Por ello, el nuevo álbum de estudio «Abyss» está destinado a establecer un punto inflexivo entre dos épocas cuya única diferencia es la visión de la imaginación correspondiente al cuarteto de origen helvético y germánico.
Ya que Ad Infinitum desea erigir un destino desligado a sus anteriores trabajos, el uso de una calidad superior en el aspecto sonoro resulta fundamental para que «My Halo» convenza a la sociedad gracias al increíble tono vocal de Melissa del inicio. Con la pesadez justa de la guitarra y unas melodías que se balancean entre notas diversas, Adrian se relega a un segundo plano mientras es apoyado por Niklas en potentes toques bateristas. La escueta demostración gutural de la joven artista es una prueba de lo que viene a continuación, siendo la redención de «Follow Me Down». Muy intensa la percusión en la línea continua, ahora sí que la guitarra se cobra su sueldo ante la imponente mirada de los graves, pues Korbinian no se queda atrás en ocupar el trasfondo musical. Los estribillos tratan de ser pegadizos, y aunque ese break medial de Melissa da un toque ambiental precioso, el old school gana terreno en el aspecto técnico. Mucho tardaba Melissa en sacar su alma por la laringe, retorcerla y levantar a la muerte con esos gritos de ultratumba en «Outer Space». El sonido groovy más crudo de la guitarra contrasta en la liricidad de los versos, matizando la emoción a sentir según el momento. Las orquestaciones conforman breaks solitarios para la destreza de la cantante, aunque se echa de menos más brutalidad de seguido o un área solista, en su defecto. En un aspecto mucho más enigmático y dando salida a los extremos vocales, «Aftermath» rasga el aire con el bajo de Korbinian durante los versos, sustentando a Melissa y otorgándole un plus de presencia en las ondas mecánicas. Esta varianza de elementos interpretativos remarca la idea que la banda propone en el álbum, experimentar pero siendo fiel al estilo sinfónico extremo que componen.
La exaltación mental tiene un nombre para Melissa, pues «Euphoria» juega con voces en contrapunto y texturas adicionales de aporte tecnológico. Como guiño al tema previo, los cordófonos rigen las líneas melódicas sin perder la esencia armónica capaz de hacer vibrar al corazón; por ejemplo, con esa refinada acústica que (¡por fin!) da paso al primer solo de Adrian, afilado y brillante cual ajuga de oro. No es difícil arrodillarse a los pies de Melissa, porque escuchando su sosegada voz en «Surrender», cualquiera no distinguiría la mezcla alternante de belleza y rudeza en cada ruptura musical. La cercanía de Ad Infinitum al disco metal/rock de bandas como Beast in Black es una apuesta interesante, siempre que no se pierda la sinfonía ni la radicalidad de base, ¡claro está! «Anthem for the Broken» recrea un memorable dueto de piano y Melissa que explota en un riff de acordes en síncopas. La dificultad de establecer una dinámica polifónica perceptible hace que este tema adquiera una dimensión extraña respecto a lo analizado hasta ahora. No es que esté mal, ¡ni mucho menos! Escuchar a Melissa deshacerse ante el micrófono es todo un derroche de aptitud, al igual que Adrian y su pulida técnica solista, sin quitar mérito a los coros finales. Cierto es que «The One You’ll Hold on To» posee un toque mucho más tecnócrata, lo que la hace única. Sin embargo, la habilidad cordófona patenta un diverso elenco de ritmos disyuntivos y repletos de pausas milimétricas. De la mano de Melissa, las líricas escapan de la idea tecnológica, evitando un abuso de la electrónica.

Poco queda del álbum, así que algo de marcha se requiere. La sentencia se acata en «Parasite» y la atención gutural que origina un contraste vocal inaudito. Nadie oculta a la cantante, sean las melodías de Adrian, la potencia bajista o Niklas, quien se merece una mención aparte por su templanza a la batería. El coletazo final con «Dead End» da veracidad a la importancia de Korbinian, cuyos graves son la clave de la perfecta estructuración creativa. Algo dilatada la ambientación en los notorios breaks, Ad Infinitum une el fin al principio, dejando claro que la trilogía debut está enterrada para siempre. En opinión personal, todas las terminaciones propuestas por el grupo habrían sido aptas para dar cierre a «Abyss». Un espejo hecho añicos refleja distintos puntos de vista; para Ad Infinitum, las grietas del cristal no deforman el objetivo principal de expresar su arte musical. Los años pasan y los trozos brillantes evidenciar el ascenso imparable de Melissa y compañía. Breve de duración, intenso en energía sentimental, creación exquisita… No será el álbum del año en su propio género, ¡aunque sí uno de los mejores producidos en este año!
TrackList
- My Halo
- Follow Me Down
- Outer Space
- Aftermath
- Euphoria
- Surrender
- Anthem for the Broken
- The One You’ll Hold on To
- Parasite
- Dead End
Nota Final = 9,3/10
Reseña realizada por Redacción MetalTrip

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