26/04/2012
Muy interesante cartel el que se nos ofrecía la noche del jueves en la sala Ritmo y Compás. Un pack alemán llegaba a la capital con dos bandas fuera de toda duda y una novedad por estos lares.
En sus últimas visitas, Primal Fear metió como cien personas y Brainstorm unas setenta, y era en la Sala Live, con lo que esta vez, y visto cómo está el patio, era mejor no arriesgar y buscar un sitio más pequeño como es en este caso Ritmo y Compás.
A las ocho de la tarde llegaba a los alrededores de la sala, y la verdad es que no vi mucho movimiento salvo en el bareto que está a un par de minutos de la sala, y tampoco es que las masas se desbordaran. Ya en la sala, tampoco había ninguna cola, con lo que no era muy optimista con respecto a que acudiera una gran afluencia de público. Al entrar ya en la propia sala, habría unas setenta personas, algo menos de lo que esperaba, eso quería decir que para los cabezas de cartel probablemente se pasarían de las cien personas.
Como aún no había empezado el asunto, estaba programado para las ocho y cuarto el primer grupo, visita obligada al merchadising. No estaba éste mal surtido con diversas camisetas, aunque lo que más podía destacar es la edición limitada del disco de Brainstorm, en una caja de madera, 25 euros, y las baquetas de Randy Black, a 15 el par nuevo y cinco el usado y roto, ambos juegos firmados. Incluso había un tour book de Primal Fear, pequeño, tamaño folio, pero que es algo que no suelen llevar los grupos.
Palace:
A las ocho y cuarto en punto, el cuarteto alemán que forma Palace, bajaba las escaleras que dan acceso a los camerinos de la sala, y con cierta dificultad, ocupaban su lugar en el escenario. La dificultad radicaba en que el escenario de Ritmo y Compás no es precisamente enorme, y una gran parte de ese escenario estaba ocupada con una enorme batería cubierta con un gran telón. En consecuencia, el kit de Palace se tuvo que montar en el lateral izquierdo del escenario, con lo que se bloqueaba el paso de todas todas. Había que tener sumo cuidado para no tirar nada.
Ya con instrumentos en mano, está desconocida banda para el gran público y también para mi, aunque para nada discográficamente, pues llevan rulando desde el noventa y seis, arrancó su concierto con Between heaven and hell, perteneciente a su último álbum Dreamevilizer.
La propuesta de esta banda es simple y llana. Heavy metal. Puro y duro. Sin decantarse por una de las múltiples ramas con las que a la gente le gusta etiquetar a los grupos. El cantante - guitarrista, Hp Piller con una ligera voz cascada, recuerda en algunos momentos a Udo, y su música, sin tener la melodía que el pequeño genio alemán imprime a sus álbumes, es más que bien acogida por los oyentes.
Hay que reconocer que tanto el bajista como el guitarra que acompañan a Piller, son de mucha pose, sobre todo el bajista, que no deja de poner caretos, pero en cuanto se dedican a tocar sin más parafernalia, no lo hacen nada mal. Aunque en este grupo, lo que destaca es el grupo en si mismo. Nadie sobresale por si mismo, y no íbamos a encontrar a ningún virtuoso.
El público les cogió con ligera frialdad, mas se disipó ya durante el primer tema, pues su propuesta convence, y en su media hora de actuación, dejaron el pabellón muy alto. Fueron nada más que seis temas los que nos ofrecieron, entre los que destacaron Dark prophecies, The healer, y Machine evolution, tema éste con el que cerraron su actuación. Dieron las gracias tanto a Primal Fear como a Brainstorm por haberles incluido en esta gira y se fueron dejándonos con un gran sabor de boca.
En resumen, una buena banda que hace un buen Heavy Metal, que al fin y al cabo, es lo que queríamos ver los que allí nos juntamos. Si añadimos que no sonó nada mal, pues todo perfecto.
Brainstorm:
No se tardó nada en desmontar la batería de Palace y ya el escenario presentaba otro aspecto. El intervalo entre grupo y grupo fue muy corto, menos de un cuarto de hora había pasado cuando las luces se apagaron y empezó a sonar el I love it loud de Kiss que servía a modo de pre-introducción.
Al acabar el tema de Kiss, ya sonó su propia introducción y se lanzaron a su descarga con una energía como en ellos es habitual, pues la verdad es que Brainstorm es un grupo que se lo curra y mucho. Musicalmente son muy buenos, tanto ellos como sus temas, y luego, la interacción que tienen con el público es más que sobresaliente.
Arrancaron con Worls are comin’ through, algo extraño, pues esperaba que iniciaran su concierto con un tema de su nuevo disco, pero esto no tardó en llegar, ya que la siguiente fue In the Blink of an eye, ya de su última obra. El público, ya con más de cien personas, diría que rondando las ciento ochenta, cosa que no está nada mal y que me sorprendió favorablemente, estaba con ellos desde el primer momento, como no podía ser de otra manera, pues la verdad, aunque los cabezas de cartel fueran sus compatriotas Primal Fear, Brainstorm bien podían haber ocupado su lugar.
Para la siguiente canción pidió Andy, el cantante, quería que le dijeran cómo se decía ‘The next song’ en español, al final lo sacó él mismo. Antonio Leva, el bajista y el miembro más “nuevo” de la banda (lleva desde el 2007), se mostró como un valor muy seguro con su instrumento y como un no parar de un lado, contrastando con la postura más estática del guitarra Torsten Ihlenfeld. Como punto intermedio, estaba el otro guitarrista, Milan Loncaric, que si bien, sigue viviendo el concierto más que intensamente, las reducidas dimensiones del escenario limitaron sus movimientos.
Shiva’s Tears, de su aclamado Soul temptation fue la siguiente en sonar. Como nos gusta escuchar las canciones de ese disco, una pena que no elijan otras, pues siempre escogen las dos mismas en sus directos.
Inicio de solo de bajo y Temple of stone sonó para enlazar con Fire walk with me. Andy no paraba un momento, y como siempre, con su particular manera de situarse en el escenario, en el borde y casi echado sobre el público.
Continuaron con Shiver, de su anterior Memorial roots, canción esta en la que Andy decidió saltar a la arena y cantarla mientras se paseaba por entre el público ante la algarabía del mismo. La peña incluso aprovechaba y se hacía fotos mientras él cantaba. El chorro de voz de Andy no se resintió en ningún momento. Aquella era una noche de dos grandes vocalistas, aunque como frontman, no hay color, Andy gana por goleada.
Shadowland de su aún mejor Metus mortis dio paso a la presentación de un nuevo corte de su último trabajo On The Spur Of The Moment, éste fue Below the line, tema que enlazaron con In these walls, también de su última obra, en el que la presencia del bajo fue quizá algo rotunda. De hecho, el bajo estuvo algo más subido que el resto de los instrumentos. La base rítmica eso si, sonaba muy poderosa.
Para el siguiente tema, pidió que todos cantaran con él, y así atacó con All those words metiéndose de nuevo entre el público para cantarla. Esta vez se subió incluso a la mesa del merchandising, desarrollando desde allí casi todo el tema.
Pero aquello se acababa, y tras presentar a la banda, atacó con Highs without lows. La verdad es que tenía la esperanza de que hicieran algún bis (en algunas fechas, no en todas, tocan un par de canciones más, ambas del Ambiguiti), sin embargo, si que fue cierto que era su última canción y allí nos dejaron tras una hora y diez minutos que fue una auténtica maravilla tanto en sonido como en calidad musical, y por supuesto, en entrega. Una pena que esta banda no esté más alto en el ranking del metal, pues lo merecen y de sobra.
Set list Brainstorm.
Intro
Worlds Are Comin' Through
In The Blink of An Eye
Redemption In Your Eyes
Shiva's Tears
Temple of Stone
Fire Walk With Me
Shiver
Shadowland
Below the Line
In These Walls
All Those Words
Highs Without Lows
Primal Fear:
La batería sería la misma para Primal Fear y Brainstorm, aunque pensé que el cambio sería más rápido. El pipa en cuestión quitó todos los platos de Dieter Bernert, el batería de Brainstorm, y se tomó su tiempo para colocar los del genio Randy Black. Esto lo hizo a la vista de todos los presentes, y cuando acabó, tapó la batería con el telón, como si todo el mundo no la hubiera visto ya. En fin….
Treinta minutos después y con un calor bastante considerable, salieron Primal Fear a escena con un Ralf Scheepers que por si solo llena el escenario, y no me refiero físicamente, que también.
Esta vez su guitarra habitual, Magnus Karlsson, era sustituido tan solo para la gira por un jovenzuelo griego, de nombre Constantine, y la verdad es que se defendió bien, aunque de momento, no hay color entre ver a uno y a otro.
Sin intervalo entre ellas, empezaron tocando Strike y Give ‘em hell, del trabajo que venían a presentar “Unbrekeable”. A pesar de la gran voz de Ralf, esta vez le noté algo cansado, se tenía que esforzar mucho más que en anteriores visitas.
Ralf Scheepers nos anunció que estaban dispuestos a ofrecernos noventa minutos de auténtico heavy metal, diciendo también que tocarían hasta seis temas de su nuevo trabajo, algo que a todos nos pareció muy bien, y luego presentó el primer clásico de la noche, Nuclear Fire. Qué impacto tiene este tema en directo.
Un Alex Beyrodt algo más escondido que en su anterior visita nos ofreció muestras de su maestría realizando un gran concierto. Es muy callado, pero no pierde ni una nota.
Buscando la complicidad del público en la presentación de los temas, Ralf y los suyos, o mejor dicho, Matt Sinner y los suyos, siguieron con Seven seals y Black sun para después abandonar el escenario y dejarnos a solas con Randy Black. Este hombre no tiene la espectacularidad de otros a los parches, pero vaya cómo toca. Quizá fueron cinco minutos, sin embargo su solo se pasó en un abrir y cerrar de ojos. Es un maestro, de eso no cabe duda.
Quizá fuera por las dimensiones del escenario, pero Matt Sinner, el auténtico líder de la banda, se movió menos que en otras ocasiones. Eso si, la sonrisa no la perdía en ningún momento, y mejor aún, su manera de tocar. Efectiva y contundente.
Continuaron con lo que Primal Fear llaman como el “Angels medley”, en el que hicieron un medley con Where angels die, Demons and angels y Angel in Black. Para mi no fue algo muy acertado, y no me vale eso de que al menos han tocado algo de esas canciones. Los temas se tocan enteros y hay que dejarse de pamplinas.
Metal nation hizo las delicias de nuevo de los allí presentes y continuaron con la versión corta de Fighting the Darkness, algo que te deja más frío, pues esperas el duelo guitarrero en la parte del solo. Supongo que ante la ausencia de Magnuss, decidieron recortar esa parte y tocar el sucedáneo que es la versión corta.
Final Embrace volvió a recuperar el terreno perdido con el medio tiempo anterior, siendo de nuevo una explosión. Tras ella, Ralf presentó a la banda y pasaron a tocar su tema emblema desde que lo publicaron, Metal is forever, aunque bien es cierto que esta vez no se entretuvieron en alargar coros. Se limitaron a tocar el tema como es. Algo que es de agradecer.
Se fueron del escenario unos pocos minutos y para los bises dejaron un nuevo tema de su último trabajo, el single del mismo, Bad guys wear black y pusieron el final con la grandiosa Chainbreaker, único guiño al que siempre será su mejor trabajo, aquel ya lejano primer disco del 98.
En definitiva, buen concierto, con unos Primal Fear algo más parados que en su anterior visita y un Ralf, que aunque sigue teniendo una poderosa voz, esta vez le costaba un poquito más llegar. Eso si, de los que nos prometieron, noventa minutos, a la realidad, se comieron siete minutos, que si los sumamos al tiempo antes de los bises, al menos nos íbamos a diez, o sea, dos temas más o dejar que el medley no fuera medley. Aún así, es un placer ver a estos alemanes, pero para mi, Brainstorm fueron los que se llevaron el gato al agua.
Set list Primal Fear
Intro (Unbreakable Pt.1)
Strike
Give 'em Hell
Nuclear Fire
Unbreakable Pt. 2
Seven Seals
Black Sun
Solo Batería
Where Angels Die /Demons and Angels / Angel in Black (Angels Medley)
Metal Nation
Fighting the Darkness (Short)
Final Embrace
Metal is Forever
Bises
Bad Guys Wear Black
Chainbreaker
Hay más fotos de este concierto publicadas en nuestro Myspace y nuestro Facebook.
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa
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