Noche de concierto grande en la ciudad del cierzo, y se nota en el ambiente. Con el cartel de entradas agotadas desde hace meses, ya con ganas de que recalara en la ciudad un grupo de primera línea después de una sequía en las giras que han cruzado últimamente por España, pasando de largo por la capital aragonesa en detrimento de otras ciudades. Así que se había generado gran expectación por ver a los australianos. A las siete, con cierta cola de espera, abren las puertas del Teatro de las Esquinas, lugar elegido para la noche de Hard Rock, con una afluencia continua pero sin aglomeraciones, ya que la fecha cayó en un día laboral, haciendo más tapón las personas interesándose por el puesto de merchandising que por la entrada en sí a la sala.

Asomvel
Con el reloj marcando las ocho, con puntualidad británica (de hecho, se adelantaron 2 minutos), y con la sala a medio gas, saltan a escena los británicos ASOMVEL, con el poco espacio que les permite todo el equipamiento del grupo principal, dando el pistoletazo con “Louder & Louder”, un tema cañero para arrancar, con Ralph Robinson y esa voz rasgada que, junto a su estética, si usas poca imaginación, podrías creerte que estás viendo al mismísimo Lemmy en una de sus actuaciones en el londinense club Hammersmith. Tras esa onda sónica y sin tiempo que perder, tienen el tiempo justo como teloneros, y atacan con “Born To Rock N Roll”, un temazo de su último disco de estudio publicado el año pasado, que empieza a meter a la gente en el concierto. Continúan con “Beware the Full Moon” y la coreada “Payback’s a Bitch”. Mientras la sala sigue recibiendo espectadores poco a poco, nos disparan a la cara una “Outside The Law”, que suena espectacular, y la enlazan con Into the Fire, otro misil que hace ganarse del todo a los que ya están disfrutando del show.

En el ecuador de su actuación, empieza a sonar “Stone Cold Stare”, hit de su primer disco «Kamikaze«, con su anterior cantante, Jay Jay Winter, tío del actual vocalista, tristemente fallecido en accidente de coche poco después de su publicación. Mención especial a ambos guitarristas, Leny y Stel Robinson, muy sólidos en su papel, sin parar de intercambiar su sitio sobre el escenario y con una ejecución impecable. Ponen toda la carne en el asador con tres de sus hits: “World Shaker”, “Luck Is for Losers” y “Light ‘Em Up”, que suenan como un tiro y despiertan el interés por la banda en aquellos que no los habían escuchado antes y los están descubriendo en vivo. Para cerrar su setlist ejecutan “The Nightmare Ain’t Over”, canción que también cerraba su disco de 2019, “WorldShaker”. 45 minutos de mini concierto que dejan un gran sabor de boca y sitúan a la banda en el mapa para aquellos que desconocían su existencia.
Setlist
- Louder & Louder
- Born to Rock N Roll
- Beware the Full Moon
- Payback’s Bitch
- Outside the Law
- Into the Fire
- Stone Cold Stare
- World Shaker
- Luck is for Losers
- Light ‘em Up
- The Nightmare Ain’t Over
Airbourne
La afluencia de gente cada vez es mayor, conforme el horario de comercio llega a su fin, hasta que, con un poco de retraso, pasados 20 minutos de las nueve, hora prevista de inicio, y con el recinto ya lleno, se apagan las luces a la par que empieza a sonar la icónica canción de la película Terminator, adelantando lo que el público presencia en los conciertos de AIRBOURNE: tralla y acción desde el segundo uno. Empieza a sonar la intro de “Ready to Rock”, tema perfecto de inicio, mientras los espectadores corean los míticos “wohh wohh”, mientras el menor de los hermanos O’Keeffe se aposenta en su batería para dar comienzo a un genuino show de Rock’n’Roll. El resto del grupo sale como una locomotora, con Joel con su indumentaria habitual y una euforia incontrolable, dándolo todo como showman desde el primer momento. Sin mediar palabra, arrancan con otro trallazo como “Too Fast Too Much Too Young”, mientras Justin Street con el bajo y el actual segundo guitarrista Brett Tyrrell, sin perder un centímetro de su lugar, siempre en segundo plano, dejan todo el peso del show a Joel, pero sin dejar de destrozar sus cuellos ni un segundo, agitando sus melenas y disfrutando de su trabajo, regalando púas y gestos de cariño.

Tras unos tragos de agua y cerveza, y ya con todos entrados en calor, se lanzan con “Back in the Game”, del álbum Black Dog Barking, cuya portada decora el telón de fondo. La canción suena perfecta, a pesar de tener algún posible imprevisto en el equipo, que obliga a uno de sus técnicos a estar trasteando cables en medio de la actuación. Vuelven a meter velocidad con “Burnout the Nitro”, una de sus canciones más cañeras de su último disco de estudio hasta la fecha, “Boneshaker”, y ejemplo de cómo no hacen falta elaboraciones complejas ni líricas rebuscadas para hacer un temazo de electrizante hard rock. Pura fuerza desatada, con todos gritando al unísono ese pegadizo estribillo: “Smoke, Fire, Thunder, Lightning”. Arranca “Girls in Black”, tema de su disco debut, y no tardó el vitoreado líder y guitarrista en bajar al ruedo en el interludio de la canción, aupado a hombros de un roadie, bajo la atenta mirada de sus seguidores, y romper la primera lata de cerveza con su cabeza, haciendo volar cerveza por todas partes. Ya con a la gente en su bolsillo, empiezan a tocar los acordes lentos de esa joya escondida de su corta discografía llamada “Bottom of the Well”, que podrían haber firmado perfectamente sus paisanos AC/DC, en la que el frontman insta a los espectadores a encender sus mecheros o, en su defecto, luces del teléfono móvil, y de paso marcarse una breve improvisación del tema principal de la película ochentera Cazafantasmas. Después de unas palabras en inglés y el escenario en luces rojas, comienzan a coger carrerilla, trallazo tras otro, que arranca con la intro de batería de ese chute demoledor llamado “Breakin’ Outta Hell”, en el que el vocalista no para ni un segundo quieto, desgarrándose con cada estribillo. El público empieza el desenfreno tras un inicio de concierto algo contenido.

Un nuevo respiro y empieza el homenaje a uno de sus ídolos, donde el vocalista saca un carro a modo de minibar decorado con el logo de MOTORHEAD, y prepara 4 Jack Daniel’s con cola, con los que los cuatro componentes de la banda brindan en recuerdo del legendario líder Lemmy Kilmister, un gesto que, aunque repiten show tras show, sigue siendo siempre igual de emotivo. Tras un saludo al cielo, dan un trago y regalan los cubatas a cuatro afortunados de las primeras filas, arrancando como es habitual, una enorme “It’s All for Rock ‘n’ Roll”, con el que el público ya está entregado al 110%, mientras corean a grito pelado ese mítico estribillo: “Cause it’s all for one and one for all, cause it’s all for Rock ‘n’ Roll.” A pesar de no ser un grupo muy dado a discursos, con Joel al frente y su carisma, es innegable que saben cómo crear puro espectáculo y ganarse a todo el que acude a verlos en directo. Sin tiempo para coger aire, se arrancan con “Stand Up for Rock ‘n’ Roll”, con la que el delirio llega a la parte delantera del recinto, con un mosh pit, gente subiéndose a hombros de otros y cerveza volando, mientras el intérprete grita Stand up! y sus dos compinches le siguen con “For Rock ‘n’ Roll!”. Siguiendo a un final apoteósico de canción, el escenario se queda en negro a la par que la banda se desvanece entre bastidores.

Llega el momento bis, y tras un parón de coger aire (y supongo que el grupo haciendo lo mismo), Ryan aparece en el lugar que suele ocupar su hermano, frente a los espectadores, y empieza a hacer sonar la alarma aérea de los ya lejanos tiempos de la Segunda Guerra Mundial. A continuación de unos avisos de ataque aéreo, coge su guante y se coloca en su puesto durante la intro de ese pedazo de trallazo de su disco Boneshaker, “Live It Up”, con el que arrancan el primero de los 2 bises de la noche, con el grupo y los asistentes dejando todo en el camino, y el cantante arrancando la canción subido sobre la torre de amplificadores. Una ejecución perfecta, que fue el preludio para la última bala de la noche, que, como siempre, es la arrolladora “Runnin’ Wild”, que los catapultó a la fama en su primer disco homónimo de 2007. Un final de fiesta por todo lo alto, con público y grupo gastando su última reserva de fuerzas, el frontman como es habitual lanzando los vasos de bebida del cuarteto a los asistentes, jugando a ver quién podía cogerlo al aire, y un gracias en español, que hay que dárselo a ellos, por esta gira en salas pequeñas, dando la oportunidad de poder verlos en vivo a muchos de sus fans. Una hora y cuarto que se pasó como si fuera media hora, pero con la sensación de haber disfrutado cada segundo. Lo que hacen lo hacen de maravilla, y no todos los grupos, incluidos muchos de los grandes consiguen esa energía vibrante y contagiosa, y conectar así en cada show que dan. Así que como dicen ellos “Stand Up For Rock N Roll”, y esperemos que haya AIRBOURNE para rato, y nuevo LP en el horizonte (y que vuelvan por estas tierras a presentarlo).
Setlist
- Ready to Rock
- Too Much, Too Young, Too Fast
- Back in the Game
- Burnout the Nitro
- Girls in Black
- Bottom of the Well
- Breakin’ Outta Hell
- It’s All for Rock ‘n’ Roll
- Stand Up for Rock ‘n’ Roll
- Live It Up
- Runnin’ Wild
Crónica y Fotografía: Javi S.








1 comentario
María
Conciertazo sin duda!! Para repetir! Y muy buena crónica🤟🤟