Pedir un descanso a los festivales europeos del metal/rock es un acto deplorable, pues sería negar la trascendencia que poseen en la génesis, desarrollo y mantenimiento de la cultura heavy. Desde la catedral germánica del Wacken al recién estrenado Sun & Thunder español, la amplia oferta de macro eventos dedicados a la música extrema casi roza un perfecto ideal para el metal/rock mundial. En los Países Bajos, el honor festivalero recae en la mítica ciudad de Eindhoven, donde su propio evento, el Eindhoven Metal Meeting, celebrado en el Effenaar durante tres días, continúa siendo una opción prioritaria de conciertos a las puertas del inminente invierno europeo.
Siempre apostando por la vanguardia moderna, las canteras underground y el old school clásico, hay que dar un mérito especial a la tierra de los molinos, los tulipanes y la cuna de múltiples filosofías humanistas. En Metaltrip, no podíamos perdernos la oportunidad de volver al Eindhoven Metal Meeting una vez más, de modo que una cobertura total del festival se viene de parte de Wesker, quien os lo contará con todo lujo de detalles literarios y material visual!
Angstskrig
El segundo día del Eindhoven, después de una comilona junto a la Estación Central y muy próximo al Effenaar, comenzó en el escenario pequeño con la actuación del grupo Angstskríg, un trío danés que combinaba el metal/rock extremo con un aspecto groovy demasiado contrastado. Bajo una apariencia blacker de anonimato facial, ambos guitarristas ofrecieron un escueto show que agradó a los fieles del misticismo musical que estaban allí a primera hora.
Aunque no pudimos disfrutarlos todo lo que hubiéramos querido por el incipiente solape de horarios entre recintos, nos quedamos con las ganas de haber visto todo el show, pues a cada tema que se interpretaba, el gusto por lo desconocido se incrementaba exponencialmente. Lo que sí es seguro es que Angstskríg es de esas bandas que saben dar un espectáculo de acorde a las necesidades sociales bajo un sonido nítido y limpio detrás de la distorsión propia de la industria extrema.
Coldborn
Subiendo al escenario principal del Effenaar, el primer grupo que abrió la velada ante un público agarrado en las primeras filas fue el proyecto personal del artista Norgaath, quien colaboró con bandas, en el pasado, como Enthroned y Gotmoor. Bajo una niebla azulada de toques verdes en iluminación tenue, el quinteto de Coldborn rompió los esquemas estándares de lo que es el black metal/rock moderno. Aun siendo una banda de predominancia belga, los gélidos vientos escandinavos se adueñaron del público a través de unas canciones crudas cuya temática apenas se movía sobre el sentido de la muerte y el inevitable destino de la vida.
Los leves guturales de Norgaath, a la vez que su imponente figura, se fusionaron con la instrumentación encapuchada que le rodeaba, ya fuera un dúo guitarrista muy notable o el sobresaliente bajo, quien se lleva una mención aparte por la perfecta sonorización que tuvo durante el show. La batería no se quedó atrás, dejando un regusto percusionista excelso que congeló el corazón de los presentes y rompió, en mil pedazos, a aquellos que se atrevieron a criticar la actuación de Coldborn en el festival. Para los fans acérrimos de un encuentro atemporal en la industria extrema, la recomendación de Coldborn es obligada en el estudio del final de la vida.
Trivax
Todavía impresiona que, existiendo bandas de Oriente Medio, haya brutales represiones que referentes hacia la apertura cultural. El caso de la banda iraní Trivax resulta escalofriante cuando se escucha el caso de su reciente bajista, Sully, quien estuvo torturado por el régimen sirio por el simple hecho de ser heavy. No obstante, Trivax es un ejemplo de superación que demostró su poder musical en el festival neerlandés en unas expectativas altísimas. Dispuestos a reventar al público que se acercó a su concierto, Trivax repartió death/black de forma indiferente en base a su diversa discografía.
Ante la amenzante comandancia de su líder guitarrista, Shayan, junto a sus voces guturales, la gente organizó unos violentos moshpits que ayudaron a establecer una dinámica social muy aguerrida. El cúmulo de sangre reseca y los adornos escénicos ayudaron a mantener una atmósfera cruda y repulsiva que encandiló a los amantes del metal/rock extremo. Aunque el show fue corto con poco más de media hora, Shayan no se cortó en utilizar el fervor social en dirección al éxito de Trivax con un sobresaliente absoluto de música potente y un sonido old school muy sucio. Incluyendo el breve repertorio que tuvo más presencia el nuevo álbum “The Great Satan”, Trivax dejó claro que no hay creencias ni filosofías que impidan la libertad del ser humano y el disfrute del libre albedrío dentro de una ética y moralidad justa.
Mörk Gryning
Hay que agradecer al músico Goth Gorgon su recuperación espiritual en la música extrema, porque Mörk Gryning volvió a la vida hace casi una década después de que el grupo se disolviera en 2005 por la pérdida de interés social en el metal/rock extremo. Llevó tiempo superar la depresión de no poder sacar la cabeza del mundo underground, pero después de haber presenciado gran parte del show de Mörk Gryning y la reacción del público a un black metal/rock legendario, queda claro que el grupo sueco ha logrado sobresalir del oscuro abismo del olvido musical. Mucha gente se quedó durante el show del quinteto a pesar del solape de horarios; lo que contemplamos desde Metaltrip, ¡imposible de olvidar! También cabe mencionar que Mörk Gryning visitó España hace poco tiempo gracias a Manguales, ¡así que no olvidéis seguir las agendas de las promotoras de vez en cuando!
Después de casi una década de vuelta a los estudios y lo directos, la felicidad que irradiaban los músicos, en especial Goth Gorgon, se convirtió en un baluarte de triunfo absoluto. Con una iluminación muy intensa y una actitud de aprensión continua, la banda realizó una visión del pasado con temas de su explosivo debut “Tusen ar Har Gatt…” y el reciente “Fasornas Tid” dando a entender que no hay mayor satisfacción que unificar el show bajo una misma bandera de metal/rock extremo. Toda la banda dejó entrever que su futuro está ligado a que la gente entienda que el supuesto “ruido” del heavy, sea por las pesadas guitarras o el brutal bajo, no es una moda pasajera, sino una forma de entender la realidad y expresarla al mundo. Por ello, el camino hacia el escenario pequeño fue a paso lento, contemplando el gozo de Mörk Gryning y su pasión por ver al público disfrutar de un sonido puro con efluvios legendarios del old school.
Plaguepreacher
Poco se puede hablar de la carnicería que, recién empezada a nuestra llegada, ya tenía en danza el grupo austríaco de Plaguepreacher. Con una apuesta de black metal/rock extremo ligada a una furiosa descarga escénica, el cuarteto rompió la razón de los asistentes mediante un show repleto de sangría sonora. Entre la actitud desbocada de los artistas, la reacción salvaje del público, más allá de los moshpits y los agresivos guturales de VX, nadie se salvó de una hostia y/o golpe en Plaguepreacher. Con sólo un EP, “Terracide”, el grupo austríaco mostró su faceta más cruda y tétrica a cada melodía, quedando maravillados los fans más radicales que había por el Eindhoven MM. Aunque nos hubiera gustado quedarnos más tiempo, la llamada de la planta superior se cumplió con unos pasos lentos, pues conforme se subían los escalones del Effenaar, la imagen de Plaguepreacher y su chirriante sonido de metal/rock quedó grabado para la posteridad, siendo una opción muy interesante para festivales que deseen ampliar su rooster a vertientes nuevas.
…And Oceans
Con mucha más gente esperando a las bandas de renombre, el turno mayoritario pasó a manos de los fineses …And Oceans. Conocidos por su particular visión sinfónica del black metal/rock con ciertos tintes electrónicos en su etapa media, el quinteto se reformó hace casi diez años y los resultados de los discos recientes, junto a los shows en directo, resultaron espectaculares. La expectación con el grupo era máxima, y la verdad se contó por sí sola. Utilizando su hora de actuación, la banda desplegó un ambiente sónico perfecto, el cual apenas tuvo problemas apreciables. El público estuvo encantando con la escenografía cromática que se utilizó en el show, lo cual vino genial a la hora de realzar el valor emocional de cada tema interpretado. Además, …And Oceans tuvo un acierto remarcable, diversificar el setlist por toda su discografía, aun dando más importancia a su último álbum.
La gente disfrutaba muchísimo del show, al igual que los artistas que daban lo mejor de sí en un cúmulo espiritual excelso. Ambos guitarristas, Timo y Teemu, únicos miembros originales restantes, coparon los laterales del escenario en una ejecución instrumental singular, pues dentro de su faceta impasible, eran una guía perfecta de disfrute general. De los fichajes recientes en el grupo, se destacó mucho la imponente voz de Mathias y su juego de movimiento según el flujo dinámico de las canciones, así como la genial interpretación teclista de Antti que abría las mentes a un bello abismo musical. En la estructura base, la rudeza percusionista de Kauko se complementó, muy bien, con los graves de Pyry, quien era el rostro visible de la gesticulación jovial del grupo. Sin apenas tregua ni interludios, …And Oceans reivindicó su férreo compromiso de engrandecer el metal/rock finés y la gente no cesó de ovacionar y apremiar la actuación entre vítores continuos.
Ancient
Esquivando gente y casi a empujones, poco tiempo hubo de contemplar el culto organizado por Ancient en el piso inferior del recinto neerlandés. Hablar de Ancient es referirse al compositor Magnus “Aphazel” en toda su magnitud, quien fue el centro de atención ante un público dispuesto a entregarle su cuerpo y alma. La gente sabía que Ancient tiraría de su más exitoso álbum, “Svartalvheim”, así que es lo que hubo en esplendor y gloria sónica. Rodeado de tres compañeros instrumentales que dieron la talla en su rol musical, fuera el envolvente bajo o la afilada guitarra, Magnus otorgó su favor escénico a que los feligreses coreasen los versos y estribillos de las canciones; en especial, de esa versión del inmortal Bathory que es “13 Candles” y dio fin a un espectáculo sensacional que, habiéndolo cubierto a la mitad, el arrepentimiento fue efímero al pensar en lo que se venía después. Eso sí, tiempo después, el público expuso una muy buena crítica al show de Ancient, generando opiniones a favor del proyecto noruego de metal/rock extremo.
Hellbutcher
Volver a ver bandas siempre es un placer, y en el caso de Hellbutcher, ¡más aún! Si Per y compañía siguen dando mucho que hablar en la escena underground, ¡es por la genial combinación de metal/rock extremo con ese toque infernal tan característico! Desde su actuación en el mítico Wacken hace pocos meses y su próxima llegada al primerizo Drums of War español, ¡Hellbutcher se apunta a cualquier bombardeo que se lleve masas sociales por delante! Carentes de piedad y bajo una actitud de aprensión personal, los cinco artistas suecos se marcaron un show tan clásico que cualquier tema interpretado se convertía en un huracán de melenas al viento y quiebros óseos a demanda. El old school era tan patente que nadie podía resistir la tentación de ser cautivo por una banda que está llamada a ser un gran referente de los tiempos modernos.
Cambiando la iluminación por unas auténticas llamas cromáticas similar al mejor infierno soñado, la interpretación completa del álbum homónimo debut fue otro éxito en el naciente palmarés grupal. De principio a fin, Per agarró al público con sus cadenas y les infligió una perfecta tortura vocal, haciendo que los moshpits obtuvieran un plus de lucha mutua a sus órdenes. Estandartes de los veloces ritmos y una perfecta técnica solista, Necrophiliac e Iron Beast incitaron al público a través de una actitud hostil que irradiaba felicidad espiritual. Eld y Devastator no perdieron el hilo de sus compañeros, creando y manteniendo una base musical potente que, dentro de la compresión y nivelización, resultaba más agradable que una motosierra cortando miembros. Hellbutcher, al ejecutar su álbum entero, se coronó con varias versiones épicas inesperadas, mencionando “Die in Fire” de Bathory o la icónica “Black Metal” de Venom, demostrando que el black/speed es un estilo que jamás perecerá en el olvido; no mientras haya bandas que lo reivindiquen.
Fange
Al igual que sucedió con Hellbutcher, volver a disfrutar de la insana oscuridad y destellos heavys conocidos ocurrió con los franceses Fange. Acompañando a Ulcerate en su gira ibérica organizada por Kivents, el grupo francés enseñó que son dueños absolutos del sludge/industrial moderno. De la misma manera y cambiando su setlist un poco, las utopías políticas y socioeconómicas musicales se dieron cita en el escenario pequeño, abriendo el caos del público hacia una vertiente mucho más violenta respecto al disfrute personal. Dentro del descontrol escénico que había entre los artistas (al igual que se vio en el tour ibérico), la fácil sincronización grupal se contagió por los alrededores, adoptando una postura sucia y rebelde bastante difícil de contener. Entre unos ritmos quebrados y donde no se podían anticipar las estructuras compositivas, Fange descargó su arsenal disponible bajo una tenue oscuridad de contraluz repleto de parpadeos y destellos lumínicos.
Pillar a Matthias quieto fue una odisea para la prensa fotográfica, pues no paraba de gruñir y vocalizar en un intenso azogue, ni siquiera en los breves descansos. Agresivo en cualquier ámbito, Antoine no cesó en su hostilidad bajista, al igual que los compañeros cordófonos de los laterales, Benjamin y Titouan. Entre ambos, el compromiso de desestabilizar las mentes con su errática ejecución guitarrista se convirtió en un dogma a cumplir sin compasión por el sonido fuera de sí. El poco tiempo de actuación se repartió entre los dos álbumes recientes, “Perdition” y “Purulences”, aunque hubo sitio para breves guiños a los inicios del palmarés discográfico. Sin duda, el Eindhoven MM recordará a Fange por la insaciable lucha sonora que bien sorprendió a quien descubrió a los galos o los veía de nuevo, ¡pero más alocados que nunca!
Absu
Que Proscriptor McGovern no está muy bien de la cabeza es un hecho probado, al igual que la inconsistencia de sus proyectos musicales por diferentes razones. Sin embargo, la majestuosidad y fanatismo que expresa hacia el metal/rock extremo y sus discos en Absu hacen que esos hechos pierdan toda la significancia, más viendo el tremendo show del grupo americano en el segundo día del festival neerlandés. Cuatro artistas, con el extravagante compositor al frente, lograron que cientos de personas se rindiesen ante el mismo Proscriptor, quien bendijo el fervoroso ambiente bajo esa aura de locura que tanto impresiona y gusta a la vez. Ataviado cual importante líder de una secta, gestó la atención hacia él bajo ese misterioso tono de voz agudo y repleto de personalidad que cautiva a la curiosidad. Es muy fácil distinguir a Absu de los múltiples grupos de black/death que abundan en la Historia, pues pocos hay donde la voz no esté ligada a los típicos desarraigos laríngeos y guturales de ultratumba.
A pesar de la inconsistencia grupal a lo largo de los años y las luchas por los derechos de autor, Absu ha conseguido imponerse a los obstáculos externos hasta la actualidad. Rodeándose de fieles compañeros de sesión, Proscriptor aprovechó el 2025 para celebrar el trigésimo aniversario de una de sus obras de arte mitológicas, “The Sun of Tiphareth”, que se interpretó íntegro durante el show, incluyendo la versión de Morbid Scream incluida en él. En una iluminación de tonos azules en contraste de rojo, perfecta para la ocasión, Absu desarrolló su contexto musical entre una gran admiración y múltiples coros, pues muchos eran quienes imitaban las líricas de Proscriptor. Llevándose los elogios por el escenario, el compositor cedió también el protagonismo hacia sus compañeros instrumentales. La cordofonía fue nítida hasta los topes, escuchando la nota más escondida de los solos o los duros graves de fondo. ¡Todo fuera por un show memorable que no perdió calidad alguna! Tal era la devoción por Absu de Metaltrip y las ganas de revivir un clásico extremo que, en el escenario de abajo, hubo que perderse el concierto de los germánicos Endseeker y ver el cambio para lo que se venía con Hypocrisy.
Hypocrisy
Nadie podrá quejarse de la visita alienígena que se presentó en el festival neerlandés, porque incluso antes de la salida del mítico proyecto musical de Peter Tagtgren, Hypocrisy, la invasión de marcianos y otras formas extraterrestres era más que notable. La ocasión lo merecía, tanto que la batería estaba alzada sobre un original decorado en forma de OVNI. Podrá parecer una parafernalia ridícula sin sentido, pero el show de Peter y compañía hubiera sido una absoluta decepción en ausencia de los elementos escénicos. Una hora y cuarto de actuación junto a un perfecto repaso a la discografía, sin olvidar lo clásicos inmortales, supuso un éxito tremendo para Hypocrisy. Está claro que Peter Tagtgren es un maestro compositor en el metal/rock extremo, pero demostrarlo a cada momento, cada riff, cada interacción social.. ¡no tiene valor! Si a eso se añade el puro sonido general que se mantuvo en el show y el fervoroso apoyo de un público dedicado hacia la banda, ¡lo mejor de lo mejor en el Eindhoven MM! De verdad que pedir disculpas por no asistir al concierto de los austríacos Arsgoatia no obtendrá perdón alguno, pero el interés por Hypocrisy era demasiado fuerte.
Describir la actuación de Hypocrisy en función de los laureles que hubo de principio a fin es tan fácil como reconocer los hechos que llevaron a ello. Desde una intensa iluminación variada donde hubo contraluz y mucha cromática, al igual que una tenue oscuridad, Hypocrisy consiguió que los temas interpretados obtuvieran un aliciente emocional visual, haciendo que el público reaccionase en adecuación a la experiencia percibida. No está de más recordar que Hypocrisy no es sólo Peter Tagtgren y sus dotes guitarristas, sino también la compañía de los integrantes de sesión que posee a su lado. Mikael y su bajo extenuaron al público con unas potentes dosis de graves a la vez que una actitud desbocada y encaminada a generar moshpits continuos. Lo mismo se podría decir de Tomas, quién le robó parte del protagonismo a Peter en el aspecto cordófono. Entre ambos hubo una conexión guitarrista de férrea sincronización, llevándose la admiración de los presentes en las armonías duales. En esta show no estuvo Sebastian, el hijo de Peter, a la batería, sino el incombustible Henrik. Desde las alturas y comandando el OVNI central, aporreó el kit percusionista con motivo de hostigar el recinto y abducir las mentes a un movimiento de masas inédito que seguía las órdenes de Peter en total fidelidad. En el final con “Roswell 47”, Hypocrisy no quería despedirse del escenario; entre vítores y aplausos, el cuarteto prometió regresar en un futuro; ¡ojalá en España también!
Gorgoroth
Pocas leyendas del black metal/rock de los noventa quedan intactas hoy en día; por suerte, todavía existen grupos que reivindican ese legado e inspiran a las nuevas generaciones. Desde que se alzó el telón de fondo, la gente sabía que Gorgoroth iba a desatar el infierno musical en la tierra. Conocer la historia del grupo noruego es remontarse al músico Infernus, único miembro original que continúa activo, aunque rodeándose de múltiples compañeros de sesión, ¡aún seguimos esperando un disco nuevo después de quince años desde el último! La cuestión es que el show de Gorgoroth fue toda una declaración de intenciones con motivo de mostrar la faceta más radical, cruda y bruta de lo que es el black metal/rock escandinavo sin tabúes ni términos similares. Tanto se caldeó el ambiente dentro del Effenaar que no hicieron falta fuegos de artificio, pues las columnas de humo frontales lograron que las ansiadas llamas se hicieran realidad frente a los ojos de un público atónito que no daba crédito al tremendo despliegue escénico de Gorgoroth. El sonido técnico no tenía discusión alguna, llegando incluso a emular chillidos de agonía respecto a la cordofonía de los temas interpretados en el setlist. Se distinguiesen o no las rudos rasgueos y acordes, lo importante de la actuación recayó en la actitud de los músicos que acompañaban a Infernus en una velada surrealista y de belleza enfermiza.
Tiene toda la pinta de que Infernus sigue convaleciente de aquella agresión que sufrió en 2023, pero eso no le impidió dar una imagen de azogue personal ante el público que le coreaba las letras al unísono. Bajo esa faceta agresiva y su corpsepaint, se le veía cómodo y satisfecho de realizar una labor guitarrista a la altura. De la misma manera, el compañero cordófono del otro lado, Aindiachaí, se erigió cual fiel escudero en el apoyo de los rasgueos en una técnica pulida sin fallos apreciables. Aunque estaba algo más concentrado que Infernus en el rol ejecutor, también dio una imagen desbocada que la gente recibió cual orden de los violentos moshpits. Para añadir más tralla a la base musical, Ares se contorneó el escenario varias veces con unos graves al alza que rompían huesos a cada vibración de las gruesas cuerdas. Fue quien más interactuó con el público seguido del reputado Hoest (Taake) cuya desgarradora voz quebró el alma de la gente. Entre gritos y guturales de ultratumba, su imagen era un símbolo de tormento infinito, más allá de las barreras de la concepción humana. Como el sufrimiento encarnado, la sangre que poseía por su cuerpo le valió un merecido reconocimiento a su función como líder frontal de Gorgoroth. Se podía sentir la pasión que infundía a las letras, ya fueran temas clásicos de “Under the Sign of Hell” o durante “Kala Braham”, siendo el cierre junto a “Unchain my Heart!”. Con toda la certeza objetiva, Gorgoroth demostró que su estilo blacker jamás caerá en desgracia y, aunque la espera del nuevo disco continúe, los fans siempre estaremos ahí para apoyar a la leyenda.
Warfield
El ser holístico de Metaltrip todavía podía resistir un embiste más de metal/rock extremo después de la furiosa y enérgica descarga de Gorgoroth. De vuelta al escenario pequeño del piso inferior del Effenaar, el trío germánico de Warfield cerraría el segundo día del festival con su thrashería old school. Habiendo llegado con el show empezado, el dúo varonil de los Clemens ya había engendrado unos moshpits salvajes en un público que no quería rendirse al cansancio (¡menos servidor!). Mediante una actitud frenética donde la velocidad fue la principal causa de algarabía social, Warfield agarró a los presentes con cadenas y enseñó cómo se hace buen thrash clásico sin tonterías ni modernidades. A pesar de la corta discografía del grupo, que se remonta a dos álbumes de estudio y EP, una docena de años de trayectoria son suficientes para que el mundo extremo tenga en cuenta a Warfield como un valor seguro de disfrute singular.
Nivelando el setlist por ambos discos, los tres músicos no se cortaron en ofrecer un show de mutua violencia musical. Mediante unos punteos acelerados y de apenas tiempo de reacción, Matthias no conseguía contener la furia de su interior en la ejecución guitarrista. Seguro de sí mismo y confiado, cada nota y acorde eran una tormenta de hostias faciales a quienes le otorgaban una mirada de interés. A su lado y guiando las bélicas líricas, Johannes jugaba con el bajo como si fuera un muñeco de trapo. Entre golpes manuales y una potencia sonora capaz de engendrar arritmias, el joven músico era el epicentro de los últimos moshpits de la jornada. Uniéndose ambos a los perfectos redobles de Dominik y su técnica de doble bombo, la gente sintió el auténtico valor de la guerra a través de una música directa sin tapujos y que culminó entre ovaciones y peticiones de bises a mansalva hacia Warfield.
Fotografía y Crónica de A. Wesker V.S



































































Sin comentarios