Hay nombres en la música que, para bien o para mal, se quedan grabados en la memoria colectiva de la gente. Esto mismo le sucedió a la banda de California, Eagles of Death Metal, cuando su sonido se vio eclipsado por el horror, cuando el 13 de noviembre de 2015, su nombre quedo ligado al atentado de la sala Bataclan de París. Fundados a finales de los noventa por Jesse Hughes y Joshua Homme —este último conocido por ser también miembro de Queens of the Stone Age—, Eagles of Death Metal nacieron casi como una broma entre amigos, pero terminaron convirtiéndose en una explosión de rock and roll de actitud desenfrenada. Joshua Homme, aunque no siempre gira con ellos, es el gran impulsor creativo detrás de su sonido, y su presencia arrastra consigo una legión de fans que lo sigue fielmente, algo que pude constatar la tarde del 27 de junio en Madrid, en la sala Mon, al ver a la gente con camisetas de su otro proyecto en paralelo. Por otra parte, Jesse Hughes, en directo, ejerce de maestro de ceremonias con su carisma y sus movimientos encima del escenario, desplegando una energía contagiosa que convierte cada concierto en una celebración del rock más crudo y divertido. Pero lejos de dejarse vencer, con el tiempo han hecho de ese recuerdo una bandera de resistencia, amor y música. Algo que, en la sala Mon, esa noche, dejaron claro: la banda salió al escenario a sacudir a el pasado, el presente y el futuro a golpes de rock.
Desde que se apagaron las luces, el ambiente en el interior se transformó en una auténtica fiesta. Con los acordes de fondo de “We Are Family” de Sister Sledge, Eagles of Death Metal fueron apareciendo sobre el escenario, haciendo estallar al público de júbilo. Jesse Hughes, con sus eternas gafas, no paró de sonreír, bromear y lanzar miradas cómplices durante todo el concierto. Tampoco faltó ilusión a Leah Bluestein detrás de la batería, iluminando su virtuosismo al bombo tras su sonrisa; se notaba que se lo estaba pasando bien. A un lado del escenario, teníamos a Joshua Homme a la guitarra, con una elegante actitud, deslumbrando a todos con sus increíbles solos. Y, con un outfit digno de las grandes divas del cine de los años 70, destacaba Jennie Vee al bajo, arrancando de sus cuerdas un sonido tan potente que hizo temblar el suelo de la sala Mon. Así, los cuatro, en perfecta complicidad, iniciaron un viaje por sus mejores hits, recorriendo lo mejor de su discografía. Un trayecto de vértigo, enlazando varios temas para el disfrute de sus mayores fans; “I Only Want You” y “Don’t Speak (I Came to Make a Bang)” sonaron con tanta fuerza que resultaba difícil recuperar el aliento. Un setlist donde se recuperaron temas de sus discos más relevantes como “Zipper Down” y “Peace, Love, Death Metal”. Canciones todas ellas en las que la gente se dejó la garganta, creando momentos para recordar, como cuando, ante la versión del “Save a Prayer” de Duran Duran, la sala Mon se convirtió en un clamor al ser cantada por todos. El viaje sonoro continuaba, transportándonos a épocas pasadas, pero con un toque actual. Aunque Eagles of Death Metal no tienen que recurrir a canciones de otras bandas para ser declarados un grupo de culto, con un estilo tan particular y llevando el rock and roll por bandera, esa noche nos hicieron bailar con temas como “Secret Plans” y “Flames Go Higher”, donde el sonido de la batería, fue la encargada de dar los primeros compases, que nos llevó a sentir sonidos que recordaban al blues más salvaje. El ambiente de la sala Mon ya estaba caldeado y la gente ardía —y no precisamente por la ola de calor que acechaba en el exterior—; “Cherry Cola” y “Boy’s Bad News” terminaron de encender la mecha de un fuego que tardaría en apagarse. Antes, al principio, comenté que el nombre de la banda se vio ligado tristemente a un hecho trágico; pues el momento de calma con “I Love You All the Time” llegó con un mensaje al recuerdo, clamando por una llamada a la paz y a vivir con amor, un tema que a muchos nos hizo emocionar. Al término de esta canción, la banda aprovechó, por unos segundos, para abandonar el escenario y darnos a todos un breve descanso.
Tan breve sería la pausa, que ante la llamada de un público que no paraba de gritar el nombre de la banda, cada uno de sus miembros volvió inmediatamente, y Jesse Hughes, de su guitarra, arrancó los primeros acordes de “Speaking in Tongues”, sumándose el resto a la melodía y encaminándose hacia un final de actuación para el recuerdo. Momentos que quedarán grabados en la memoria de la gente (y también en la de sus teléfonos), como cuando Hughes recorrió una abarrotada sala para situarse en el piso superior, y desde esa posición, rodeado de sus fans, batirse en un duelo de guitarras con Joshua Homme. ¿Queréis saber quién ganó? Pues ganamos todos. Tras unos minutos de pura adrenalina donde el tiempo pareció detenerse, las luces se encendieron para dar por terminado el concierto. Cada uno de los miembros de Eagles of Death Metal, agradecidos, saludaron con enorme cariño a todo aquel que se acercara a ellos, aunque solo fuera para poder rozar por unos segundos las manos de sus ídolos. Tan grande fue la entrega que, incluso cuando ya veíamos a los técnicos recoger el equipo del escenario, la mayoría del público se resistía a abandonar la sala, deseando que aquella noche no terminara nunca. Un concierto, el de la sala Mon en Madrid, que puso el broche final a su gira española de 2025, tras pasar por Razzmatazz en Barcelona y Resurrection Fest en Viveiro. Y vaya cierre: después del estallido de emociones vividas esa noche, de ese último duelo entre Hughes y Homme, y de la despedida cercana y cálida con cada fan, quedó claro que no era solo un fin de gira, sino una celebración de la vida misma. Muchos salimos de la sala con la certeza de que Eagles of Death Metal no son solo una banda, sino un refugio para quienes necesitan un chute de rock salvaje, energía positiva y un recordatorio de que, pase lo que pase, la música siempre será el mejor antídoto contra el miedo. Una gran fiesta, inolvidable, que nos recordó que, mientras existan noches como esta, siempre quedará esperanza para bailar, cantar y resistir juntos.
Setlist
- I Only Want You
- Make A Bang
- Anything Cept The Truth
- Just 19
- Complexity
- Save A Prayer
- Silverlake
- Heart On
- Secret Plans
- Flames Go Higher
- Now I’m A Fool
- Cherry Night
- Boys Bad News
- Whorehoppin
- Love You All The Time
- Moonage Daydream
- Speaking In Tongue
Crónica y Fotografía realizada por geles@metaltrip.com













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