11/04/2014
La familia del Hard Rock se va de vacaciones
(When Hard Rock family is on holidays)
Cuando estás cuatro días en un evento como el que nos ocupa, repleto de momentos que perdurarán en la memoria durante mucho tiempo, además de disfrutar intensamente cada minuto de una experiencia de un calibre superior a lo vivido por quien escribe estas líneas, también comprobamos como se pone de manifiesto la grandeza de ese gran invento que es la música, capaz de unir a la gran familia del rock, con parientes de prácticamente todo el globo.
La vieja Europa envió a sus primos de Inglaterra, Irlanda, Gales, Suecia, Alemania, Italia, España. Argentina, Brasil, Colombia, México representaron a Sudamérica. Del lejano oriente vinieron nuestros hermanos de Japón. No quisieron ser menos nuestros parientes australianos, quienes nos honraron con su presencia y buen humor.
Obviamente, los anfitriones norteamericanos fueron mayoría en este gran encuentro familiar. Pudimos comprobar en las innumerables charlas que tuvimos con el personal, como inundaron los pasillos del barco, hermanos de Minnesota, California, Washington, Alaska, Florida, New York, New Jersey, Pensilvania, Luisiana, Texas, Oklahoma y North Carolina. Seguramente asistieron Hard Roqueros de muchos otros lugares, con los que lamentablemente no pudimos compartir un tiempo de este gran encuentro. Era evidente que la gran familia del Hard Rock se dio cita en un evento único.
3965 es la capacidad del impresionante MSC Divina, posiblemente la nave de estas características, más puntera del momento. Algunos menos, estaban invitados al tercer Monsters of Rock Cruise Festival, con un cartel de los que quita el hipo, en un marco excepcional: un viaje inenarrable en el mencionado crucero que nos transportó por las cristalinas aguas caribeñas durante casi cinco inmemorables días que nunca olvidaremos.
Day 1 Sat 29th
Estábamos citados en la terminal F del puerto de Miami a donde acudimos con la clásica incertidumbre del novato, que se disipó instantáneamente al ver la magnífica embarcación, y una gran fila de camisetas negras. Habíamos llegado al punto cero de nuestra aventura.
Rellenando los tediosos formularios que impone la burocracia estadounidense, en la terminal de entrada al barco, nos encontramos algunos miembros de Loudness haciendo lo propio. Charlamos con el legendario vocalista Minoru Niihara quien amablemente se presta a hacerse una foto con nosotros. Casi si dar crédito al hecho de haber compartido de manera totalmente fortuita y casual, un minuto con quien prestara su voz a álbumes tan clásicos como Thunder in the East (1985) o Lightning Strikes (1986), seguimos con los trámites para hacer el check in y abandonar tierra firme.
333 m de largo y 18 pisos dan una idea de la envergadura de este monstruo de los mares. Nos aprestamos a buscar nuestro camarote, dejar los bártulos y recoger el programa del día, donde comprobamos el evento iba a tener lugar en dos tipos de recintos bien diferenciados.
Por un lado dos escenarios principales, un montaje temporal en la piscina en la cubierta de la planta 14, y el Panteón Theater, impresionante, en la planta 6.
Por otro los que podríamos denominar pequeños. Situamos en tercer lugar y a nuestro juicio y el de muchos asistentes un lugar poco propicio para un concierto, el Black & White Lounge, un bar interior con aspecto de local de alterne español de los 70, con el techo lo suficientemente bajo como para no hacerlo a priori apto para albergar conciertos.
Lamentablemente también se constataba el hecho de que como en todo festival, el solape entre eventos era significativo, lo cual nos obligaría a hacer ciertos sacrificios musicalmente hablando, como veremos más adelante.
Raudos bajamos a buscar el Cigar Lounge (salón de fumadores) donde nos esperaban nuestras acreditaciones. Fuimos los primeros en llegar como demostró que estrenáramos el formulario de miembros de prensa y la caja con los pases.
No menos importante era identificar el restaurante y las barras. En esas estábamos cuando nos encontramos a un amigable Jeff Labar, guitarrista de Cinderella y Cheap Thrill, ambas bandas presentes en el cartel, tomando una cerveza con un amigo en una barra. Departimos un par de minutos, le deseamos suerte para los shows con ambas bandas y seguimos haciéndonos con ese laberinto de pasillos que conforman las tripas del MSC Divina.
El primer evento del MORC no iba a ser un concierto, sino el ensayo de desembarco por emergencia. Nos tocó en uno de los salones arriba del casino. Fue curioso ver como los artistas estaban mezclados como uno más. A nuestro lado Troy Luccketta batería de Tesla (ex Eric Martin Band en sus orígenes), un poco más allá Mike Portnoy… ¿Lástima no llevar la cámara encima? No amigos, aun no éramos conscientes de lo que nos esperaba, aunque intuíamos que las jornadas en el barco ¡iban a ser tremendas!
A las 19 estábamos citados en la piscina de cubierta para la Black Out Photo & Sailaway Party que sería el pistoletazo de salida para la primera gran descarga del cartel: los californianos Tesla.
Eddie Trunk, famoso presentador y locutor de radio y TV norteamericano, nos dio la bienvenida al MORC2014, se hizo la mencionada Black Out photo de rigor con el publico de fondo y seguidamente, el barco arrancó motores.
Anocheciendo ya, humeando las chimeneas de la embarcación, salieron al escenario los miembros de Tesla, una banda que nunca decepciona. Con un set list repleto de clásicos, deleitaron a un personal ávido de hard rock. Tras arrancar con un impresionante trallazo como es Coming atcha live, y presentar un tema – Ricochet- de su inminente nuevo álbum, no faltaron clásicos como Hang Tough, What you give, la siempre emocionante balada Love Song. Terminaron este primer show del MORC2014, con un temazo como Little Suzi.
Como nota curiosa destacar que la madre de Jeff Keith, ataviada con un sombrero de cowboy. Hizo acto de presencia sobre las tablas tras el tema Mama’s fool. Curioso ver como una señora de 81 primaveras, disfruta como un quinceañero en un evento masivo de rock n roll. En España solo recuerdo un caso similar y le hicimos una estatua. Grande Ángeles!
A las 20,30 terminaba Tesla, lo cual nos impidió ver el comienzo de The Winery Dogs una banda en la cual teníamos depositadas grandes expectativas, puesto que no pudimos verlos en su visita a España el año anterior. Mencionar que coincidieron con Tyketto una de nuestras bandas favoritas y que tuvimos que sacrificar. La veríamos tres días después.
Bajando hacia el ascensor nos encontramos con Brian Wheat el magnífico bajista de Tesla, que bajaba directamente del escenario hacia su camarote escoltado por los miembros de seguridad. Aun así accede a hacerse una mítica foto con nosotros, tras cumplimentarle debidamente por su sólida descarga.
Planta 6. Entramos por primera vez en el modernísimo y magnifico Pantheon Theater, para encontrarnos de frente con Billy Sheehan, Mike Portnoy y Ritchie Kotzen; ¿qué más se puede decir? Alineación de lujo, en un precioso marco como es este teatro, para una banda de elevadísimo nivel técnico que ofrecieron un show, íntimo, cálido como son los temas de su primer y único álbum de debut hasta la fecha. La base rítmica que forman estos dos monstruos es sencillamente impresionante, hasta el punto de que nuestro amado virtuoso Ritchie Kotzen parecía el alumno. "Desire" "I'm No Angel" y un inmenso "Elevate" quedaron en nuestra memoria para siempre. Finalizaron con una eléctrica y acelerada versión del Shy Boy de Dave Lee Roth. Sublime.
Nuestra siguiente cita marcada a fuego en la agenda era Vixen. Lamentablemente una inoportuna y fugaz lluvia obligó a suspender el show y reprogramarlo al día siguiente. Sin falta de alternativas, repostamos cerveza en la barra de cubierta, dimos una vuelta por un sorprendentemente ya esquilmado puesto de merchandising, para dirigirnos a nuestra primera rueda de prensa, con los clásicos Autograph en el Center Atrium Deck de la 5ª planta. Comprobamos como las preguntas estaban abiertas a todo el mundo, sin apenas prensa especializada, al menos de manera visible, eran los fans los que estaban delante de su banda para preguntarles abiertamente aquello que quisieran.
Autograph se mostró como una banda humilde, conocedora de su posición actual en el Panorama del Hard Rock, que quiere resurgir de sus cenizas, se mostró emocionada por estar presentes en el MORC2014 así como por sus próximos compromisos, incluso internacionales, como el FireFest que tendrá lugar el próximo octubre en Nottingham. Deseamos suerte a Steve Lynch y los suyos, y nos dirigimos a cenar rápidamente para volver al mismo sitio a la rueda de prensa de Cinderella. Un servidor pasó por el camarote para recoger unos vinilos y CDs que Tom Keifer tendría la amabilidad de firmar minutos después.
Algo más de media hora duró el intercambio de preguntas y respuestas entre los cuatro miembros clásicos de la banda de Pennsylvania. Más de 15 millones de discos vendidos, no les impide mostrarse agradecidos a los fans, su razón de ser y de permitirles estar en el negocio de manera casi ininterrumpida durante casi 30 años. Se disculparon repetidas veces su ausencia a última hora del cartel del MORC 2013, por los problemas vocales del propio Tom. Eddie Trunk moderó el debate.
Otra dura elección fue cenar o ver a Winger. Dado que repetirían dos días después, optamos por sacrificar este show y dar buena cuenta de las viandas del buffet libre. Eso sí el postre iba a ser de cuatro tenedores. Nos esperaba otro de los eventos marcados en negrita en la agenda de este primer día del MORC2014: Slaughter.
De nuevo en el Panteón Theater, sin duda uno de los mejores recintos al que hay asistido nunca para ver un concierto. Nos apostamos en las primeras filas, territorio de prensa y VIPs, justo delante del mítico Dana Strum. Puntuales a las 0:45 salían al escenario los de Las Vegas. Vimos a un Mark Slaughter un tanto estático, entrado en kilos, que fue compensado por un dinámico Jeff Blando a las 6 cuerdas, un Dana Strum muy poderoso físicamente y lo que posiblemente fue una de grandes sorpresas del MORC2014, el batería que actualmente ocupa el sillón del legendario Blas Elias, Zoltan Chaney. No paró en todo el show de aporrear su set de manera exagerada y vistosa, intercambiando las baquetas con el propio Mark Slaugher por encima del escenario, desmontando y montando platos mientras tocaba, incluso saltando desde lo alto de una torre de amplis para dar un crash final en uno de los últimos temas. Espectáculo con mayúsculas que por momentos distraía de lo que teníamos delante, Slaughter, una de las bandas clásicas del panorama hard rock de finales de los 80, que marcó una época con temas clásicos como Up all night, Burning bridges, Fly to the Angels, Real Love o Spend my life. Temas que sonaron mientras surcabamos las aguas del caribe, transportandonos a épocas lejanas. Un potente show que iba in crescendo, hacía vibrar la espectacular caja de resonancia que es el Panteón Theater. La primera de las muchas púas que pudimos conseguir vino de la mano de Dana Strum. Gran tipo y mejor bajista.
El día iba a terminar, en lo que a conciertos se refiere con otra cita que era de nuestro interés: The Iron Maidens, banda americana, tributo a la doncella, compuesta por cinco encantadoras chicas enamoradas del rock. Por el mencionado solape, llegamos con el show ya avanzado, lo cual no fue óbice para que deleitáramos nuestros oídos con grandísimas versiones, clásico tras clásico, quizá un tanto deslucidas por el pequeño escenario del Black & White Lounge. Aces High, 2 Minutes to midnight, Run to the hills entre otros, hicieron disfrutar al personal como niños pequeños hasta el final del show, con Eddie incluido, como no podía ser menos. El recinto estaba a reventar, pues a esa hora ya no había más conciertos en otros escenarios. Las dos atractivas guitarristas, tras demostrar que son autenticas hachas de las seis cuerdas, clavando los solos de Murray y Smith, Courtney y Nita, departieron con nosotros tras el espectáculo. Les comentamos que sería interesante verlas en un duelo con los pucelanos Iron What. La batería y la bajista, majísimas, nos dijeron que les encantaría tocar en España y que están moviendo los hilos para venir a Europa. Si recalan en España, ¡no os las perdáis!
Tras un intenso día, y tomar la última cerveza, nos retiramos a nuestro camarote, donde teníamos una nota de la organización informando del nuevo horario de Vixen, el sábado a las 13h, en el lugar original de Loudness, movido a la tarde, y con cambio de escenario sobre el original: el Panteón Theater.
Crónica y fotos: Carmelo Pérez y Luis Rodriguez Jaraba
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