La temporada de conciertos otoñales que estamos viviendo no nos deja casi tiempo de asimilar todas las gran actuaciones que nos hacen vivir los innumerables artistas que se intercambian sobren los escenarios nacionales. Así es que, otra vez, en un día aleatorio de la semana, los aficionados madrileños se congregan en la céntrica Sala Arena para disfrutar de otra gran noche de música.
La ciudad es Madrid…el lugar es la Sala Arena…la promotora RocknRock…las bandas son Amaranthe, Sonic Syndicate y Smash Into Pieces…revivamos juntos una gran noche de metal sueco.
Con un molesto retraso, que lamentablemente se repercutirá en su tiempo de actuación, saltaban sobre las tablas los jovenzuelos de Smash Into Pieces. El cambio dado por la banda en el ultimo año ha sido considerable, su imagen ha ganado en carisma y su presencia escénica es de nivel alto. Desde lo alto de su batería eléctrica, el desconocido DJ del Apocalipsis nos da la bienvenida y la pantalla led los pies de la misma nos acompaña con imágenes o videoclips relacionados con cada canción.
El primer tema, como de costumbre en sus actuaciones, es Stronger, single extraído desde su segundo álbum, y en seguida la energía de su actuación conseguía atrapar los ya numerosos asistentes que habían llegado pronto a la cita. La capacidad de juntar carteles de gira interesantes como el de esta noche, se traduce en que las bandas teloneras, a pesar de su relativa menor importancia, gocen ya de suficientes seguidores como para tener una respuesta y una demostración de cercanía que quizás no sea lo más habitual. Y es así que no era difícil divisar numerosas personas corear la recién sacada Higher o la entretenida Rock’n’roll (The Apocalypse Tribute). Habiendo tenido el placer de poder ver a este joven conjunto de rockeros a lo largo de los últimos tres años, he podido notar como la evolución, tanto en conjunto como particular, ha sido constante e imparable. Chris Adam es ya, a mi manera de ver, uno de lo más destacados vocalistas a nivel mundial; Benjamin, Per y Viktor llenan el escenario con precisión técnica y un carisma apisonador.
Si algo falló en su actuación, sin embargo, fue el sonido. Algunos problemas técnicos y el retraso acumulado obligaron a recortar de dos temas el setlist y su directo se cerró prematuramente con Let Me Be Your Superhero, Merry Go Round y Disaster Highway. Quizás la elección de tema, a pesar de los recortes, dejó de lado la faceta más cañera del grupo para mostrarnos un lado más cercano al rock de ultima generación, sin embargo esto no evitó que dejarán claro su sitio en el panorama internacional.
El mundo de la música, más que otros, es capaz de llevarte desde lo más alto hasta “el armario de los olvidos” en un abrir y cerrar de ojos. Ver la que en la primera parte de los 2000 fue una de las bandas pioneras del metal moderno, volver de artista invitado y con un importante lavado de cara, daba lugar a muchísimas especulaciones y dudas sobre el espectáculo del que íbamos a ser testigos. Sonic Syndicate no son una banda emergente, no son nuevos en la escena internacionales, y en su día fueron quizás más importantes de sus actuales compañeros cabezas de cartel; sin embargo aquí los teníamos, tan cambiados que perfectamente podrían cumplir el rol de novatos de la gira.
Al segundo de saltar sobre las tablas, por mi gran sorpresa, borraron de un plumazo todas las dudas y los escepticismos del caso, demostrándonos que la experiencia no se borra, que la profesionalidad no se olvida, que la perfección escénica no es efímera o ligada a un determinado momento de mayor éxito. Desde la extremadamente pegadiza Confessions, pasando por Life Is Not A Map, y a través del primer recuerdo del pasado dado por Beauty And The Freak, la banda nos cogió de la mano, nos hizo saltar sin parar, nos hizo cantar y nos recordó lo inútil de todas las especulaciones hechas. Nathan J Biggs encarna a la perfección el rol del frontman y, si bien abarcar todas las voces que los antiguos temas de la banda requieren no es tarea fácil, supo desenvolverse sin problemas a lo largo de toda la actuación.
Otro punto a favor de la actuación fue la capacidad de intercalar canciones nuevas como It’s A Shame y I Like It Rough, sacadas del nuevo disco Confessions, con temazos del mítico We Rule The Night, como Revolution, Baby y Burn This City. El final fue un rápido crescendo donde la adrenalina fluía sin frenos. Un Medley de temas antiguos como Jack Of Diamonds, Denied y Aftermath, dio paso al himno de fiesta mas representativo de la banda, Turn It Up y al single del nuevo disco Start A War. Una actuación sobresaliente por parte de Sonic Synidicate y desde luego, como decía su intro de Dropkick Murphy, ¡The Boys Are Back!.
Tras un breve cambio de backline era el momento de los cabezas de cartel, Amaranthe. A pesar de visitar la península con bastante frecuencia – su ultima vez fue este verano en el Granito Rock de Collado Villalba – en esta ocasión venían a presentarnos su ultimo disco recién sacado del horno: Maximalism.
Como anunciado hace unos meses, el cantante melódico oficial de la banda Jake E iba a ser sustituido por Chris Adam de Smash Into Pieces. No es la primera vez que este poderoso cantante se encarga de la segunda voz de la banda y, a pesar de tener un timbre y un color totalmente diferente al del miembro oficial, su personal interpretación de los temas cautiva de igual o incluso, en algunos puntos, mejor manera, encajando perfectamente en el conjunto.
El comienzo de la actuación fue dado por las nuevas Maximize y Boomerang. El nuevo sonido de la banda, ya totalmente afincado en el pop metal, permite a sus tres voces intercambiarse con mayor facilidad y protagonismo, empastando con definitivo éxito la ya característica compenetración vocal de los suecos. El carismático Henrik Englund y la histriónica Elize Ryd no paran de descargar adrenalina y perfección técnica, siendo hábiles en no dejar en segundo plano a los demás miembros de la banda. No obstante las claras atenciones que suelen acaparar los cantantes, Johan, Morten y Olof consiguen dejar clara su presencia tanto musical como escénicamente.
Y es así que en un abrir y cerrar de ojos se suceden los temas más famosos de la banda como Hunger, Invincible, 1000000 Lightyears, Trinity y la romántica True. En Endlessly las emociones fluyeron a raudales con una sensible Elize Ryd que, sola en el escenario, se hacia cargo de coger en mano los corazones de los asistentes en uno de los momentos más emotivos de la noche. Tras el típico solo de batería, el set list ordinario terminaba con Automatic, The Nexus, Amaranthine-que consigue que se oiga siempre más el publico que la propia banda- y Call Out My Name.
El debido encore dado por Digital World, la polémica That Song, Dynamite y Drop Dead Cynical cerraba un setlist perfectamente estudiado para no dejar fuera ningún tema adorado por las masas; pero que a la vez nos permite entender perfectamente la nueva dirección del grupo.
Tres conciertos de muy alto nivel son los que pudimos disfrutar en esta agradable noche de otoño; una noche donde quizás se pueda apreciar cual va a ser el futuro del género que más amamos.
- Crónica: Paolo Andreotti
- Fotos: Julito PC








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