Por mucho que se diga por zonas sin raciocinio lógico, la gente del metal/rock acude a una cita incluso aunque el estilo musical no sea del gusto general. En la popular Sala Silikona de Moratalaz, otro evento de black metal puro y duro se daría cita con una gran expectación. Con casi un llenado absoluto, la promotora Kivents se volvió a laurear en la organización de una gira exitosa, siendo los blackers Groza protagonistas del espectáculo junto a una nueva presentación de la joven banda Erzsébet, un descubrimiento teatral (aparte del musical) que podría haber acabado en un exorcismo real si la religión hubiese visto a Elisabeth (Lizkiller) en plena acción. Con la gente desesperada por ser partícipe del brutal show, no hubo momentos de desidia en dos shows repletos de oscuridad y enfermizos colores que avivaron la pasión por el género extremo en la capital nacional.

Erzsebet
Antes de expresar la vivencia con Erzsébet, decir que ese aspecto sinfónico que se menciona en la biografía y RRSS de la banda es algo relativo, porque si no fuera por la escenificación y breves muestras clásicas, el black metal catalán habría copado toda esta crítica. De cierta manera, fue así porque los corpsepaints y la música old school repicaron por el recinto cuales martirios infernales. A través de un sonido nítido en la mitad del público hacia atrás, la banda hizo que su distorsión artística fluyese en un balance equilibrado de teatro y blackería. Con un solo álbum de estudio, el repertorio casi se queda enclavado en él a excepción de los cortes «Darvulia’s Eye» y «The Blasphemous Lady», la cual fue la mejor evidencia de que Lizkiller es toda actriz que sabe manejar su personalidad de acorde a las necesidades artísticas. No se le podían quitar los ojos de encima, pues entre gestos y muecas extrasensoriales de dudosa cordura psicológica (¡en el buen sentido!) se ganó el favor de un público impresionado del show, aparte de la puesta en escena cual habitación de la realeza.
Decir que Lizkiller está muy loquita para encerrarla en un psiquiátrico sería de un pobre diagnóstico, aunque algunas de sus acciones sí que entrarían en el criterio facultativo. Al frente de la banda y con una posesión espiritual, soltó las líricas en un tono gutural tan brutal que casi se podía sentir al diablo brillar en su mente. Haciendo que el público fuese partícipe de la actuación, no dudó en realzar sus aptitudes, ya fuera cambiando de vestido o simulando ser la niña buena de la casa. Las guitarras se salían de la distorsión a un nivel de crudeza extremista; mezclándose al unísono, ¡era difícil distinguir la autoría de los ritmos y los solos! Con Cerbervs golpeando la batería en una continua invocación satánica, los temas se fueron sucediendo en una espiral creciente de agonía teatral, sin olvidar la sutil aportación vocal de Ngldogma, una prueba de que los graves te pueden aplastar y reventar el cuerpo sin mucho esfuerzo. Entre él y Lizkiller, la dosis de realista crueldad estuvo servida para un público que procuró mantener la estabilidad mental y no caer en la locura blacker. Por suerte, la rotura racional no se aguantó mucho y los escuetos mohspits aparecieron. Demasiado se agradeció el recibimiento del público, aunque el vaivén lógico restante al final de Erzsébet fue la mecha suficiente para que los protagonistas de la noche triunfasen por todo lo alto.
Setlist
- Redemption of Evil (Intro)
- The Chest with the Thousand Spikes
- The Cage, The Torch and Corpses
- Wraiths Behind the Mirror
- Lunar Liturgy
- Crystaline Sparkles on Bluish Skin
- Darvulia’s Eye
- Wherefore
- Spectral Cortege
- Domina Vestra
- The Blasphemous Lady
Groza
Ganas había de Groza antes de abrir las puertas, al final de Erzsébet y después de que la Sala Silikona se vaciase de la multitud extasiada de sentir al cuarteto alemán en todo su esplendor. Quizás se me restrinja la actividad en Metaltrip (¡no mucho, de verdad XD!) por expresar la vivencia con Groza. En opinión personal, la preferencia de servidor se fue hacia Erzsébet por un mayor conocimiento y experiencia en las vertientes melódicas del black metal. Sin embargo, al igual que sucedió con Azaghal a finales de 2023, la gente daría su favor a Groza, porque lo petaron en cualquier aspecto reseñable. Por supuesto, no hay que menospreciar el adecuado setlist que tronó ante el público y fue una de las claves exitosas. Tocaron, en integridad y pureza sonora, su reciente trabajo «Nadir» y hubo tiempo (¡de sobra!) para más cortes (incluso sabiendo la extensa duración de las canciones, cuya media es de site u ocho minutos) creando una atmósfera tan ruda que casi derriba la poca mentalidad que había entre el público. Manteniendo el anonimato en vestimentas de paganismo y junto a un contraluz de calidad abismal, los artistas desplegaron un arsenal sonoro dispuesto a reventar a Madrid de un solo golpe.
Sólo cuatro bastaron en la insanidad que rodeó el show. La oscuridad situacional se convirtió en la mejor baza que Groza mostró ante los fans y quienes deseaban ser abrazados por la intensa crudeza ambiental. Cuales extensiones del sabio Yggdrasil, las raíces más old school del black mental escandinavo obligaron a que los presentes cabeceasen con motivo del concierto que Groza fue dando conforme pasaba el tiempo. Al principio, parecía que la gente mostraba atisbos de satisfacción al oír las notas y acordes más significativos del género extremo, pero conforme iban apareciendo tonalidades enigmáticas y una actitud agresiva, la dinámica social cambió hacia el resurgimiento de los moshpits. Sin pensamiento y guiados por una música lúgubre y tétrica, los asistentes no podían dejar de la levantar los brazos, auspiciar al cuarteto y pedir el fin de sus vidas. En «Unified in Void», Groza nos permitió el detalle de, en mitad de la rudeza y la astucia sombría, agradecer el ánimo general recibido durante su tour español. A golpe de baquetas forjadas en los profundos bosques de Alemania, T.H.Z. fue el único que disfrutó (un poco) de luz accesoria, y tampoco le hizo falta, porque su destreza percusionista dio vida a los miles de matices melódicos y armónicos de una banda que dio el máximo de su poder y mucho más. Quizás para servidor, Erzsébet fue todo un descubrimiento, pero no hay que quitar mérito (¡más lo contrario!) a Groza, quienes lograron repetir y engrandecer el éxito de otras giras previas, como Asagraum o Azaghal.
Setlist
- Asbest
- Elegance of Irony
- The Redemptive End
- Equal. Silent. Cold.
- Dysthymian Dreams
- Unified in Void
- Homewards
- Deluge
- Daffodils
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip















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