
- Judas Priest
No hay nada mejor para el cuerpo y la mente que largarse un finde tras otro a ver ese pedazo festival que está descargando por estas tierras y del que ya os contamos lo que pasó en la fecha londinense; estoy hablando del Priest Feast con Testament, Megadeth y Judas Priest, total nada, vaya cartelazo.
Esta vez, el sábado 14 de Marzo 2009, tocaban en la Plaza de Toros de Zaragoza, ciudad que se caracteriza porque cada vez apuesta más por el Metal y por toda clase de conciertos y actividades creativas; esperemos que lo mismo que tan acertadamente promocionan la cultura creativa, es decir música y artes, prohiban otra clase de sangrientos espectáculos dantescos. Les irá mejor.
Llegamos sobre las 18.00′ horas con el tiempo justito para aparcar y dirigirnos al lugar del festival, una horrible plaza de toros que es un sitio para torturar seres vivos y no para deleitarse con los maravillosos acordes de las tres bandas y así fue. Mucha expectación y mucho ambiente en los alrededores, con muchísima gente venida de todas partes y mucho parche, mucho pantalón de pitillo y mucha pinta ochentera, mucho legendario del Metal todos preparados para gritar Judas Judas Judas y ver qué hacen estos ingleses en el 2009.

Testament
Cuando entramos en ese lugar, ya habían empezado Testament que aparecieron en escena unos minutos antes de las 20.00, con su mítico tema «Over The Wall», donde ya notamos un sonido que dijimos, horror, qué es esto!. Aquello sonaba fatal, remal, era un espanto espantoso. Nos pusimos en la parte de abajo de la plaza, junto a la mesa de sonido, que es donde mejor debería escucharse. La puesta en escena era igual que en la fecha londinense, un cartel grandote con la portada del último disco, «The Formation Of Damnation», dos grandes carteles con el logotipo del grupo a ambos lados del escenario y mucha bombilla. Testament salieron como un bloque que no da descanso a nadie, siempre tienen muchas ganas de agradar a su público que se apiñaba en las primeras filas y salen a comerse el mundo.

Testament
Lástima de sonido espantoso que llevaban que fue fastidiando los temazos que tienen. Su guitarrista, Alex Skolnick fue el que más se aproximaba al público poniéndose en la parte central más visible del escenario, para que todos pudiéramos disfrutar de sus guitarrreos, sobre todo en los solos. Lo malo es que sonaba todo junto y revuelto aunque se podían notar la alta calidad como músico de este tío. No pararon de animar al público a que disfrutara y lo consiguieron, al segundo tema ya tenían a todo el mundo saltando y empujando como locos. Mucha rapidez en los temas aunque cuando ya llevas un rato si no eres muy aficionado al thrash puede que las canciones te suenen todas iguales y en general muy lineales.

Testament
Su cantante, el grandote Chuck Billy se desvivía porque la gente saltara y brincara; tiene mucha presencia escénica este tío, impone y tiene muchas tablas, son muy buenos, tocan muy bien pero sólo les falta ese algo que tienen unos poquitos y aunque a casi todo el mundo le gusta Testament, no es un grupo que te incite a moverte de tu ciudad para verles solos. Tocaron sus temas más famosos (como el «Souls of Black») y su famoso «Practice what you preach» con avalanchas, empujones y todo el escenario con casi todos los focos a toda luz; locura total. Chuck se pasó bastante de este tema haciendo señales de cuernos satánicos dirigidos a todos, músicos y público. Es verdad que en este tema les noté que habían puesto el echoe enchufado a todo trapo, lo cual no me gustó mucho este detalle pero es mi punto de vista sólo.

Testament
Después de su hit single, llegaba la parte donde había que presentar el tema que da título al último disco «The Damnation of Salvation», con un tema muy rápido que comienza con el aporreo de la batería que nos hace presagiar la velocidad tan grande que tiene. En este tema se vinieron Alex Skolnick y Erick Peterson (el otro guitarrista y que es un crack) hacia la parte central del escenario para que pudieran tocar y lucirse ante todo el mundo. Pero ya llegaba el final de su actuación y tras presentar al resto de la banda, Chuck Billy dio las gracias y se largaron después de haber dejado al personal cansado de tanto mover el esqueleto. Lástima de no haber tenido un mejor sonido porque Testament son energía y marcha loca.
Después de la actuación de los californianos, nos acercamos al merchandising a ver qué tal y si hubieran traído algo diferente a Londres (ver post anterior de la fecha en el Wembley Arena) y lo que comprobamos con tristeza es que lo único diferente eran los precios que aquí, como cobramos tanto, somos millonarios y tenemos esos sueldazos en comparación con los europeos, las camisetas costaban bastante más caras que en la capital inglesa y que había verdaderas burradas como una camiseta de Megadeth al módico precio de 40 pavos. Vale, pués qué bien. De 30 Euros no bajaba ninguna y si le querías hacer el típico regalito a tu piba, pués una con una pegatina del Turbo un poco cutre costaba la friolera de 35 Euros, qué bien. Sin comentarios.

Megadeth
Había mucho trajín de roadies en el escenario cuando de repente unos aplausos y gritos de oohhhhhh y zas, apareció la batería de Megadeth que la traían entre unos cuantos y la verdad es que es una pasada, ya que está elevada con una especie de armazón metálico alrededor que la hace muy pintoresca. Aquello prometía.
Pués ya eran las 21.00′ cuando se puso el escenario todo oscurito y los gritos de Megadeth, Megadeth, retumbaban por todos lados. Apareció primero el batería, Shawn Drower y luego más tarde el pelirrojo más famoso del mundo del Metal. Vestido como en Londres, con su cara de pocos amigos habitual y su semi-sonrisa de largo de aquí déjame en paz no tardaron ni dos segundos en coger sus trastos y zás, vamos ya, a por el «Sleepwalker».

Megadeth
Qué descarga, qué caña. Mismo set list que en Londres y misma actitud aunque la reacción del público aquí era completamente diferente a la que recibieron en el Wembley. Desde el primer acorde del «Sleepwalker», nadie estaba quieto. Ya el sonido sin ser bueno, era infinitamente mejor que el de Testament y aunque no se distinguían mucho los instrumentos por lo menos no te rompían los tímpanos. Unieron el «Sleepwalker» con el buenísimo «Wake Up Dead». Sencillamente genial. Una puesta en escena muy sobria (para no variar con ellos, cambiándose de posición casi contínuamente y con Mustaine de maestro de ceremonias y tocando como Dios. Es un genio y lo sabe. Se conserva muy bien tanto de aspecto (está igual el tío) y con esa voz tan característica suya con ese tono peculiar que sólo lo tiene él.
Al igual que Testament, aquello era caña, unen un tema con otro sin decir ni gracias ni hola ni ná, caña, caña y más caña. Uno de los temas más aclamados fue el «A tout le monde», cuyo estribillo franchute fue cantado por todos los asistentes y que hizo que Dave nos dedicara otra semi-sonrisa chirriante (es que no lo hace mucho), aunque se le veía contentito. Una máquina todos, cómo tocan y que sesión de marcha más buena dan. Los gritos de Megadeth, Megadeth (con mucha zeta al final de la palabra) eran continuos entre tema y tema.
Se me ha olvidado comentar que el escenario con ellos era al igual que en el resto de la gira, muy sobrio a la par de elegante como dicen por ahí. Con un cartel enorme de fondo con las letras Megadeth en gris (precioso, por cierto) y sin ninguna floritura a los lados aunque con muchas luces de tonos entre rojo y violeta. Un efecto muy guapo.
Tras marcarse el «Symphony of Destruction» (también muy bailado y cantado, sobre todo el tararán, tararán tatatata-ran del principio) se largaron del escenario durante unos instantes para volver Dave Mustaine solipeis primero y luego con Chris Broderick, con el que se marcó un doblete (ahora tú y ahora yo y ahora los dos juntitos) que fue impresionante. Cuando ya estábamos todos la mar de contentos y sudaditos cuando se escucharon los acordes del «Peace Sells (but who’s buying)» y otra vez todos a cantar. Esto ya le motivó a Dave tanto que al final del temazo se puso a aplaudir al público porque la reacción del respetable aquí no tiene nada que ver con los de fuera y ese calor y buena acogida hace que se le mueva el corazoncito hasta a él. Un momento que daba sustito fue cuando hubo un momento que iluminaron con un tono rojo oscuro sólo a él, el resto del escenario estaba oscuro y el efecto del pelirrojo con cara de malo, su cara paliducha y en plan recién salido del Infierno era más aterrador que cualquier grupo de estos que van de asustar a los niños y que ni fu ni fa. Este pavo da más miedo el solito que 40 blackies de los malos. Luego ya vino la presentación de su fantástica banda para teminar con el «Holy Wars» de bis y fin de fiesta marcha loca total. Se despidieron con un Habéis visto a Megadeth esta noche – y nosotos tan contentos de haber disfrutado de un gran concierto muy corto (60 minutos justitos) pero la mar de intenso. Aupa Megadeth.

Judas Priest
Después de pulular por ahí y comprobar que la plaza hacía méritos para entrar directamente en el Guinness de los Records al tener los WCs más asquerosos de los vistos en el Siglo XXI, volvimos a nuestro sitio para disfrutar de los Judas Priest.
Salieron a las 22.30′ con el telón de fondo con la cara del «Nostradamus» que da nombre al último disco, sobre el escenario. Se ilumina dicho careto al que le han puesto dos bombillas en los ojitos y mientras se oyen los ooohhhhhs y aplausos van apareciendo otras de las estrellas de la noche. Primero Scott Travis y luego los hachas, el KK Downing (se dice Kei kei, lo de Kaka es que suena fatal porque de kaka, nada, un monstruo), el Tipton y el Holmes. Agarran los trastos y comienzan los primeros acordes del «Nostradamus» para aparecer Rob Halford subido en un ascensor en la parte izquierda del escenario vestido de papel Albal, con un bastón de mando (en Suecia fue una garrota que le quedaba como el xxxxx) y lanzando sus gorgoritos.

Judas Priest
Ya dijimos que luce un inmejorable aspecto ahora si lo comparamos como estaba en Junio del año pasado ya que ha perdido peso y cogido energías varias. El público se volvía loquito y ellos a dar lo que saben hacer, una lección de Heavy Metal porque esta banda es la definición total y exacta de ese tipo de música. Unas luces muy bonitas colocadas en la parte frontal del escenario que llenaban de color la plaza esa horrible y que no pararon de moverlas muy acertadamente al son de la tralla que salía de allí.
El sonido había mejorado considerablemente con respecto a las bandas anteriores, pero quizás demasiado alto aunque en esa clase de sitios, que ni Mozart ni Dios suena bien, porque la acústica no es nada apropiada.
Desde el primer momento, el batería Scott Travis se dedicó a dar una lección de cómo se toca un instrumento de una forma increíble, haciendo que parezca que es lo más fácil del mundo. Un espectáculo el tío además, ya que coge las baquetas y las va lanzando hacia arriba, las coge, las suelta, toca, no pierde ni una (aunque al día siguiente el numerito casi se le fastidia) encima como el que no hace ná, que esto está chupao. Qué clase, qué batería, genial.

Judas Priest
Ah, ¿qué podemos decir de los dos guitarras? Pués simplemente nada más que son de santiguarse y quitarse el sombrero, por favor, eso son míticos, no otros que se atribuyen ese adjetivo, son la Ley del Heavy Metal. Maestría, nada más. Cuando termina el tema, «Nostradamus», los dos finalizan agachados juntos después de haber hecho unos riffs de lo más impresionantes y dejan a todo el mundo calladito y flipadísimo y eso sólo es el comienzo.
Van descargando todos sus temazos («Eat me alive», «Devils’ child», etc) y nos vamos dando cuenta de que la tecnología hace maravillas y ayuda a Halford a hacer que canta más de lo que en realidad hace de verdad. Lleva mucho grabado y eso corta el rollo bastante pero ojo, que son sesenta años, que cantar todos los días, que viajar todos los días conlleva un desgaste muy importante por lo que se le puede disculpar ya que todos vamos para vejetes pero lo que no mola nada (por lo menos a mí), es el uso y abuso de tanto echo grabado que meten y que ves que el pavo está calladito y aquello sigue por los altavoces diciendo eeeehhhhhhhhh. Eso sí, él es el que manda y siempre está en primer plano y siendo el centro de atención de todos, ya sea con la aparición en un trono que le sacan del centro del escenario (y del que no se menea en todo el tema), como cuando llega el momento culminante y se oye el rom rom rom de la Harley Davidson con la que sale también en el centro y de la que tampoco levanta su culete. Nos han dicho que es una moto de mentirijillas y en Zaragoza no tanto pero en Madrid me estuve fijando mucho y es verdad que es más falsa que un euro con la cara de Franco. Pero mola y son los Judas y es el Halford y puede salir con lo que le dé la gana, con una vespino si quiere.
Dio las gracias al público por la calurosa acogida y por haber sido durante tantos años leales a los Judas, se le veía contento y relajado. Eso sí, dejó para otra ocasión esos movimientos extraños del comienzo de la gira y al igual que en Londres, ya está más echado para adelante en plan Jefe y luciendo los modelitos esos heavies que me gasta y que nos enseña (se pasa todo el concierto cambiándose de ropa).
Cuando se me cae la baba es cuando a la mitad del show tocan el Sinner, buah, increíble. Qué bueno, genial. Lo tocan como un pelín más lento y le meten mucho guitarreo improvisado en el medio que queda increible. Con esas dos guitarras y ese pedazo de tema ya nos podíamos ir a casa tan contentos pero todavía quedaba mucha más tralla, por ejemplo otro tema de su directo de hace mil años Green Manalishi, otro temazo con mucho echo grabado pero genial.
No había comentado que también sacaron las dos banderas que Halford se encarga de agitar y que coloca a ambos lados del escenario. Estos dos símbolos llevan el tridente de los Judas, muy rojas ellas y como llevan ventiladores, ondean muy majestuosas ellas a ambos lados del escenario quedando muy guapo el efecto. En Madrid no fue así, ya os lo contaremos.
Parte coñazo del show y ya llegando al final, fue cuando la Reina del Heavy Metal (hey, que lo ha dicho él, que yo no me lo invento ni le critico) comienza con la mierda del uo uo uo yeahhhh, que el público contesta. Es que me pone negra. Yo no pago 53 pavos (que se dice pronto) por esto. Canta y calla y déjate de gilipolleces, lo digo siempre. Pués to Dios entra al trapo, todos contestándole durante un rato interminable y encima le aplauden. Le daba yo un palo bien dao.
Después de la graciosidad graciosa volvieron al curro para descargar el ·You’ve got another thing coming» con los bailes característicos de los Judas, con la batería a toda caña y con los miembros del grupo subidos a los lados del batería dando las gracias y diciendo que son los Judas y dejando a todo el mundo bastante contento. Digo bastante porque muchos se creen que el Halford debe cantar como hace bastante tiempo y desgraciadamente no es así pero es un concierto muy guapo y que escuchas auténtico Heavy Metal servido como debe ser, con espectáculo, luces, humo, caña y posturitas, muy bien.
Pués nada, después de una hora y cuarenta minutos, se largaron después de saludar humildemente al público recibiendo varios minutos de aplausos. Hasta la Virgen del Pilar que vive por allí cerca bailó el Breaking the Law, con deciros eso, fijaros lo bien que estuvo; los Judas son los Judas y ya está.
-
Fotos: javier@metaltrip.com
Pd. Sentimos la calidad de las fotos, pero llegamos tarde a las acreditaciones y es lo que pudimos hacer con nuestros medios.

Sin comentarios