19/08/2013
Cada uno tenemos esa lista de discos, que puede variar en número, que podemos llamar de los imprescindibles. Posiblemente en la mayoría de esas listas (no voy a decir todas) seguro que estará o el Operation: Mindcrime o el Empire de Queensryche, o los dos, como es mi caso. Dos discos que personalmente considero imprescindibles en la historia de la música metal. Desde aquellos dos discos tan completos, la banda no ha vuelto a recuperar aquella inspiración. No voy a decir que un disco como Promise land sea malo, pero era evidentemente inferior, pero los siguientes podríamos decir que eran del montón. Sí, es evidente que tenían ese regustillo de algo de calidad, pero no enganchaban como anteriores obras. La marcha de su principal compositor y guitarrista, Chris Degarmo, no hizo sino acentuar esa falta de inspiración, con álbumes tan poco acertados como Tribe o Q2K.
El intento de volver al pasado con la edición de la segunda parte de Operation: mindcrime, no sirvió demasiado, sobre todo por la baja calidad del disco, pero si supuso un pequeño impulso para continuar con la historia del grupo. Algo que ciertamente no ha continuado con los dos últimos discos, de los cuales sinceramente no merece la pena ni hablar.
Las últimas noticias sobre la banda no eran muy halagüeñas, con la expulsión de su cantante de toda la vida y principal compositor en los últimos discos, cruces de declaraciones con el resto de la banda y un juicio pendiente de resolución para obtener los derechos del nombre. Geoff Tate saco hace poco un disco bajo el nombre de Geoff Tate´s Queensryche, bastante flojo en mi opinión, y el resto de la banda se hizo con los servicios de Todd Latorre, hasta la fecha vocalista en Crimson Glory, y con el editan este disco con el mismo nombre de la banda.
Desde el primer momento llama la atención la corta duración del mismo, tan solo 35 minutos, no es que sea algo malo, solo curioso. Lo segundo y más evidente es que en cuanto Todd Latorre comienza a cantar, podemos suponer porque es el elegido para sustituir a Tate. Tiene una voz muy parecida, no es calcada, pero su tono es el mismo y la forma de cantar igual, sobre todo en los agudos donde si se les podría hasta confundir.
Tras una introducción muy del estilo de la banda, a la que han llamado X2, el primer tema “Where dreams goes to die” ya nos muestra lo que va a ser el resto del disco, un sonido de batería contundente y seco, unas guitarras algo bajas, y el protagonismo de las voces y de las melodías. Un medio tiempo que podríamos creer que no es lo mejor para empezar un disco, pero que en este caso creo que han acertado. Un estribillo con gancho y un punteo doblado por las dos guitarras completan un tema bastante bueno.
“Spore” es el tema que le sigue, nuevo medio tiempo, con un gran trabajo vocal, una base rítmica muy presente, y unas guitarras que aunque no terminan de imprimir velocidad sí que son bastante buenas, muy melódicas.
El siguiente tema es “In this light”, que a mí personalmente es el que más me gusta del disco, muy melódico, un estribillo muy pegadizo y unas orquestaciones muy bien colocadas. Curioso, que el solo vuelve a utilizar las guitarras dobladas, que es la tónica de todo el disco, pero que además queda genial. Para mí el mejor tema.
“Redemption” fue el tema que utilizar como adelanto del disco, un tema con algo más velocidad que los anteriores, con una rítmica muy buena y un estribillo marca de la casa, con un Todd Latorre, que cierto es que no lo había escuchado con Crimson Glory, pero que me ha sorprendido gratamente.
“Vindication” comienza con muy buen ritmo, una batería muy protagonista y unas voces, en la tónica del resto del disco, muy buenas. Cierto que el solo, al igual que el resto no es gran cosa y posiblemente es donde más flojee el disco, en las guitarras solistas.
“Midnight lullaby” es un interludio que hace de introducción para el siguiente tema, “A world without”, un tema lento, muy Queensryche, lo mejor del tema en mi opinión son las orquestaciones, que le dan un tono bastante místico a la canción.
“Don´t look back” eleva el ritmo con unas guitarras rítmicas con más protagonismo, un tema con mucha fuerza, y donde Todd alcanza unos agudos, los cuales, dicho sea de paso, no utiliza en demasía.
“Fallout” es el tema que han utilizado como último single y que continua el ritmo del anterior, con unas guitarras que tienen algo más de protagonismo, y que esta vez sí tiene un solo con bastante más fuerza que en el resto de temas. Es un buen tema para el directo.
Con “Open road” cierran el disco. Un tema clásico de Queensryche para cerrar sus disco, lento, pero pegadizo, y utilizando orquestaciones. Es un buen tema para acabar el disco.
En definitiva, esta versión de los Queensryche, que no sabremos si seguirán llamándose así en el futuro, han conseguido fabricar un disco, que sin ser de los mejores, hacen recuperar un poco la fe en una banda que pudo haber sido más grande. Por lo menos mantendrán mi atención en lo próximo que saquen, que será el álbum que verdaderamente nos dirá si les ha vuelto la inspiración o esto es un espejismo.
Canciones:
X2
Where dreams goes to die
Spore
In this light
Redemption
Vindication
Midnight lullaby
A world without
Don´t look back
Fallout
Open road
La formación actual de los americanos es:
Todd Latorre – Voces
Michael Wilton – Guitarras
Eddie Jackson – Bajo
Scott Rockenfield – Batería, percusión y orquestaciones
Parker Lundgren - Guitarras
Century Media 2013. 8/10
By: augusto@metaltrip.com
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