27/09/2013
Hemos tenido la suerte de poder ver un proyecto muy especial, un trío de ases que ahora van de gira bajo el nombre de The Winery Dogs; estos musicazos son nada menos que MIKE PORTNOY a la batería, RITCHIE KOTZEN a la guitarra y voces y el magnífico BILLY SHEEHAN al bajo – los tres juntos pasándoselo genial después de haber estado en mil bandas de sobra conocidas como son Dream Theater (y bastantes más), Mr. Big y los divertidos Poison, quién da más?. En la sala Joy Eslava, en pleno centro de Madrid, cabía poca gente cuando llegamos y a eso de las ocho de la tarde comenzó la descarga de los teloneros, los también americanos SIXXIS para seguir con los perros bodegueros o mejor dicho “The Winery Dogs”.
Ambientazo en la sala con mucha gente más ni en los pisos superiores de la sala ni en la parte de abajo, camisetas un tanto feillas (y como siempre, caras) con CDs etc de ambas bandas y público de todos tipos – gente joven poca pero haberla la había, alguna pijilla con novio (que no sabía de qué iba el asunto) y mucho de mediana edad flipando en colores con el conciertazo que comenzó con la descarga de:
Sixxis:
Una banda norteamericana, de Atlanta concretamente, un tanto peculiar y pintoresca por no decir que eran más raros que un perro verde. Son cinco aunque oficialmente en su Facebook tan sólo aparece el nombre de tres de sus miembros.
Esta es su segunda gira por Europa, la primera ya de teloneros de los Wishbone Ash, teniendo la gran ocasión de abrir para el trío de ases en esta ocasión. Con la batería en el lado izquierdo, (la batería de Mr. Portnoy no se toca), el resto de la banda se apiñaba en muy pocos metros cuadrados que les fueron suficientes para descargar su curioso sonido compuesto por un poco de todo – puede que más toques progresivos en general pero escuchamos de todo, unas composiciones largas que comenzaron con “Coke Can Steve” para seguir sin decir ni hola y en demasiada oscuridad con “Long Ago y “Nowhere Close”.
Sonido envolvente, mucha melodía, mucha intensidad y demasiado estáticos ellos donde hasta el 3rd tema no hizo aparición su vocalista, bastante influenciado por James Labrie en sus gestos, en su manera de coger el micro pero no en conexión con el público ya que fueron de lo más distante hasta bien llegado al final. Al comienzo de su recital, el sonido era como ellos,raro, sobre todo en el foso donde estábamos haciendo fotos nada ayudados por la luz del escenario.
Se apoyan mucho entre ellos facilitando al vocalista que no se le notara mucho que al comienzo no estaba muy pleno precisamente ayudándole en los coros o como su guitarrista, simplemente poniendo éste las voces resultando un efecto muy atractivo en un tema casi a capella y que desgraciadamente no presentaron.
Según las caras de todos los de primeras filas, no es que estuviera la gente al comienzo muy entusiasmados con ellos, su estilo rebuscado, sus cambios de ritmo, su sosez y su más o menos timidez no disimulada (el vocalista nos enseñó el careto que escondía tras sus rizos casi ya al final del bolo), hacía difícil apreciarles pero poco a poco nos fueron demostrando lo buenos músicos que son además de que el vocalista se iba viniendo arriba más y más, tranquilizándose toda la banda y dando un concierto al final muy distinto del comienzo.
Al final un temazo largo, lleno de partes progresivas, toques de Metal y un ritmo contagioso que iba metiendo a todo el público en su terreno dejándonos satisfechos en el fondo pero es verdad que costó y mucho – tanto al público como a ellos – meterse en el concierto. Terminaron con foto de rigor y la verdad que muchos aplausos porque se les vislumbra un buen futuro pero eso sí, un poco de más salero en escena no les vendría mal porque son más de escuchar en disco que de verles.
El setlist de Sixxis en la Joy Eslava fue:
Coke Can Steve
Long Ago
Nowhere Close
Believe
She Only
I Wanted More
Opportune Time
Out Alive
Snake in the Grass
The Winery Dogs:
Con toda la sala bastante petada de gente, con mucha expectación y ganas, un escenario de lo más austero y limpio que he visto en mi vida aparecieron tres grandísimos músicos en el amplio escenario de la Joy, sin una mínima decoración aparte de un telón de fondo con el logo de la banda.
Este súper trío formado por el excepcional Mike Portnoy a la batería, Billy Sheehan al bajo y coros y Ritchie Kotzen a la guitarra y voces fueron recibidos con una gran aclamación ya que sabíamos que íbamos a disfrutar de magia y así fue. Magia potagia desde el primer tema, “Elevate” en el que con un sonido maravilloso los tres magos nos dejaron totalmente encantados por todo, por música, por composiciones, por estilo y por su manera de interpretar y saber lleva y animar la escena.
Qué diferencia con los jovenzuelos de pocos minutos antes. Mike Portnoy, en su kit de batería, estaba al fondo pero lo suficientemente iluminado en esta ocasión – con cuatro efectivas bombillas – para que pudiéramos disfrutar aparte de su pegada (impresionante y llena de trucos, movimientos circulares sin descanso con las baquetas, etc) de su simpatía demostrando que está ahí además porque le mola y lo contagia. Sigue con su barba chivo verde (como en Adrenaline Mob, etc), su pañuelo en el coco y sus lapazos de siempre – ahí se pasó bastante. Me encanta ver cómo tiene el micrófono ese en movimiento y cómo sin perder ni una nota, ni un blast tiene microsegundos para ponerlo y quitarlo de delante sin perder la concentración – no es normal ese tío que hace lo complicadísimo algo que parece tirado hacerlo. A su derecha, lado izquierdo nuestro del escenario, con coleta y altísimo el gran Billy Sheehan, muy elegante de traje negro portando un bajo precioso azulito Barclaysban y blanco, un tanto paletito pero que en el fondo era precioso.
No paró en todo el concierto, lo que pudo bailar, lo que pudo disfrutar, vivía cada nota perfecta y fantástica que salió de su instrumento, un sentimiento que le salía no sólo por los bordes, sino que llenaba toda la sala mientras bailaba y ponía unos caretos que era una pasada. Iba y venía del kit de Portnoy mostrando una gran compenetración y buen rollo entre ellos mientras Mike sonreía – eran como dos colegas ensayando, sin ataduras ni presión pero delante de un entregadísimo y maravillado público que disfrutó con su apuesta de HardRock cañero, partes de Progresivo (como no), versiones varias y en general una lección de música que nos dejó todo locos y contentísimos.
Toda la voz cantante y nunca mejor dicho, se la llevó Ritchie Kotzen, con su bigote que parecía más un agente secreto de cómic que el que nos tenía acostumbrado en Poison, este fue el más frío, el más sombrío y calculador de la noche limitándose a pocos movimientos, a cantar y a sus guitarreos (fantásticos, perfectos y logrando una fusión bárbara con sus compañeros dejando egos en el backstage) aunque es verdad que fue el más soso y distante de los tres.
Hubo un tema largo, sincero, muy sentido e intenso de ritmos lentos (Damaged) que sirvió como un toque de tranquilidad, para no seguir con el ritmo desenfrenado de ay madre que me da y que nos hizo ralentizarnos un poco y poder disfrutar de una hora y casi 50’ de climax, tanto y tan bueno todo seguido puede ser peligroso así que a relajarse un poco. Qué intensidad lograron en este tema con una bombilla encima del ExPoison y poco más, no se oía nada más que su voz, muy particular, muy dulce poniendo más magia para dejarnos a todos kaputt y eso que quedaba mucho todavía.
No paraban mucho entre tema y tema, pasando a “Six Feet Deeper”, muy aplaudida y luego dejar solo al mago del aporreo, a Mike hacerse un solo que luego ves a algún pretencioso por ahí y te dan ganas de llorar si te acuerdas de lo que hace el neoyorkino, impresionante. Además es que es tan activo, tan dinámico, tan divertido que te engancha y su descarga – que en otros sería infumable – te obliga a quedarte admirándole y no largarte al bar o al baño que es lo que consiguen otros supuestos famosetes como el pesao de los Scorpions ahora.
Mike, de pie y con su amplia sonrisa pidió con un leve movimiento acompañamiento y las palmas las dio hasta el personal de la sala, qué forma de comunicar sólo con dos notas, ya nos había dado a todos un sofocón cuando Ritchie, ya al final le presentó como Mike Portnoy on drums, no hacía ninguna falta, colocado y vencedor.
Cuando no nos habíamos repuesto del subidón subidón del Portnoy en su solo, vino otro tremendo, el de Billy Sheehan en el bajo, perfecto, qué sonido y qué penetrante sonaban las cuerdas toing toing toing – mira que los solos pueden ser coñazo y los de bajo tela pero es tan bueno este tío que consigue que quieras verle y oírle sus rayadas toda la noche.
Otra ovación bien merecida se llevó el rubiales – que por cierto pasa ya de los 60 – y que demostró estar en plena forma. Además, súper divertido, haciendo el paso del pato de Chuck Berry durante unos segundos, viviéndolo y no sólo sacando notas perfectas pero frías, aquí eran muy perfectas en todos los sentidos. Necesitábamos otro frenazo pequeño para no estar con taquicardia y qué mejor que el increíble “Save Me”, elegancia y clase a raudales con los 3 musicazos poniéndonos todo románticos y dulces incluso a los más duros del lugar, qué clase y qué coros lograron – qué bonitoooo, aysssss.
Al venir de esas grandes bandas y además de tocar su extraordinario disco, era de esperar que alguna versión de Mr. Big o de alguna de sus bandas cayera comenzando con “Stand” de Poison, teniendo a un Ritchie Kotzen un tanto incomprensiblemente demasiado serio mientras lo interpretaban – para luego después de un tema suyo, “You Can’t Save Me”, pasar a rendir digamos homenaje a Mr. Big ya teniendo a Billy Sheehan pletórico junto con Portnoy tocando “Shine”, aunque aquí ya se le vio a Ritchie más distendido, más animado acercándose a la batería de su compañero y dándole cera de la buena los tres ahí, todos a las voces sacando clase y solera mientras nosotros como público estábamos en la Gloria, qué bueno es decir muy poco. Ya íbamos llegando al final de un concierto que se nos estaba pasando demasiado rápido pudiendo todavía emocionarnos con “I am no Angel”, con Ritchie al piano con un sonido impresionante, como si estuvieras en un bar pequeño, con una atmósfera tan acogedora que a todos se nos caía la baba viéndoles y más escuchándoles.
Ya había transcurrido más de una hora y media de conciertazo bolazo total así que un saludito y para los camerinos tras interpretar “Regret”, para volver a los pocos minutos y descargar “Fool Around and Fell in Love”, un tema HardRockerillo que es una versión de un músico no muy conocido llamado Elvin Bishop y que la banda ha incluido en toda la gira, un tema muy acorde con su estilazo y que gustó mucho para casi sin interrupción unirlo con “Desire” dejando a toda la sala Joy Eslava a las 22:37’, más contenta que el tonto del niño del anuncio del palo, satisfechos por haber disfrutado de una tarde noche donde has recibido una lección increíble de elegancia, saber estar en un escenario, simpatía y mucha clase.
Nunca me ha hecho mucha gracia Mr. Big ni Poison pero me han maravillado estos tres músicos, menuda pasada de conciertazo estos Perros Bodegueros – The Winery Dogs – están en adopción? –espero que sí. Genial.
El set list que hicieron en la Joy Eslava y llevan en toda la gira es:
Elevate
Criminal
We Are One
One More Time
Time Machine
Damaged
Six Feet Deeper
Solo de Mike Portnoy)
The Other Side
Solo de Billy Sheehan
You Saved Me
Not Hopeless
Stand (Poison)
You Can't Save Me - tema propio de Ritchie Kotzen
Shine (Mr. Big)
I'm No Angel
The Dying
Regret
Bises:
Fooled Around And Fell In Love (Elvin Bishop)
Desire
Hemos publicado las fotos del concierto de The Winery Dogs en nuestra página de Facebook.
Crónica y fotos: rocio@metaltrip.com
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