Hola a todos, soy Antonio S. Montemayor del grupo madrileño de Heavy Metal/Hard Rock LEYENDA, sólo he militado en este grupo pero desde hace 20 años, he conseguido tres contratos discográficos y me gustaría comentar algunas impresiones sobre la industria discográfica. Tradicionalmente he venido defendiendo a unos actores que a veces han sido indefendibles, una industria que ha maltratado a los músicos y a los oyentes, es un hecho, pero que ha funcionado en el pasado manteniendo a flote muchos proyectos, es otro hecho.
Internet se ha erigido como herramienta para facilitar muchos aspectos de la distribución de productos, ideas, conocimientos y servicios. Ha democratizado el acceso a la información y ha favorecido a la desinformación. Antes de que Internet globalizara el mundo, las empresas trataban de ganar mercado abriéndose a nuevos horizontes, una española se trataba de internacionalizar en mercados adyacentes, ahora, que con Internet han llegado al límite, sus inversores cada vez más sedientos no se conforman con lo conseguido y presionan para que el balance de beneficios a final de año siga en crecimiento constante, si es necesario, disminuyendo gastos a costa de todo para que las cuentas sigan creciendo, y terminando en la precariedad de sus estructuras o su desaparición. Internet ha hecho tambalear muchos cimientos, véase el caso reciente de la industria del taxi, poniendo de acuerdo a conductores y solicitantes, y todos los taxistas en pie de guerra pidiendo respeto mientras en casa descargaban el último disco de Maiden o Bisbal a coste cero. Internet ha creado una oferta ilimitada de ocio y experiencias multimedia que seguirá en crecimiento, tanto como Mercadona con su marca blanca aplastando a las marcas tradicionales, mercado de consumo, oferta y demanda, razón entre calidad y precio.
¿Y la música?, ahí está, sin filtro. Ya sean músicos de prestigio, vocacionales, amateurs o profesionales, han visto como las licencias de sus taxis quedaba fulminadas cuando las estructuras que los sustentaban no conseguían el beneficio que necesitaban. Refiriéndome a nuestro estilo, el rock, a los artistas consolidados aún les quedan sus años dorados, por los que los oyentes siguen pagando “lo que sea” por volver a oír sus melodías. El músico avispado se ha buscado el oro montando las comentadas bandas tributo que el compañero Pablo Tello de Exodia con acierto defendía, algunos, hasta con los logos e identificación del proyecto original, reclamaban su calidad de músicos en los escenarios, incapaces de crear un proyecto propio de forma sostenible. El artista más novel que nace, lucha con ilusión inicialmente por crear su música y, quizá, para que sus himnos lleguen a perdurar en el recuerdo de la gente, intenta hacer historia en el mundo cultural y que los nietos de sus nietos escuchen sus cantos. Pero no hay espacio, paga por tocar, paga por grabar, paga por colgar un anuncio en los medios, además de tragar con promotores sin escrúpulos o sin experiencia, pseudomanagers, maltrato en festivales mediocres, y sigue contando. Salvo honrosas excepciones las salas y festivales aguantan esquilmando a las bandas, los medios aguantan esquilmando a las bandas, los sellos aguantan esquilmando a las bandas, y las bandas aguantan esquilmando a los amigos y con el poco sustento que obtienen por su labor, ganándose el respeto del oyente poco a poco, a veces demasiado “poco a poco”. Este ritmo puede no ser soportable por la persona de a pie, ya no el músico que por ilusión lo da todo, sino el padre de familia, el trabajador por cuenta propia o ajena, o el parado que tiene que imponer prioridades en su vida. El artista entonces picotea, se revuelve, pasa de una banda a otra para buscar y acariciar el éxito como forma sostenible de hacer música, pero nada. Si el artista pudiera defender su posición musical consiguiendo que alguien le abone por adelantado los 4.000 euros (por decir algo) de la grabación de su disco, los 1.000 euros por la fabricación de sus discos, los 3.000 de promoción en los medios que consiguen mayor alcance entre sus potenciales oyentes, seguramente dignificaría su labor como padre o madre que se marcha a dar conciertos una semana. Ahí es donde estaba la industria discográfica, ese era su lugar, era el banco que otorgaba la hipoteca y que poco a poco cobraba con el goteo de derechos de autor y venta del audio en cualquiera de sus formas. El ciudadano reclama la posibilidad de pagar poco a poco su hogar, ya sea de alquiler o de compra, siempre que las condiciones no sean impuestas de forma usurera. El banco hace su labor, aunque ejemplos de mala gestión también los haya.
Sé que hay muchos músicos que están en desacuerdo con este sistema, y lo respeto, cada uno con su tiempo puede, y debe, hacer lo que quiera. También sé de muchos casos de compañías piratas que han desangrado a sus bandas por cuatro míseros duros, lamentable, y extensible a medios que cada vez tienen menor alcance y necesitan que sean las bandas las que divulguen sus panfletos, el mundo al revés, las bandas haciendo promoción de los medios, pagando a las salas para ofrecer una oferta atractiva y vender copas, y pagando a los sellos para poner en circulación la música. Pero particularmente me entristece ver a artistas profesionales matándose impartiendo clases de canto, guitarra o batería, para poder vivir con cierta dignidad de la música porque sus proyectos musicales, de indudable calidad y reconocidos por auténticas leyendas, no son sostenibles. Chapeau al compañero Víctor Varas, Teto, en su descripción del músico de rock en España por estas líneas, y chapeau al chaval que logró hacerse hueco en la legendaria banda Rainbow.
- By: Antonio S. Montemayor
- www.leyendarock.net






4 comentarios
Otesania
Interesantísimo artículo…. ¡Se puede decir más alto pero no más claro!
A mi modo de ver, seguimos tensando la cuerda y la cuerda ya no da más de si. Antes, a los músicos se les pagaba por su trabajo… Esa era la labor de las discográficas que arriesgaban su dinero para grabar los discos, para organizar las giras, etc…a cambio de un porcentaje en la venta de discos, de los conciertos, etc…Ahora, son los Músicos los que tienen que pagar por hacer su Música…y por todo lo demás…Todos los que «revolotean» a su alrededor ganan algo en mayor o menor medida…Todos, menos ellos…. Los Músicos ahora tienen que poner el dinero por delante para grabar el disco, para la distribución, para la promoción, para «alquilar» salas de conciertos, para los viajes de las giras, para el merchandising y luego…. si hay suerte y alguien compra los discos en lugar de piratearlos, si la gente acude a los directos o si les compran algo de merchandising… Igual… hasta consiguen recuperar una parte de lo invertido..
¿Buscar alternativas? ¿Invertir un dinero en auto-producción y luego regalar los discos?
Bueno…. Es una opción pero siempre he pensado que lo que se da…. o se «consigue» gratis…no se valora.
Estoy segura que mucha gente, de la que se baja discografías completas al disco duro de su ordenador, a su tablet o a su móvil, nunca llegará a escuchar realmente ni un 10% de lo que se ha bajado…. ¿Este es la nueva forma de «disfrutar» de la Música? No sé yo… Algun@s para justificar sus «descargas ilegales» dirán que quieren escucharlo antes de ir a los conciertos…..Las bandas que regalan su Música (sin darse cuenta que haciendo eso ellos mismos están devaluando su «producto» porque repito… lo que se recibe gratis no se valora) dirán que lo que quieren es que se les escuche para que luego la gente vaya a los directos… y seguramente lo creen así… y sería perfecto si fuera real pero, ¿Cuál es la realidad? La realidad, por desgracia, es que las salas se llenan para ver a los Maiden, AC/DC, Kiss, Manowar…(por poner algunos ejemplos) pagando por ello todo una pasta, esa que se han ahorrado en los discos «descargados gratis» de las bandas nacionales que ni van, ni tienen intención de ir a ver nunca, aunque como digo, tengan sus discografías completas en sus dispositivos…. y aunque haya honrosas excepciones.
Con este panorama y sin discográficas…. o alternativas similares que «alivien» un poco la presión sobre las bandas (las nuevas y las veteranas, que a dia de hoy están en una situación similar) para que estas puedan dedicarse a lo que mejor saben hacer que es «crear Música», el futuro musical de este país yo lo veo bastante oscuro porque… ¿Qué va a hacer la gente cuando los Músicos se cansen de invertir su tiempo y su dinero para que luego se menosprecie su trabajo y dejen de compartir su Música con el resto del mundo? ¿Qué Música vamos a «piratear» cuando ya nadie haga Música para nosotros? Bueno…. Siempre nos sobrarán, 80 € para ver a AC/DC o en su defecto la banda tributo de turno…. Por mi parte seguiré comprando mis discos (si… soy rara, lo sé)…. Seguiré yendo a los conciertos de bandas nacionales (rara no…rarísima) y seguiré contando a quien quiera «escucharme»/»leerme» lo que nuestras bandas, las de aquí, nos cuentan en sus canciones y lo que se siente acudiendo a sus conciertos (antes de que desaparezcan) porque hace mucho tiempo descubrí que la Música, cerquita del escenario, se «siente» diferente….y me gusta. 🙂
Antonio S. Montemayor
Saludos amigos, y gracias por opinar sobre mi texto. Sólo quisiera deciros que no estoy en desacuerdo con lo que comentáis, aunque fijaos que, precisamente porque no hay espacio, esos «grupos realmente buenos que no conoce nadie» siguen sin poder salir o con obstáculos muy grandes (ojalá todos puedan salir y triunfar!!). Pero de eso no tiene la culpa la industria, que está lógicamente en parálisis porque ya no venden suficientes discos. No busquéis culpables tampoco a los que llevan 50 años haciendo música, tienen tanto derecho o más por seguir ofreciendo su producto, su música, su pasión, y a quien no le guste, pues que no lo consuma. Ofrecer la música gratis es una opción, por supuesto, y muy legítima, las muestras gratuitas como oferta de un producto siempre han existido, es una estrategia de marketing como otra cualquiera, o la preventa vestida de microcréditos como campaña de crowdfunding (que en esencia es la financiación a que yo aludía en mi texto), al final me parece que decimos cosas muy parecidas… Más fraternidad, que todos remamos en el mismo barco que se hunde…
Esteban Metalhead
De acuerdo con Luis. Muchos musicos siguen queriendo vender y mover su musica como hace 10 años, y eso es imposible. Renovarse o morir, pero en el heavy rock parece no querer darse cuenta nadie y parece más auténtico y profesional vdecir «estoy en una discografica» pero me pago el disco yo, que buscar el alternativas nuevas, que las hay (muchas bandas ya ofrecen gratuita su musica para poder tocar en directo, la unica forma para que un grupo sobreviva a dia de hoy). Si si, «estoy en una discografica» (realmente distribuidora y poco mas), pero los discos los compran los colegas. Menuda pantochada el heavy de este pais, siempre a remolque y asi nos va, cuantos grupos mediocres comiendose a grupos realmente buenos que no conoce nadie
Luis
Algunos aún no se han dado cuenta de que vivimos en el 2015…
Los tiempos cambian, triunfan los que antes logran adaptarse a ello. El mercado es diferente, el público es diferente, los medios, todo…