El Hospital de Torrecárdenas, El Paseo del Zapillo, La Estación Intermodal, La Alcazaba, El Cable Inglés del Puerto… Mencionar algunas de las maravillas de Almería, en su núcleo urbano, puede provocar unos niveles lagrimales por encima de la nostalgia y la belleza. ¿También hay metal/rock en una zona donde el Sol fijó su residencia perpetua? La asociación Metalmería es la prueba fehaciente de que la cultura musical extrema está en cualquier rincón de España, y no sólo se relega a las grandes urbes y ciudades importantes. Desde hace décadas, el Metalmería Fest se celebra en un ambiente íntimo que podría considerarse hasta familiar. No obstante, grandes bandas han pasado por este festival almeriense, como los thrashers fineses Prestige, la leyenda catalana Legion, los blackers germánicos Desaster o los pioneros del thrash europeo Artillery. En su decimocuarta edición que se celebraría en el Social Club Berlín, la banda argentina Malón, herederos legítimos de Hermética, capitanearon el cartel junto a la presencia de los ansiados belgas Cyclone, los alemanes Warrant y el dúo nacional de Crimson Storm y Acid Evil. Por desgracia para muchos fans, Warrant se cayó del cartel a última hora por problemas de salud y el trío de crossover local, Joint of Death, acudió a la urgencia de inmediato.





Acid Evil
Todavía resulta inverosímil que una joven fémina y su bestial ejecución de speed/thrash moviese toda una sala bastante llena de aforo. No se sabe, con certeza, qué clase de igualdad feminista se vivió en el inicio del Metalmería, pero sí es evidente que mucha gente se dejó el cuello y la cabeza ante la música de Acid Evil. Un bajista y un batería, amigos de la líder indiscutible, no le hicieron sombra a Paola, una bestia infernal personificada en una simpática chica ecuatoriana. Con un disco de estudio y multitud de EPs compuestos, grabados y producidos por ella, el trío grupal removió las entrañas del público mediante un show dominado por la oscuridad lumínica, un aumento de los graves por doquier y una actitud veloz que carecía de gracilidad en contraposición de la hostilidad rítmica. Sin bajar la intensidad circundante ni cambiar el sucio sonido característico del old school más básico, Acid Evil agarró su tiempo de actuación disponible y desplegó una sensación de brutalidad que hizo nacer los primeros moshpits salvajes. Toda la atención presente recaía en Paola, quien indiferente a lo que sucedía frente a ella, no dejaba de rasgar las cuerdas de su guitarra mientras los compañeros la apoyaban en su labor impresionista. La facilidad de ganarse el interés social se combinó con el halo de misterio que la rodeaba, haciendo que la decenas de temas se revirtiese en un torbellino de rapidez y agresividad técnica que, hasta Cyclone, no se volvió a experimentar. Sin duda, Acid Evil se conformó como una banda que con sólo verla una vez, genera una tremenda adicción a la velocidad.
Setlist
- A Music to the Sphere
- Baphomet’s Command
- Nibiru
- My Sweet Satan
- Revival the Dignity
- Confronting the Beast
- Magnetismo
- Black Speed Demons
- Kerberos
- Tsjuder Sacrifice
Crimson Storm
El mundo del metal/rock nunca tendrá un aspecto solitario; es decir, el compañerismo y la ayuda mutua entre bandas es fundamental a la hora de lograr una cultura concorde a unos valores determinados. Desde Cataluña y la ciudad condal, el guitarrista Lögan tenía el sueño de que su proyecto personal, Crimson Storm, continuase activo. La extensa geografía diagonal de Barcelona no es motivo de afirmar que ésta es muy pequeña. Lögan consiguió encontrar amigos que hicieran a Crimson Storm debutar, siendo el resultado «Livin’ on the Bad Side» que salió a principios de año de la mano de Fighter Records. Faltaba ver el resultado del disco en directo y cómo la gente respondería en un concierto, así que el Metalmería se conformó como una oportunidad especial. Interpretando todo el repertorio de estudio ante el público compareciente, Crimson Storm sorprendió en una novedosa apuesta de heavy metal/rock clásico donde se impuso la figura vocal de Pau. Tras verle con Redshark en el estreno del Metalmaurel granadino del año pasado, su portento laríngeo volvió a sorprender junto a las dotes musicales de cada artista. A pesar de la poca iluminación situacional que se mezclaba con vivos colores, se pudo distinguir la alegría de la banda cuando el público levantaba las manos, alzaba los puños y coreaba los estribillos al unísono de temas como «Headfükker» y «Abuse of Power». Hubo mareas de corrillos en «Outrageous» y no tardó en alcanzarse el éxtasis con «Harakiri Rendez-Vous» y «Speed Hammerin’ Metal». Sin duda, el éxito de Crimson Storm quedó grabado en la memoria de Lögan, quien no daba crédito al favor social y le obligó a sollozar en el escenario. Estas cosas son las que hacen únicos y especiales los shows de metal/rock, porque la realidad sonora del grupo catalán quebró cualquier expectativa negativa o desidia al poco de empezar y reafirmó su éxito al finalizar el poco tiempo de actuación.
Setlist
- Ragin’ Eyes of Darkness
- Headfükker
- Motor City Maniac
- Abuse of Power
- Nightmare Deceiver
- Outrageous
- Harakiri Rendez-Vous
- Speed Hammerin’ Metal
- Seven Days of Mayhem
Joint to Death
Dolió mucho que Warrant no actuase en el Metalmería por problemas imprevistos de salud, pero después de la enérgica descarga de crossover que ofreció el trío local Joint of Death en casi una hora, pocos se acordaban del grupo germánico. Llamados a última hora, en ningún momento se mostró una imagen de frenetismo o desesperación por parte de los sustitutos. Es decir, Joint of Death se presentó ante los presentes entre vítores, se enchufaron los instrumentos, unos instantes de tomar aire y se expelió un brutal repertorio donde cada canción, si duraba más de dos minutos, ¡ya era todo un logro! Se acercaban los cabezas de cartel y había que caldear el ambiente, ya que era evidente que Crimson Storm había hecho disipar (¡un poquito, nada más!) la fiereza de Acid Evil. Lo que nadie se esperaba era que Joint of Death consiguiese tal hecho y doblegase a Berlín Social Club hacia una vertiente de rudeza y salvajería más propia de los años ochenta que en los tiempos modernos. La guitarra vociferaba unos ritmos rápidos que, al instante, caían en síncopas y breaks muteados, el bajo remataba cada hueco con golpes de reventón a la vez que hacía temblar las paredes… De la batería, ¡mejor ni hablar! Redobles potentes y rabiosos que incitaban peleas a gran escala. No fue nada extraño que la gente se olvidase de Warrant en el show de Joint of Death, pues incluso servidor se quedó sin aliento cuando el oxígeno se ausentó por culpa de las múltiples taquipneas en mantener el raciocinio intacto. Puede que hubiera varias opciones para cubrir a Warrant, pero no se duda que vivida la experiencia con Joint of Death, ¡es necesario dar el favor absoluto al trío almeriense!
Setlist
- Intro + Bhowl
- Widow Eyes
- 420
- Dr. Gero
- Dirty Grinder
- Pigs Smoke
- Aeroponic
- Don’t Keep + Tyson
- From the Ashes
- Durga Mata
- Madafacka + Revenge
- Mob Violence
- Punishment + Subliminal
- Enough Bullshit
Cyclone
En el thrash metal/rock europeo, existen multitud de bandas que resultan ser una joya en bruto cuando se escuchan por primera vez. Sin embargo, cuando se ven en directo y éstas ofrecen un espectáculo inaudito, el descubrimiento primigenio se convierte en un infinito agradecimiento. Este hecho ocurrió con Cyclone, un quinteto belga que sacó dos tremendos álbumes de estudio a finales de la década de los ochenta y se le perdió la pista hasta su resurgimiento en plena pandemia de la Covid19. Lo que nadie se esperaba es que su concierto en Almería fuera un insano frenesí de moshpits, actitud directa y mucha thrashería como en los viejos tiempos. Muy cerca de la veteranía, es de reconocer el tremendo mérito de los artistas, quienes lejos de dar una imagen de seriedad, estaban imbuidos en un espíritu juvenil contagioso de felicidad e ilusión. ¡Dio la impresión de que la banda estaba debutando por primera vez en España, y es que así era! Por ello, el público no sólo abrió los brazos a Cyclone, sino que demostró el potencial social ante una leyenda que deseaba reventar el escenario a base de un estilo raudo, agresivo y muy potente. Por esta razón, el show de la banda belga mereció mucho la pena, ¡más de lo que se cree!
Si no fuera por la insistencia y resistencia al olvido de Guido, los últimos bolos de Cyclone no hubieran sido posibles. Cantante y líder del barco belga, su carisma fue una clave muy importante en el establecimiento de un vínculo social que no dejó de crecer. Entre bromas e interludios de agradecimiento, guió la actuación muy por encima de los límites esperados de un show underground (¡si acaso se les puede incluir en tal término!). En un repertorio balanceado por los álbumes de estudio, Cyclone utilizó todo el arsenal sonoro que disponían para que la gente recordase cómo es vivir un concierto de los años ochenta y noventa. Dejándose el alma en cada ritmo y solo, los guitarristas doblegaron la voluntad de los presentes mientras el bajo de Vincent hacía temblar el lugar con unos estruendos de golpes dignos de una herrería. El poco semblante de adultez lo pusieron los hermanos Deschamps, pues entre guitarra y batería, los lazos familiares eran más musicales que sanguíneos. Formaban una base estructural tan sólida que Guido apenas se esforzaba en dar pábulo a las mareas frente a él. El show comenzó a lo bestia (habría venido bien algo más de luz…) se mantuvo igual y finalizó entre cientos de aplausos que pedían bises a mansalva. Un poco de tiempo extra habría venido bien, aunque cavilando en lo vivido durante una hora, ¡la sala no habría resistido la embestida belga mucho tiempo más! Nadie dudaría en que Cyclone cumplió su mayor objetivo de la forma que muchos querían, enseñando el poder del thrash metal/rock old school que, ni en la actualidad, pierde la esencia de lo que significó en la historia de música extrema.
Setlist
- Prelude to the End
- Take Thy Breath
- I am the Plague
- In the Grip of Evil
- Neurotic
- Paralysed
- Fall Under His Command
- So Be It
- Throw the First Stone
- Fighting the Fatal
- Slavery
Malón
En la anterior edición del Metalmería, un grupo tributo se coronó como el cabeza de cartel junto a Desaster, La H No Murió, el legado más directo de la gloria thrasher argentina que fue Hermética. Para los fans y acérrimos de Hermética en su música, la herencia y la evolución son dos términos distintos y cada uno tiene sus preferencias. En caso de servidor y muchos otros, Malón y la H no Murió son las caras de una misma moneda. Mientras La H no Murió evita la desaparición de Hermética, Malón continúa la avance de los restos grupales junto a unas mejoras sonoras. Justamente, eso fue lo que se desveló en la ansiada actuación de Malón después de la extenuante devastación que Cyclone sometió al público presente. Ya conocemos cómo se las gastan Claudio, Tano y Karlos, pero faltaba ver en acción a la nueva incorporación, Javier a la batería. El setlist se sabía de antemano, porque temazos como «Pacto Pesado» o «Síntoma de la Infección» no iban a faltar ni queriendo, así como acabar el show con los guiños más reputados de Hermética. No obstante, había algo diferente en el ambiente a shows previos de Malón y La H no Murió. Algunos lo llamarían redundancia, otros en términos similares… La cuestión es que el concierto de Malón estuvo genial, pero en los últimos temas, había como cierta desidia que se expresaría como: “Siempre lo mismo y no cambian…”
La gente deseaba jaleo social al igual que con Cyclone, ¡y Malón complació el clamor expuesto! A la vez que una iluminación intensa de vívidos colores, el sonido de la maquinaria argentina arrancó con ese dúo imprescindible de «Grito de Pilagá» e «Hipotecado». Las críticas sociales no faltaron al show, porque Argentina y España son naciones hermanas que sufren las mismas desgracias e injusticias. El primer momento de éxtasis fue el unísono coral de «Gatillo Fácil», donde adeptos y detractores dejaron, de lado, las diferencias, fusionando a Malón con los asistentes. Apartando los látigos capilares que son las rastas de Claudio al aire, se veía cómodo al cantante, siempre disfrutando y llevando la batuta del show. A cada lado suyo, Tano rasgaba las cuerdas para dar vida a ritmos sólidos y amenazantes, los cuales Karlos se encargaba de fortalecer con su bajo al máximo nivel de ganancia. Aunque había demasiada distorsión (según qué gustos) se podían diferenciar los temas y las zonas estructurales. Por ejemplo, «Un Cielo Rojo» y «30.000 Plegarias» expresaron sus breaks en plena nitidez mientras que la veloz audacia de «Malón Mestizo» fue impregnada por cada rincón del lugar. No se quedó atrás Javier, pues enseñó porqué se le reclutó en el cuarteto a través de una actuación salvaje que casi rompió la batería por la mitad. Conforme pasaba el tiempo y los asistentes iban volcándose en el cansancio corporal (no espiritual, ¡claro está!) llegó lo que se necesitaba, pero no del gusto de todos. Un par de guiños especiales a Hermética, «Tú Eres su Seguridad» y «Soy de la Esquina», que nos dieron el clímax final de un espectáculo rudo y feroz. Entre vítores y peticiones de bises, Malón despidió el Metalmería por la puerta grande; algún regreso habrá, ¿por qué no?
Setlist
- Grito de Pilagá
- Hipotecado
- Impulsando el Encuentro
- Bajo el Dominio Danzante
- Pacto Pesado
- Gatillo Fácil
- Castigador por Herencia
- Síntoma de la Infección
- Un Cielo Rojo
- Revolución Nacional
- 30.000 Plegarias
- Nuevo Orden Mundial
- Malón Mestizo
- Tu Eres su Seguridad (Hermética Cover)
- Soy de la Esquina (Hermética Cover)
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip








































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