Llegamos con algo de retraso al evento que han llamado Escola de Rock de la Sala Apolo en Barcelona. Un evento que se celebra los domingos por la mañana y todos sabemos que cuestan levantarse después de una noche de movimiento, pero nos pusimos las pilas al instante, para ver un concierto bastante peculiar en la Sala Apolo, en lo que era la tercera edición de Escola de Rock, en donde los protagonistas son los pequeños de la casa.
En taquillas de la Sala, para nuestra sorpresa encontramos al personal de la Sala poniendo pulseras, como si fuera un festival, para identificar claramente a los menores y así tener una mayor seguridad en el evento.
La Escola de Rock es un evento con varias actividades, por ejemplo en el hall de la Apolo nos encontramos con un taller de manualidades, donde el quería podía pintar, con rotuladores o pinturas, una calavera y hacerse, un bonito colgante con ella para ir ambientándose en el concierto.
Al entrar nos encontramos un puesto, donde se podían maquillarse, como David Bowie o Paul Stanley de Kiss, allí se caracterizaban de los famosos rockeros. Al otro lado de la sala encontramos, otro puesto donde “tatuaran”, con lápiz de ojos, con una temática de calaveras y guitarras.
Sobre el escenario, vemos a una chica explicando la historia del grupo norteamericano, The Ramones, de forma relato y adaptada al publico allí presente, que escuchan con mucho intereses y es bueno para ir educando a los menores en la cultura del Rock.
Al acabar la primera actividad, la presentadora del concierto, daría paso al grupo Big Mouthers, grupo de versiones de clásicos de Rock, sin subir muchos los decibelios, para no molestar esos pequeños oídos, pero con las mismas luces, que da señal a este tipo de conciertos.
En sus filas podemos encontrar a la voz, Nacho Ibáñez, el concursante del famoso televisivo, Operación Triunfo. Tampoco podemos olvidarnos el resto de la banda, Iván y JB a las cuerdas y Enzo a la batería.
Los chicos realizaron versiones, Bon Jovi, Van Halen, U2, al público presente, le gusto bastante al público y también es cierto que a otros no. Como suelen decir, los niños siempre dicen la verdad.
Casi al final del concierto, Nacho, dijo de subir a tres niños sobre el escenario, uno de ellos nos sorprendida con su faceta de bajista.
Al final del concierto, tocaron un pequeño repertorio del grupo AC/DC, donde el publico subió a las tablas, a darlo todo, como si le fuera la vida. Al terminar el público, vitoreaba otra y otra, vez quería más, pero por temas de tiempo, no podía ser.
Al final de la función, el grupo bajo del escenario a realizarse fotos y firmar autógrafos, con ese público tan especial, de aquella mañana de invierno, como cualquier concierto de Rock merece.
Una mañana divertida y diferente con una actividad cultural que se puede disfrutar a todas las edades.
- Crónica: Javier Zamora



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