05/02/2014
El miércoles 29 de Enero 2014 teníamos la visita de la Diosa del Norte, Tarja Turunen presentando su “Colours in the Dark”, su nuevo álbum y su nuevo show presentado como muy especial.
Lamentablemente y como suele ser habitual en este país, el muy especial se quedó en un concierto fantástico por parte de Tarja, muy habitual también en ella, pero sin nada digamos especial de gira. Estuvo acompañados por una banda que hace poco tocaron por aquí, los húngaros Sorronia. Empecemos.
Sorronia:
El concierto comenzó muy pronto en la sala Arena o como se llame (Heineken, Marco Aldani??) y a las 20:00h tras aguantar una larga cola entramos corriendo a ver el corto show de los húngaros. Apiñados en un pequeño espacio, los húngaros se mostraron un tanto nerviosos, un poco inseguros pero es que ir de teloneros de alguien tan especial y carismático como Tarja es muy complicado.
Era la segunda visita de Sorronia a la capital desde finales de noviembre teniendo con estas visitas unas oportunidades muy buenas de lucirse pero a la vez conllevan demasiada responsabilidad.
Su vocalista tiene una dulce voz, su estilo está dentro del Gothic/Symphonic Metal más asentado soltando al principio unos gorgoritos que no fueron del todo como debieron de ser aunque es verdad que luego se fue esmerando mucho. Son muy jovencitos, tienen toda una larga carrera por delante y poco a poco se irán asentando haciéndolo cada vez mejor pero esta noche no tenían al público tan receptivo ya que todos estamos enamorados de Tarja y a quien toque delante le pasa lo mismo que a cualquier telonero de AC/DC, nadie les hace mucho caso precisamente.
El caso es que al final consiguieron calentar la noche como pudieron, tampoco en media hora se puede hacer mucho.
El setlist de Sorronia en la Heineken/Arena/etc etc fue:
Intro
Fallen Angel
Lost in Falling
Enemy of Yourself
My Eternal Land
Leave it behind
This is the End
Tarja:
Ya con mucha más gente, con muchas camisetas, mucha presencia femenina y mucho empujón para el escenario, se apagaron las luces a las 21:20h, comenzando el molesto denso humo que estuvo dando x …., perdón todo el rato, un juego de luces espectacular en esta sala en tonalidades violeta y después de la consabida intro, apareció el chelista, el frío Max Lilja, tras él, Christian Kreschmar a los teclados, Alex Sholpp a la guitarra y una bajista jovencita que hizo un gran concierto y de cuyo nombre no estamos muy seguros. Ovación especial se llevó su batería, el pequeño gran Mike Terrana, demasiado escondido en su enorme kit (con los platillos en alto) pero estando tan a ras de suelo que con tanto humo, las luces y tan al fondo metido que no se le pudo apreciar mucho. La expectación y los nervios eran muy altos en la sala esperando la salida de ella, de la sin par Tarja que aunque tenga detractores (no sabemos por qué) es una artistaza increíble provocando un estado de nerviosismo en sus fans sin igual.
Salió con mucha fuerza, mucha energía, vestida de negro muy sexy (con encajes transparente dejando ver lo delgada que se ha quedado) y provocando aún más empujones. Su peculiar forma de cantar, con ese tono soprano, su carisma, su cara (no hace más muecas y gestos porque no puede), su tremenda simpatía hizo que con sus primeros movimientos ya estuviéramos todos como locos. Mientras, su magnífica banda la arropa perfectamente y la deja hacer. Tras un fuerte en castellano “raro” – Hola Madriddddd!!! – arrancaron el concierto compuesto por un repertorio mucho más duro, más cañero que en otras visitas a Madrid, sin baladas ni cantos al Amor, ella dándole caña a lo bestia. Sonó muy bien, claro, nítido y tan sólo difuminado por los muchos gritos de “guapa, guapa”, que la hacían sonrojarse y parecerse a la Macarena en Semana Santa.
Fueron cayendo temazos como “500 Letters” o el genial “Damned and Divine” para estar acompañada de palmas, saltos y gritos de admiración en el público. Le pasa lo mismo que a Maiden, antes de salir lo tiene todo ganado con sus fans. Aquello era una fiesta en tan sólo tres temas y más lo fue cuando dio la bienvenida a su show de nuevo, demostrando lo mucho que ha aprendido nuestro idioma y disculpándose porque la sinusitis que padecía no la dejaba cantar todo lo bien que puede (madre mía) pero no importa, nos dijo, lo daré todo y más. Eso hizo con un párrafo de este tema es muy importante para mí, muchas gracias por vuestro “aposhoo” – en perfecto deje argentino – provocando las risotadas del personal (qué malos somos) y la cara de ella de … de qué se estarán riendo estos??? Pero pronto se olvidó el aposhooo cuando sonaron las primeras notas del famosísimo “I Walk Alone”, no elegido para bis sino metido ahí para pegar el subidón al set. Qué caña. A continuación y después de tanta emoción y tanta voz vino para mí un poco de bajonazo de concierto con demasiadas notas un tanto bailongas electrónicas en las que aprovechó Tarja, la Diosa, para lanzar una especie de growl que ha sido la primera vez que se lo he escuchado – es que lanza un gruñido a lo burráncano y le sale genial también, ole mi niñaaa!!!. Un movimiento brutal de ella, una fuerza tremenda la banda y la Arena o como se llama rendida más todavía ante Tarja. Se fue dejando a la banda haciendo de las suyas, con el Terrana de lo más apagado que he podido verle nunca (escondido y sin show, apenas se levantó a darle a los platillos en una o dos ocasiones limitándose a hacer molinillos con las baquetas en plan show pero poco más, pero se le oía, que conste) y demostrando que la Diosa del Invierno tiene muy buen gusto a la hora de elegir a sus músicos, perfectos todos y muy compenetrados.
Volvió al escenario con una falda roja y un escotazo tela que hizo las delicias del personal masculino, unos zapatos altísimos de New Rock y todavía más cañera que antes con “Never Enough” o “Until SIlence” – brutal, sencillamente eso, brutal. Parece mentira cómo se mueve, lo que transmite, es que enamora con su voz, su presencia y su todo apreciando los gritos de “te queremos” y más “guapa, guapa” todo el rato. Fue increíble, en puesta en escena, en voz , en banda, en composición, en todo – qué caña. Eso sí, espectáculo especial, blah blah, nada de nada. Ya habían pasado casi una hora desde que salió a escena, por lo que era hora de nuevo agradecer al público (muchas grasias por esta no-sheeee) para pasar a los últimos temas como “Neverlight” o el impresionante “Medusa” retirándose para cambiarse de nuevo dejando a su banda que hiciera de las suyas habiéndose animado y mucho desde que salieron, hasta mostraban buen rollo y algún esbozo de sonrisa (ya se sabe que no son la alegría de la huerta). Volvió Tarja con la capa negra con capucha imagen de su último disco pero con el mismo escotazo, volviendo misteriosa y altiva para deleitarnos con tres temazos de bises a saco, “Victim of Ritual” poniendo a la sala ya como locos totalmetne con “Wish I Had an Angel” (brutal, apoteósico, con todos cantando y saltando su hit) y terminando un conciertazo tremendo con “Until My Last Breath” dejándonos sonrientes y más enamorados de este ángel – Tarja, te queremos.
El setlist en la Heineken/Arena de Tarja Turunen & band fue:
In for a Kill
500 Letters
Damned and Divine
Falling Awake
I Walk Alone
Dark Start
Never Enough
Until Silence
Die Alive
Mystique Voyage
Neverlight
Medusa
Bises: Victim of Ritual
Wish I had an Angel
Until My Last Breath
Crónica y fotos: rocio@metaltrip.com
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