21/02/2014
Nos visitaban Nashville Pussy tras su accidentada odisea de verano para tocar en el Leyendas del Rock. Son de esos grupos que viven por y para el Rock, el Rock añejo, cigarrero y donde el whisky habla por sí sólo. Se celebraba en pleno jueves, en la sala Arena, o Marco Aldany, o la antigua Heineken, como se quiera llamar. Como siempre cuando se abren puertas antes de las nueve de la noche, a la primera banda se la perdió mucha gente.
Las Cheerleaders Asesinas
Los encargados de abrir la velada eran Las Cheerleaders Asesinas, y aunque ni eran jovencitas sexys en minifaldas y con pompones, arrasaron. Que grata sorpresa fueron, con un Rock and Roll muy efectivo, muy directo, cañero y fiestero. Cuatro tipos (muy poco femeninos, por cierto), que con el Rock de bandera, nos ofrecieron un show que puso a la gente las pilas necesarias para recibir a Nashville Pussy.
Un cantante con mucha personalidad, gafas de sol (macarreo sin utilidad en un concierto), pero que no necesitaba ver, sino cantar. Y vaya que si cantó, bien, con potencia, con garra y en perfecto inglés. Acompañado por un bajo que marcaba el ritmo, y con unas guitarras que sonaban brutales. La gente en el público se miraba como diciendo “¿de donde han salido estas chicas, digo, chicos?”. Sorprendieron, agradaron y convencieron. Así de simple, así de directo.
Me reitero en lo que digo y me aburro de decir, en este país hay buena música, y son jóvenes formaciones que vienen con fuerza. Muchas veces viene un gran grupo internacional, que atrae público, y nos meten teloneros infumables. Mejor meter bandas como Las Cheerleaders Asesinas, que se ganan al público, que hacen que el concierto sea un conjunto, no ir a ver un grupo con nombre y otro que mejor no ver. Promotores, buscad en casa que hay calidad, que en nidos ajenos no sabes que pájaro te puede tocar.
Nashville Pussy
Sexo, drogas y Rock and Roll…Nashville Pussy. Salieron a escena con la sala presentando una entrada más que aceptable, tienen tirón en nuestro país y se nota. Cuando vas a un concierto de estos viejos rockeros, sabes a lo que vas. Rock sureño, sucio, alcohólico, ese Rock que huele a cigarro, a tequila, a barba sucia, a sudor cantado. Desde el arranque, con “Keep on Fucking”, la fiesta estaba asegurada. El matrimonio Cartwright llevaba toda la fuerza de la actuación, en la que Bonnie, la bajista, tuvo su parte participación, dirigiéndose a la audiencia en perfecto castellano.
Son muy americanos, y como tales, tienen que llevar símbolos de las barras y las estrellas. Entre el águila de fondo, la chaqueta de Blaine, que parecía de equipo olímpico americano de los 70, sólo faltaba que sonara el himno. Pero para himnos, los que nos ofrecieron esa noche. “Rub it To Death” puso la sala patas arriba, con la gente entregada, y eso que son un grupo que nos visita bastante, pero su efectividad engancha.
Momento álgido de la noche cuando en “Druck Daddy”, ya con más de una cerveza en el cuerpo, con la botella de whisky, y con el sudor mojando los suelos, Blaine simuló una borrachera, cayéndose al suelo. Es parte del espectáculo, pero estuvo peligrosamenté cercano a la tragedia, pues casi se golpeó la cabeza con la plataforma de la batería,. Gracias a Dio, no pasó nada y el show continúo sin más altercados.
Con “Go, Motherfucker, Go”, la noche iba dando sus últimos coletazos, con la sala entregada a la banda y la banda agradecida a esa entrega. El final definitivo llegó con “You´re Going Down”, que tras finalizar, arrancó una sonora ovación, de una audiencia que se iba complacida, con dos grupos que lo habían dado todo, con una fiesta de la música, y con el cuerpo con ganas de alcohol.
El setlist de Nashville Pussy fue:
Keep on Fucking
High as Hell
Strutting Cock
Wrong Side of a Gun
Rub it To Death
She´s Got the Drugs
I am So High
Everybody´s Fault But Mine
Drunk Daddy
Up the Dosage
Go to Hell
Milk Cow Blues
Snake Eyes
I am The Man
Why Why Why
Go Motherfucker Go
You´re Going Down
Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com
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