30/01/2013
Tres años prácticamente justos desde el día de la presentación del último disco de estudio de los madrileños (fue el veinte de enero del 2010), llegaba la fecha para poner fin a la gira del Cállate! de Obus. El lugar para la ocasión era el mismo en el que se presentó el disco, la sala Penélope, un local que puede estar acondicionado para muchas cosas, pero no para conciertos.
La entrada a la sala se hizo con demasiada parsimonia, por algún motivo la cosa no era precisamente fluida, pero como había margen hasta que diera comienzo el show, no hubo problema alguno.
Hay que decir que aunque hubo más afluencia de público que en aquel 2010, no estuvimos ni mucho menos apretados. ¿Dónde estaba la gente que prácticamente petó La Riviera el noviembre del 2011? En fin…
Me chocó que no hubiera puesto de merchandising. Obús no es un grupo que se caracterice por llevar un puesto cargado de artículos, pero me extrañó que no hubiera ni siquiera una camiseta.
La actuación se anunciaba como que duraría más de dos horas, algo que en La Riviera se cumplió y con creces, llegando a bastante más de dos horas, pero en sala, y teniendo la hora prevista de comienzo a las nueve y media, sinceramente, me extrañaba bastante, puesto que ya sabéis todos que a las once normalmente todos tenemos que estar ya en la calle. Por suerte o por desgracia, en esta ocasión me equivoqué.
Pasaban un par de minutos de las nueve y media cuando Rafa Basa en un lateral del escenario presentó a la incombustible banda madrileña anunciando un show muy macarra al estilo Obús. Nadie esperaba que nos ofrecieran otra cosa.
El Basa se retiró y aparecieron dos personajes disfrazados de una especie de monjes con la cara cubiertas con caretas. Llevaban cada uno en las manos un farol encendido que pusieron sobre la estructura que ocupaba la parte central del escenario, un gran cubo que por delante tenía una gran lona partida en dos a modo de cortina con el logo de Obus impreso en ella. Para colocar la estructura en esa posición, la batería de Carlos Mirat estuvo desplazada a la izquierda del escenario, una posición más que extraña.
El escenario empezó a cubrirse de humo, y tras la retirada de los monjes, la música empezó a sonar, la lona se abrió y aparecieron dentro del cubo Paco Laguna a la guitarra a un lado, Fernando Montesinos al bajo al otro, y en el centro, como no podía ser de otra manera, Fortu Sánchez. El público empezó ya a vibrar con los primeros acordes de Corre mamón mientras contemplaban la puesta en escena de la banda.
Una vez los tres miembros colocados en su lugar, por supuesto el batería Carlos Mirat ya estaba hacía rato a las baquetas, comenzó la descarga de la banda.
Un Fortu ataviado con camisa negra y chaqueta de igual color, además de un pañuelo azul con estrellas blancas en la cabeza, dominaba al público con su presencia y su eterna chulería encima de las tablas. De otra manera, simplemente no sería él.
Corre mamón fue el primer tema, pero sin descanso, siguieron con Más que un dios y continuaron con La raya. Entre tema y tema, no había lugar para decir nada, parecía que iban a piñón, como si les apremiara el tiempo. A pesar de la edad, tanto Fortu como Paco estaban disfrutando, sobre todo Paco, pues a Fortu le encontré mucho más serio que en ocasiones anteriores. Los otros miembros de la banda, sin hacer ningún ruido, vaya que si se lo curran, sobre todo Carlos Mirat detrás de su pequeña batería demostrando que no hace falta hundirse en bombos y platillos para más que dominar el instrumento, y eso por no hablar de los malabares que se pasa haciendo durante toda la actuación, sin que ello caiga en detrimento del sonido de la banda.
Durante Autopisa, Fortu tan solo se dirigió al público con su ya clásica frase ‘se me pone morcillona’. Lo que no sabíamos era que sería la única vez que la diría, al contrario que en otras ocasiones.
Necesito más dio paso al enorme clásico El que más, para mi, siempre, el mejor tema de la banda. No es por comparar, pero eché de menos la ancestral presentación de que ‘vosotros sois los que más’. Había demasiada seriedad en Fortu o simplemente es que se iba mal de tiempo, lo que no faltaban eran los clásicos gestos del gran frontman, pareciendo que estaba como en trance, y que nadie lo interprete mal, ya que Fortu demostró una vez más tener un bastante buen nivel vocal.
Tras estos dos temas, otro par de clásicos, Pesadilla nuclear y Juego sucio, en esta última, Fortu se subió al bombo para cantar buena parte del tema sobre él, y en el que al final del tema, Fernando Montesinos se acercó por primera vez al otro lado de su escenario. Aquello era un no parar, sin dar tregua de ningún tipo, con un Paco Laguna pletórico que ponía el lado amable de la banda a la vez que no dejaba de disfrutar, y hacernos disfrutar, con su guitarra como un niño con zapatos nuevos.
El concierto estaba siendo realmente brutal, al igual que en la grabación de su directo De Madrid al infierno, pero a partir de ahí, el show sufrió un bajón. La estructura cubierta con lona se abrió con la ayuda de los monjes y apareció un sofá blanco en el que en el centro estaba el teclista Filtho y a los lados Fortu y su hija Ariadna. Con esa puesta en escena, tocaron Complaciente o cruel. Me parece muy bien que toquen la canción, pero sinceramente, por mucho que Fortu quiera a su hija, no creo que fuera lo más adecuado subirla al escenario. Un pequeño lunar al gran concierto que llevábamos hasta el momento.
Fuera sofá y de nuevo los cuatro que tenían que estar sobre las tablas atacaron con Cállate!, tema que quedó dedicado a los corruptos de este país. Una lástima no les arranque las entrañas a todos.
De nuevo Obús se puso a piñón y no hubo parón entre los siguientes temas, Te visitará la muerte, Que te jodan y Dinero, dinero, tema este en el que nos pidió al público que gritáramos más, qué si estábamos cansados. Para Solo lo hago en mi moto, Fortu salió de entre la lona, cantando parte de la canción con la mitad del cuerpo fuera. Ya solo quedaba tiempo para la vacilona Vamos muy bien. ¡Qué mejor fin de fiesta!.
La banda se retiró y tras muy poco tiempo, volvió con su tema emblema, Va a estallar el obús, una de las razones que me engancharon de por vida a este estilo de música. Gracias Obús. Aunque también he de decir que eso de ‘el que no salte está nominado’, sobra. Hay otras maneras de decirlo sin referirse al programucho de turno.
Llegó entonces el momento de la presentación de la banda, algo que he dicho muchas veces que me encanta ver. Fue el reconocimiento del público a cuatro músicos que lo han dejado todo encima de las tablas. Cuando llegó el turno de Carlos Mirat, éste hizo un espectáculo de percusión con la ayuda de Paco y Fortu, una mezcla de batucada y mayúmaná.
Fortu después dio las gracias a Ricardo Sánchez Atocha, y hasta ahí todo bien, lo que de verdad sobró, fue que de pronto empezara a subir a gente al escenario a petición del propio Fortu, empezando por Pilar Rubio, siguiendo por su hija Ariadna y a continuación más personal de la “farándula” por no decir otra cosa. Al menos también había público normal, pero esos de gran hermano no tienen ninguna cabida en ese escenario. Si quieren protagonismo, ya saben dónde tienen que ir. Si al menos hubieran subido y bajado y ya está, pues bueno, pero todo este rollito no duró menos de quince minutos, tiempo en el que bien pudieron entrar dos ó tres temas más.
Bueno, pues con el escenario lleno, la banda presentó el que fue el último tema de la banda Esta ronda la paga Obús, que para mi gusto se ennegreció con tanto “invitado”. Cinco minutos antes de las once y media el concierto llegó a su final. No llegaron a las dos horas, pero se podrían haber metido más temas.
En definitiva, un buen concierto de Obús al que le sobró el momento “famosillos” y le faltó un poco más de comunión con el público. Es cierto que los conciertos de Obús son una fiesta, pero para el público y la banda, los otros que se vayan a dar baños de masas donde yo les diga. En cualquier caso, Fortu y Paco siguen siendo más que grandes, con dos compañeros de viaje como son Carlos y Fernando que ya los quisieran muchas bandas. Son el acompañamiento perfecto a dos leyendas de este país.
El Set list de Obus fue:
Corre mamón
Más que un dios
La raya
Autopista
Necesito más
El que más
Pesadilla nuclear
Juego sucio
Complaciente o cruel
Cállate!
Te visitará la muerte
Que te jodan
Dinero, dinero
Solo lo hago en mi moto
Vamos muy bien
Bises:
Va a estallar el obús
Esta ronda la paga Obús
Hemos publicado más fotos del concierto publicadas en nuestra página de Facebook.
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa
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