18/04/2014
La mañana amaneció soleada. Espectacular correr la cortina del camarote y ver que estas en Nassau, Bahamas. Desayunamos, comprobamos el programa del día y desembarcamos para dar una vuelta por la zona cercana al puerto, sin alejarnos mucho pues la reprogramación de Vixen a las 13h, nos robó 2h del plan original de Nassau.
Este día fue significativo en cuanto a solape entre bandas y por ende, muy a nuestro pesar nos perdimos algunos conciertos a priori, interesantes, de los cuales obviamente no podemos comentar nada.
No obstante, en nuestras 2h en tierra firme, nos dio tiempo a dar una vuelta, a “reconquistar” la estatua de Colón para España, y a comprobar como el reclamo para el turismo es el pasado de la zona de aguas de piratas.
Al subir al barco subimos a cubierta pensando que las Vixen actuarían allí. Nos encontramos con uno de los muchos eventos “paralelos” que enriquecían la ya de por sí amplia oferta de la organización del MORC2014 (concurso de riffs, karaoke, rifa de Harley Davidson a beneficio de la Ronnie James Dio Stand Up and Shout Cancer Fund, fundación privada contra el cáncer surgida tras el fallecimiento del pequeño y recordado Ronnie James Dio.).
El evento en cuestión se llamaba Cooking With Rock Stars (Cocinando con las estrellas del rock). Varios artistas entre los que destacamos a Hill Leverty de Firehouse, Simon Daniels de Autograph o un activo Ted Poley (Danger Danger, solo) formaron tres equipos para preparar sus mejores manjares, que serían evaluados por un jurado entre los que atisbamos a Jeff Labar (Cinderella) y Chip Z'Nuff de Enuff Z'Nuff. Fue curioso pues entre bromas varias, acabaron compartiendo sus creaciones con el público. Podemos constatar de primera mano (o debería decir boca) que son mejores músicos que cocineros. Ted Poley nos regalo un par de púas y un salvamanteles firmado por los participantes, sí un salvamanteles.
Rápidamente confirmamos que nuestras amadas Vixen tocaban en el teatro. Ascensor, 8 pisos abajo y ya estábamos en primera fila, afortunadamente aun no habían comenzado.
Vixen
Las cuatro legendarias roqueras entraron en escena pasada la 13:15 tras la consabida intro. de Fox on The run de The Sweet. No pudimos evitar pensar que este show hubiera sido el primero de la formación original reunida de nuevo, de no ser por la triste desaparición de su líder y guitarrista Jan Kuehnemund el pasado Octubre. Sentimentalismos aparte, hay que decir que Gina Style, quien lleva girando con el trío restante (Janet Gardner, Roxy Petrucci y Share Pedersen Ross) como JSRG ya un tiempo, musicalmente hablando, cubre el hueco de la malograda Jan a la perfección. ¡Qué torbellino de mujer sobre las tablas! Posteriormente comprobaríamos que fuera de ellas, es mejor persona que guitarrista, poseedora de una energía tremenda.
¿Hemos comentado ya que el teatro era magnífico? En este tremendo marco plateado y rojo, las cuatro chicas hicieron sonar los acordes de Rev It up, tema roquero por excelencia, que inmediatamente animó al personal expectante. Clásicos como How Much love, Bad reputation o Crying, aumentaban la temperatura del local que alcanzó su primer punto álgido con I want You to rock me, temazo donde los haya.
La banda se mostró en plena forma. Vimos a una Janet Gardner muy bien de voz, con una magnifica presencia sobre las tablas demostrando que es la frontman de esta “all female band”. La base rítmica formada por Roxy Petrucci y Share Ross, cumplieron con nota su cometido. Quien diga que un bajista no se oye, que se ponga en primera fila delante de un monitor de los que tienen los artistas para oírse. Que riqueza en las bajas frecuencias aporta esta chica.
Sorprendieron con una potente versión de Rockin' in the Free World (Neil Young cover) que cantó la propia Share esta vez, para continuar con Love Is a Killer, Hell Raisers y finalizar la docena de temas, con el hit Edge of a broken Herat, rindiendo al público a sus pies. Pudimos saludar y cumplimentar a Share por la descarga y robarle un segundo a Roxy para inmortalizar el momento junto con la baqueta que pudimos coger.
Repusimos fuerzas en el magnífico buffet y de pasada escuchamos unos minutos la rueda de prensa, abierta como todas, de los británicos London Quireboys. No pudimos estar mucho tiempo escuchando a Spike y los suyos pues teníamos una cita ineludible en cubierta para y recibir a otra legendaria banda que nos honraba con su presencia en el cartel: Loudness. De camino, nos encontramos a Share Ross de Vixen, a quien robamos un par de minutos para insistir sobre el gran show ofrecido y animarla a venir a España, a lo cual respondió que les encanta España y que quieren volver a tocar pronto en nuestro país.
Loudness
Los nipones Loudness embarcaron con tres cuartas partes de su legendaria y más estable formación durante los 80 (Akira Takasaki en las seis cuerdas, Masayoshi Yamashita al bajo y el ya mencionado Minoru Niihara a la voz. El imponente Masayuki Suzuki (seguramente el ciudadano japonés más alto que haya visto) es ya miembro por derecho a las baquetas, tras el triste fallecimiento de Munetaka Higuchi a finales de 2008.
El sol pegaba con fuerza, la tarde era impresionante y que mejor que disfrutar de esta potente banda nipona que se encargó de demostrar que los años no pasan por ellos.
Abrieron con un clásico Crazy Nights. Con semejante trallazo, el camino estaba allanado y el público en el bolsillo. Uno a uno desgranaron sus temas, entre los que destacamos Let it go (lástima el fallo puntual de microfonía). Introdujeron dos temas nuevos que como suele ser habitual en estos casos, no calaron entre el respetable.
Cerrar los ojos y escuchar a Nihara, automáticamente nos recordaba muchos momentos en casa o en el coche, tantas veces acompañados de esta peculiar e inconfundible voz. Parece mentira que un tio tan chiquitín, produzca semejante chorro de voz. Akira Takasaki, nunca pensé que iba a tener la oportunidad de tenerlo a 3 m afilando su hacha sin compasión. Su look con rastas, merece mención aparte. Sorprendió Suzuki, además de por su envergadura por su tremenda pegada que endurecía aun mas el ya potente sonido de los orientales.
El objetivo de nuestra cámara captaba como Nita Strauss y Courtney Cox, nuestras queridas guitarristas de The Iron Maidens y Femme Fatale, literalmente alucinaban con el concierto desde un lateral del escenario, con un incesante head banging incluido.
Ya habíamos, literalmente, levado anclas, cuando remataban la faena con otro clasicazo de su álbum Thunder in the East de 1985, We could be together. Gran concierto de los nipones cumpliendo los 75 minutos programados.
Cinderella
A las 18:30 las aguas del Caribe nos traían uno de los platos fuertes del MORC2014: Cinderella. No exageramos si afirmamos que la práctica totalidad del crucero se encontraba a las puertas del teatro para ver a los de Pennsylvania. La expectación era enorme y más tras haberse caído del cartel a última hora en 2013 por los mencionados problemas vocales de su líder y vocalista Tom Keifer. Cinco minutos antes los medios acreditados entramos al Panteón Theater para comprobar como el clásico logo de Cincerella iluminaba la pantalla sobre la batería. Tras transportarnos mentalmente a 1986, nos apostamos frente a donde descargaría un genial Jeff Labar.
Las luces se apagaron al tiempo que los cuatro miembros de la formación original aparecían sobre las tablas. Once Around the Ride fue el tema elegido para la apertura, riff pegadizo que calentó al público en cuestión de segundos. La temperatura se mantuvo con Push Push, para bajar el ritmo con la balada Heartbreak Station, momento que aprovechó Tom para, volver a disculparse por su ausencia el año pasado. Ya rasgando las seis cuerdas de su acústica, nos recordaba el origen de este tema, cuando conoció a la que luego sería su mujer en un fugaz y fortuito encuentro, y con la incertidumbre de no saber si la volvería a ver, compuso este pedazo de tema.
La banda de Philadelphia se mostró en plena forma, ofreciendo un espectáculo potente, serio, como si quisieran descargar por partida doble al sentirse en deuda con el público del MORC. Fred Coury sobrio y preciso a las baquetas daba pie a un Labar hiperactivo que corría y disfrutaba como un niño. Eric Brittingham, a la izquierda de un enérgico Keifer, se mostraba perfecto a las cuatro cuerdas, en perfecta comunión con su público.
Somebody Save Me, Night Songs, Coming Home, Shelter Me, Nobody’s Fool, Gipsy Road, Dont Know What You Got, uno tras otro caían los clásicos. Es justo reconocer la calidad de los temas que concentran las tres primeras publicaciones de Cinderella (Night Songs 1986, Long Cold Winter 1988 y HeartBreak Station 1990), que junto a la calidad técnica de los músicos en el escenario, resultan en un espectáculo que sin duda, merece la pena ver en esta vida.
El magnífico Shake me ponía punto final a los setenta y cinco minutos más intensos vividos hasta el momento en el MORC2014. Ambos Labar y Brittingham no pararon de girar su instrumento sobre sí mismos, a la par que intercambiaban continuamente sus posiciones a derecha e izquierda de Keifer. Por si llegado a este punto alguno tiene dudas, la garganta de Keifer cumplió sobradamente su misión, que cobra más valor si cabe, si tenemos en consideración los múltiples problemas que el genial compositor ha tenido a lo largo de su carrera. Una vez más, sencillamente impresionantes, se ganaron a un emocionado respetable que colapsaba un teatro donde no cabía un alfiler.
Debido al solape nos perdimos prácticamente todo el show de Doro en un marco ventoso y espléndido como era la ya oscura cubierta de la planta catorce, mientras el MSC Divina surcaba las aguas otrora dominadas por los corsarios. Era inevitable rememorar escenas nocturnas en las cubiertas de los barcos de época que protagonizaron la producción cinematográfica Piratas del Caribe. Escuchamos el potente Burn it up y el archiconocido All we are, y los aplausos finales del público, para bajar rápidamente al pequeño Black & White Lounge, y examinar como lo hacían las chicas de Femme Fatale.
Femme Fatale
El maldito solape nos impidió ver los primeros temas de las chicas lideradas por Lorraine Lewis. Un único trabajo publicado en 1988 sustenta la carrera de esta banda originalmente formada en New Mexico y como todas las de su época, emigrada a Los Ángeles.
Esta reunión de 2013, a diferencia de su formación original, presenta a su líder y vocalista Lorraine Lewis, rodeada de féminas, entre las que nuevamente destacan nuestras apreciadas Courtney Cox y Nita Strauss, polivalentes guitarristas de The Iron Maidens, que hacían doblete en este MORC, en cuanto a formaciones se refiere.
Rebel e If, dos grandes canciones fueron las primeras sintonías que escuchamos. Tras ellos, en un bonito gesto, Lorraine mostraba su brazo al público, rotulado con la palabra Athena, que no es otro que el nombre de pila de Athena Lee, genial batería de la formación actual de FF (y hermana de Tommy Lee para aquellos que no conozcan el dato) que no pudo estar con nosotros por una inoportuna lesión en su brazo. La suplió con un preciso trabajo, Linda “Mc Burrain” Mc Donald, batería titular de The Iron Maidens. Impresionante Lorraine a la voz, que lideraba la banda hasta su clímax final con el tremendo Waiting For The Big One, hit single de las hard roqueras americanas.
Otra de las anécdotas que guardará para siempre el que os escribe estas líneas, ocurrió en el momento del bis. Femme Fatale nos tenía reservada una sorpresa en forma de versión de Lick It Up de Kiss. Allí estábamos todos los presentes disfrutando del colofón final del show cuando la mirada de Nita se cruzó con la mía, mientras de sus labios pude leer una invitación a subir al escenario. Tras lo que debió ser un segundo que se me hizo eterno, mi reacción fue instantánea. De repente allí estaba, cara al público, entre Nita y la teclista haciendo los coros del famoso tema de KISS. Inenarrable e inolvidable momento quien os está narrando estas memorables jornadas.
Finalmente Nita se bajó del escenario, se metió entre el público para acabar subida a un sofá, apuntando con su preciosa Ibanez al techo. Imagen que adjuntamos y que guardaremos igualmente en nuestra retina mucho tiempo.
Esta vez el exiguo recinto no pudo con esta banda como demostró el conciertazo que nos dedicaron. Las chicas con guerreras, una vez más.
Tesla (Acoustic)
Sin parar un minuto, y tras recoger el set list de Femme Fatale como recuerdo, bajamos una planta y nos recorrimos los aproximadamente 100 metros que separan la horizontal del Black & White Lounge del Panteón Theater, para ver de nuevo, por segundo día consecutivo a Tesla, pero esta vez en formato acústico.
Gran idea de la organización, pues pudimos por espacio de una hora aproximadamente, introducirnos en una versión actualizada del notable directo de 1990 Five Man Acoustical Jam.
El teatro esta vez estaba a medio aforo, tal vez por la propuesta acústica, tal vez porque coincidió en el tiempo con Dio Disciples, la banda tributo a Dio que cuenta con miembros de tan mítica banda (Craig Goldy o Simon Wright entre otros) y que en esos instantes descargaban en el escenario de cubierta.
Frank Hannon, Jeff Keith, Brian Wheat y Dave Rude comandaban el ataque secundados por Troy Luccketta en una batería sin elevar sobre el escenario.
La docena de temas que nos ofrecerían los de Sacramento arrancaba con un Comin’ Atcha Live, exactamente igual que hiciera el show registrado en el mencionado directo veinticuatro años atrás.
El sonido fue espléndido y la banda disfrutaba en el escenario en este formato más tranquilo. Apostados frente al joven guitarrista Dave Rude, recibimos el cálido sonido de las guitarra acústicas a través de temas como Into The Now, Paradise, o Song and Emotion. Emocionante también fue la versión de Thank You de Led Zeppelín, temazo donde los haya.
What You give y Love Song, pusieron en pie el teatro, que fue exactamente lo que hizo un Brian Wheat, levantarse para marcar como un reloj el ritmo, con su bajo Hofner “violín” que tan famoso hiciera Paul Mc Cartney, el ocaso del concierto, al son de Gettin’ Better y Signs, la famosa versión de Five Man Electrical Band, single del ya mencionado album en directo que encumbrara a Tesla a lo más alto de las listas de éxitos a comienzos de la década de los noventa.
De nuevo Tesla nos dejó con un sabor de boca insuperable, con un show íntimo, pero a la vez potente, de inmensa calidad, y que nos reportó por qué no decirlo, el siempre bien recibido extra del incremento de tres púas mas a nuestra colección.
A la salida, en la antesala del teatro, es decir el casino del barco, nos encontramos a un amigable Troy Luccketta, batería de Tesla, quien se emocionaba cuando le comentamos lo que nos había recordado el concierto al clásico álbum grabado en el Trocador Theater de Philadelphia en 1990. Como con casi todos los artistas con los que tuvimos la ocasión de charlar, le trasladamos nuestro deseo de verles en Europa, a lo cual nos responde que tienen varias fechas ya contratadas, destacándonos Frontiers Festival en Italia, el Download (Donington) en UK y el Sweden Rock, como presentación de su inminente lanzamiento que se va a llamar Simplicity.
En los albores del segundo día de festival, el ya remarcado solape nos obligó a denegar nuestra presencia a descargas tan apetecibles como Ron Keel, Cheap Thrill, Richie Kotzen y L.A. Guns. En su lugar repusimos fuerzas con una buena cena para estar preparados para otro de los grandes nombres que copaban el cartel del MORC2014: Y&T.
Y&T
Del estado de California son originarios también los Y&T, originalmente conocidos como Yesterday and Today. No era la primera vez que teníamos el placer de estar frente a ellos, pues afortunadamente se han prodigado mucho por nuestro país en la última década desde que tuvieran a bien reunirse en 2001.
Si te gusta el hard rock en directo, Y&T es una de esas bandas imprescindible en tu vida. Un buen hard roquero que se precie, no debería dejar este mundo sin ver a Dave Meniketti y los suyos. Qué fuerza, que directo, qué energía tienen estos cuatro músicos que se presentaban en el MORC2014 celebrando sus 40 años en el negocio, como nos recordaban las numerosas camisetas presentes por todos los rincones del crucero.
La formación actual además del fundador y líder Dave Meniketti, se apoya en los veteranos John Nymann a las seis cuerdas y Mike Vanderhule a la batería. Completando el equipo figura Brad Lang ya como bajista consolidado desde que hace 4 años supliera al tristemente desaparecido y co-fundador de Y&T, Phil Kennemore.
Medianoche en el teatro, por un momento recordamos que estamos surcando aguas caribeñas que en otro tiempo poblaron filibusteros, a velocidad de crucero. De repente las luces se apagan, trayendo nuestros sentidos de nuevo al interior del teatro. Es entonces cuando un medley con los mejores temas de Y&T comienza a sonar por el PA. Los presentes, aun con ganas de recibir una buena descarga pese al intenso día, comenzamos a vitorear a la banda que hace su aparición en escena y sin apenas tiempo para preparar nuestras cámaras y con una fuerza e intensidad similar a los fabulosos Ramones, sentimos el trallazo de los primeros acordes del robusto Open Fire, seguido del fabuloso Mean Streak y el clásico Dont Stop Running.
Espectacular, grandioso, se nos acaban los calificativos para este potente arranque de los californianos. Sin apenas tiempo para asimilar los tres misiles iniciales, Dirty Girl y Midnight in Tokio mantienen el excelente nivel del show, que serían el preludio a otra notable triada como son los fabulosos Lipstick and Leather, Black Tiger y Winds of Change. Si antes comentábamos la calidad de los temas de Cinderella, Y&T con un mayor número de publicaciones eso sí, presentan un buen puñado de temas dignos de copar cualquier ranking que se precie.
Sesenta y una primaveras contemplan a un Dave Meniketti excelso, con un derroche de potencia, entrega, voz y buen hacer a la rítmica y solista, que soltaba chispas tema tras tema.
Brad Lang y John Nyman disfrutaban como fieles escuderos del lider, que dirigía a los suyos hacia la parte final de concierto con latigazos como Hurricane, Dirty Girl o Contagious.
El trepidante ritmo de los de Oakland, les permitió meter 17 temas en la hora y cuarto que les dio la organización que coronaron con otra triada de extrema calidad: Summertime Girls, I Believe In You y su hit single por excelencia, Forever, con un épico y vigoroso final que nos dejó fulminados, en el mejor sentido de la palabra.
Tras el estupor por la tormenta de calidad recibida, reflexionamos nuevamente. Estos chicos llevan cuarenta años dando guerra y por la entrega y calidad ofrecidas, parecen adolescentes hambrientos de éxito y ganas de vencer y convencer. Desde luego que en el MORC2014 lo consiguieron con creces.
Dave Meniketti nos demuestra por qué es uno de nuestros ídolos (si el día de mi boda llevaba bajo el traje una camiseta de Y&T, por algo sería) cediéndonos la única púa que ha usado en el ametrallamiento al que hemos sido gratamente sometidos.
Tras completar la media docena de conciertos a nuestras espaldas en las últimas doce horas, solo restaba retirarnos al camarote, rotos pero deslumbrados por el tremendo final que nos había deparado este segundo e intenso día de festival. Que Taime Downe y sus chicos de Faster Pussycat nos perdonen.
Crónica y fotos: Carmelo Pérez
Fotos: Luis Rodriguez Jaraba
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