Ahora que mi verano se ha acabado y que vuelvo con las pilas cargadas, creo que es tiempo de reflexionar y de hacer un resumen comparativo de lo que hemos podido vivir festivaleramente hablando durante este verano del 2008:
En general, la nota de todos los festivales a los que hemos tenido la suerte y gusto de asistir ha sido de bien tirando a notable; la nota global la bajan los festivales celebrados en estas tierras, esperemos que otros años no haya tanta diferencia entre los que se celebran por ahí y los de la Península. Vamos por partes:
En cuanto a los precios de las entradas, no hay color. En España el ocio no es caro, es carísimo y si lo comparas con los sueldos que tenemos, salir a un festival/concierto/cine u otros espectáculos (eso sí, los sangrientos y crueles son baratos o gratis, qué vergüenza) sale por un ojo de la cara con precios totalmente desorbitados. El Summer Breeze te ofrece la posibilidad de ver 60 bandas por 60 euros en tres días, con un camping en condiciones incluido en el precio. Aquí la entrada más barata de los que hemos asistido era la del Vía de la Plata (65€) por un día y no comento las instalaciones. Otra comparativa, el Getafe Electric Weekend costó anticipadamente (varios meses antes), 120€ por 2 días y menos de 20 bandas y en que condiciones las vimos, el Graspop Metal Meeting cuesta 135€ por 3 días y más de 80 grupos, y quitando los tres estrellas de cartel, el 95% de los grupos se pueden ver cómodamente. Hagan sus cálculos señores.
En cuanto a los recintos, accesos y cómo se ven los grupos, tengo que decir que en el Kobetasonik, se veía bastante bien desde todos lados; con la cantidad de gente que había, a los Kiss los podíamos ver de lujo (bueno, con una pinza en la nariz ya que estábamos al lado de lo que salía sin control de los WC), no así en el Wacken que con tantísima gente era muy difícil ver el escenario sin echar un ojo a las pantallas de vídeo o estando muy retirado. En el Summer Breeze te puedes colocar fácilmente en primera fila (eso sí, atente a las consecuencias), así como en el Lorca que se estaba realmente bien incluso para bajitos como yo. Tengo que comentar aquí la horripilantez del Getafe Electric Weekend que no había forma humana de ver, ni tan siquiera las pantallas de vídeo a veces con que imaginaos el escenario. El habla general de todos los asistentes era el para esto me compro un DVD y me quedo en casa; muy mal.
Si hablamos del merchandising, la palma se la lleva el Wacken por la relación calidad/cantidad y precio. Cuestan alrededor de 15/18 euros las camisetas, por supuesto serigrafiadas por ambos lados y disponibles hasta para niños pequeños. Aquí si que falla el Sweden ya que tienen muy poquita variedad de cosas y las camisetas de un año para otro son muy repetitivas. Este año había una blanca que era como espantosa y cara. Las del Kobeta no es que fueran preciosas pero eran acertadas al contrario que las del Getafe Electric que le encargaron el diseño a su peor enemigo. El día de este festival, su precio era de 20 EUR, bueno pues 20 días más tarde, en el Kobetasónik, las volvían a vender al precio de 5 EUR. Me imagino que un cliente de los 2 festis que hubiera picado en el primero se iría a su casa la «mar de contento». Me gustaban mucho las del Lorca pero no hubo forma de pillar una que no me quedara como una sábana, qué pena, solo quedaban tallas grandes.
Si tenemos hambre y sed, mejor que os llevéis el papeo de casa y explico por qué. Un mini (para los de fuera de Madrid, un vaso al principio era de litro y ahora va por no llega a ¾ de líquido) en el Kobeta y en el Getafe Electric valía la friolera de 9 euros. Encima imbebible, lleno de hielos (por supuesto metidos a mano) y con unos posos que deben ser autóctonos. Una cerveza grande (como de litro) bien tirada en Alemania salía por 9 euros pero ojo, te llevabas la jarra de recuerdo del festi si querías, si no, te devolvían 2 euros por ella. Así encima no se mancha el recinto. Para los más gourmets, probad a mezclar cerveza con coca-cola, (Graspop, Wacken y Summer Breeze), se llama Basuk, está muy bueno y refresca – sí, no pongáis esa cara, está bueno. En Lorca estaba muy fresquito todo y había variedad, aunque con el calor que hacía hasta el agua de los floreros sabía buena. En cuanto a comida, el Wacken y el Summer Breeze comparten las mismas delicias culinarias (3 EUR por una salchicha grandota con pan), y ha mejorado mucho en calidad y cantidad; en el Sweden la comida está bastante aceptable y sólo diré que en el Kobetasonik me comí el peor y más caro bocadillo de mi vida. Si alguien está interesado en los temas gore y repugnantes, contactad con Javi o conmigo y os contaremos cómo eran los recintos de comida en el exterior del Vía de la Plata, porque hay niños pequeños que leen estas cosas a estas horas y no debemos asustar, en el interior era algo mejor, pero no para tirar muchos cohetes. En el Lorca Rock había variedad de comida, bocadillos o patata gorda o doner kebab y a unos precios más que razonables; algo parecido sucedía en el Graspop que miraras por donde miraras había patatas fritas y muchas salsas grasientas a multitud de precios.
No digo nada en referencia a los Campings porque no hay color. También se debe al clima ya que en Alemania es una capa verde que plantas la tienda en un pis-pás sin necesidad de martillo. Según nos contaron, el del Lorca Rock no estaba nada mal a pesar de ser una especie como de Recinto Ferial, pero no oímos a nadie quejarse de lo que era el sitio. Bueno, una cosa mala que tiene el camping del Wacken (además de lo enorme que es) son sus habitantes, es decir, unas arañas melenudas satánicas que son muy pequeñitas pero como entren dentro de la tienda… preguntarle a nuestro amigo Fernando lo contento que estaba con una pierna de cada color y de diferente tamaño, por la picadura de una araña.
Por último, diré que nosotros seremos muy divertidos, un público muy entregado, muy fogosos y todo lo que queráis, no lo dudo pero lo que se le ocurre a los guiris a la hora de pasárselo bien es la mar de divertido y bastante seguro para la integridad. No hay nada como ver los pogos que se montan en el GMM, los stage diving del Wacken (qué ways los de Seguridad, los Metal Guard), las estampidas del Summer Breeze, etc etc. Aquí terminaría la cosa bastante mal, una lástima.
Si tenéis niños y queréis ir con ellos a los festis, no hay duda – el Sweden. Cuando entras te dan unos cascos (verde fosforito para niño y rosita chicle para las nenas) para proteger sus oídos. Te facilitan camisetas con su nombre y con vuestro teléfono por si se os descontrola y encima hay son 4 días de estar el crío en el campo tan contento. Aquí mejor dejárselo a la abuela. En todos los festis europeos tenéis un increíble surtido de merchandising dedicados a los más pequeños.
También tenemos que comentaros las actividades extra-escolares que ofrece cada festi y ahí sí que se lleva el oscar el Wacken. De todo, hay absolutamente de todo (menos salud, como dice una amiga nuestra). Desde metal-karaoke (una risa), hasta casino, strip-tease, concursos, clases de música, demostraciones varias (de lo burros que son y de lo bien que tocan algunos, entre ellos el Terrana que casi siempre está allí dando clases), fútbol (va el St.Pauli), batallas vikingas, cine, etc etc. 5 días de fiesta contínua. Una pasada.
En fin, que cada sitio tiene sus cosas buenas y sus cosas malas pero lo bueno es que hemos podido contar aquí con la visita de muchas bandas increíbles y que cuanto más música oigan menos embrutecida estará la peña. Ya veremos cómo nos va en el 2009. Por mi parte ya se donde iré en el 2009, Wackennnnnn.







1 comentario
Guti
Joer Rocío como te lo curras….. Erés una machine.
Bsos