A pesar del frio que hacía en Madrid en plenas fechas navideñas, una multitud de criaturas de la noche se sumergió en una atmósfera de penumbra la noche del 26 de diciembre para disfrutar de los mejores sonidos post – punk y darkwave, de una de las bandas que actualmente más está dando que hablar dentro de la comunidad gótica. El público, engalanado con su mejor vestuario, fue testigo del poder sonoro del dúo turco Ductape que nos regaló una noche marcada por la melancolía electrónica y una energía escénica arrolladora.

Newborn Ghost
La velada arrancó con la original propuesta de Newborn Ghost, demostrando ser una de las apuestas más sólidas de la escena underground desde su formación en 2017. Con una estética meticulosamente cuidada y una atmósfera cargada de una tensión dramática casi tangible, los norteamericanos desplegaron un directo que se movió con asombrosa soltura entre los pasajes más densos del darkwave y los ritmos electrónicos del post – punk moderno.
Centrando gran parte de su repertorio en las composiciones de su reciente álbum “To Make a Flower as Sharp as a Knife”, el grupo logró envolver a los asistentes en una espiral de sintetizadores hipnóticos y líneas de bajo profundas que resonaban en el pecho de la audiencia, destacando la impresionante capacidad vocal de su cantante Bela Fern.
Cuando sonó “Desert Dance”, la banda demostró su capacidad para fusionar la desolación sonora con ritmos bailables haciendo que su música invitara al público a moverse entre las sombras de la sala, al compás de su ritmo. Sonidos que lograron una máxima conexión con el público, que hasta la sala Hangar 48 se acercaron para descubrir de una propuesta que, aunque respira melancolía, mantiene una vitalidad magnética.
El despliegue de Newborn Ghost no fue solo un ejercicio de estilo, sino una preparación perfecta del terreno, dejando a los presentes en un estado de trance ideal para lo que estaba por venir, consolidándose como una banda capaz de dotar de una luz propia y cegadora a los rincones más oscuros del género contemporáneo.
Ductape
Tras el preámbulo, llegó el turno de Ductape. Furkan Güleray y Çağla Güleray, tomaron el escenario con la autoridad absoluta de quienes dominan los sonidos del darkwave contemporáneo a nivel global. Su propuesta se presentó como un auténtico muro de sonido donde la herencia del post – punk de los ochenta se encuentra frontalmente con una contundencia moderna y abrasadora. La interpretación vocal de Çağla fue el eje vertebrador de la noche, siendo la perfecta maestra de ceremonias para una noche de oscura magia.
El repertorio ofreció un viaje hipnótico por su discografía, destacando momentos de alta intensidad donde la banda supo manejar los silencios y la intensidad sonora con maestría. La conexión con el público fue, desde el principio de la actuación, completa, convirtiendo la experiencia de sus directos en una catarsis emocional y una exhibición de fuerza técnica que mantuvo una tensión constante durante toda la actuación.
Uno de los puntos más esperados y celebrados de la noche fue el momento en que Ductape rindió homenaje a las raíces del género, interpretando una versión magistral de “Marian” de The Sisters of Mercy. Una gran adaptación del clásico tema, pero impregnada de su propio sello personal, logrando que la nostalgia se fundiera con su sonido industrial y oscuro. A medida que el concierto avanzaba con temas como “Sevmiyor” y “Evil Me”, la energía en la sala se volvía más eléctrica.
El clímax llegó con los acordes de “Rain”, donde los asistentes vivimos en esta canción el cierre perfecto para una noche de entrega total. La banda invitó al público a subir al escenario para unirse a ellos, lo que comenzó como un simple concierto, terminó transformándose en una gran fiesta colectiva sobre el escenario, con decenas de seguidores bailando y cantando junto al grupo.
Así, Madrid despidió a ambos grupos confirmando que este género goza de una salud excelente y que aún hay bandas que saben mirar al pasado para construir un futuro lleno de sonidos cautivadores. Fue una actuación emocionalmente agotadora que demostró que, en el corazón de la penumbra, todavía es posible encontrar una energía humana capaz de desbordar cualquier escenario y unir a desconocidos bajo un mismo ritmo ancestral.
Crónica y Fotografía realizada por geles@metaltrip.com
















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