Una nueva edición del 70000 Tons Of Metal ha llegado a su fin, y como en años anteriores, ha dejado un muy buen sabor de boca entre sus asistentes.
Para los que aún no conocen el formato, este festival anual se lleva a cabo en un crucero de lujo, con restaurantes bares, piscinas, jacuzzis, cancha de minigolf, gimnasio, y muchas otras amenidades. Además de los conciertos presentados por las sesenta y una bandas del cartel, también se imparten clínicas por parte de los artistas, hay un “Concurso de Panzazos” en la piscina, y una presentación especial en la que artistas de varias bandas se reúnen para interpretar canciones de bandas legendarias del rock y el metal.
Año a año, los organizadores escogen un destino diferente para el viaje, y en esta ocasión se visitó la isla de Gran Turk, perteneciente a Turks & Caicos. Si bien el destino no es uno nuevo, es uno de los más gustados por los asistentes “veteranos”.
Debido a la original forma en que se desarrolla el festival, la gran mayoría de los que asisten viajan y se instalan en el sur de Florida desde días antes del evento en sí. Es usual caminar por las calles de Miami y de Ft. Lauderdale y toparse con legiones de peatones en camisetas negras, y el mismo escenario se ve en los hoteles, restaurantes y bares locales. Esta tendencia ha llevado a que los más veteranos se organicen año a año y lleven a cabo actividades previas al evento. Entre actividades deportivas como hacer kayak, karaokes en bares, o fiestas al aire libre en las playas locales, siempre hay de donde escoger en caso de encontrarse en el área durante los días previos al evento. Es como encontrarse en una ciudad llena de metaleros y la fiesta no para durante todo el día.
Una vez llegado el día de zarpar, la terminal del muelle de Ft. Lauderdale se adorna con una marea de camisetas negras y cabelleras largas que esperan pacientemente su momento de ingresar a la embarcación. A partir de este momento, es usual ver a los integrantes de las bandas participantes en el festival fraternizando con el resto de asistentes, ya que el festival fomenta este tipo de interacción al juntar a los artistas y sus seguidores en un ambiente único, en el que prácticamente no hay áreas exclusivas. Al ingresar al crucero, el entusiasmo de todos crece con la anticipación de las primeras presentaciones del día, esta vez a cargo de los alemanes de Primal Fear en el Studio B, una pista de hielo convertida en escenario, y en el Pyramid Lounge los estadounidenses de Exhumed. Una vez iniciados los primeros conciertos, la música no para hasta las 6 de la mañana del siguiente día. Entre los recitales más destacados de la primera jornada estuvieron dos de las mejores bandas de thrash alemán, Kreator y Destruction, haciendo una potente entrega que fue muy bien recibida por el público.
Por su parte, los italianos de Rhapsody, como parte de su gira de despedida de 20 aniversario, entregaron un repertorio lleno de Power Metal sinfónico que se basó en piezas de sus primeros discos. El lado más pesado de la noche lo pusieron Belphegor, con su ritual de Black Metal lleno de pintura corporal y un fuerte decorado en el escenario que incluye huesos y cráneos de animales; y Goatwhore, que aprovechó su primera invitación al festival para dar un energético y muy gustado concierto en el Studio B.
Insomnium por su parte incluyó en uno de sus temas la participación de Mikael Stanne de Dark Tranquility, lo que generó gran algarabía en el público. Las vocalistas femeninas también hicieron del deleite de los asistentes, con presentaciones por parte de Leave’s Eyes, Amberian Dawn y Seven Spires, estas últimas dos ya entradas en tempranas horas de la madrugada. No por eso tuvieron falta de público y fueron aplaudidas por los asistentes que aún continúan con deseos de música y de seguir de pie hasta el amanecer.
El segundo día del festival es sin duda uno de los más movidos, ya que se habilita el escenario al aire libre en la última cubierta del crucero, y combina un ajetreado horario de conciertos que comienza a las 10a.m. y termina a las 6a.m. del día siguiente, junto con la oportunidad de obtener firmas y autógrafos de las sesenta y una bandas participantes. Los que aprovechan las sesiones de firmas deben entonces organizarse para no perderse a sus grupos favoritos, ya que algunas de las agrupaciones generan largas filas para sus autógrafos, mientras en los escenarios hay hasta tres espectáculos simultáneamente.
Masterplan se dio a la tarea de iniciar el día en el escenario construido sobre una de las piscinas vacías del Independence Of The Seas. Le siguieron en diferentes lugares los representantes del Black Death Metal de Necrophobic, los británicos de Benediction con una entrega brutal de Death Metal, y los abanderados del viking metal de Wolfchant.
Iniciando la tarde, una de las presentaciones más esperadas al aire libre reunió a una enorme cantidad de público dispuesta a unirse a la fiesta del Pirate Metal de Alestorm. Con una entrega que se caracteriza por su humor y la constante interacción con el público, los escoceses se echaron a los asistentes a la bolsa y obtuvieron una respuesta con la que pocas bandas pueden alardear.
Como la música no se detiene, los legendarios Metal Church y Exodus continuaron el festival con concurridos conciertos, dando paso a lo que prometía ser la mejor parte del día con agrupaciones como Septicflesh, Cannibal Corpse, Sonata Arctica, y las cabeceras de cartel del día Sabaton y Meshuggah.
De las mencionadas, sobresalen los griegos de Septicflesh con un recital lleno de energía y poder en el Studio B, y los suecos de Sabaton con un concierto en la piscina que estaba completamente aglomerado con un público deseoso de Power Metal y de la sobresaliente puesta en escena en vivo de la banda. El resto de la madrugada estuvo a cargo de Dark Tranquility y Samael, entre otras, en el escenario al aire libre; Witherfall y Voivod en el Teatro; los mexicanos de Majestic Downfall que cumplían con su primera visita al festival, y una sobresaliente presentación de talento musical a cargo de los alemanes de Obscura en el Studio B. La banda de Heavy/Power metal Battle Beast se encargó de poner el punto final al segundo día en altamar, y dio paso a la esperada llegada a puerto en Grand Turk.
Día 3 es sinónimo de descanso y relajación en el destino anual del 70000 Tons. Este puerto en especial se caracteriza por brindar la inusual vista del navío prácticamente atracado en medio de la fantástica playa de la isla.
Tanto los artistas como los asistentes aprovechan el día para conocer la isla y tomar parte de actividades turísticas características de la zona, o de relajarse en las playas de arena blanca o en la gran piscina del Margaritaville. La cerveza y la comida local son los bienes más buscados durante este tiempo, que representa una oportunidad para darle un merecido descanso a las piernas después de dos días de música constante.
Una vez que llega la hora de abordar de nuevo, todos se preparan para otra larga noche y mucho Metal que queda por venir. Los primeros en recibir al renovado público son Die Apokaliptischen Reiter, Evertale, Battle Beast y Sinister, cada uno en diferente escenario y dando su segunda presentación del festival. Pero la noche realmente comenzó a calentar con la puesta en escena de Exodus en la piscina. Los estadounidenses dieron una presentación para el recuerdo. Aprovechando la oportunidad que presenta el festival de contar con músicos de otras bandas, incluyeron en su repertorio a Brian Werner de Vital Remains y Andreas Kisser de Sepultura. Los brasileños fueron los siguientes tomar el escenario, con una respuesta excelente de los presentes, y un Derrick Green muy animado y que recientemente cumplió ya 20 años con la banda.
En otro de los escenarios, Korpiklaani daba entrega de su Folk Metal y ponía a todos a bailar con su ritmo pegajoso y alegre. Las damas no se quedaron atrás, y tuvieron su representación con Amberian Dawn, Seven Spires y Sirenia, con buenas asistencias en cada uno de los diferentes lugares en los que tocaron. La parte pesada de la noche estuvo a cargo de Cannibal Corpse en el Teatro, Insomnium en la piscina y Beyond Creation en el Pyramid Lounge, aunque las mejores presentaciones de la madrugada estuvieron a cargo de los suecos de Witchery en el Studio B y los Black metaleros de Belphegor al aire libre. La bienvenida al amanecer le tocó a los canadienses de Aeternam, y a pesar de ser primerizos en el festival y de la incómoda hora, reunieron a una cantidad de público nada despreciable y se fueron muy aplaudidos al terminar.
Llega la última jornada del festival y con ella la expectativa del ya consagrado All Star Jam: Jamming with Waters in International Waters. Este esperado evento reune a artistas de las bandas participantes en un solo escenario, y tiene como maestro de ceremonias a nada menos que Jeff Waters, líder de la banda canadiense Annihilator. Durante la presentación se incluyen piezas de bandas como Judas Priest, Scorpions, Iron Maiden, Black Sabbath, AC/DC… Es realmente un espectáculo digno de observar, ya que los músicos participantes se encuentran en un ambiente más relajado y parecen disfrutar mucho de la interacción con colegas de diferentes agrupaciones interpretando melodías de algunas de las bandas que a su vez los han influenciado durante los años.
Por su parte, en los otros escenarios las agrupaciones que aún faltaban de completar su cuota de dos presentaciones en el festival estaban hacienda de las suyas. Destruction y Kataklysm al aire libre, Exhumed y Benighted en el Studio B, y Revenge e In Mourning en el Pyramid Lounge reunían a los que no estaban en el Teatro observando el Jam. Estos últimos se mostraron muy agradecidos con los presentes, recordando a todos que rara vez se presentan en vivo y por ende su presencia en el festival es una ocasión especial.
Una vez terminado el Jam, ya se pueden apreciar las grandes asistencias de nuevo en los demás recitales, y uno de los más concurridos de la tarde fue el de los alemanes de In Extremo. Con sus gaitas y hasta un arpa en ocasiones, los intérpretes de folk metal tienen de verdad un sonido único y sobresaliente. La noche trajo consigo a Rhapsody, Septicflesh, Dark Tranquility y Metal Church, cada una con un género diferente y con asistencias nada despreciables, a pesar del cansancio de los fanáticos que aún sacaban fuerzas para lo que faltaba. Las cabezas de cartel del cierre vinieron luego. Sabaton entregó un repertorio 100% diferente, y el concurrido Alhambra cantó y coreó cada una de los temas sin excepción. Siguió el turno de Kreator, que abarrotó el escenario en la piscina y combinó su presentación con temas de sus producciones más recientes y algunos de sus clásicos. El cierre absoluto estuvo a cargo de Alestorm, que con un corto pero memorable espectáculo dio fin a un año más en altamar lleno de metal. Terminados los conciertos, los que aún conservan algo de energía se reúnen en el karaoke final, en un ambiente de fiesta total en el que no es raro ver a algunos de los artistas disfrutando de su última noche abordo.
Con la llegada al puerto de Ft. Lauderdale se daba por concluido el evento, que una vez más fue todo un éxito tanto en venta como en ejecución. Si en años anteriores se decía que el 70000 Tons Of Metal estaba tomando fuerza como uno de los mejores festivales de Metal del mundo, a estas alturas se debe afirmar que es uno de los consagrados y más esperados del calendario.
Acercándose muy pronto a su décima edición, cada año es más difícil hacerse de boletos, así que si quieren ser parte de una experiencia inolvidable en el 2019, estén atentos a los anuncios por parte de la organización y no se queden sin su cabina para el próximo Febrero cuando el Independence zarpe hacia la isla de Haití.
- Crónica: Alejandro Fernández
- Fotos: Eduardo Rodríguez












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