El otrora guitarrista de Danger Danger y Pawn Kings, Andy Timmons, iniciaba este pasado viernes su gira europea, con la Andy Timmons Band, que le llevará a catorce ciudades, entre las cuales, en España, haría dos paradas, y además de Madrid, también Barcelona al día siguiente podría disfrutar de su talento a las seis cuerdas.
Concierto anunciado para empezar a las ocho de la tarde, y justo al recoger la acreditación, primera sorpresa, pues el promotor nos anunciaba que el telonero, el guitarrista italiano Ciro Manna, había suspendido su actuación a última hora. Al parecer había llegado tarde, con lo que con tan poco tiempo de margen, el único concierto de la noche sería la del genial guitarrista americano, eso si, manteniendo horarios, cosa lógica por otra parte.
Alrededor de las nueve de la noche, ya entré en la sala Caracol, y la segunda sorpresa de la noche fue que la sala estaba bastante atestada de público. No es que hubiera un sold-out, pero lo cierto es que había una muy buena entrada, algo la verdad que últimamente es una rara avis cuando se trata de conciertos en sala.
Así ojeando, no vi ningún puesto de merchandising, aunque al final del concierto, ya con el público despejado, había una pequeña mesita en la que se despachaba el DVD de Andy Timmons con sus masterclass.
Tres minutos después de la hora anunciada, para el inicio, las nueve y cuarto, el telón de la Caracol se fue abriendo con los tres músicos protagonistas ya encima del escenario y sin ningún telón tras ellos. Rob Avsharian a la batería, Mike Daane al bajo y la estrella de la noche, Andy Timmons a la guitarra. Sobriedad absoluta, aunque es verdad que en ocasiones abusaron del humo en el escenario.
Sin ninguna intro de por medio, iniciaron su actuación entre la algarabía general de ver por fin al afamado, y con razón, guitarrista. Tras los dos primeros temas, que fueron entrelazados, Timmons presentó a la banda que le acompaña, y anunció que aún estaba con el jet lag propio del viaje al ser la primera noche de gira. Tras ello, y después de afinar su Ibañez, presentó Welcome home volviendo a hacer las delicias del público, que le miraba extasiado.
Sea por lo que fuera, Andy Timmons, estaba de muy buen humor, comunicándose todo el tiempo con el público. That day came y Sanctuary fueron las siguientes, destacando que aparte de su buena interpretación, Timmons volvía tras cada tema a afinar su instrumento.
Después siguió con su particular homenaje a The Beatles con Lucy in the sky with diamonds, animando a la gente a cantar las canciones de los de Liverpool, pero el público o bien no le entendió o bien no estuvo muy por la labor. Tras ello, la gente se calmó bastante, aunque no por ello dejaron de disfrutar con las siguientes canciones.
Pidió disculpas por haber olvidado su “slide” y lo sustituyó primero por un móvil y a continuación con un tercio de cerveza, llevándose una sonora ovación por su capacidad de improvisación. Andy Timmons se estaba gustando así mismo, y eso se transmitía a la abarrotada sala. Sin embargo, el bajista se mostraba bastante más frío, algo que cambio con Beautiful strange con ese inicio más tétrico al bajo y con la que Mike Daane despertó mostrándose algo humano. Curioso el ver que parte de los temas los tocaba con los dedos y parte con púa.
A continuación se acordó de “su hermano” Tony Hernando, que estaba entre el público y con el que ha compartido escenario en anteriores visitas. Pensé que subiría con él a interpretar algún tema, pero eso no sucedió.
Timmons pasaba de temas eléctricos al country con facilidad pasmosa ante el deleite de los congregados. Deliver us fue la canción que se llevó la ovación más grande de la noche, y no era para menos. Poco después batería y guitarra abandonaban el escenario dejando al bajista, que pareció algo tímido en el momento de su solo. Al volver todos de nuevo, Timmons cambio de guitarra para coger otra Ibáñez, esta vez blanca. Volvió a presentar a la banda anunciando que en cuanto acabara, bajaría y firmaría autografos y se haría fotografías con quien quisiera, mostrándose cada vez más cercano, alargando así lo que se percibía desde el minuto uno. Arrancó con Cry for you para después abandonar el escenario, volviendo instantes después para ya despedirse definitivamente con Groove or die.
Curioso que sobre el escenario tuviera el setlist de un concierto anterior que lo siguió de aquella manera, pues estaba claro que lo tenía más como guía general que como setlist de la noche. Fueron una hora y tres cuartos de concierto que personalmente para nada se me hicieron largos pese a ser todo el concierto instrumental, de hecho, me sorprendió muy gratamente.
Muy grande Andy Timmons, y eso que de su época de Danger Danger ni se acordó, algo que por otra parte nunca hace, aunque hubiera sido la guinda perfecta, pero no por ello hay que ponerle tacha alguna, pues de allí todos salimos muy contentos por el espectáculo visto.
- Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa








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