El pasado sábado 19 de marzo, los amantes del folk metal tenían una cita ineludible con tres productos nacionales jóvenes y emergentes. La agradable temperatura empujó los asistentes hacia las entrañas del icónico barrio de Malasaña; la ciudad es Madrid…la sede es la Sala Taboo…las bandas Salduie, Lépoka y Ocelon. ¡Que el festín comience!
Salduie:
Contando ya con una buena afluencia de público desde la apertura de puertas, los primeros en saltar sobre el restringido escenario de la Sala Taboo fueron los zaragozanos Salduie. El folk metal que nos presentaron los aragoneses guiña el ojo desde el punto de vista compositivo a bandas más clásicas de este género y la elección de la lengua castellana ayuda este nexo. La peculiaridad de Salduie es sin embargo brindada por la presencia de sus dos cantantes que, con éxito, alternan voces melódicas y “poweretas” con guturales y coros.
Si bien Nem es el encargado de la parte más limpia y Diego de aquella más bruta, ambos son capaces de complementarse en todo el espectro con soltura. Este fue quizás la punta más alta de dinamismo del grupo que, bien por la falta de espacio, bien por la escasa participación de los demás miembros, resultó el más estático de la noche. “Imbolc”, tema que da nombre al ultimo trabajo de estudio de la banda, dio el pistoletazo de salida a una actuación que cautivó en seguida a los asistentes. “Devotio”, tema más cañero y cercano al folk metal europeo, era seguido por “Pyrene”, corte dedicado a la leyenda sobre la creación de los Pirineos.
La segunda parte de su actuación fue centrada más hacia el clásico festín pagano, como si las batallas libradas en la primera mitad hubieran dado paso a un merecido descanso para los guerreros. “A Brindar” e “Hidromiel” animaron aun más al publico que, lejos de resistirse a la sugerencia, colaboraron a que el alcohol fluyera con constancia hasta el gran final dado por “La Senda del Cierzo” y “Numancia”, los temas más conocidos del conjunto aragonés. La cover de Korpiklaani “Vodka”, cerró con éxito esta primera actuación y preparó adecuadamente el campo para las siguientes.
Lépoka:
Después de veinte largos minutos de cambio de escenario era el momento de que los castellonenses Lépoka subieran al escenario. Tras una exitosa campaña de crowdfunding, venían a presentar su nuevo disco Beerserkers y, a diferencia de la anterior actuación, aprovecharon el poco espacio a disposición en el escenario incluso por encima de las posibilidades del mismo.
En un continuo torbellino de movimientos, aspavientos y vueltas, su actuación a todo gas fue rociada (literalmente) con todo tipo de alcohol que llegaba a las manos del cantante Dani, del flautista Zarach o del violinista Samu. “Sexcalibur”, la homónima “Beerserker” y “La Taberna de los Trolls”, esta ultima perteneciente al anterior disco Folkoholic Metal, subieron rápidamente las pulsaciones de la noche y de unos cuantos asistentes que, ya completamente victimas del trance alcohólico, contribuyeron a que la actuación resultara al final más caótica que animada.
Lépoka estrenaban también nuevo guitarrista en Dionis, ya miembro de la banda de Groove metal CROW, cuyas habilidades se tradujeron en una actuación que lejos parecía de ser un debut. En el corte de cierre “Chupito”, el violinista Samu vació un par de botellas de champan cual Fernando Alonso sobre los asistentes y, si bien este gesto fue acogido con jubilo por el publico, junto a la mezcla de cervezas tiradas anteriormente sobre el escenario, resultó una elección a mi manera de ver peligrosa y algo innecesaria.
Ocelon:
Un rápido cambio de escenario dejaba paso a los anfitriones de la noche: Ocelon. La sala ya estaba a rebosar y el publico más que preparado para asistir a la presentación del primer disco de larga duración de la formación madrileña, titulado Of The Lost Heritage.
La evolución de este grupo desde su debut en 2013 es cristalina. El directo que ofrecen fue fluido y bien estudiado, la falta de espacio no resultó un gran problema ya que cada miembro sabe como presentarse e interactuar con los demás. Las simpáticas pancartas pegadas en la parte trasera de la guitarra del debutante David González y la genuina simpatía del cantante Luis son solo un ejemplo y la gran conexión que la banda tiene con sus seguidores, es una obvia y merecida consecuencia. “The Moonhunter”, tema ya incluido en la primera maqueta del grupo, fue el elegido para dar el comienzo a la actuación que siguió precisamente el tracklist del nuevo LP. “Amber Blood” y su corte más finés era seguida por la también famosa “Homeland” y la rápida “Communion”. Los ocho minutos de “Forest Of Mist” y los seis de “Pilgrimage” no se hacían mínimamente pesados y, al revés, demostraron una madurez compositiva que la banda está poco a poco adquiriendo con éxito.
El rápido preludio de “Introll” dió paso a la animada “Battletroll” donde se desataron, sin hacerse de rogar, numerosos pogos que continuaron en “Among Mountains”. El pequeño inconveniente dado por la rotura de una cuerda de la guitarra de Julio, fue eficazmente solucionado durante el corte acústico “Raven’s Crown”, donde pudimos apreciar el frontman Luis desenvolverse en unas líneas melódicas raramente presentes en otras canciones. La talentosa flautista y gaitera Teresa, reciente fichaje del conocido grupo de folk CUELEBRE, era final y emotivamente despedida ya que su hueco será indudablemente difícil de llenar. La poderosa “Ashen” ponía fin a una optima actuación que superó los ya de por si notables anteriores directos.
En este largo festín pagano, Ocelon, junto con Lépoka y Salduie, demostraron que bajo el denso bosque de bandas emergentes nacionales, están brotando nuevas y frescas ramas que seguramente un día; a mi manera de ver no demasiado lejano; se alzarán en todo su esplendor.
Hemos publicado más fotos del concierto en nuestra página de Facebook.
- Crónica: Paolo Adreotti
- Fotos: C.Sobrino








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