El último disco de Marilyn Manson, «One Assassination Under God – Chapter 2«, lanzado el 14 de agosto de 2026, a través del sello Nuclear Blast, y coproducido y coescrito junto a Tyler Bates, suena como esperábamos; a principios de los 2000. Una segunda parte de su anterior álbum, «One Assassination Under God – Chapter 1» (2024), en su oscuro estilo, con letras balanceándo entre lo efímero y lo autobiográfico, y que ya ha estado presentando durante este verano de 2026 en festivales, junto con Rob Zombie.
El tiempo ha pasado, pero para el personaje creado, el tiempo no existe. Por eso seguramente este álbum suena como un eterno retorno de una figura entre lo mítico y lo olvidado. No suena salvaje ni innovador, pero tampoco lo pretende. Bienvenidos al pasado. Un pasado desde el que se busca una redención, un reintento de cerrar un circulo para quizá comenzar de nuevo, con confianza y seguridad en lo expuesto, en lo desgarrado, pero también en lo aprendido. Temas sombríos y convincentes, pero también convenientes en un estilo como artista claramente reconocible.

Marilyn Manson
Marilyn Manson siempre ha sido un rey sin corona; nunca la ha reclamado, nunca la ha esperado, pero su estilo y estética marcaron en su momento un antes y un después en la cultura popular. No sin razón, su nombre une dos mitos de la cultura popular americana que en cierto modo para nuestras generaciones sea universal. O quizá siempre ha reivindicado una corona inexistente, en un reino imposible, declarándose rompedor e innovador frente al grunge y al rock clásico en su momento, desarrollando un estilo más electrónico, industrial, más europeo en cierto sentido. No sin razón uno de sus temas míticos fue la versión del clásico de los ’80 «Sweet Dreams» de Eurythmics.
Marilyn Manson vuelve para reencontrarse con su público, esperado por aquellos más fieles que siempre han seguido su carrera, y crecido con su música. Aunque ya su figura se haya librado de un cierto malditismo con el que políticamente se le intentó en el pasado relacionar con la violencia implícita de una sociedad como la americana. Maldito, como el destino que aquellos los mitos que su nombre une, para ser un mito en si mismo; maldito por aquellos que lo critican y maldito por si mismo en su estética extrema, más allá de la performance, rozando el límite de la blasfemia en sus temas de temática religiosa, para escandalizar, por defecto, como modo de expresión. Sin definir si ese escándalo es más impostado que sincero. Así lo expresa en temas como «Exit Wound«, «Front Toward Enemy» y «Unalive«.
El escándalo en cierto modo, tiene algo de espectáculo, de escaparate montado para luego ser desmantelado, roto en pedazos. Marilyn Manson como artista, bien llegó a parecer una imagen caduca de si mismo, repitiendo el mismo esquema, esperando que en algún momento todo cambie. Porque solo el cambio permite evolucionar y sólo la superación de lo ya conocido, el camino nunca hollado, permite llegar a un lugar inexplorado. Parece que con éste disco, ésto no es lo esperado. Suena a una continuación del pasado, como permutación de lo conocido; en su expresión, la experimentación ya ha acabado. Lo nuevo solo puede ser afrontado desde lo nuevo y para ello hay que tener valor de romper no solo con lo establecido, sino a veces también con uno mismo.
¿Qué es sino el artista? Aquel que usando el lenguaje y medio que conoce, crea algo nuevo y diferente. Necesita compartir con el otro, y dando a conocer un rico mundo interior.
Tracklist:
- Unalive
- Don’t Answer the Door
- Front Toward Enemy
- All the Vilest Things
- None of the Suns
- Lucifer’s Teardrop
- The Arsonist
- Exit Wound
- Enantiomorph
Más información de Marilyn Manson en:
By: Monica Ylla (Las Arenas de Mo)

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