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Summer Breeze 2026 – 3º Día (Viernes)
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Summer Breeze 2026 – 3º Día (Viernes)

07/10/2026 0 Comments
1 semana atrás
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Otro nuevo día en el Summer Breeze 2026, que amaneció y el intenso calor no estaba dispuesto a dar una tregua.

La apertura de espectáculos musicales estuvo a cargo de Setyourtsails, un cuarteto local liderado por la imponente figura de Jules Mitch. Exponiendo un estilo hardcore embebido de una original puesta en escena, Setyoursails no se achantó ante el bochorno del melodía, ¡mucho menos los fans! Sacando las mangueras de agua a presión y estando el público a la busca de cualquier mínima sombra presente, los artistas del combo germánico no temieron la fuerte solana, llevando su rol profesional a la cercanía social en toda la medida que se pudo.


A través de unos pegadizos temas envueltos de un aura alternativa, Setyoursails sentó las bases de la tercera jornada en la realización de un set list dividido entre sus recientes álbumes “Nightfall” y “Bad Blood”. Jules se convirtió en una maestra experta en acaparar el interés, seduciendo el ánimo en una espiral de coros para dar más energía extrínseca a las canciones. Su potente tono, balanceado entre el toque melódico y una cordial agresividad laríngea, clarificó la ruda cordofonía que la escudaba en riffs de breakdowns y mucha pesadez distorsionada. Aunque la actuación fue algo corta en la plena percepción del público interesado, Setyoursails se ganó un lugar especial dentro del Summer Breeze, hecho que no se olvidó ni al final de todo el festival. Es difícil que una banda no muy conocida sepa dosificar el peso de abrir una jornada; ¡Jules y compañía no tienen ese problema!


 

Zerre – “Se enfrentó a la tentación del temido fallo y superó el reto…”


Otra muestra de thrashería perteneciente a la vieja escuela se presentó en el Tool Rebel con la llegada del grupo local Zerre. En el mundo underground del metal/rock alemán, Zerre irrumpió a lo bestia hace una década y su constante esfuerzo ha terminado siendo del interés general al salir del mundo underground. Con sólo media hora de show, el quinteto apostó por una sucesión ininterrumpida de temas de sus recientes álbumes a destajo. No hubo piedad en los moshpits, ni siquiera en los violentos cabeceos de los más radicales. Entre una frenética actividad rítmica y la furia solista, una adversidad apareció en una parte de la cordofonía.


La frustración del propio músico afectado era muy notable, aunque la redención se obtuvo al poco tiempo. En lugar de parar el espectáculo, el férreo apoyo grupal se antepuso al obstáculo guitarrista manteniendo el nivel sonoro activo. La compensación por el inesperado fallo se contrarrestó con una ejecución más veloz aún del propio artista, demostrando su valía musical. Desplegando su aguerrida voz por el recinto, Nico lideró las salvajes huestes de las polvaredas arenosas, siempre intercediendo en el vínculo social. De principio a fin, Zerre se enfrentó a la tentación del temido fallo y superó el reto, lanzando una llamada de reivindicación hacia el old school clásico en los tiempos modernos. La gente respondió a la imperiosa necesidad de desenfreno thrasher, plantando cara al infierno ambiental.

 
Brainstorm – “Los asistentes cantando a pleno pulmón o siguiendo las líneas musicales con tanto afán y devoción…”


Se hace muy raro que una banda como Brainstorm, con catorce discos de estudio y más de treinta y cinco años de historia profesional, apenas haya sido conocida en el mundo del heavy/power europeo hasta los años recientes. En la actualidad, el reciente “Plague of Rats” ha revolucionado el estilo grupal de una manera insólita. La fuerte influencia del ámbito hindú y el este asiático han logrado que el álbum esté siendo un éxito de ventas, pues pocas bandas consiguen complementar la industria extrema con una clara referencia cultural. Gracias a un sonido técnico impecable resultado de un minucioso ejercicio en función de ofrecer un show perfecto, Brainstorm hizo que el Summer Breeze se rindiese a los pies del combo germánico y viceversa. Todo el público que asistió al evento coincidió en la maestría que se desplegó a cada tema interpretado y la actitud cercana de cada artista, los cuales no vacilaron en hacer que la gente fuera partícipe de los versos y los coros siempre que se presentase la oportunidad. A decir verdad, pocas veces se ve a los asistentes cantando a pleno pulmón o siguiendo las líneas musicales con tanto afán y devoción en mitad del sofoco circundante.


Hay que reconocer que el grupo germánico ha tenido unos baches muy duros que superar, en la estructura base, los últimos meses. Por ejemplo, la salida del baterista Dieter y los múltiples cambios al bajo. Sin embargo, los obstáculos se consiguieron solventar con la llegada de Danij y Kevin casi al vuelo, los cuales demostraron que el poco tiempo de reclutamiento y los rápidos ensayos fueron suficientes para demostrar su alta cualificación ante la exigencia profesional de Brainstorm. Antes de todo, decir que el núcleo grupal, es decir, los guitarristas Torsten y Milan, junto al incombustible vocalista Andy, es inmune al paso del tiempo. Podrán tener más edad u otras manifestaciones de vejez orgánica, pero el espíritu del metal/rock domina su psique y alma sin apenas cambios apreciables. Siempre agradecidos y muy cercanos con los fans y adeptos, se llevaron gran parte de la atención, al igual que sus habilidades técnicas. Brainstorm se deshizo en halagos por el continuo apoyo, dejando constancia de un triunfo absoluto, que nadie debería negar, dentro del Summer Breeze.

 

Future Palace – “Fresco estilo que se gasta el trío intentando no abusar de los elementos propios…”


Muchas son las voces críticas hacia la vanguardia del metal/rock, más en especial con el estilo metalcore y las casi inexistentes similitudes entre las bandas de ahora. En Alemania, el trío de Future Palace irrumpió, con mucho impacto, en el panorama local del 2019. Estrenando su debut discográfico poco después con “Escape”, el proyecto liderado por la versátil Maria ha logrado abrirse un hueco en el mundo del metal/rock moderno. La juvenil edad media que había por las inmediaciones del Louder eran una prueba clarísima de que Future Palace está sirviendo de puerta en la enseñanza de la música Heavy en la actualidad. No sólo por ello Future Palace triunfó en el Summer Breeze al igual que su paso por el Wacken, sino también por el fresco estilo que se gasta la banda, intentando no abusar de los elementos propios del metalcore. Aunque el Main Stage les quedó un poco grande (¡es lo que tienen los tríos artísticos!) y la batería relegada casi a un rincón lateral, no se vacila en lanzar un alegato a favor del show vivido en directo.


Algo que caracteriza a Future Palace es el diverso decoro del escenario que se despliega durante los conciertos. Maria es una forofa de la moda, pues no suele repetir el vestuario incluso en shows seguidos de un día a otro (si se va a criticar esta apreciación, por favor, que se atiendan también a otros artículos sobre Future Palace, ¡GRACIAS!). De un aspecto minimalista pero bien repartido por el escenario, los detalles digitales supusieron un acierto muy cualitativo en la expresión de los temas. Mucho toque azul intenso para la apertura con “Deep Blue”, cambio a tonalidades rojas en “Cyclone” o “Dead Inside”… Future Palace demostró que la música metal/rock está vacía si no se le dota de una personalidad especial con otros elementos artísticos. Sosteniendo la guitarra al igual que la entereza, Manuel repicó los rasgueos cordófonos en una mayor sonorización mientras las pistas pregrabadas del bajo se controlaban por la mano percusionista de Johannes. Con un setlist repartido por la discografía sin guiños al primer álbum, el trío germánico se conformó cual promesa futurista de lo que es metal/rock moderno.

 

Misery Index – “Recrear una atmósfera old school añorada en la actualidad…”


Los amantes del metal/rock extremo, en su vertiente más mortífera, tuvieron una grata sorpresa al comienzo del festival germánico. Los moshpits querían hacerse ver mucho más al sol, las melenas deseaban saltar por los aires y las laringes no tardaron en dilatarse cuando Misery Index dedicó su tiempo artístico a recrear una atmósfera old school añorada en la actualidad. El cuarteto de Maryland volvió a demostró sus dotes de movimiento social en una ejecución impecable de letalidad compositiva con muchos toques grind. Mediante un repertorio parecido a la actuación en el Party San, el machaque mortal de unas melodías desafiantes reventó la expectación por los aires.


Incitando a la locura espiritual, la aguda cordofonía acabó siendo toda una apisonadora en directo. Ya fueran ritmos en tremolo o insanos solos, Mark y Darin mantuvieron la entereza mental (no tanto la espiritual) para ser los adalides del frenesí general. No muy atrás quedó la desarraigada voz de Jason, quien también avivó la inestabilidad psicológica mediante unos toques bajistas sólidos en acompañamiento grave. No hizo falta el uso de tonos guturales, pues Misery Index posee la calidad necesaria para enseñar que la música extrema no siempre requiere recrudecer la garganta al límite. Al igual que el resto de bandas de todo el festival, la actuación se hizo muy breve, incluso con el selecto repaso a la discografía que impresionó a los asistentes del festival, fueran veteranos o novicios. A quienes buscaban el equilibrio del metal/rock con ciertos exabruptos inesperados, ¡Misery Index fue la mejor opción!

 

Brothers of Metal – “Un torbellino de sensaciones más allá de su rostro vikingo…”


En el Main Stage del Summer Breeze, tocaba resarcirse de la experiencia vivida en el pasado Z! Live español con el combo sueco de Brothers of Metal. Continuar la calidad musical después de la explosión que tuvo Epica fue una tarea bastante difícil, así que la oportunidad de disfrutar a la familia vikinga más heavy por segunda vez no se podía hacer esperar más. Las dosis de metal/rock vikingo con la temática propia por bandera exclusiva siempre es un atractivo interesante, más sabiendo que el grupo recuperaba la tercera voz de Mats, quien anunció la primicia de su inminente paternidad. A diferencia de la cita española, el espectáculo de Brothers of Metal fue todo un despliegue audiovisual que la gente apoyó en un entorno festivo con mucha inspiración nórdica. El show tuvo muchas sorpresas, ya fuera el variado setlist, la tremenda apelación social con su respuesta mutua y el sonido general, el cual nada envidió a otros nombres del festival. El uso de la pantalla digital y las bailables coreografías lograron favorecer un ambiente fabuloso digno del máximo nivel.


Los artistas musicales nunca dejarán de mostrar esa faceta tan divertida que hace a sus shows ser diferentes y originales. Entre novicios y veteranos, floreció un deseo de pasárselo bien con los artistas a la vez. Sin duda, las figuras centrales del grupo, Ilva, Mats y Joakim tuvieron la gran mayoría del interés social. No sólo por su portentosa presencia, también por su forma de controlar el desarrollo musical e imbuir las necesidades que iban surgiendo. Si había que meter potencia, los graves y la cordofonía recrudecían el estilo, al igual que a la inversa en las zonas más melódicas. No se niega que Brothers of Metal es un torbellino de sensaciones más allá de su rostro vikingo, recreando una atmósfera nórdica palpable. Cada artista puso su granito de arena en mantener los ánimos alzados de principio a fin, manteniendo un frenesí general pegadizo y humorístico en la canícula del Summer Breeze.

 

Luna Kills – “Ritmos pegadizos y poperos de suave distorsión hacia un asombroso ejercicio de death/core imprevisto”


Uno de los shows que provocaron el éxtasis social por el Tool Rebel, fue, en opinión unánime, el de los fineses Luna Kills. Cómo un cuarteto dominó un concierto de principio a fin con el público en volantas es algo que todavía es imposible de asimilar. Claro es que la banda se valió de varios ases con una garantía de calidad suprema, usando esas bazas durante todo el desarrollo escénico. Con sólo un álbum de estudio y la mirada puesta en uno venidero con múltiples sencillos ya disponibles, Luna Kills aprovechó su breve tiempo de actuación para que una persona acabase llevándose la algarabía de aplausos y ovaciones, su increíble cantante y líder grupal, Lotta. Desplegando una personalidad carismática y sin apartarse del borde de seguridad, ella se conformó como el eje artístico que provocó moshpits por doquier, aupó los puños en alto y generó un ambiente de pura e insana emoción en vivo. La cordofonía que le acompañaba también significó un acreciente continuo de fervor general, pero el interés del público no se distanciaba de Lotta.


La corta discografía no es un obstáculo para decir que el estilo de Luna Kills es inclasificable, porque de ritmos pegadizos y poperos de suave distorsión hacia un asombroso ejercicio de death/core imprevisto, ¡no hay casi diferencia! Quizás ahí radique la desmesurada respuesta de la gente al show de los fineses, los cuales se valieron de la sorpresa como un factor de aptitud singular y especial. Más allá de la enérgica descarga de Luna Kills en el Summer Breeze y su colosal impacto, reseñar que Lotta y compañía no vacilaron en codearse con los fans al finalizar el show, sabiendo que la gente también es una parte trascendental en el arte musical extremo.

 

The Butcher Sisters –  “Su extravagante visión de cómo hacer que un concierto se convierta en una fiesta suprema…”


Para poder sobrellevar el tremendo calor del Summer Breeze, un poco de risas y humor absurdo se necesitaba en las inmediaciones del escenario principal. Esa misma petición se cumplió con la actuación del grupo local The Butcher Sisters. Todo lo extravagante que se pueda imaginar en el metal/rock en directo, TBS lo llevó a un nivel superior de teatralidad. Planteando el show como una enorme fiesta donde cualquier acción era bienvenida, la gente se dejó la vida en disfrutar de un espectáculo inesperado con sorpresas por doquier. Con la presencia del dueto vocal de Alexander y Nicklas al frente, la banda aprovechó las inclemencias ambientales para apelar a un desenfreno social con preguntas sobre el estado de bienestar y la hidratación continua. Manteniendo un sonido muy nítido, TBS desplegó todo su arsenal teatral disponible por los alrededores.


Diapositivas en la pantalla digital, poses ridículas de índole graciosa, mímicas redundantes que incitaban a las risas perpetuas… Sin duda, TBS se expresó cual terremoto de lo que es el metal/rock actual desde el punto de vista teatral. El buen rollo que se emanaba de las canciones como “Bierdurst” o “Klettergerüst ”, al igual que la versión heavy del clásico tecnócrata de Axel F, “Crazy Frog”, propusieron una férreo escape, muy original, a los estilos musicales propios del Summer Breeze. Incluso con los surfeos y las barcas hinchables de por medio, TBS fue una de las sorpresas en la tercera jornada con esa atmósfera tan peculiar y que gustó en demasía. No precisamente destaca el grupo por su música, sino por su extravagante visión de cómo hacer que un co

 

Unprocessed – “La complejidad de la teoría compositiva en vivo no fue un impedimento…”


Descubrir nuevas bandas y proyectos musicales es una prioridad para Metaltrip, así que regresar al T-Stage con Unprocessed fue una decisión más que acertada. La gente necesitaba comprobar el estado del metalcore germánico en su faceta juvenil (más o menos) y Unprocessed cumplió las expectativas fácilmente. Utilizando un gran telón trasero con el logotipo y la pirotecnia en los momentos álgidos, el cuarteto varonil agarró los instrumentos para desplegar un show técnico de mucha calidad sonora. Mediante un setlist dividido entre sus dos recientes álbumes de estudio, Unprocessed se ganó el favor de las facciones más novicias del festival. Más que un simple descubrimiento musical, el público se entregó a la causa de unos ritmos djent bien distorsionados con la potencia justa. La complejidad de la teoría compositiva en vivo no fue un impedimento a la hora de expresar un vínculo social en el directo.


Evidenciado quedó el hecho del protagonismo absoluto de la cordofonía, donde Manuel y Christoph se encargaron de mostrar un dominio excelso del rol guitarrista. Con mucha precisión circundante y la mirada centrada en los mástiles, no se comprometió la mutua relación del grupo y la gente. La atención dual entre el aspecto groovy y la hostilidad sonora se convirtió en un atractivo espeluznante del show, aparte de un perceptible fanatismo por el impacto escénico. La perfecta ejecución instrumental y los breaks melódicos lograron que la actuación fuese dinámica al gusto del consumidor. No queda duda de que Unprocessed ha alcanzado la madurez grupal y se está haciendo un hueco importante como referente del metalcore alemán.

 

The Ghost Inside – “Ha sabido recuperarse del trauma psicológico y continuar realizando unos shows increíbles…”


Apiñarse en el Main Stage para Lamb of God supuso una odisea para los más fanáticos del metalcore americano. No obstante, hubo otro bocado antes del combo liderado por Randy Blythe que también obtuvo el merecido reconocimiento del público. Ver a The Ghost Inside debutar en el Summer Breeze era un caramelo muy dulce para quienes crecieron en la música extrema yanqui a expensas de los grandes nombres. El desarrollo del show fue muy significativo, aparte de ser una ocasión especial. La banda, aparte de su marcado estilo de metalcore/hardcore, obtuvo una gran reputación debido a un aparatoso accidente que supuso un punto de inflexión en la historia profesional de los artistas.

Cumpliéndose un año desde aquel incidente, The Ghost Inside ha sabido recuperarse del trauma psicológico y continuar realizando unos shows increíbles que hacen las delicias de los fans. El quinteto salió a escena entre aplausos y vítores, dando comienzo al espectáculo entre salvajes melodías, ritmos muy pesados y breakdowns por doquier. El público no se quedó quieto ante el dinamismo de The Ghost Inside, sino que los coros saltaban constantemente y hubo un fervor palpable en contraste a la intensidad sonora.


La discografía de The Ghost Inside es un cúmulo de sorpresas que embelesa a quien dedica su atención al trabajo en estudio. Mediando el setlist por los recientes discos y algunos guiños a otros álbumes, el quinteto no reparó en usar cualquier accesorio disponible con motivo de aumentar la calidad interpretativa del concierto. Se obviaron temas a las raíces primigenias del grupo, aunque no tuvo mucho simbolismo en los fans que coreaban los temas. Tampoco faltaron unas geniales dosis de pirotecnia y la abrumadora personalidad de los artistas, quienes no podían creer la fiel respuesta que se generó durante el show.

Entre sonrisas y lágrimas de felicidad, Jonathan no podía reprimir la sorpresa a cada lírica que salía de su boca. La perfecta sintonía guitarrista de Zach y Chris estableció una cruda política de moshpits, mientras los graves de Jim hacían retumbar el recinto y el raciocinio social. Dentro de su cubículo percusionista, Andrew lideró la base estructural con un formidable despliegue baterista, recreando una atmósfera de puro metal/rock extremo ilusionante. Para ser el debut de The Ghost Inside en el Summer Breeze, telonear a Lamb of God otorgó una personalidad única al combo americano que se recordará en el festival gracias al entusiasmo levantado en una simple hora de show.

 

Deicide – “Un show atemporal que no disgustó a quienes necesitaban una dosis de la vieja escuela…”


Aún resulta inverosímil ver al mítico Glen Benton morando por el mundo de los vivos después de una controvertida promesa anticristiana hace mucho tiempo. No obstante, es un verdadero placer comprobar que el motor de Deicide sigue ostentando un estado de forma óptimo. En el T-Stage, con el atardecer a punto de entrar en acción, el cuarteto americano volvió a mostrar el poder del old school con un show centrado en un death metal/rock salvaje y sin fisuras. A pesar de la continua estática de los artistas y la ininterrumpida sucesión de temas, Deicide enseñó que su música es una poderosa razón de que la sociedad religiosa apenas tenga en cuenta a la industria extrema (¡en el buen sentido!). Mediante un ritual blasfemo donde la repudia católica no tenía intención de desaparecer, Glen utilizó su áspero tono vocal para incentivar unos violentos moshpits al son de unos ritmos pesados y muy crudos en la percepción ótica.


En un variado setlist que repasó gran parte del palmarés discográfico, los artistas no vacilaron en hostigar al Summer Breeze mediante distintas vías de maldad práctica. Riffs muy agresivos de incesante velocidad frenética, potente percusión con un doble pedal incisivo, graves retumbantes… En pocas palabras, un show atemporal que no disgustó a quienes necesitaban una dosis de la vieja escuela. Después de varias actuaciones modernas, el encaje de Deicide en el festival se enclavó en un enfoque tradicional y de brutalidad extrema. Sin concesiones ni prisioneros; ¡sólo disfrute clásico muy directo! Puede que a las nuevas generaciones les resultase tedioso y bastante monótono ver un concierto escaso de interludios y/o pausas, lo cual tiene fundamento si se desconoce la influencia legendaria de Deicide. Sin embargo, Deicide va más allá de una mera estática escénica, se conformó como un férreo baluarte en defensa de las raíces más fieles al metal/rock de fin de milenio.

 

Blood Command – “Las subculturas urbanas estuvieron muy bien representadas con la estética…”


Luego de tanto metal/rock moderno, se necesita un pequeño respiro con vertientes más melódicas y descaradas. De vuelta al Toll Rebel a la espera de Arch Enemy en el Main Stage, mucha gente se congregó con motivo del show de Blood Command. La banda noruega es un pilar fundamental dentro de la escena punkarra desde hace unos quince años. Las expectativas, a priori, hablaban muy bien del grupo, en especial, de la nueva cantante Nikki Brumen. No se tardaría en comprobarlo, porque Blood Command salió al escenario en una actitud frenética de indiferencia legislativa. Es decir, la banda quería revolver las entrañas del festival sin importar el precio; ¡bien lo consiguió! Bajo el amparo del gigante logotipo en la retaguardia, el cuarteto noruego repasó su discografía con una selección de los mejores temas para que el público comprobase que el punk no está muerto. Al menos, no mientras haya artistas dispuestos a reivindicar la importancia del mismo en la historia musical extrema.


Las subculturas urbanas estuvieron muy bien representadas con la estética grupal, portando un estilo juvenil que captó la atención de los curiosos y novicios. Cuales chiquillos rebeldes de la época millennial, Yngve y Snorre hicieron las delicias del espectáculo con su idea personal de cómo disfrutar de un concierto punkarra en estos tiempos actuales. La facilidad en el dominio de los cordófonos quedó al gusto de los presentes, quienes no dejaron de moverse al igual que los propios artistas por el escenario. No obstante, el interés se centró en el huracán femenino que fue Nikki, la personificación de la locura punk/rock en su mayor expresión. De un lado a otro, interactuando con todo lo que pillaba, rompiendo esquemas sin previsión alguna… ¡En pocas palabras, una vivaz niña encerrada en el cuerpo de una mujer muy dinámica! Ganándose al público e instaurando un jolgorio de apoyo mutuo, Nikki desnudó el alma de Blood Command y se erigió cual reina absoluta del show. Los vítores volaban por sí solos, la gente se agolpaba en las vallas y ella no tardó en unirse al fragor de los moshpits un rato también. Si alguien hubiera dicho que Blood Command iba a montar una panacea así días antes, nadie lo habría creído.

 

Arch Enemy – «Lauren siempre estaba al servicio de las algarabías, ¡no por encima…!»


Se sabía que iba a funcionar la nueva era (¡cuarta, para ser exactos!) por mucho que el ámbito mediático, famosos detractores y muchos fans empezasen con las comparaciones. Para todos ellos, se siente alegar, de forma muy favorable, que Lauren Hart ha demostrado, con creces, ser la perfecta representante de Arch Enemy en la tarea vocal. Todos querían ver a la artillería sueca dar un espectáculo de primera, al igual que en reciente Wacken. Vivir los himnos guturales cuales pilares historia de la música extrema, sentir el poder magnánimo de una muerte melódica a flor de piel… Claro que se nota la ausencia de Alyssa, ¡al igual que la de Angela y el primigenio John! El problema son las múltiples opiniones que tratan de sobreponerse en la calidad laríngea que ha ido gobernando Arch Enemy a lo largo de los años. Lo que no parece entenderse, o es la sensación percibida, es que la importancia debe radicar en el apoyo a la banda y los primeros pasos con la llegada de Lauren Hart. ¿No hubo haters hacia Alyssa? Ahora parece que no, ¿verdad?

Cambiando el foco de atención hacia el show del Summer Breeze, Arch Enemy prometió lo que la gente quería disfrutar, un set list variado donde la permanencia de temas clásicos iluminó el camino del estrellato para la recién llegada vocalista. Vientos de cambio en un horizonte de gloria con la vista puesta en un nuevo disco… Quizás por ello, el grupo sueco abrió la actuación con “Yesterday is Dead and Gone” para continuar con “The World is Yours”. ¿Un mensaje encubierto, quizás? Sin conspiraciones de por medio, la gente se entregó a la causa de un repertorio bien selecto, donde hubo joyas rescatadas como “We Will Rise”, “Blood on Your Hands” y los típicos trallazos exitosos que nunca faltan, mencionando el dúo de “My Apocalypse” y “Nemesis”.


Mucho setlist por aquí y por allá, pero la verdadera esencia recae en el desarrollo escénico que tuvo la actuación. La cordofonía, liderada por el reputado Michael Amott, es un valor seguro de calidad que jamás se oxida, al igual que su compañía mutua, Joey Conception. La repartición de ritmos y solos es una delicia que nadie, quiera o no, criticaría jamás. Dando el punto más bestia a los graves, Sharlee es un huracán de potencia que escudó la estructura base mientras Daniel impregnaba la batería de una furia singular a la vez que mantenía los moshpits activos gracias al doble bombo continuo. Por supuesto, el interés social apenas se movió de Lauren, quien demostró equilibrar la faceta gutural con la cercanía social. Si el público participaba en las canciones, Lauren no vacilaba en unirse a los coros cual líder laboral.

Ahí reside un secreto muy importante que la gente notó en el show de Arch Enemy; Lauren siempre estaba al servicio de las algarabías, ¡no por encima! (Un jefe comanda al equipo por delante, ¡un líder está con el equipo hacia delante!). Quien notase ese fundamento, seguro que coincidirá con la opinión de Metaltrip: “La cuarta era de la banda sueca, con Lauren en la voz, enseñó que nadie está por encima de nadie”. Un hecho que puede crear heridas o abrir cicatrices, pues tal hecho se vio con las dotes vocales John y Angela al frente. ¿Cómo seguirá Arch Enemy en el futuro que se viene? Viendo a la gente surfeando masas al ritmo de una apisonadora que no deja de crecer entre los salvajes moshpits… ¡Gloria al poder siempre para Arch Enemy!

 

Versengold – “Un viaje de percepción audiovisual donde la puesta en escena tuvo una importancia trascendental…”


Si algo define al concierto de los germánicos Versengold fue la pesca selectiva de quienes seguían vivos tras la devastadora descarga de Arch Enemy. Con tanta gente desperdigada por el suelo y ciertos sectores en camino a otras áreas del Summer Breeze, Versengold no desaprovechó la oportunidad de echar las redes al océano social. En contra del cansancio general, mucho público se quedó en el escenario principal para disfrutar de una velada folclórica que poseyó un claro espíritu de baile y patriotismo. Mencionar a Versengold es poner la mirada en uno de los pilares musicales de la cultura extrema germánica, como Schandmaul o Subway to Sally.

El sexteto es una pieza fundamental dentro de la génesis conceptual de temáticas históricas, lo cual hizo que el escenario se convirtiese en un gigantesco barco en busca de aventuras. Desde ahí, las redes pesqueras se lanzaron ante un público extasiado y dispuesto a obedecer la voluntad de los músicos. Bajo una carisma desbordante y toda la ilusión del mundo puesta en dar una fiesta digna, Versengold guió a las masas a través de un viaje de percepción audiovisual donde la puesta en escena tuvo una importancia trascendental. Con ciertas nubes de polvo por los alrededores, nadie se libró de ser atrapado por las redes rítmicas y armónicas de unas canciones encaminadas al unísono.


Versengold sabía que el Summer Breeze tenía que acabar por todo lo alto, aunque esa tarea le correspondería a Skindred poco después. No obstante, el grupo local se hizo fuerte en su navío musical, representando los valores culturales en una expresión variada de risas, bromas y un ambiente emocionante. Respondiendo a las apelaciones del grupo, el público se entregó a la causa musical desde el principio hasta el fin, formando parte de un espectáculo singular. Aunque hubo algunos momentos salidos de tono en tonos políticos, Versengold guió la actuación gracias al incombustible Malte y su férrea confianza ante los feligreses frente a él. Con muchos surfeos de por medio y algún que otro escueto moshing, Malte mantuvo los ánimos alzados y se convirtió en el líder vocal absoluto.

Mientras la cordofonía se guiaba en un desarrollo dinámico y siempre atento a las varianzas y/o breaks, otros dos protagonistas le arrebataron cierto interés a Malte. Portando su peculiar viola pulsada (¡cómo gustó el perfecto manejo de la misma!) Alexander danzó por el escenario de forma segura mientras el segundo compañero violinista, Florian, se encargaba de ofrecer un movimiento más desbocado. Entre ambos se engendró una nebulosa sónica que acabó sorprendiendo en gran medida. No obstante, el momento cúspide de la velada con Versengold fue cuando Malte y Eike aparecieron en mitad del meollo social, creando una especie de “moshpit” con multitud de bailes y saltos alrededor de ambos artistas. Un recuerdo que nada envidió al final en Capella que se marcó Versengold de forma magistral. ¿Lo mejor del festival? ¡Sí, al menos, desde el punto de vista patrio y bien podría haber cerrado el tercer día!

 

Deafheaven – “Expresando una música increíblemente brutal, acaparase una dinámica relajada…”


Hubiera gustado bastante contemplar el grandioso final de Versengold en su totalidad, pero el T-Stage tenía una propuesta muy interesante con Deafheaven. Desde hacía más de una década, el post metal/rock americano había encontrado una intensa vertiente introspectiva con el quinteto californiano. Las positivas críticas de los álbumes y los directos fueron una convincente razón para imbuir el espíritu ante la dimensión musical de George y Kerry. En una velada atmosférica donde las texturas musicales se mezclaron en un ordenado caos de sensaciones, Deafheaven consiguió que su visión conceptual de la vida emocionase a los cientos de asistentes de las inmediaciones. La expansión musical, desde la completa nocturnidad germánica, inició un viaje sonoro que tuvo partes muy diferenciadas, ya fueran los pasajes melódicos, los desgarradores gritos de George o la íntima armonía cordófona.


A pesar de la brutalidad escénica de algunos momentos, la gente no se incitó a los moshpits debido a la hipnosis artística. Resultó extraño que Deafheaven, expresando una música increíblemente brutal, acaparase una dinámica relajada reducida a una expresión filosófica. Presentando el último álbum “Lonely People With Power” y añadiendo guiños a otros álbumes, el quinteto provocó una reacción dual inesperada en el público del T-Stage. Mientras una parte abogaba por un moshing que bien se estableció, otros disfrutaron de la singular experiencia en relativa calma personal. Después de una jornada repleta de calor y disfrute al máximo el cuerpo también requería su espacio de descanso. Porque Skindred iba a cerrar el escenario principal, en cuyo caso contrario, contemplar a Deafheaven habría sido la elección de finalizar el tercer día del Summer Breeze gracias a una enfermiza musicalidad que atrajo más interés del expuesto a priori.

 

Skindred – “Las masas sociales hicieron mucho más que bailar y saltar al son de las canciones…”


Si había alguna banda indicada para cerrar el Main Stage del elenco diario, nadie dudaría en elegir al combo galo de Skindred. Engrandecer el metal/rock alternativo es algo bastante complicado en la actualidad, hecho que apenas le costó a Skindred a principios del milenio. La genial mezcla de reggae con el aspecto heavy y una base electrónica es algo inusual que todavía levanta admiración en la complejidad de buscar algo original sin copias de por medio. Por ello, la fórmula artística que utiliza Skindred resulta en un éxito allá donde actúa. El espectáculo no es sólo música llamativa, sino también la actitud graciosa, la mímica empleada e incluso, el vestuario. Trajes de chaqué y corbata, glamour de Hollywood, calzado de ocasión… Si se suman los aderezos con la purpurina, la fiesta de Skindred triunfó ante los presentes que rehusaban abandonar las inmediaciones. Bajo la atenta dirección del icónico Benji, las masas sociales hicieron mucho más que bailar y saltar al son de las canciones escogidas del repertorio.


Convertido el escenario en una pista discotequera improvisada, pocos se salvaron de la nítida corriente que imprimía movimiento al cuerpo. En el medley que hubo en el intermedio del show, donde sonaron estructuras de Metallica, Papa Roach o Van Halen, las danzas siguieron siendo un elemento muy importante para Skindred. La emocionante filosofía del grupo galo se desplegó en todo su ser, haciendo que “Rat Race”, “You Got This” o “Nobody” se coreasen al unísono. Benji, agradecido de la respuesta del público, entregó a todo el grupo hacia el fervor social, regalando una experiencia audiovisual muy diferente a lo convencional donde “Warning” explosionó un cierre perfecto del Summer Breeze, allanando el camino hacia la última jornada que faltaba por venir. A decir verdad, soñar con el pegadizo show de Skindred fue algo que mucha gente no consiguió reprimir ni en el futuro despertar.

Fotografía y Crónica by A. Wesker V.S.

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