Con sold out en la sala Mon de Madrid, los riojanos Tierra Santa regresaban a la capital para presentar ante un público fiel, su música. Temas clásicos de su discografía junto a canciones de su más reciente trabajo “Un Viaje Épico”. Título bastante acertado, pues este nuevo disco les está llevando a visitar muchos rincones dentro del territorio nacional, en conciertos llenos de ilusión y buen heavy metal. Para mí este concierto tenía un sabor especial, pues la última que los vi fue en el concierto que realizaron en la sala La Riviera para la grabación de su DVD “Todos somos uno”. Motivo más que suficiente para querer volver a revivir el recuerdo imborrable que dejó en mí esa noche. Pero volvamos a la tarde del diecisiete de mayo, desde muy temprano en los alrededores de la sala Mon ya se habían formado largas colas de gente esperando la apertura de puertas. La expectación era palpable, todos teníamos ganas de cantar y disfrutar de la música de Tierra Santa. Canciones que seguro ya forman parte del recuerdo personal de cada uno de los que asistimos al show. Pero la espera por fin terminó, corriendo la gente fue entrando para posicionarse en las primeras filas y no perder ni un instante de las casi dos horas que duró el concierto.
Con fuerza empezó la noche, y los temas, ambos del nuevo disco, “Un Viaje Épico” y “Rumbo a las Estrellas”, fueron los encargados de iniciar la velada, donde el público respondió con una entrega total, como si esas canciones, a pesar de ser novedosas, las hubieran ya escuchado desde hace mucho tiempo, convirtiéndose desde ese momento en himnos imprescindibles de la banda. Banda que se mostró ante el público con total complicidad entre sus miembros. En sus caras se les veía disfrutar, y ese sentimiento se transmitió a la audiencia allí congregada. Ángel San Juan a la voz y al frente del grupo, dirigió el concierto con maestría llevando al público a vivir una experiencia de completa felicidad, invitando a la gente a hacer los coros. Mientras tanto, un animado Roberto Gonzalo, al bajo, no paraba de sonreír y de alentar a la audiencia a saltar, he de confesar que me alegra mucho verle ya recuperado, después de haber superado diversos problemas de salud (cuestión que obviaré), demostrando que aún tiene mucha cuerda para rato. También pudimos disfrutar de la elegancia a la guitarra de Dan Díez, asombrándonos con sus magistrales solos a las seis cuerdas, desatando en el público muchas buenas emociones. Pero algo que distingue a las canciones de Tierra Santa es que son magos del power metal en español, pero en sus temas también tienen un lado melódico que aportan los teclados de Juan San Martín, y canciones como “Por el Valle de las Sombras” e “Ícaro” consiguieron arrancar multitud de aplausos. La potencia y la energía del concierto la dio Álex Alonso al mando de la batería, haciendo retumbar los bombos en los ya clásicos “Pegaso” y la genial “Sangre de Reyes”.
Casi dos horas de concierto en los que no hubo descanso, la gente quería cantar y así ocurrió. “Indomable” sonó como una explosión de voces en toda la amplitud de la sala Mon. Si hace un par de semanas salió la noticia de que un concierto de Metallica creó un sismo en los gráficos de la escala de Richter, puedo estar segura de que en ese instante, en Madrid, se reflejó el mismo fenómeno. Emocionante fue oír cómo miles de gargantas cantaban su estribillo: “… Corazón indomable, Morirás por la libertad, Luchador implacable, Con alma inmortal …”, un canto a la libertad que de seguro su intensidad hizo que se derramaran un par de lágrimas. La conexión entre Tierra Santa y sus seguidores era ya, más que evidente; generaciones de diferentes edades asistían con los ojos bien abiertos a cualquier pequeño detalle del concierto, para retenerlo en sus memorias, sellando así un pacto de lealtad mutua entre ambos. Un setlist lleno de clásicos, difícil quedarse con una canción, todas ya son parte de la memoria colectiva, y todas tienen un sentimiento propio. “Apocalipsis” aportó velocidad a la velada haciendo que la gente iniciara los bailes, en una danza sin final. O como en “El Canto de las Sirenas” que nos volvió a llevar a la parte más melódica, y como Ulises, resistiéndonos ante el poder de su música, pero con el resultado de acabar enganchados en su melodía. Y si hablamos de clásicos, cuando sonaron los primeros acordes de “Tierras de Leyenda”, los aplausos fueron todo un clamor.
Pronto llegaríamos a acercarnos al final del concierto, pero aún quedaba tiempo para más. Muchas canciones vinieron después para felicidad de muchos, “El Bastón del Diablo”, “Morir en Pie”, “El Laberinto del Minotauro” y “La Leyenda del Holandés Errante”, todas ellas recibidas entre aplausos de júbilo de la gente que lo estaba dando todo esa noche, dieron paso a una pausa (breve) para reponer las fuerzas y encaminar los minutos finales. Entre gritos del público, coreando el nombre de la banda, cada uno de los miembros de Tierra Santa volvería a asaltar el escenario de la sala Mon, y con “Alas de Fuego”, como el Ave Fénix, resurgieron de las cenizas, las energías suficientes, para iniciar el momento de los bises. Energía que aún mantenía el fuego, y la canción de “Nerón” fue la propicia para seguir manteniendo la llama. Llama que serviría de faro para el clásico tema “Legendario”, poniendo el guiño nostálgico, y llevándonos a los orígenes de la banda allá por 1999. Y siguiendo la luz de ese faro, “La Canción del Pirata”, adaptación musical del poema de Espronceda, fue la encargada de poner rumbo hacia el final del concierto. En definitiva, el concierto de Tierra Santa en la sala Mon fue una celebración inolvidable de su legado musical y una muestra del poderoso vínculo que mantienen con su público. “Un Viaje Épico” no solo da nombre a su último trabajo, sino que define perfectamente la travesía que la banda está realizando por todo el país. Aún quedan muchas paradas en este camino, ciudades como Logroño, Vitoria o Vigo esperan con los brazos abiertos a una banda que sigue demostrando que el heavy metal en español tiene mucho que decir. Cada concierto es una nueva página de esta épica historia, escrita con guitarras afiladas, letras llenas de pasión y un público que, como en Madrid, está dispuesto a dejarse la voz y el alma en cada canción.
Setlist
- Un Viaje Épico
- Rumbo a las Estrellas
- Por el Valle de las Sombras
- Indomable
- Ícaro
- La Sombra de la Bestia
- Pegaso
- Apocalipsis
- Tierras de Leyenda
- El Canto de las Sirenas
- Drácula
- Sangre de Reyes
- El Bastón del Diablo
- La Leyenda del Holandés Errante
- El Laberinto del Minotauro
- Alas de Fuego
- La Momia
- Nerón
- Legendario
- La Canción del Pirata (I & II)
Crónica y Fotografía: geles@metaltrip.com
















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