Nada menos que cuatro bandas de distintas partes del mundo se unían para tocar en la sala Mon Live de Madrid. Rage desde Alemania, Firewind desde Grecia, Darker Half desde Australia y Arenia desde España. Es decir, eso suponía mucho tiempo en la sala si se quería disfrutar de todas ellas. Y a fe que estuvimos allí para ese fin.
Interesante puesto de merchandising en el que destacaban las camisetas de Rage a 15€. ¿Sería un error? Pues no lo sé, pero ya podrían aprender otras bandas. Eso sí, los Cds a precios normales.
Aunque fuera viernes, la temprana hora de comienzo siendo cuatro bandas, hizo que se resintiera la asistencia del público desde el inicio, por lo que, ante pocos asistentes, un par de minutos antes de la hora marcada, arrancaban la patrios Arenia, quinteto que viene de Asturias y que realizan un Power Metal con toques sinfónicos, centrando las letras en la mitología.
Su escenario estaba al completo desnudo, ocupado únicamente por los músicos. Disfrutaron de un sonido un tanto alto, es verdad que se distinguían bien los instrumentos, a excepción del teclado de Raquel Rodríguez, que no se oía, pero el resto lo hacían a un volumen un tanto elevado.
Centraron todo su set en su última entrega discográfica, El atardecer de los sueños, y hay que decir que mientras estaban tocando, la banda se mostró voluntariosa y entregada, defendiendo unos temas que si no los conoces, no encajan a primera escucha, pero que entre tema y tema, su vocalista Fran J. Santos, parecía mostrarse un tanto perdido pero sobre todo nervioso, como si no supiera qué hacer, además es verdad que arrastraba problemas de garganta, que él mismo reconoció, y puede que todo ello se conjuntara para que el hombre no tuviera su noche.
Le vino bien moralmente que entre los asistentes, hubiera al menos, un par de grupos de asturianos, por lo que se puede decir que se desahogó con un ‘puxa Asturies’. Los que si que tenían las pilas puestas fueron Eduardo Dizy a la guitarra y su batería Alejandro Fernández, si bien Roberto Suárez y Raquel si que parecían algo nerviosos.
Entre los temas a destacar, Fuego y cenizas, del que han editado un vídeo, Cambiar la realidad, con una contundente base rítmica, o el primer single del disco, Ganar o perder, que para mi gustó fue la mejor de su actuación, también el inicio tranquilo de Sangre eterna que no tardó en tardó en transformarse en una locomotora, o mejor dicho en una cuadriga desbocada para acercarse a esos tiempo mitológicos, cerrando su actuación con una versión de Iron Maiden, The Wickerman, versión que cuanto menos fue original al escoger un tema menos manido y que queda





