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Crónica: 3º Día Z! Live 2026
Conciertos Crónicas

Crónica: 3º Día Z! Live 2026

07/07/2026 0 Comments
3 semanas atrás
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Habiendo cruzado las diez ediciones y con un extenso palmarés de éxitos que se superan a cada año, el Z! Live quedó consagrado como el “Templo del Metal/Rock” de los festivales extremos nacionales. Después de adversidades ambientales, lucha por la supervivencia en mitad la situación económica actual y ofreciendo una variedad creciente de actividades, aparte de la música, han moldeado a un macroevento digno de la historia festivalera española. Mediante un explosivo cartel que ha ido solventando problemas de diversa índole, como la inesperada caída de la banda suprema, Twisted Sister o cambios de casi última hora, el recinto del IFEZA volvió a convertirse en el principal atractivo de interés, con el Z! Live, para la mítica ciudad de Zamora, símbolo de resistencia al Canovismo tradicional, puerta vecinal al Reino de Portugal y urbe surcada por el imponente Río Duero.

El Z! Live tiene claro que su trascendencia en España ha superado las barreras de la excelencia, así que no hay más camino que seguir hacia el estrellato de la fama veraniega en Europa con la cabeza bien alta. Con casi una treintena de apuestas musicales con estilos muy variopintos, la mejoría del festival no deja de crecer, aunque este año ha habido ciertas cuestiones que se podrían mejorar de cara al futuro. En especial, el reparto de la zona de compraventa y/o mercado social, que quedó en un segundo plano y afectó a la extensa oferta de abundantes e interesantes artículos de todo el bazar disponible. Tratar de obviar estos aspectos es un acto de indiferencia que no puede dejarse de lado, aunque respecto a los shows, la calidad escénica sigue coronando la organización intrínseca del Z! Live, que continúa haciendo historia en el arte más creativo y compositivo musical extremo.

El calor castellano es legendario a las puertas del verano, y a pesar de los intentos de suavizar las temperaturas por parte de la flora zamorana, la gente consiguió que el intenso Sol no arruinase los conciertos a primera hora de la tarde. En dirección al Z! Live y con algunos leves percances relacionados con caídas involuntarias, empachos de croquetas y el cansancio laboral acumulado, la oportunidad de volver a cubrir el Z! Live y ofrecer una visión lo más general posible es un motivo prioritario para Metaltrip. Dispuestos a no perder el principio ni el fin de cada actuación, el doblete de reporteros regresa a Zamora con un único objetivo en mente. Para todos, esto es el Z! Live 2026 y, en Metaltrip, ¡Wes y Geles os lo cuentan en escritura y fotografía con todo lujo de detalles y más!

 

Latzen


La jornada del sábado en el festival Z! Live arrancaría con una de las citas más nostálgicas para los amantes del heavy metal nacional, la actuación de la mítica banda vasca Latzen, que este año 2026 regresaba a los escenarios, y al mercado musical con nuevo disco, “Denboraren Orbainak”. Los de Oñati eran los encargados de abrir de par en par las puertas de este último día de conciertos, y aún a pesar de la temprana hora, y al implacable sol que ya a esas horas castigaba con fuerza el recinto del IFEZA en Zamora. Y aunque yo tuve la suerte de verlos en directo en su inicio de gira, resultaba sumamente gratificante comprobar cómo el poder de convocatoria del cuarteto se mantenía intacto, congregando a una multitud de fieles deseosos de revivir su legado. El ataque sonoro comenzó sin rodeos abriendo fuego con la rabiosa «Txori Txarrak«, a la que siguió de inmediato la contundente «Memento Mori«. El sonido de la banda se mostró nítido y afilado desde los primeros compases, permitiendo que cortes como «Mezua Hil Aurretik«, hicieran que se calentará aún más el ambiente entre un público, que desafiaba al termómetro a base de saltos, firmando un arranque de jornada lleno de energía.


Un concierto que correría  tema tras tema como una exhalación, y sin descanso ya nos encontraríamos en la mitad del  show, manteniendo las revoluciones en todo lo alto. Cuando los empezaron a sonar los primeros acordes de «Itsutu«, fue la demostración de que los guipuzcoanos han regresado a los escenarios en un estado de forma verdaderamente envidiable. La entrega de cada uno de los miembros de la banda enseguida se contagió rápidamente entre la gente, desatando un clima  de alegría, y hermandad colectiva. La explosión músical llegaría, con los primeros acordes de «Laztana«, su balada por excelencia, y uno de los himnos más imperecederos de su discografía. Sin dar un solo segundo de tregua tras la intensa carga emocional, la apisonadora vasca encaró la recta final de la agresividad de «Lurra Odolean«, dejó el terreno completamente abonado para el gran cierre. El broche definitivo a una actuación memorable lo puso la gamberra «Ze Ingo Xu«, terminando de desatar la locura colectiva en un IFEZA totalmente entregado que despidió a Latzen entre una ovación atronadora, consolidando su regreso.


 

Romanthica


Continuaba la música en el festival Z! Live, y desde el Pais Vasco, metafóricamente hablando, viajaríamos hacia Barcelona para disfrutar, de le metal rock gótico de Romanthica, para mí un grupo  que supuso toda un sorpresa. A esa hora temprana de la tarde, el sol todavía estaba muy presente en el cielo zamorano, y con ello un calor que apretaba a los valientes situados en las primeras filas, un ambiente diurno que contrastaba con la atmósfera melancólica de la banda. A pesar de la intensa luminosidad, los catalanes desplegaron con elegancia su característica propuesta de sonidos que a muchos nos recordó a ese Love Metal que tanto popularizara bandas como HIM, envolviendo el escenario del festival con una propuesta llena de  sonidos con mucho sentimiento. El grupo inició su repertorio con “Despierta,” atrapando de inmediato la atención del público.

La banda aprovechó esta cita tan especial para defender en directo las composiciones de su último disco, demostrando su virtuosa cualidad compositiva. Temas que destacaron con tanta fuerza y calado emocional como “Flor marchita”, canciones que sonaron compactas y potentes, sirviendo para combatir las altas temperaturas a base de guitarras melódicas, y estribillos sumamente pasionales. Su cantante, David Gohe, supo  conectar con el público del festival, manejando el show, y sobresaliendo en canciones como “Qué más da” y “La cura”. En el tramo final del concierto, Romanthica se guardó tiempo para temas como  “Mercurio”, otra de las piezas clave de su discografía, dejando las emociones a flor de piel. La banda  se despidió entre los aplausos de la gente, que olvidó el calor que hacía, una hora llena de la mejor esencia del metal rock gótico nacional.


 

Dominum


La apertura de las bandas internacionales de la última jornada fue toda una sorpresa general con el show de los germánicos Dominum. Portando una vertiente de temática terrorífica y con muchos elementos escénicos de la oscuridad, el público cayó rendido a los pies de una banda que acabó siendo un disfrute bestial en la tarde temprana. Siendo un proyecto revolucionario de metal/rock discotequero al estilo Beast in Black o Battle Beast melódico, la impresión que causó el cuarteto artístico en el Z! Live rompió cualquier expectativa a priori sobre cómo se hace música extrema capaz de hacer bailar y cabecear a la vez. A través de un setlist corto e intenso de calidad interpretativa, los germánicos supieron ganarse la aprobación social gracias a un impecable show repleto de sorpresas, mucha actitud jovial y el inmejorable ambiente que se fraguó de principio a fin. Muy pronto se estrenará el nuevo álbum “Night is Calling” y las ganas de disfrutar sobre la música de Dominum quedaron plasmadas en la experiencia del Z! Live.


Si algo caracteriza a Dominum (quizás extravagante para ciertos sectores conservadores que dieron su favor a regañadientes) es la perfecta conjugación del aspecto teatral con un estilo heavy/power de mucha base rockera. Siendo liderados los monstruos instrumentales por el carismático Dr. Dead, el concierto adoptó una textura fiestera que gustó mucho en cuanto a la facilidad de seguir las líneas compositivas y establecer los coros al unísono. A decir verdad, servidor ya vio a Dominum ganarse a miles de asistentes en el Wacken 2025, de modo que repetir la hazaña en España no iba a ser difícil. Con una cordofonía perfecta que supo mantener los tonos al igual que los ánimos caldeados, Dr. Dead no dejó de interactuar con la gente a modo de líder absoluto. Con temas como “Frankenstein” y “The Chosen Ones”, el momento más álgido de la actuación fue la asombrosa ejecución de “Thriller”, uno de los himnos del rey del pop Michael Jackson, donde se aparcaron las diferencias para gozar de una experiencia sensorial muy heavy. Aquel guiño de unión entre géneros muy dispares fue la genialidad que hizo a Dominum brillar, en luz propia, cual banda a tener muy en cuenta como símbolo de calidad en directo.


 

Krisiun


Muchos decían que eran aburridos, que sólo hacían lo mismo, que su sonido era muy chirriante para el Z! Live… Es normal hablar así de la banda líder del death metal/rock brasileño Krisiun cuando no se ha visto mucho en directo, ni oído en estudio, lo que son capaces de hacer tres hermanos consagrados a la música extrema. Cada uno tiene su opinión y tan respetable es como diferir en los debates, pero algo quedó muy claro en el IFEZA durante el show de los brasileños, ¡los fans de la brutalidad tuvieron la mejor dosis de potencia salvaje e ilimitada! Realizando un repaso a su prolífica discografía con cierta predilección hacia los primeros años de composición artística, Krisiun ofreció su habitual descarga sonora ante un público que no podía superar la sorpresa de Dominum ni esperar para ver a Epica dar su show exclusivo. El fragor de la tarde favoreció la génesis de una atmósfera encauzada a la vieja escuela, donde no son necesarios los decoros ni las vanguardias; sólo mucha crudeza sonora y la actitud hostil propia del mundo underground.


Krisiun se conforma como una sencilla fórmula de éxito allá donde va, lo cual se resume en tres puntos principales: Sincronización absoluta entre los miembros grupales, sonido implacable que prima la potencia sobre la agresividad y la humildad personal ante todo. Quizás no sea del gusto general, pero hay que decir que funciona por el afán de gozar a un nivel extremo con temas dispuestos a levantar moshpits por doquier. Las caras visibles y principal cordofonía, Alex y Moises, dieron la imagen ruda de la vieja escuela, descargando unas dosis de death metal/rock tan brutales como necesarias en el festival zamorano con su actitud frenética y hostil. La redundancia sonora, cruda y pesada, que tanto se criticó, no falló en ningún momento; para desgracia de los detractores! Aunque apenas se le veía detrás de la batería, Max realizó una ejecución propia de un maestro percusionista, bailando las baquetas a su alrededor. Una hora de show se hizo muy variable según en función de las opiniones; Krisiun llegó al Z! Live, rompió al público que se dejó llevar por la muerte musical y expuso el lado más salvaje sin compasión.


 

Tesseract


A media tarde, cuando el implacable sol veraniego comenzó finalmente a bajar y a dar un respiro a los asistentes gracias a las suaves ráfagas de viento que corrían a ratos por el recinto del ZLive, llegó el momento de sumergirse en una de las experiencias sonoras más vanguardistas del festival. Los británicos TesseracT hicieron acto de presencia sobre el escenario ofreciendo un marco perfecto para su intrincada propuesta musical, la cual destaca por una impecable y pulida fusión entre un metal alternativo de corte muy actual y complejas atmósferas de sonidos progresivos. El concierto arrancó de forma hipnótica con, “Concealing Fate, Part 1: Acceptance”, y seguidamente después “Concealing Fate, Part 2: Deception”, dejando claro el virtuosismo musical de los británicos. La prodigiosa voz de su cantante principal, Daniel Tompkins, brilló con una solvencia técnica descomunal que alternaba con maestría entre desgarradores guturales y limpios celestiales, que junto al coro,  empastaron de forma milimétrica en temas como “Natural Disaster”, tejiendo una rica y emotiva historia musical que envolvió por completo a todo el festival.


El viaje sonoro prosiguió de manera fluida, adentrándose en cada uno de las canciones  elegidas para ese día, construyendo una historia musical en su conjunto, haciendo sentir al público de Zamora, inmersos en una virtuosa historia, de sonidos que iban más allá de un espacio conocido. Para mí la actuación fue toda una sorpresa, y he de reconocer que su música llegue a entender el sentido de la peculiar propuesta, y a mucha gente también, pero también es cierto, que hubo unos poco de público, que sus oídos, no están hechos para estos sonidos más progresivos, y aprovecharon ese momento, como transición. Aún así, la música no descansaría, y la delicadeza y la agresividad volvieron a darse la mano, tanto  con el tema “Smile”, como con “The Arrow”, volviendo a sorprender a mucha gente, que esa tarde, descubrió una gran banda. Una actuación que aunque intensa, si es cierto, que se pasó como un suspiro, y así de pronto nos acercaríamos al final del concierto, arremetiendo con  potencia con los acordes de “War of Being”. Terminada la actuación, muchos reaccionamos ante un despertar brusco, que nos lanzaría de nuevo, hacia la realidad. Al final, Tesseract nos hizo descubrir que son una banda con sonidos muy diferentes, y sin duda, fue la rareza musical que todo que una parte del público del festival recordará.


 

Soziedad Alkoholica


Una hora y media de Soziedad Alkoholika haciendo de las suyas en el Z! Live no lo soportó nadie. ¡Menos se aguantó esa estúpida censura que tuvo la banda en su palmarés por acusaciones sin fundamento alguno! No se dice plan detractor, ¡más bien al contrario! El bolo que el grupo vasco dio en el festival zamorano tuvo una repercusión posterior tan bestial que el público acabó por el suelo, aparte de los moshpits. Las melenas quebradas, los puños al aire y miles de gritos de júbilo son la prueba de que el templo del metal/rock se coronó al traer a Soziedad Alkoholika cual última apuesta de Euskadi (tod@s lo que se quejaban de que el cartel tenía mucha presencia vasca, ¿no deberías pedir disculpas? ¡Ah, no! El silencio habla por sí solo…) Con los ecos exitosos del nuevo disco «Confrontación» y la mirada puesta en un posible trabajo futuro del quinteto, un show en directo es el único significado de ofrecer las mejores canciones e hitos musicales de la discografía a una sociedad, de varias generaciones, que creció en mitad de injusticias inolvidables, corrupciones continuas y moral cuestionable (¡lo que necesita la industria extrema cual fuente de inspiración!).


La sociedad general aún le debe mucho a S.A. aunque viendo la exuberante respuesta del  público a la descarga thrash/hardcore ofrecida, ¡la cuenta está saldada! A diferencia de lo que se esperaría por parte de sectores conservadores y haters nacionales, no hubo incidentes reseñables ni nada parecido, y eso que la locura vista en el concierto de S.A. se contagió a todas las edades. Jóvenes crujiendo los dedos de la furia sonora, mujeres golpeando el suelo por la solidez escénica, senectud luchando en una supervivencia del día a día… Aquella ansiada actuación se convirtió en otra manifestación de un país que está harto de tanto mamoneo y que sólo le queda la cultura extrema como vía de escape. Las miles de emociones vividas no pudieron ser reprimidas ni a base de palos y porras, pues el momento de desenfreno era ideal al comienzo de la noche zamorana. Por ello, la expectación estalló desde el principio y se mantuvo así cual incesante mensaje de rebeldía y revolución que tanto hace falta en la actualidad. Así que, en plena redundancia… ¿Alguien criticará la presencia de S.A. en el Z! Live? Claro que sí, porque vendarse los ojos ante las verdades que expone el quinteto vasco es la ignorancia propia.


Sí, se tocaron temas de todas las épocas que ha tenido S.A. en su palmarés de estudio, aunque el aspecto importante del concierto se centró en la actitud directa que rodea al grupo. Comenzando por la retaguardia, Mikel emergió en la batería cual frescor juvenil que aportó más agresividad al doble bombo y la caja. De los pocos artistas que podrían romper el asfalto a base de redobles insanos, S.A. acertó de lleno con Mikel. Moviéndose por el escenario en ese azogue salvaje que le rodea, ¡Juan no soltó el micrófono ni queriendo! Ladrando por los altavoces, la gente generó moshpits y peleas mutuas gracias a ese tono característico de arraigo al thrash/crossover que se ha intentado censurar en España de múltiples formas ilegales. Aparte de las ideologías y los ámbitos políticos, S.A. es historia de un país que no ve el abismo de la ruina, así que la rudeza laríngea de Juan es un símbolo de resistencia. Los multitudinarios coros sociales en los mensajes más directos avivaron la pirotecnia y las llamas escénicas, aumentando la sensación de descontento nacional que no se escucha en las altas esferas del status quo.


Los graves de Pirulo resonaron, en su máxima expresión de libertad bajo su semblante amenzante, por todo el recinto, provocando que las grietas apareciesen en el casco urbano. Incluso, algunos cristales y vidrios estallaron en la base estructural del bajo y la batería; por ejemplo, botellas de alcohol en las barras. La destrucción final fue el objetivo del pesado y crudo sonido de Jimmy e Iñigo, dos estandartes guitarristas que mezclan sus habilidades en el criterio de instaurar una anarquía cordófona de calidad inigualable. En una iluminación de colores vivos que implementó una doctrina de desenfreno absoluto, S.A. aprovechó la tecnología visual trasera con motivo de reivindicar su importancia en España, portando dispositivas de su logotipo e imágenes de consciencia social. Las líricas expelidas, con indiferencia de los tonos vocales, se convirtieron en un favor unitario que traspasó las barreras sónicas. Con motivo de dar más voz a S.A. como resistencia al avance decadente del inevitable desastre mundial, nadie quería salvarse de la masacre musical, de modo que la extenuación social en favorecer un clima de apoyo brutal lanzó un lúcido mensaje al futuro de la industria extrema: ¡Más S.A. y metal/rock para un mundo mejor!

 

Epica


La caída de Twisted Sister como cabeza de cartel del Z! Live fue un golpe muy duro para el público, aunque poco duró el lamento. La sustitución de la leyenda glammer por un show exclusivo de Epica no pareció convencer a priori, pero en cuanto la maquinaria neerlandesa salió al escenario, nadie se acordó de Twisted Sister para entregarse a la causa del mejor metal/rock sinfónico europeo. No conocer a Simone Simons se podría entender como una ignorancia absoluta, pues pocas artistas poseen la reputación que ostenta ella. Aparte de su imponente presencia, el variado elenco de compañeros que sostienen el grupo necesita su reconocimiento también, porque el inaudito éxito cosechado de Epica en el templo nacional del metal/rock es gracias a una ejecución perfecta de cualquier aspecto a valorar del show.

Con una extensa discografía de iconos clásicos y muchos temas increíbles, el único reproche que podría hacerse a Epica es haber dado más presencia a su reciente álbum, «Aspiral«, en contra de un repaso selecto que abarcase otros temas. No tocar ningún corte del predecesor disco «Omega» fue algo que se echó mucho de menos. No obstante, hay que reconocer que Epica soltó muchas perlas que encantaron al público, como fueron las emotivas «Sensorium» o «Storm the Sorrow«. Ésa fue la clave de la exclusividad de Epica en el Z! Live, ejecutar piezas musicales olvidadas que mucho se agradeció a la hora de corear y disfrutar en general. Un aspecto muy importante radicó en el genial uso de la escenografía, con plataformas elevadas, intensidad cromática de la iluminación y la pantalla digital, recogiendo el testigo de las bandas previas y llevándolo a un nivel superior de calidad audiovisual.


Es imposible afirmar que el interés de Epica se relega, en total definición, a la pletórica figura de Simone. Es una diva única y especial, quién se llevó el interés general gracias tanto a su característico tono vocal, su belleza inigualable y la forma de conectar las sinfonías musicales a una atmósfera singular de disfrute escénico. Siempre dispuesta a hacer las delicias sociales, guió miles de coros bajo su mano, implementó la furia lírica cuando era necesario… La mejor capitana del barco neerlandés! Incluso, la felicidad era muy presente en ella, llegando a momentos de éxtasis espiritual que le inducían una catatonia surrealista. Sostenida por una base estructural férrea que mantuvo la expectación en lo más alto, Simone no vaciló en apoyarse en el resto de compañeros, los cuales la arroparon en cordial mutualidad de una familia musical.

Adalides del arsenal neerlandés histórico junto a Simone, el despliegue artístico de Coen y Mark sigue teniendo un componente especial a la hora de mostrar el lado más tierno de Epica. Sacando un sonido perfecto que ambientó los temas en pleno gozo social, las dotes teclistas de Coen resultaron ser un hermoso compendio de acordes y solos de calidad suprema. Lo mismo se puede decir de Mark, cuyo apoyo a los coros y las zonas guturales de las líricas es una parte esencial de la banda como contraste a la gracilidad vocal de Simone. Ambos conforman una pareja única dentro del mundo sinfónico, al mismo nivel que Tarja con Marko (Ex-Nightwish). La felicidad palpitante durante el desarrollo escénico de Epica también fue fruto de la inmensidad lumínica y juegos cromáticos, otorgando la intensidad emocional necesaria. Para el estrellato laríngeo de Simone, ¡oscuridad circundante para que su aura brille por sí sola, al igual que glamour celestial en la retaguardia!


No se puede relegar, a un segundo plano, la concordante base estructural que sustenta el éxito de Epica, tanto en directo como en estudio. Borrando la idea de ser unos meros acompañantes cordófonos de Mark, Isaac y Rob lograron ser otro fuerte imprescindible en el triunfo de la banda en el Z! Live. Mediante su actitud cercana al público y ofreciendo una imagen de azogue personal, quebraron la idea de calma en el metal/rock, aparte de su férreo apoyo a Simone mediante gestos y coros extras. Aunque hubiera venido bien escuchar más los graves de Rob, su destreza bajista no defraudó con motivo de inducir moshpits en las zonas más aguerridas del show (¡moshpits en un concierto sinfónico!). Claro está que sin la percusión de Ariën, Epica no podría hacer vibrar a la gente con esa sensible violencia que va sobresaliendo en los últimos años grupales. Su estado alzado le convirtió en una muestra de resistencia al vértigo, siendo el principal observador general del fragor del público.

Al acabar “The Last Crusade” y después de una increíble interpretación de la icónica “Cry for the Moon”, Epica lanzó una relativa despedida que culminó en una explosión flamígera envuelta de decoros varios, una tormenta de aplausos y lágrimas de emoción. Simone acabó rendida a los pies del Z! Live; ¡pocas veces se ve a Epica en tal estado de éxtasis artístico! Si “Beyond the Matrix” rompió la dinámica artística una vez más, la mítica “Consign to Oblivion” cerró una actuación excelsa que no reparó en gastar los recursos disponibles para firmar un precedente cualitativo irrepetible en el templo del metal/rock. Dos horas de ópera extrema carecen de críticas a mejorar, pues Epica no falló en su objetivo de liderar un festival muy importante en la escena ibérica, consolidando su trayectoria profesional y dejando claro que el estilo sinfónico jamás decaerá mientras Simone y compañía estén presentes en la actualidad y el futuro de la industria musical.

 

Brothers of Metal


Superar el éxito de Epica era imposible en cualquier ámbito, así sólo quedaba igualarlo. Brothers of Metal tuvo esa oportunidad, lo cual no se aprovechó muy a pesar del combo sueco. Las dosis de metal/rock vikingo con la temática propia por bandera exclusiva siempre es un atractivo interesante, pero la ausencia de una tercera voz y una guitarra se notó mucho en el show de Brothers of Metal. Por mucho empeño que se puso en dar un espectáculo de calidad, la banda se quedó un clamoroso intento de hacer vibrar al público como las actuaciones previas. El show tuvo muchas sorpresas, ya fuera el variado setlist, la tremenda apelación social con su respuesta mutua y el sonido general, que nada envidió a otros nombres del festival. Incluso el uso de la pantalla digital y las bailables coreografías lograron favorecer un ambiente fabuloso, pero no consiguió ocultar las notables carencias escénicas.


Brothers of Metal nunca dejará de mostrar esa faceta tan divertida que hace a los conciertos ser diferentes y originales. Entre novicios y veteranos, floreció un deseo de pasárselo bien con los artistas a la vez. Sin duda, la figura central del grupo, la cantante Ilva, tuvo la gran mayoría del interés social. No sólo por su portentosa presencia, también por su forma de controlar el desarrollo musical e imbuir las necesidades que iban surgiendo. Si había que meter potencia, los graves y la cordofonía recrudecían el estilo, al igual que a la inversa en las zonas más melódicas. No se niega que Brothers of Metal es un torbellino de sensaciones más allá de su rostro vikingo, recreando una atmósfera nórdica palpable. Cada artista puso su granito de arena en mantener los ánimos alzados, pero entre el cansancio y el inminente final del Z! Live, la gente no respondió, del todo bien, al esfuerzo de los suecos. No obstante, aquello no fue un punto negro para ambas partes, pues se disfrutó mucho de saltar con Brothers of Metal, corear las liricas y acompañar el show de bailes alegres. De seguro que el combo musical volverá, en breve, a España y al completo, como se evidenció en el Wacken del año pasado.


 

Lèpoka


La última jornada del sábado en el festival Z! Live tocaba a su fin, un centenar de personas aún aguantaban hasta altas horas de la madrugada, esperando la próxima descarga musical, siendo los castellonenses Lèpoka los encargados de subirse al escenario para cerrar la noche, y poner el cierre definitivo al festival. Con los ánimos bien arriba, a pesar del cansancio de tres intensos días, los reyes del folkoholic metal desataron una auténtica fiesta de dimensiones épicas en el recinto del IFEZA de Zamora, enmarcada dentro de su gira. El torbellino festivo arrancó con «Antes del amanecer«, y «Seguimos en pie» , canciones que hicieron saltar a miles de personas de forma unánime y elevar algunos vasos por encima de nuestras cabezas. La sintonía del popular videojuego «Tetris» sirvió  de divertida introducción parael tema de el «Baile de los caídos«, desatando la irreverencia y la diversión en un público, que aún quería más. Los  continuos gestos de complicidad de la divertida  banda, con el público, hizo que se vivieran momentos que muchos recordarán. Con «A las calles» y  «Color café«, ambas canciones de su nueva etapa creativa, la banda sacó su lado más reivindicativo, alzando su voz, y la del todo el público al cielo de Zamora.


No faltaron sus clásicos, de taberna, canciones que entre sus seguidores más fieles, esperaban con ansia, desatando numerosos bailes al compás de los  acordes de temas como «Goliardos«. Cuando  ya nos encontraríamos en los más alto, Lèpoka se despidió de la única manera que podían hacerlo, y fue entonando por todo lo alto la festiva «Yo controlo«, quedando el eco de su melodía, grabada en el ambiente nocturno del festival. Lèpoka demostró,  una vez más, que no hay mejor banda en la escena nacional para poner fin a un festival, yo reconozco, que su espectáculo es divertido, pero está última etapa musical en la que están entrando, siento que se alejan del sonido metal, para acercarse a una vertiente más rock, llamémosle evolución, pero ¿Hacia donde?. Aun así, el show que desplegó los alicantinos dejó al público exhausto, felices y con un buen  recuerdo, para tres días de festival, que muchos tardarán en olvidar.

 

Crónica y Fotografía realizada por A. Wesker y Geles M.R.

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