Ya tardaba el señor Joe Lynn Turner en hacer una parada por nuestro país, y como hecho adrede, escogió la semana santa para sus cuatro conciertos españoles, algo que a priori podría no pintar muy bien, pero que sin embargo, al menos en la fecha de Madrid, el público no se resintió mucho y hubo una más que decente entrada en la céntrica Cool Stage.
Buen merchandising de las bandas que abrían el cartel, tanto de Regresión como de Jorge Salán, este último desplegó prácticamente todo su catálogo, y qué narices, hace muy bien, que para eso lo tiene. De Turner, o vi mal, o no había nada.
Abrían la noche con excelsa puntualidad los catalanes Regresión, un quinteto que hace heavy metal clásico que atestiguan sus cinco entregas discográficas, además de un Ep, la última, Terra Ignis, data del año pasado.
Sin pérdida de tiempo, con su logo en la pantalla de la sala, arrancaron sus tres cuartos de hora con el tema que abre su último disco, Gritos en la oscuridad, que aunque acogida fríamente, se vio a las claras por qué derroteros tiraba el grupo. Tras saludar a la ciudad, el vocalista Pedro, echó la vista atrás para presentar 5 de noviembre de su anterior disco Prisioneros, disco este que le puso más en el candelero. El público se empezó a animar con este tema, y además, Pedro no es precisamente de los que se amilanan y no dejaba de interactuar con el público buscando su complicidad.
Siguieron más atrás en el tiempo con Mil sirenas, reclamando la atención del público para Cautivo, pidiendo “peinetas” para los coros de ésta. Gozando de un sonido bastante bueno, llegaron a la que me pareció mejor tema de la noche, una gran Llévame contigo con la que se metieron al público en el bolsillo. Y si con esta se ganaron al público, con No nos van a parar, continuaron en la misma senda, compartiendo el micrófono con gente del público para los coros, incluso un niño. No hay duda que los tíos se lo curran.
Su declaración de intenciones está claro que es Quién soy yo (sin el puto rock and roll), que como bien dijo Pedro, es lo que nos trae hasta aquí. Destaca en el grupo por encima de la dupla de guitarras Toni y Pablo, el bajista David, aunque es cierto que se ve un grupo muy compacto que se completa con Jose a la batería. Su particular homenaje a Lemmy se transformó en Puño de hierro y cerraron su set con Estrella del rock, sin dejar de jugar con el público con el ya consabido Sex, drugs and rock’n’roll que forma parte de los coros.
La verdad es que gustaron y se fueron con una gran ovación dejándonos, o al menos a mi, con ganas de más. Si tienes oportunidad, no te los pierdas.
Set list Regresión:
- Gritos en la oscuridad
- 5 de noviembre
- Mil sirenas
- Cautivo
- Llévame contigo
- No nos van a parar
- Quién soy yo (sin el puto rock and roll)
- Puño de hierro
- Estrellas del rock
Más de media hora tuvimos que esperar para que las luces se volvieran a apagar, pero esta vez no íbamos a recibir un concierto completo, ya que Jorge Salán apareció en el escenario acompañado del bajista Ken Sandin y del batería Darby Todd, que a la postre también forman parte de la banda que acompaña a Joe Lynn Turner. Anunció que lo suyo apenas iban a ser cuatro temas de blues que Turner le había pedido que hiciera y que él no se iba a negar.
Así pues, y con problemas de sonido al inicio, que afortunadamente poco tardaron en resolverse, y también con su logo en la pantalla, Jorge Salán hizo su particular homenaje al blues empezando con Leave my girl alone de Buddy Guy, pasando por John Mayall con Key to love, la magnífica Going down de Freddie King y cerrando su actuación con el gran B.B. King y su The thrill is gone.
No voy a discutir la calidad de Jorge Salán. Indiscutible y más a estas alturas. De hecho, no hay nada que decir sobre su interpretación de los temas. Pero quizá su set se quedó un poco frío, quizá el público esperaba otra cosa, aunque bien es sabido que Salán no es alguien que precisamente se cierre en estilos. En cualquier caso, insisto, sin hacerlo mal de ninguna manera, no me terminó de encajar. Después ya sería otra cosa.
Set list Jorge Salán:
- Leave my girl alone
- Key to love
- Going down
- The thrill is gone
Aunque Jorge Salán dijo que en apenas tres minutillos volvían con Turner, evidentemente se retrasó algo más, y quince minutos después, las luces volvieron a apagarse de nuevo con el consabido logo de Turner en la pantalla. En esto los tres grupos fueron igual de originales. Realmente no hacía tanto que Joe Lynn Turner no tocaba por aquí, pero si que es verdad que había hambre del vocalista de Rainbow, que en esta ocasión se hizo acompañar por los ya mencionados Sandis y Todd, además de P-O Nilsson al teclado y de Jorge Salán que se ha convertido en su mano derecha en estos últimos tiempos.
Su concierto comenzó como lo lleva haciendo desde hace ya varios años, Death alley driver enlazada con I surrender, aunque para la siguiente, recuperó una olvidada Jealous lover, en la que tanto la guitarra de Salán como el bajo de Sandis sonaron muy altos, al menos en la zona delantera. Se equilibró algo el sonido con la imprescindible Stone cold, en la que Turner utilizó el recurso de ofrecer el micro al público, cosa que también hizo en I surrender. Público al que por cierto, no dejó de saludar durante toda la actuación.
Abandonando momentáneamente la parte de Rainbow, Turner hizo el primer guiño a su etapa en solitario con uno de su temas más heavys, Dark days, que fue igual de bien acogida. Está claro que la gente aprecia tanto su carrera en Rainbow como sus otros proyectos. Sin embargo, se volvió a la senda del arco iris con Spotlight kid y la maravillosa Street of dreams que el público cantó a pleno pulmón. Aires árabes para Blood red sky de su etapa en solitario calmaron algo a las fieras, aunque pronto se recuperaron.
Jorge Salán que iba en una nube, en el buen sentido de la frase, cogió el micrófono para pedir una ovación para Turner y decir que los sueños se cumplen, y lo cierto es que viendo su cara, no había duda que en su caso es sí. Siguieron con el concierto y celebré la inclusión de Drinking with the devil, y las no habituales en su repertorio, también de Rainbow, Can’t happen here y Can’t let you go, tema este en el que por fin se pudo escuchar el teclado, que estuvo tapado prácticamente todo el concierto.
Presentó Stranded en medio de una gran ovación, en la que el protagonismo fue para un Salán que lo bordó sin que el público dejara de dar palmas en su solo. Se rompió la magia de Rainbow yéndose Turner a continuación a la época que compartió con Yngwie, regalándonos Rising force, la cual yo pensé que sería acogida de manera más floja, pero que me gustó mucho equivocarme. De hecho, fue de las más aclamadas. Presentó a la banda antes de retirarse, aunque no dejaron el escenario, y se despidieron definitivamente con Long live rock’n’roll.
Poco más de ochenta minutos muy buenos, teniendo en cuenta su edad, ya 66 años, destacando que es la primera vez que veo a Joe Lynn Turner y todas las canciones excepto la última, son temas que grabó él, cosa que se agradece, pues al fin y al cabo, yo lo que yo busco es que cante sus temas. Seguro que en poco más de un añito de nuevo estará por aquí. Y que no falte.
Set list Joe Lynn Turner:
- Death alley driver
- I surrender
- Jealous lover
- Stone cold
- Dark days
- Spotlight kid
- Street of dreams
- Blood red sky
- Drinking with the devil
- Can’t happen here
- Can’t let you go
- Stranded
- Rising force
- Bises:
- Long live rock ‘n’ roll
Crónica : Fernando Leal Vielsa
Fotos: gema@metaltrip.com








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