Ahora que nos acercamos a Halloween es buen momento para descubrir bandas que sean la banda sonora a esos días. Una de estas es Cemetery Echo, procedentes de Estados Unidos, es una de las formaciones más singulares del underground internacional dentro de la vertiente del gothic metal, el doom melódico y el darkwave. Con una marcada devoción por la estética victoriana, la imaginería vampírica y el romanticismo sombrío, la banda evoca la época dorada del metal gótico de los años 90. En noviembre de 2026, publican a través de Wormholedeath, “Civitas Lachrimarum«(“La Ciudad de las Lágrimas”). Un disco concebido como una sofisticada obra conceptual, que invita al oyente a un viaje sonoro a través de una sociedad decadente, afligida por el dolor, la pérdida, el luto y el anhelo inmortal.
Que la música despierta y crea ambientes, es un cosa que todo el mundo sabe. Es más una misma canción, puede tener distintos sentimientos. Yo, personalmente, durante esta escucha, inmediatamente me he visto trasladada a la banda sonora de esas típicas películas de serie B, donde la sangre es un elemento fundamental, llenas de imágenes grotescas y donde todos somos víctimas, sabiendo que somos perseguidas por el psicópata de turno (y casi siempre empatizando con el asesino, convirtiéndonos en uno). Así cuando empezamos a escuchar los primeros acordes de “Hell Night”, tema que abre este trabajo, con una base musical de ese viejo goth rock de los noventa, su sonido cambia bruscamente hacia terrenos más extremos, donde la voces de registros barítonos, se entremezclan con lamentos guturales (de nuestras víctimas), nos vemos incluido dentro de la película que estamos empezando a ver. Continua la curiosa sesión de cine, más allá de la doble sesión. “Cannibalistic Underground Nihilist Teens”, la película alcanza tintes de cine gore, el ritmo se vuelve más acelerado, y las guitarras aportan a la melodía ese punto de violencia que las imágenes de nuestra película requieren, casi como una motosierra que atraviesa la carne cortando músculos y huesos, y mientras la voz rie en tono sarcástico. En este maratón de cine, cabe todo tipo de película, dentro de la serie B. “Snakeland’s Pull” baja en revoluciones sonoras, para servir de banda sonora a un tipo de película underground, de culto y de representación de un cine más social, pero sin abandonar el terror, ahora más psicológico. El sonido goth rock de otra época es el que inunda la melodía, con profundas bases de bajo, que retratan a la perfección el clima de angustia de la trama. En nuestra proyección “Knight Rider”, sería la música para ese tipo de películas donde el horror se unen con ek humor, muy al estilo de “El ejercito de las tinieblas” de Sam Raimi. Aquí la música se fusiona con sonidos más metálicos, dando ese punto de energía y potencia, para un argumento que pide acción en sus secuencias.

Llegamos a la mitad de este maratón cinematográfico. “Dungeon of Love” se presenta con la presencia del cine de la Hammer. Películas de horror gótico, donde Drácula seduce a sus víctimas, y las atrae hacia lo oscuro del personaje. Así la melodía se llena de un sonido que seduce al oyente, donde destaca la voz y los coros por encima del resto de instrumentos. Dentro del género del cine de terror, hay una cosa en común en todas las películas, todas las victimas luchan por sobrevivir. Y eso “Echolocation” pone la música perfecta a esa situación. Casi cinco minutos de canción, donde la música fusiona su característico sonido goth rock, con otros pasajes musicales más progresivos. Pronto estamos a terminar la proyección, “Sanctuar” y “Trouble with Demons”, nos lleva al horror más ancestral. Demonios nos esperan entre melodías más densas y pesadas, y voces, aglutinadas, unas más limpias y otras más guturales, se preparan para que vivamos nuestro propio exorcismo. Llegamos a la última película con el tema de “Babylon”. Un tema de corte más clásico, como las míticas cintas de personajes como Bela Lugosi o Boris Karlof, pero con pinceladas de modernidad. Es una canción que suena añeja, rock gótico, que aunque lo sentimos en blanco y negro, es de esas melodías que con los años se vuelven más valiosas.
Y después de esta “doble sesión”, ya solo nos queda salir del cine, comentar las películas. Cemetery Echo nos ha regalado un disco que musicalmente, entrelaza elegantes riffs de guitarra del rock más oscuro con, ritmos de batería que dan más intensidad al ambiente. “Civitas Lachrimarum» destaca por pasar de composiciones solemnes y fúnebres a pasajes acelerados llenos de drama, creando una experiencia para los amantes del horror más creativo.
Tracklist:
- Hell Night
- Cannibalistic Underground Nihilist Teens
- Snakeland’s Pul
- Knight Rider
- Dungeon of Love
- Echolocation
- Sanctuary
- Trouble with Demons
- Babylon
Toda la información de Cemetery Echo en:

Sin comentarios