Los americanos Wolves In The Throne Room, inmersos en la primera gira europea de su corta carrera, hacían esta noche escala en Bilbao para ofrecernos su particular visión del Black metal, alejado un poco de todos esos clichés e imagen que se antojan imprescindibles para una gran cantidad de gente dentro de este mundillo que, en muchos casos, no deja de ser más que eso, simple imagen.
Si a alguien le quedaba alguna duda de que unos tipos que viven en una granja, alimentándose de los productos que ellos mismos cultivan e incluso autodenominándose «ecofemimistas», claramente de izquierdas y americanos para más inri, pudieran hacer black metal, seguramente saldrían más que satisfechos de lo visto esta noche.
El lugar escogido para acoger este concierto fue «El balcón de la Lola», más conocido por ser uno de los bares de «ambiente» más concurridos de la noche bilbaína.
A decir verdad, no es habitual la organización de conciertos en este recinto pero, dada la ausencia de lugares adecuados para este tipo de eventos en los que la presencia de público no es excesiva, los promotores han tenido que buscarse la vida de nuevo.
Aún así, esta noche la sala se quedo un poco pequeña para acoger al casi centenar de personas que se acercaron a presenciar en directo a los americanos que no defraudaron y dieron todo un recital durante los 70 minutos sin descanso que estuvieron sobre el pequeño escenario.
Sabiendo que iban a estar ayudados por samples y presenciando la decoración del escenario, todo parecía indicar que nos íbamos a encontrar con un concierto algo más imnótico y atmosférico de lo que al final resulto ser ya que ocuparon el poco espacio libre que les quedaban con velas.
Sin más iluminación que la de las propias velas y con la máquina de humo trabajando a destajo, empezaron a sonar los primeros acordes de «Vastness and sorrow», de su último disco «Two hunters», quizá el mejor y más conocido de los que tienen hasta la fecha (el 31 de marzo se espera la edición de su tercer trabajo).
Desde ese momento no dieron tregua alguna, con temas largos y muy intensos. Quizá los temas elegidos fueron sin duda los más agresivos de su discografía pero, a parte de esto, la fuerza que gana esta banda en directo no tiene nada de comparación con los discos, aún sabiendo que ellos se han encargado de remarcar en algunas entrevistas que sólo utilizan medios analógicos para sus grabaciones, alejándose totalmente de modernidades.
Por poner alguna pega, habría que decir el sonido quizá estaba un pelín alto para el local en el que se celebraba el concierto, cosa que molestaba en algunas ocasiones. Pero aún así, se podía percibir perfectamente cada nota y cada instrumento.
Sin apenas mediar palabra y con una actitud muy profesional sobre el escenario, Wolves in The Throne Room, dieron toda una lección de como hacer buen Black Metal sin necesidad de adoptar poses malvadas y sin nada que envidiar a cualquiera de las bandas noruegas que dieron vida a este estilo y más preocupadas en los últimos tiempos en salir bien en las fotos y llevar el bolsillo bien lleno para casa.
Sin bises ni nada, se despedían tras mas de una hora tocando casi sin parar, apreciándose en el público una satisfacción total por lo vivido esa noche, cosa poco habitual por desgracia últimamente.




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