Otro día, viernes, muy lluvioso, otro viernes con concierto, otro concierto con poca gente. La historia se repite… Y ya cansa. Pero qué le vamos a hacer.
Volvía Silver Fist a Madrid tras cuatro años sin haber tocado para presentar su último disco Fe Ciega. Les acompañaban los madrileños Grapeshot y los valencianos Prometheus, montando los tres un puesto de merchandising en el que predominaban sus entregas discográficas.
Creo que no llegaba a la decena de personas lo que había cuando Prometheus salía al escenario, llegándose quizá a veinte – treinta cuando acabaron. Aún así, salieron algo tarde, ya que no pudieron completar su setlist.
Como pasa en estos casos, a la gente le da corte y no se acerca a las primeras filas, incluso los fotógrafos nos quedábamos algo atrás, sin embargo, los valencianos salieron con ganas, y es que hay que tenerlas para salir ante una sala tan desangelada.
Prometheus son un quinteto cuyo origen se debe a los hermanos Vida, Rafa a la guitarra y José a la batería, que unidos a los otros tres miembros del grupo, Javier Mazcuñán a la otra guitarra, José Miguel Roque al bajo y Juan Diego Luján a la voz, forman un grupo que hace heavy metal de toda la vida, sin más etiquetas.
Centraron su actuación en su último disco, Dragón y Titán, que data ya del 2016, y así se lanzaron tocando las seis primeras canciones en el mismo orden en el que están editadas, destacando la homónima Dragón y titán, una muy buena Blasfemia apoyándose Juan Diego en los coros del bajista, o Enfrentando a la muerte, canción esta en la que en su día Silver colaboró en la grabación, de hecho, sonaba muy a Muro.
Pese al buen hacer de la banda, pues aunque había poca gente, ellos estaban entregados al máximo, gozando además de un sonido bastante aceptable, el público no se empezó a meter en el concierto hasta Fuera de control, en la que por fin se animaron cantando con la banda. La maldición de los ardientes también fue bien recibida, sin embargo, cuando iban a tocar su canción bandera, Sangre en las manos, el tiempo se les echó encima y no pudieron interpretarla. Y es que esto me molesta y mucho… Señores… que la sala tiene una hora de cierre. Abran antes las puertas y que los grupos empiecen a tocar antes y no pasarían estas cosas…
En fin, Prometheus, sin inventar nada, me dejó un buen sabor de boca en sus 35 minutos de actuación, en la destacaron sobre todo, los dos hermanos Vida y el bajista del grupo. Esperemos que en el futuro tengan más suerte que esta noche, al menos en la asistencia de público.
Setlist Prometheus:
- Alianza de fuego
- Dragón y titán
- El destino del mundo
- Blasfemia
- Enfrentado a la muerte
- Fuera de control
- La maldición de los ardientes
- Sangre en las manos (no tocada)
Poco más de un cuarto de hora después, y ya llegándose al centenar de personas en el público, el registro cambiaba completamente con Grapeshot. El heavy metal tradicional daba paso a una banda cuyas influencias se basan en Pantera o System of a down, y como ellos mismos dicen, hacen música que hace llorar al niño Jesús. Buena definición. También en formato de quinteto, el grupo está formado por Marcos a la batería, Borja al bajo, José y Javier a las guitarras y Esteban como frontman a las voces.
Con ya tres entregas discográficas, el grupo basó su actuación, como no podía ser de otra manera, en su disco del año pasado All about to end. Sin embargo, empezaron con toda una declaración de intenciones, pues Riot fue la primera en sonar, es decir, la más antigua de su repertorio y más que bien recibida. Ya desde el primer momento se vio que estábamos ante otra cosa, ni mejor ni peor que los anteriores, simplemente diferentes. Hay que decir, que en el intervalo de grupos, el sonido pareció elevarse sobremanera cuando se probaba la batería, haciendo presagiar que sería algo insoportable escuchar a los madrileños. Por fortuna, fue un amago, pues el sonido fue claro y nítido durante toda su actuación, y a un volumen razonable.
Dentro del poco público que había, estaba claro que tenían unos cuantos seguidores que no pararon de hacer pogos durante prácticamente todas sus canciones, convirtiendo la pista en un pequeño campo de batalla.
Presentaron No flowers, de su segundo disco, y ya el resto de su set se centró en su último disco. El ya clásico pie de micro de Esteban, formado por latas de cervezas apoyadas en un barril del mismo líquido elemento, aguantó poco tiempo derecho ante las embestidas musicales que recibía.
Ya para Void your soul, sacaron vasitos de chupitos, al menos quince, para invitar al personal, algo que agradecieron los que participaron. La batalla seguía con Johnny y Naked emperor, y según avanzaban los temas, la banda gustaba más y más, destacando una base rítmica muy contundente, con un enorme Marcos, y un vocalista que no paraba un segundo. Se cambió el pie de micro en New kind of pain por un rifle, con el que siguieron disparando a discreción.
El grupo era consciente de que tenían poco tiempo, concierto express como ellos mismos lo denominaron, y así, cuando se le cantó feliz cumpleaños al cantante, pidió que no se perdiera el tiempo en ello para seguir dando tralla. Se despidieron con una soberbia All In, volviendo a rellenar los chupitos para el público, con cañón de confetí final, dejando a la gente con ganas de más, pues sus 42 minutos habían sabido a poco.
Grapeshot es un grupo que puede que te gusten o puede que no, pero es verdad que no te dejan indiferente, pues son pura energía y se comen el escenario y a quien haya por delante sin ningún miramiento.
Setlist Grapeshot:
- Riots
- No flowers
- Void your sould
- Johnny
- Naked emperor
- Hamster wheel
- New kind of pain
- All in
A las diez y cuarto empezaron Silver Fist, y eso, viendo los horarios de las salas no era nada bueno, pues olía a recorte de setlist o a ampliación del horario de la sala. Afortunadamente, sucedió esto último y no hubo que recortar ningún tema.
Para ser el cabeza de cartel, hay que decir que no fue un buen concierto de Silver Fist, no por la entrega de la banda, indiscutible y fuera de toda duda, pero el sonido fue nefasto desde el primer momento. Silver no se oía él mismo y forzaba su voz a cada momento.
Para no variar, Silver se presentó con una nueva formación, pues a poco de anunciarse el concierto, su batería dejaba la banda, siendo ahora sustituido por David, con muy pocos ensayos a sus espaldas. Así, el combo se completaba con Alex Escorza a la guitarra, Adri, también a la guitarra, Carlos al bajo y el eterno Filtho al teclado.
Gracias a un grupo de fans de Silver Fist, que además forman parte de una peña del Atlético, Heavy Metal Fans – Sons of Atleti, (si no es así, que me perdonen), que llegaron a última hora, se llegó quizá a los 150 de asistencia, quizá un poco más. Bueno, algo es algo.
Comenzaron con El infierno en mi, con sonido infumable, y enlazaron con El predicador, cambiando Silver de micro. Siguieron con su primer disco con Cielo o infierno, dejando muy claro que todavía Silver Fist están vivos, algo que quedó más recalcado con Todavía vivo, tema este del último disco, del que se ha hecho un vídeo, disco que por otra parte, Silver no dejaba de decir que existía a pesar de todo, y que aunque nadie lo ha visto, ahí estaba, por lo menos en el merchan…..
Mártir fue el primer guiño al Lágrimas de sangre, que pese a ser el segundo disco, ya han pasado doce años del mismo. Por suerte el sonido iba mejorando, pero en ningún momento se logró que fuera bueno. La rebelión de Silver Fist, tema que fue primer vídeo de su último disco, grabado, tal como dijo Silver en unas ruinas, fue la siguiente canción, con un público, que pese al sonido, estaba pasándolo bien, pero sin llegar a explotar.
Remarcaron que había problemas de sonido, y que cuándo no era fiesta en un concierto de Silver Fist… para mezclar un trozo del Believe de Savatage con Aún creo en ti que yo diría no les quedó muy bien enlazado. Fe ciega sonó bastante mal, y la verdad es que molestaba, pues el grupo se estaba dejando la piel en las tablas, destacando Carlos Hernández al bajo, músico muy bueno. Y es que Silver está rodeado de un buen plantel de músicos.
Todo el mundo se acordó de El miedo, siguiendo con la apocalíptica Se acabó por lo que se le hace al planeta y a la propia existencia. Aquí la voz se quedó más tapada por los instrumentos. Llegaba el momento de la versión. Si Silver la edita, Silver la toca. Y es lo que pasó con A light in the black. Incluso Silver se cambió de camiseta enfundándose una de Dio para atacar el tema de aquellos lejanos Rainbow de 1976.
Silver pidió “huevos” para Tormento, él mismo veía que había poca entrega en la gente, pero aquí la gente si se salió y fue la mejor acogida hasta el momento. Hicieron el paripé de irse y volvieron a los treinta segundos, el horario mandaba, cerrando con su tema emblema En llamas, momento que aprovechó para presentar a la banda, quizá alargando en exceso este momento y cortando un poco el rollito del tema, que sin ninguna duda, fue el que más gustó durante sus noventa minutos de actuación.
En resumen, una pena que pese a dejarse los huevos en el escenario, hubieran tenido tantos problemas de sonido. Esperemos que no tarden otros cuatro años en poder pisar un escenario de nuevo en Madrid y que además disfruten de mejores condiciones.
Setlist Silver Fist:
Intro
- El infierno en mi
- El predicador
- Cielo o infierno
- Todavía vivo
- Mártir
- Mi rebelion
- Believe /Aún creo en ti
- Fe ciega
- El miedo
- Se acabó
- A light in the black
- Tormento
Bises:
- En llamas
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa









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