Carlos Escobedo es una de las voces más reconocibles y respetadas del rock nacional. Tras décadas al frente de Sôber, el músico madrileño se embarca en una nueva aventura personal con “Solitud”, un proyecto en el que la introspección, la calma y la sinceridad se convierten en protagonistas. Lejos de las potentes guitarras y la energía eléctrica de su banda habitual, Escobedo se desnuda musicalmente para explorar su faceta más íntima, combinando sensibilidad, emoción y madurez artística. En esta entrevista, el compositor nos habla del origen de “Solitud”, de la diferencia entre estar solo y disfrutar de la soledad elegida, de cómo ha sido producir el disco íntegramente por su cuenta y de los retos que afronta con su gira “En estado puro”. También repasa su conexión con Sôber, sus influencias, las versiones que ha incluido en el álbum y la respuesta de un público que, una vez más, lo acompaña fielmente en cada etapa de su camino.
MetalTrip: Empecemos hablando del nuevo disco. “Solitud” es un concepto que has definido como el eje central del proyecto. ¿Cómo ha evolucionado esa idea a lo largo de tu vida y qué diferencias encuentras entre la soledad elegida y la impuesta?
Carlos Escobedo: Yo creo que solitud es la agradable sensación de estar a gusto con uno mismo, y que no tiene nada que ver con sentirse solo. Cuando la soledad es elegida, es un punto de encuentro contigo mismo: disfrutarla, estar en paz y conectar con tus emociones.
El disco nace precisamente de ese lugar de conexión personal. Todas las canciones están compuestas desde la sinceridad, desde ese momento de calma interior. Además, al ser un proyecto nuevo, tenía la libertad de equivocarme y de hacer las cosas sin referentes, algo parecido a cuando un escritor publica su primer libro: nadie espera nada y puedes escribir libremente. Ese espíritu de libertad recorre todo el disco.
MT: Después de la última gira con Sôber, ¿qué retos te has marcado en esta nueva etapa en solitario?
CE: Más allá de sacar el disco con buena calidad —tanto musical como gráfica—, el gran reto es la gira. La he llamado “En estado puro” porque busco comunicar con instrumentos más desnudos: piano, viola, guitarra acústica y voz. La idea es mostrar la esencia de cada canción, interpretarlas de forma más lírica y real, tal y como se compusieron.
No es fácil pasar de una banda de rock con toda su energía, luces y baterías a algo tan íntimo, pero precisamente ese es el desafío: salir a la carretera sin máscaras.
MT: ¿Este proyecto en solitario significa una separación de Sôber o convivirán ambos caminos?
CE: Seguimos con Sôber. De hecho, estamos preparando un nuevo disco para 2026. Solitud ha sido una forma de aprovechar el tiempo entre giras, componer, expresarme y dar salida a ideas personales. No se trata de elegir entre uno u otro; ambos proyectos forman parte de mí y convivirán.
MT: En cierto modo, ¿te ocurre algo parecido a lo que le pasó a Fito cuando compaginaba Platero y Tú con su carrera en solitario?
CE: Exactamente. Al final, Sôber y Carlos Escobedo son la misma historia. Son dos vertientes distintas de lo que más me gusta hacer: por un lado, canciones más íntimas y personales, y por otro, el rock potente que llevo haciendo desde hace años. No tengo que elegir; me encantan las dos.
MT: Has lanzado ya tres sencillos. ¿Qué criterio seguiste para decidir el orden de lanzamiento y qué representa cada uno dentro del disco?
CE: Empezamos con “Sábanas vacías” porque reflejaba muy bien el punto de partida del proyecto. En el videoclip interpreto a todos los personajes del grupo, simbolizando ese encuentro de mis distintas facetas en una sola. Era la carta de presentación perfecta, con un sonido más orgánico y un toque de rock sureño.
Después culminamos con “Solitud”, que da nombre al disco. En unos días estará disponible completo para disfrutarlo al 100%.
MT: Incluyes versiones de artistas tan diferentes como Los Suaves, Marea o Joaquín Sabina. ¿Qué te llevó a elegir precisamente esas canciones?
CE: Son canciones que han marcado etapas de mi vida, auténtica banda sonora de mis días. Escuchaba a Los Suaves de pequeño, canté con Marea en el Palacio de los Deportes y en el BEC, y Joaquín Sabina marcó mi infancia.
También está “Lucha de gigantes” de Antonio Vega, una joya que hemos adaptado para la gira. Son temas que admiro profundamente y versionarlos a mi manera ha sido un lujo.
MT: ¿Habrá colaboraciones especiales durante la gira?
CE: Sí, seguro que sí. Por ejemplo, con Kuchi tenemos pendiente hacer algo juntos, aunque aún hay que cuadrar fechas. La idea es preparar algo bonito hacia final de año.
MT: ¿Cómo ha sido el proceso de producción y composición de “Solitud”? Muchos dicen que trabajar en solitario puede ser más difícil.
CE: Para mí ha sido todo lo contrario: mucho más sencillo. Al final, solo tenía que ponerme de acuerdo conmigo mismo. Excepto las baterías —que grabó José Bruno, de Leiva y Fito—, todo lo demás lo hice yo: bajos, guitarras, voces y producción.
Trabajé cada canción por separado, sin prisas. No grabábamos otra hasta terminar completamente la anterior. Así, cada tema tiene su propio matiz. Es un disco hecho con tiempo, sin presión, con la libertad de cuidar cada detalle.
MT: ¿Cuáles han sido tus principales referentes al concebir este proyecto?
CE: Más que referentes musicales, han sido emocionales. Componer desde la sinceridad y desde momentos intensos de mi vida. Solitud ha sido una manera de cerrar una etapa y abrir otra más segura. También ha sido una prueba personal de fe en mí mismo y en mis canciones.
MT: ¿Qué te gustaría que el público encontrara al escuchar el disco?
CE: Me gustaría que la gente encontrara sus propios momentos de “Solitud”, que se permitieran parar, reflexionar y escucharlo con calma, sin distracciones.
Vivimos en una época en la que la música se ha convertido en ruido de fondo, y yo reivindico volver a escucharla con los cinco sentidos, como se disfruta un buen libro o una película.
MT: El vinilo está volviendo con fuerza. ¿“Solitud” también tiene edición en vinilo?
CE: Sí, ya ha salido. Es una edición muy bonita, con un vinilo de color madera en el que cada ejemplar es diferente, una edición limitada donde no hay dos iguales.
MT: Hablemos de la próxima gira de presentación. En el setlist hay versiones y temas nuevos. ¿Cómo construyes ese equilibrio entre el pasado y el presente?
CE: No ha sido complicado. Las versiones y los temas propios encajan bien porque comparten esa esencia acústica e íntima.
Habrá clásicos míos como “Náufrago” o “Arrepentido”, junto a canciones nuevas como “Sábanas vacías” o “Solitud”. También incluiremos “Lucha de gigantes”. Es un recorrido emocional por toda mi carrera, como si pusieras el corazón sobre el escenario para que la gente lo vea y lo sienta.
MT: ¿Te planteas hacer algunos conciertos en teatros, por la acústica y la cercanía que ofrecen?
CE: Sí, de hecho ya hemos hecho algunos: teatros, castillos e incluso una iglesia. Hemos tocado en lugares como el Castillo de los Templarios (Ponferrada), bajo los molinos de Alcázar de San Juan o en el Castillo de Cuéllar con una coral detrás.
El 20 de diciembre estaremos en el Teatro Eslava, en Madrid. Me encanta tocar en teatros; al principio impone ese silencio, pero luego se genera una conexión muy especial.
MT: Después de las giras con Sôber, ¿cómo crees que reaccionará el público más fiel ante este nuevo proyecto?
CE: De momento, muy bien. La preventa ha ido genial; firmé más de 300 ejemplares hace poco. Pero Solitud no busca nada más allá de compartir música. Quien quiera venir, que venga y lo disfrute.
MT: Más allá de lo musical, ¿qué enseñanzas personales te deja este trabajo?
CE: “Solitud” toca más al ser humano que al músico. Tiene mucho de reflexión y de encontrarse a uno mismo. Cada canción nace desde la calma y la sinceridad, sin etiquetas. Es sacar fuera la parte más humana y emocional.
MT: Por último, si alguien va a escuchar el disco por primera vez, ¿con qué canción le recomendarías empezar?
CE: Depende del estado de ánimo. Hay quien me dice que Apocado es brutal en directo; otros prefieren “Solitud”. Lo bueno es que con los músicos que llevo, podemos variar el repertorio fácilmente. Cada uno encuentra su canción dentro del disco, y eso es lo bonito.
MT: Muchas gracias, Carlos.
Carlos Escobedo: Gracias a ti.
Con “Solitud”, Carlos Escobedo demuestra que la madurez artística no está reñida con la inquietud creativa. Tras años de éxitos al frente de Sôber, el músico se ha permitido mirar hacia dentro, componer sin presión y reencontrarse con la esencia de la música: la emoción sincera. Su proyecto en solitario no busca eclipsar su trayectoria anterior, sino ampliarla, mostrando nuevas texturas, sonidos y sentimientos que solo pueden nacer desde la honestidad. En tiempos en los que todo parece acelerado, este invita a detenerse, a escuchar y a reconectar con uno mismo. Y en esa pausa, Escobedo vuelve a recordarnos por qué sigue siendo una de las figuras más sólidas y respetadas del rock español.
Entrevista realizada por geles@metaltrip.com




Sin comentarios