Hay discos que se componen y discos que se sobreviven. “De mi corazón y otras miserias” pertenece a los segundos. Hablamos con Manuel Ramil, el cerebro detrás de Adventus, sobre el viaje más personal y duro de la banda hasta la fecha. Gestado durante un delicado proceso médico, este nuevo álbum es un testimonio de resiliencia y terapia musical. Ramil nos invita a recorrer este electrocardiograma sonoro, detallando la química con el vocalista Ramón Lage y el mensaje vitalista de encontrar la paz incluso cuando la vida se alborota.
Metaltrip: Estamos con Manuel Ramil, teclista de Adventus. Gracias por tu tiempo. Sabemos que la banda está a punto de lanzar su tercer álbum y la expectación es máxima. Supongo que también habrá muchos nervios. Tenemos muchas preguntas. La primera de todas: el título del disco, “De mi corazón y otras miserias”, es muy sugerente y profundo. ¿Qué concepto o hilo conductor une las canciones en este nuevo trabajo y por qué decidiste que este fuera el nombre que representaba el álbum?
Manuel Ramil (Adventus): Pues el nombre surgió estando yo hospitalizado, en un momento un poco complicado en el que no se sabía muy bien cómo iba a salir todo. La verdad es que fue un título que me gustó; me sugirió cosas bonitas sobre las que escribir y pensé que, a lo mejor, podía ser un hilo conductor. Es la segunda vez, realmente, que pongo un título antes de escribir las canciones. Pasó con “Lo que trajo el viento” y pasó con este.
Creo que, si hay un título previo, me facilita después todo el trabajo de darle un poco de forma a todo. Entonces, “De mi corazón y otras miserias” salió estando yo en ese momento en el que me detectaron mi enfermedad y no se sabía muy bien hacia dónde iba a ir eso o cómo iba a evolucionar. Me parecía una manera un poco poética de nombrar la situación: de mi corazón y otras miserias. Evidentemente, la idea era recuperarme, pero bueno, iba a hablar de mi corazón, pero también de mi mente, de mis pensamientos… un poco de lo que suele haber en mis letras. Al final no son historias, son pensamientos, sensaciones y sentimientos. Va un poco por ahí la onda del disco.
MT: Me he dado cuenta, tras escuchar una previa, de que el álbum tiene una carga emocional muy fuerte. ¿Cuál es la emoción principal o el mensaje más recurrente que esperáis transmitir? ¿Y qué esperas que el oyente se lleve tras escuchar el disco completo?
MR: Claro, es un disco muy personal por todo lo que aparece ahí y por toda la historia que lleva aparejada. La idea, que se cuenta desde primer single, “De mi Corazón y otras miserias”, es que ha sido un trabajo sanador. Seguramente, a nivel mental y psicológico lo ha sido, y va aparejado al proceso de sanación física que yo he tenido. Me gusta el paralelismo que veo ahí; de hecho, está reflejado en el diseño del álbum: aparece el electrocardiograma «bueno» (después de la operación) y el electrocardiograma previo (antes de la operación). Y en la galleta del disco está representada la cirugía con un corazón mutilado, un corazón quemado, que es la operación que a mí me hicieron. Está todo enlazado de esa manera.
Esto se ve reflejado un poco en el videoclip de «Ser yo«. Cuando Ramón, después de haber grabado el disco, está viendo esas letras y repasando esa historia que a los dos nos ha ayudado, y entonces él mete esas letras en una botella, las arroja al mar y luego hay una chica, que las encuentra. La idea es que esa botella simboliza el disco, algo que a nosotros nos ha ayudado y que ahora, al salir, esperamos que todo el mundo pueda escucharlo, y quizá llegue a gente a la que también le pueda ayudar. Con que pase eso con una sola persona, el objetivo ya estará logrado, seguramente.
MT: Hemos leído que has asumido el rol de ingeniero de grabación y de productor para todo el trabajo. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Fue muy complicado?
MR: Con Adventus ya me ha tocado hacerlo en unos cuatro discos, realmente, incluyendo el directo, y es algo bueno. Evidentemente hay que echarle horas, pero es un trabajo bonito que me gusta y me apetece. Es lo que hago en mi día a día con otras bandas, y cuando toca un disco de Adventus, de nuestra banda, pues lo hago encantado.
La verdad es que hay un trabajo muy importante de cada músico a nivel de arreglos y estructuras. Cuando están ya las partes de todos los compañeros ensambladas, quedarte tú haciendo la mezcla, el mastering y todo eso, es algo bonito de hacer, la verdad.
MT: Has declarado que los teclados resaltan la sutileza de los detalles. ¿Podrías destacar un momento, o si se puede, una canción del álbum donde sientas que el uso del teclado ha sido clave para crear una determinada atmósfera?
MR: Pues si tengo que decir una así sin pensarlo mucho, creo que en «En paz» hay un momento en el que entra la voz y la banda con la batería, y al llegar el estribillo, desaparece todo y se quedan solo el piano y la voz. Creo que ese «bajón» emocional es muy bonito y está muy bien buscado. Es un sitio donde el piano tiene una importancia clave.

MT: Reconozco que para mucha gente dentro del heavy serán más importantes las guitarras, o incluso las baterías, pero un piano bien metido…
MR: Llevo muchos años intentando que nos hagamos un hueco. Quizá antes el teclado era un instrumento más residual en este estilo de música, pero yo creo que ya no; ya tiene su importancia, y así debe ser.
MT: A la hora de la composición de las letras, ¿de qué manera se han reflejado las emociones en la parte musical en un disco que aborda temas sobre la vida y la muerte? Y luego, ¿qué queréis expresar con las canciones? Porque, aunque dices que puede servir para ayudar a la gente, ¿hay algo más?
MR: En realidad, creo que la primera finalidad de esto es que te guste a ti. Para mí, hacer canciones es un poco como una terapia. Realmente, a lo mejor si no hiciese discos me gastaría más dinero en psicólogos.
Hay un ansia de superación, de crecimiento, de reponerse ante una situación muy dura que te puede aparecer de un día para otro; coger ese momento difícil y sacar algo positivo, como es este disco. Al final, es verdad que el concepto nace de una enfermedad que tengo, y bueno, dentro de lo que cabe, me parece muy bien que nos haya llevado a sacar este álbum. Es sacar de la dificultad algo positivo, básicamente. No sé si será más barato hacer un disco o ir al psicólogo, no sabría decirte bien.
MT: Han pasado unos años desde el debut de Adventus y ha habido muchos cambios. ¿Sientes que ha habido una evolución en el sonido de la banda con este disco en comparación con los trabajos anteriores? ¿Hacia dónde diríais que se dirige Adventus en lo musical?
MR: Sí, creo que hay una evolución. Realmente creo que este es el disco más metalero de la banda. Las guitarras de Dani tienen mucho que ver ahí, y también las preferencias de Ramón. Cuando iba a empezar a componer, hablando un poco con Ramón, él me contaba lo que le apetecía, y sus gustos musicales van por senderos bastante extremos a veces. Entonces está ahí un poco el contraste que tiene Ramón entre su parte más sutil, delicada y poética, y luego todo lo contrario. Creo que en este disco hemos explorado bastante esa parte más agresiva; de repente está cantando súper íntimo y pequeñito, y a la frase siguiente se deja la voz.
MT: Reconozco que tengo predilección por Ramón y siempre es una muy buena oportunidad poder escucharle. Hablando de cambios, nos encontramos con el más evidente: la incorporación de Ramón Lage. Como vocalista ha sido un revulsivo para la banda. ¿Cómo ha sido la dinámica de trabajo con él y qué ha aportado vocal y compositivamente al disco?
MR: Con Ramón, en este caso, hemos trabajado en remoto: él en su estudio y yo en el mío, grabando directamente. Ha sido la primera vez que lo hemos hecho así. Nos ha evitado viajes y que él esté fuera de su casa. Al final ha sido una experiencia muy buena y cómoda.
Trabajar con Ramón es muy especial por su forma de entender las canciones y de contarlas. Ya no es solo que afine o entone; con Ramón llevo escuchándolo muchos años y siempre tengo la sensación de que te está contando algo más. Técnicamente también es alguien que tiene un control absoluto de lo que hace con la voz. Creo que le hemos sacado mucho partido. Él estaba muy contento con el trabajo. No sé si es el mejor nivel que haya dado, pero estoy seguro de que está al nivel de lo mejor. Estamos muy contentos.
MT: En la lista de temas está “Nada a favor”, que incluye la colaboración especial del anterior vocalista, Diego Valdez, junto a Ramón Lage. ¿Fue un reto en la grabación conseguir que ambas voces encajaran de forma épica en este tema?
MR: No, la verdad es que fue bastante fácil. Es cierto que no grabaron juntos físicamente, no estuvieron nunca en el mismo espacio, pero fue sencillo. Es curioso porque son voces súper diferentes, cada una con sus rasgos, y creo que la conjunción ha hecho que ambos brillen más. No es un duelo, es algo bonito de escuchar y de ver. Creo que los dos están brillando de una manera espectacular. Fue algo bonito de hacer.
MT: Es como dicen, que los contrastes enriquecen la composición. A veces, si juntas dos voces muy iguales, al final no las distingues.
MR: Sí, es verdad. En este caso creo que se potencian. Ambos son muy diferentes, con las características propias de cada uno, y ha quedado un trabajo bonito.
MT: Las canciones invitan a disfrutar de la obra de principio a fin por su integridad y coherencia. ¿Crees que ese enfoque en la coherencia total es un sello de identidad y una meta que persigue Adventus en sus álbumes?
MR: Yo creo que, como te decía antes, en nuestros dos últimos discos, en un principio había solo un título, y todo se ha construido en torno a ellos. Entonces sí, no son discos conceptuales ni mucho menos, pero creo que hay una línea argumental en cualquiera de los dos.
En este último, en concreto, la línea argumental es muy evidente porque el disco habla de lo que habla, está muy personalizado. Y eso hace que tenga esa coherencia, empezando con esa intro y acabando con «En paz«, que resume un poco todo el disco. No creo que sea algo buscado deliberadamente, pero es algo que sale de forma natural.
MT: Dentro de la complejidad de los temas, ¿hay alguna canción del disco que sea particularmente distintiva o que haya representado un desafío técnico o creativo?
MR: Pues no sabría decirte. Sí que hay alguna canción que quizás es diferente. Por ejemplo, «Esencia» es una canción un poco extraña respecto a lo que es nuestra estructura habitual de intro-estrofa. Ahí Dani tiene muchísima culpa: le apetecía dar un toque muy moderno a esas guitarras y quizás es una canción que sorprende un poco dentro del contexto de lo que solemos hacer.
Pero bueno, creo que hay cosas muy diferentes en el disco. «Ser yo» también es una canción con un sonido muy metálico. Y luego «En paz«, para mí, es una canción que me parece —y está mal que yo lo diga— una joya para cerrar el disco. Me parece una canción que tiene mucho que rascar.

MT: ¿Hay alguna otra canción en el álbum, que sientas que tenga potencial para ser un himno en directo?
MR: Pues sí, y si tengo que decir una, también por marcar la diferencia con lo que hemos presentado hasta ahora, te diría que «En paz«. Bueno, a lo mejor luego te equivocas totalmente, nunca sabes. Cuando la terminé, en ese momento en el que la tienes hecha y se la pasé a mis compañeros, mi sensación fue muy agradable.
MT: Ahora, hablando de eso, ¿cuál sería tu canción preferida de entre todas las de este disco?
MR: La verdad es que es muy complicado decir. Incluso si me preguntases de discos que hemos sacado hace un año o dos, me costaría muchísimo; dependería mucho del momento emocional. Pero por cómo ha sido todo y por cómo me encuentro, al igual que me pasaba con «Aire» del disco anterior, “Lo que trajo el viento”, de este último, me quedo con el tema «En paz«. Es una canción que me parece un resumen perfecto de lo que representa y se cuenta en el disco. Al final, las cosas vienen como vienen, y un día nos vamos a morir —de hecho, hemos estado ahí muy cerca—. Y si un día pasa eso, pues que me pille con el espíritu en paz.
MT: Es un buen resumen final. ¿Dirías que esa última reflexión sería el aprendizaje que se quiere contar en el disco? Es decir, ¿que sea como una enseñanza tras su escucha?
MR: Sin duda. Creo que el estribillo de esa canción es exactamente lo que acabas de decir. También se dice en la intro, cuando habla Maribel Rivera: «…nos lo trajo el viento y que bienvenido sea». Es algo que nos ha traído la vida, así que vamos a intentar sacar algo positivo.
Otro ejemplo, en el estribillo de «En paz» que nos dice que «…si la muerte se nos vuelve a presentar, si la vida se alborota una vez más, jugaremos la partida con las cartas boca arriba y el espíritu en paz«. Trata de decir que, si algún día nos vamos —porque eso es así—, pues el día que sea, que nos pille habiendo tenido una vida plena y feliz. Es un poco la filosofía o el resumen de esa última canción, y la enseñanza, en general, que queremos trasmitir.
MT: De cara al público, el disco se publica en formato vinilo y digipack. ¿Qué importancia tiene para Adventus mantener y apostar por los formatos físicos en una época cada vez más digital?
MR: Cada vez parece más ir a contracorriente. Yo, como fan y como músico, valoro la sensación de llevarme el disco a casa. Sobre todo, creo que ahora más el vinilo; mucha gente valora tener el arte en grande, y a mí es algo que me gusta. Aunque es algo que a veces nos pasa a todos: te lo compras y lo pones en la estantería, a veces lo abres para verlo, pero quizá no llegas ni a ponerlo a sonar nunca. Pero sí me parece que el formato físico tiene algo más que ofrecer que irte a una plataforma y darle al play.
En este disco, por ejemplo, todo el artwork tiene que ver con los temas que estamos hablando. Hay pruebas médicas reales mías por todas partes, está muy personalizado. Y luego las letras, todo el libreto está escrito por mí a mano, con una pluma. Entonces, yo sí creo que eso tiene algo que ofrecer a la gente. A mí me gustaría haberme encontrado discos de artistas que me gustan escritos de su puño y letra. Me parece algo chulo. Es algo que sabes que estás ofreciendo a quien le interese; a lo mejor hay a quien le da exactamente igual. Pero esto lo hablamos Javier (de Maldito Records) y yo, y salió ahí la propuesta de hacer todo el libreto de mi puño y letra, y creo que estéticamente y artísticamente puede ser interesante. Ver las letras escritas por el compositor aporta cosas.
MT: Eso lo veo un mérito, porque reconozco que hay muchos grupos que se quejan por la venta de discos, pero claro, luego a la hora de ofrecer un trabajo, solo están ofreciendo un simple CD.
MR: Sí, claro, por eso creo que hay que aprovechar para dar algo más y que el arte tenga una relación y un propósito. A veces puede ser que lo logres y a veces que no. En este caso, creo que lo hemos logrado porque está muy representado este viaje en el arte del disco. Yo no he visto el disco físico todavía; he visto las pruebas, pero no lo he tenido en mis manos y estoy deseando hacerlo. El tema de que sea de puño y letra, con errores, con tachones… creo que será algo bonito de ver.
MT: Y ya por último, el álbum se lanza el próximo viernes 28 de noviembre. ¿Qué planes inmediatos de presentación o de gira tenéis para llevar estas diez canciones al directo y qué esperáis recibir por parte del público?
MR: Esperamos encontrarnos lo mejor. Lo veremos a partir de marzo, que es cuando seguramente tenemos previsto empezar a tocar. Estamos con todas las ganas de salir en directo y de encontrarnos cara a cara con el público, que conozcan cómo es la banda con Ramón. En definitiva, estamos como locos por poder salir a tocar, esa es la verdad.
MT: Pues nada, muchas gracias por tu tiempo. Estaremos pendientes de todas las noticias que Adventus tenga a partir de este lanzamiento, y nos vemos en los conciertos.
MR: Gracias a ti, gracias por venir y por la difusión. Y que nos veamos en más de estas. Un placer.
Cerramos esta profunda conversación con la certeza de que “De mi corazón y otras miserias” es el testimonio de un alma que se rehusó a rendirse. Manuel Ramil ha transformado la oscuridad de su batalla personal en una verdadera obra de arte musical, ofreciendo este álbum como una «botella arrojada al mar» que busca auxiliar a quienes atraviesan su propio tormento. Es un conmovedor recordatorio de que, incluso en el umbral de la muerte, la vida debe jugarse «con las cartas boca arriba y el espíritu en paz». La banda espera con ansias el lanzamiento del 28 de noviembre para compartir este poderoso mensaje en directo, a partir de marzo, en lo que promete ser la gira más emocionante y vital de Adventus.
Entrevista realizada por geles@metaltrip.com

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