La génesis de talentosos artistas, ya sea en un instrumento determinado o el uso de la cualidad vocal, no deja de sorprender en España. Desde cualquier rincón ibérico, se pueden hallar personas que crean un ambiente llamativo y atraen el interés social casi sin pretenderlo. Originaria de la ciudad alicantina de Orihuela, Berkana ha surgido de la escena musical como un ángel que mezcla el fervor espiritual con una férrea voluntad de vivir al límite. Después de varios intentos fallidos de cobertura periodística, llegó el momento de contemplar la esencia más pura y bella de una cantautora que está llamada al estrellato nacional junto a los Seminuevos, un veterano grupo de músicos que la arropan como si ella fuera un ruiseñor que arroja paz y amor a un mundo malévolo y al borde de la destrucción total. Quizás esté muy aderezada la introducción, aunque después de la experiencia contemplada (¡ya era hora!), en directo, de Berkana en la sala vallecana The Godfather, no hay mejor descripción para un show repleto de humildad y buen hacer que muestra el lado más sensible del hard rock junto a un aura de elegancia interpretativa de una mujer encaminada a entrar en la historia cultural.
Con sólo un disco en su carrera profesional, «Sonido y Silencio», la artista alicantina no duda en mostrar una faceta dulce y humildad allá donde va. A modo de entrante especial, se avecinan grandes sorpresas a corto plazo, pero el tiempo hablará muy pronto sobre las novedades concernientes a Berkana. Siendo la sala un ambiente íntimo y de amistad en favor de la señorita Isabel Gisbert (Berkana), los presentes pudieron sentir el poder que aúna cada una de las canciones que se interpretaron en el setlist. Evidente era que el álbum debut sería la guía de la noche, pero también hubo sorpresas como la inmediata salida de nuevos sencillos, pues «Viaje Astral» fue una de las sorpresas venideras que el público aplaudió hasta con las orejas justo antes del apoteósico final. Berkana, en vez de ir dando guerra a lo bestia y que la gente sintiese el poder grupal a mansalva, dosificó la intensidad del espectáculo en función de las necesidades que se iban a desarrollando, ya fuera por el contenido lírico o las expectativas musicales, así como dejando espacio a los Seminuevos para que se lucieran en una breve muestra de cómo se las gasta el ducho quinteto. También hay que hacer especial mención a la intensísima iluminación y el juego cromático que se desplegó en el recinto, el cual ayudó a representar la infinidad de emociones que escapaban del repertorio elegido. La angustia en tonos tenues de verde para «Maldita Soledad», dualidad de furiosos rojo y amarillo para «Kuki de Colección» en el dolor personal, azul y cian en una sentida balada de añoranza como es «Dice la Leyenda»… Música, color y voz se fusionaron en un único ente que, personalizado en la figura de Berkana, provocó una expresión de lágrimas y unísonos por quienes aman (por encima de muchas cosas) el Rock and Roll de verdad.
Una de los hechos que hizo a Berkana brillar en la noche vallecana fue el aderezo de sorpresas que aparecieron de forma inesperada. Por ejemplo, la participación de Encarni y su enérgico violín para dar más versatilidad a los temas, la ejecución de «Sólo es un Color» de cuando Berkana formaba parte de Zona Cero en sus inicios o la felicitación de cumpleaños coral a Carmen, quien forma parte del equipo mánager de Berkana. Así también, la cantautora no dudó en interaccionar con el público siempre que se le presentaba la oportunidad, ya fuera apretando manos conjuntas, señalando a los fans y reconociendo la voluntad de gente que vino de lugares lejanos para verla actuar, mencionando fans de Zaragoza y Mallorca (¡eso sí que es apoyo moral de verdad!). El sonido general fue bastante bueno sin la presencia de problemas mayores, pues desde cualquier rincón de la sala, no había manera de escapar del envolvente halo repleto de ilusión y pasión. La muestra más fehaciente de ello fue la media hora que los Seminuevos tuvieron para realizar unas versiones musicales de influencia variada, ya fuera Whitesnake o Gary Moore. Este punto y aparte no significó ningún descanso para Berkana, quien seguía disfrutando del genial trabajo de sus compañeros y no tardó en volver a subirse al escenario con ganas de rockear al público sin cesar. Por supuesto, no hay que obviar la necesidad musical de los Seminuevos. Las guitarras de Paco R. y Mariano se repartieron ritmos y solos cuales amistosos rivales sin perder la sonrisa, la seriedad de Juan daba una sólida imagen de sostén a los graves del bajo en la retaguardia, al igual que la potencia baterista de Charlie, la cual se modulaba bajo un estricto criterio de nivelización. Por último, no menos importante aunque algo apartado de la iluminación escénica, el teclado de Paco G. consiguió hacerse un hueco con los compañeros y ensalzar la técnica pulsátil que adornaba la voz de Berkana según la progresía de acordes adecuada al tema correspondiente. Una hora y media de actuación se hizo algo corta cuando llegaron los bises en premisa del inminente adiós, pero Berkana no defraudó a nadie ni lo pretendió; ¡más bien al revés! Muy fácilmente, conquistó el alma y el corazón de los presentes (de principio a fin) con su insólita actitud bondadosa y se deshizo en un océano de agradecimiento hacia un público que la arropó como la hija predilecta del rock español actual que, muy pronto, se convertirá.
Setlist
- Mundo de Cristal
- Maldita Soledad
- Como el Agua
- Kuki de Colección
- Sólo es un Color
- Antes del Amanecer
- Sola No Puedo
- Walking by Myself (Los Seminuevos)
- Sweet Talker (Los Seminuevos)
- Rockin’ in the Free World (Los Seminuevos)
- I Wonder (Los Seminuevos)
- Testigo
- Si te Vas
- En mi Habitación
- Sigo Esperando
- Dice la Leyenda
- Viaje Astral
- Desde el Infierno
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip













2 comentarios
Paco Madrid (PaQuo). Así suena el rock
Felicidades por la crónica tan acertada
Luis Illana - El Vagón 85
Enhorabuena por esta crónica fantástica. Allí estuve y no le falta ni un detalle. Muchas gracias.