Este año el Resurrection Fest 2015 contaba con una jornada extra, la jornada de miércoles, con conciertos de presentación del festival. Lo cierto es que, aunque resulte ser una constante en los grandes festivales, en Viveiro le faltó la parte de presentación. Simplemente fueron conciertos el día previo, aunque en los nombres estuviera Biohazard o Pro Pain. También tocaban en esta primera jornada Mutant Squad, Killus, Bastards on Parade y The Decline. Para el año que viene a ver si se le pone algo de emoción, algo más a lo grande, con una presentación del festival propiamente dicha.
Décimo aniversario del festival, que ha evolucionado hacia un cartel más heterogéneo, con cabida a grupos de Metal, de Hardcore y de Punk. El cartel de este 2015 quizás no era el más deseado, ni por fans ni por la organización, pero debido a las circunstancias, al final ha resultado ser un cartel muy completo. El miércoles era el día de puertas abiertas, el día en que la entrada era gratuita y en el que los primeros llegados podían poner en marcha la fiesta.
Mutant Squad:
Un clásico del festival ya, eran los encargados de abrir el festival, pero no pudimos verlos, pues la llegada a un festival siempre tiene sus preparativos, con el montaje de la tienda, aprovisionamiento y recogida de entradas y acreditaciones.
Killus:
Así que la primera banda que pudimos ver fueron Killus, un grupo que hacía tiempo que tenía ganas de ver, me habían hablado muy bien de ellos y la verdad es que tanto a nivel interpretativo como puesta en escena, son una fiesta. El Ritual Stage era el encargado de acoger las primeras actuaciones, y aunque ha tenido mejoras, sigue siendo algo oscuro el escenario, con pocas luces. Eso sí, el sonido en general, no sólo del escenario, ha mejorado una barbaridad. Este año, el Ritual estaba situado con el escenario de espaldas al festival, con lo que el sonido no se solapaba como en la anterior edición, con el Chaos Stage.
Volviendo a Killus, su actuación mereció ser destacada, con una actitud muy cercana, con mucha alegría y dando la impresión de que, aunque fuera una día precio a la gran traca de tres días de conciertos, este también contaba. Y la gente así lo entendió, formando los primeros pogos del festival y dándolo todo desde el minuto uno. Las fuerzas venían recargadas, y tanto el grupo como el público lo quiso dejar bien claro. Con lentillas blancas y caras pintadas, los instrumentos bien afilados y la simpatía por bandera, se ganaron al público sin demasiadas complicaciones. Unos pequeños fallos de sonido iniciales, que fueron rápidamente subsanados, dieron paso a un corto pero intenso concierto. Mención aparte merece el bajista de la formación, que entre caretos y gestos se llevó la atención tanto de las primeras filas como de los fotógrafos.
Concierto muy dinámico, que en apenas 45 minutos puso las pilas al personal, no dejando de tocar temas míticos como “Bastards” o “Feel the Monster”, entre otros. El grupo dio buena cuenta de su tiempo sobre el escenario, y ante una poblada carpa, continuaron la fiesta después, bajando tras su concierto a saludar a la gente. Simpatía, calidad y alegría, cartas de presentación de una jornada que no había hecho más que empezar.
Bastards On Parade:
Un pequeño lapso de tiempo para abrigarse un poco, pues aunque la tarde se había presentado calurosa, el cielo nublado y las rías amenazaban con ponernos los pelos de punta. Tiempo justo para ver la siguiente actuación de la tarde, Bastards on Parade, que ponían el punto folclórico del día. Gaita en mano y sonidos nada norteños daban continuidad a la fiesta iniciada por los asturianos, continuada por Killus y que animó al respetable. Un grupo que gusta en estas tierras, y también un clásico del evento, pero que musicalmente no despertaron mucho nuestro interés. Era el momento de comprobar la zona de merchan y alimentación.
Este año la oferta alimenticia era muy variada, y, a pesar de los precios, copiosa y sabrosa. Había un puesto de comida mexicana, “road bars” de perritos calientes y hamburguesas, opciones vegetarianas, pizza, bocadillos, Wok y fideos chinos, y patatas fritas. Enfrente de la zona de venta de comida, unos bancos garantizaban la comodidad a la hora de comer, además de una amplia zona de césped.
Justo al lado de los “restaurantes” estaba la carpa de Merchan, bastante amplia aunque menor que la otras ediciones. El pasado año estaba en la salida del festival, que este año se ha unificado con la entrada, un error a primera vista, pues en hora punta había pequeñas aglomeraciones. La variedad de merchan también ha mutado, tanto por el público asistente como por el cartel. En 2012 los puestos de ropa Nu metalera, gorras y paredes enteras de calcetines adornaban las tiendas, este año eso no se ha visto. Eso sí, la temática pin up y “friky” ha primado, destacando un puesto de accesorios y ropa Ciberpunk que hizo su Agosto, pues ya en la jornada del viernes había agotado alguna de sus existencias. Gafas, relojes de bolsillo, relojes de cuerda, cartas personalizadas, broches de diferentes animes y series, ropa ajustada con metal, camisetas estilo Tim Burton y un largo etcétera eran los protagonistas de tan original puesto. Tampoco faltaba la tienda de ropa gótica y de chupas de cuero. Quién sabe, en un futuro no demasiado lejano, estos mini centros comerciales adquieran la personalidad necesaria para ser parte del festival, no sólo un agregado.
Pro Pain:
El siguiente grupo que pudimos ver fue Pro Pain, y esto fue el inicio de la locura. Pro Pain salían a escena con ganas, contundentes y sin paliativos, dispuestos a despertar a la audiencia y sonando espectaculares.
La enseñanza Miyagui llegaba a Viveiro, con la lección de “dar cera, pulir cera” bien plasmada por el grupo. Los asistentes no se hicieron de esperar, y esta vez no sólo los pogos se extendieron, sino que además los primeros crowsurfings hicieron acto de presencia, aunque no fueron demasiado secundados por la gente. Es una práctica que en España todavía no se ha extendido en demasía, pero que en otros festivales europeos resulta un auténtico incordio, pues no te permite ver el concierto tranquilo, pendiente de si ese día te toca bocadillo de suela o salsa de sudor y pelos. Esperemos que al menos en nuestras fronteras siga siendo algo puntual y no una moda instaurada. Disfrutar y dejar disfrutar, lema que no se debe perder.
Así mismo, Pro Pain no quisieron dejar su lema de lado, y a base de contundencia y fuerza, pusieron las primeras nubes de polvo a volar en el pequeño escenario. Muy activos durante toda su actuación, dieron rienda suelta a la fuerza de su puesta en escena, anclada en el buen sonido y el torbellino instrumental. Una hora de tralla que se tradujo en una dosis de energía que alargaría la noche de varios, y que dejaba a la audiencia cocinadita para Biohazard. Si bien era la jornada de presentación, la afluencia fue masiva en ambos conciertos, llenando la carpa hasta los topes.
El setlist de Pro Pain fue:
- Deathwish
- Shreds of Dignity
- Stand Tall
- Sucks to Be You
- Un-American
- Neocon
- Voice Of Rebellion
- Unrestrained
- Three Minutes Hate
- Gone Fishin’
- In For The kill
- Fuck It
- Draw Blood
- The Shape of Things to Come
- Johnny Black
- State of Mind
- Shine
- Make War Not Love
- Foul Taste of Freedom
Biohazard:
Nunca han sido motivo de mi devoción, pero lo cierto es que para poner las cosas patas arriba son un valor seguro. Fue salir a escena y la gente se volcó con la formación, que ni cortos ni perezosos se dedicaron a hacer lo que mejor saben: locura. Desde el momento en que su vocalista dio el primer paso al frente, aquello fue un no parar de sana lujuria Hardcore. Cabe destacar que era el último concierto de la noche, pero de una noche que terminó pronto, a las 2:30 de la mañana, una hora y media antes de lo que estaban programadas las siguientes noches.
Con las fuerzas desfalleciendo, el concierto pasó a un segundo plano en ese momento, y era hora de un corto tentempié y de poner rumbo a la zona de acampada. Este año volvía a la carga el Resucamp, más amplio que el año pasado, entrando 1000 personas más al mismo. El punto de exclusividad y tranquilidad, ese camping lo ha perdido. Aparte de que siempre hay algún iluminado que cree que los carteles de la calle son para él, la paz y la tranquilidad de años anteriores ha desaparecido, con la consecuente similitud con el camping A. Quien pagó por tranquilidad, recibió gente con música hasta las 7 de la mañana, la fiesta de la risa por parte de las gaviotas, un bar que se abarrotaba en seguida y largas colas para las duchas. Nada que mereciera los 70 € que costaba la parcela doble. Una pena, algo que esperamos se nivele para el próximo año.
Hemos publicado más fotos del Resurrection Fest 2015 en nuestra página de Facebook.
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Crónica y fotos: Yalinku@metaltrip.com
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Crónica: Princesa Banana Hamon





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