Lo llaman el guitarrista más rápido del mundo, un título que, en los tiempos actuales, se lo quieren disputar otros artistas musicales. Quitar mérito a la influencia e inspiración del legendario americano Michael Angelo Batio es rehusar de un ídolo de generaciones juveniles y masas sociales. Pósteres en las revistas con su famosa guitarra cuádruple, las variantes dobles tocadas a la vez, vídeos de instrucción motivadores y muy accesibles, un espíritu de docencia intenso que ha ayudado a crecer a otros artistas de talla similar, como Tom Morello y muchos más… Con Celtian en la Riviera y el mítico Eric Clapton también la capital nacional, la cultura heavy se inclinó hacia la dosis educativa de la leyenda guitarrista del speed/shred.
Michael Angelo Batio es historia viva del arte extremo, y por mucho que milite en Manowar y se acerque a la séptima edad, el fanatismo por él no decae; ¡menos de saber que iba a realizar una gira ibérica! Dispuesto a hacer un singular homenaje a distintas figuras míticas del metal/rock mundial, Batio se presentó en la Sala Revi Live de Madrid con la compañía de las bandas nacionales Trago Mortal y Night Dream. Una ocasión de disfrutar de lo que es el mejor speed/shred que ha conocido la humanidad de talla irrepetible. A pesar del centenar de asistentes y la poca repercusión mediática, el evento significó un sueño (muy real) para los fanáticos del músico, incluyendo a servidor que sigue teniendo un póster de él en su habitación junto a la “Squad Guitar”.


Trago Mortal
Para abrir la ansiada velada y relajar las ganas de ver, en acción, la doble guitarra en manos de M.A. Batio, el grupo toledano de Trago Mortal tuvo el honor de ser el primer bocado musical. Originarios de Talavera de la Reina, el grupo familiar hizo gala del hard rock clásico con un despliegue sonoro bastante intenso. Mediante una cordofonía nivelada sin excesos ni exabruptos que se notaba nítida, el cuarteto hizo que la gente sintiese el poder clásico de la música ochentera y noventera a través de ritmos suaves envueltos de una técnica pulida a base de muchos ensayos. La madura voz consiguió exponer unas líricas, en español, que algunos corearon y establecieron las primeras conexiones sociales. Aunque el show fue bastante breve, Trago Mortal mostró su faceta más ruda y seria para honrar el hecho de ser elegido como telonero de M.A. Batio, algo que va a suponer un gran empujón en su currículum a tener en cuenta.
Night Dream
Era la segunda vez que Night Dream caía en Madrid después de ser elegidos como teloneros de Cobra Spell el año pasado, ¡y en el mismo recinto! Mucha suerte especial tuvo el combo murciano, porque la banda nos otorgó un escueto show en su debut madrileño. Conociendo el terreno y casi los mismos fans, la confianza grupal se convirtió en un símbolo de éxito asegurado, así como el sonido limpio y bien distorsionado de toda la instrumentación. Hace poco, Night Dream añadió otro guitarrista a sus filas, Alex, quien ha traído una mejora exponencial respecto a la cordofonía secundaria. Los hermanos Caravaca, quienes comparten la estructura de base en la percusión y el bajo, siguen igual de portentos físicos capaces de hacer vibrar al recinto en una labor musical suprema. Diversificando el setlist por los dos trabajos de estudio, Night Dream no olvidó su as en la manga para el reciente single “Love and Dread”, la aparición de la talentosa cantante Kat Montz, quien embelleció el momento de colaboración a pesar de ciertos problemas de micrófono que impidieron una percepción óptima de su grácil laringe. Hubiera venido bien que se quedase más tiempo en el escenario, pues los duetos con Alejandro gustaron mucho a la gente. Entre una actitud muy imponente y más soltura profesional, Night Dream despejó las dudas sobre su glorioso futuro en base a construir un presente sólido y repleto de sorpresas.
- Night Dream
Michael Angelo Batio
Está a punto de entrar en la séptima edad biológica y esas manos tienen más movimiento que cualquier partícula elemental del mundo cuántico. El artista americano Michael Angelo Batio ostenta el récord del guitarrista más rápido, aunque tal definición se queda corta después de haber presenciado la actuación que realizó en Madrid. Antes de todo, decir que M.A. Batio no es el típico músico de grandeza y egocentrismo que otros practican en un estado de éxtasis divino. Él no, puesto que siempre trata de sacar tiempo para estar con los fans y el público que le admira y quiere ser partícipe en la compartición de ideas y momentos con una estrella del metal/rock. Ese espíritu social, muy acérrimo, fue una clave muy importante en el éxito de M.A. Batio. La gente le apoyó sin vacilar, y él devolvió el fervor ejecutando una interpretación especial que no defraudó ni a los más críticos.
Un dúo de compañeros arropó a la leyenda musical, siendo el manejo bajista de Francesco “Capitán” y la habilidad percusionista de Roberto. Sin perder el hilo de la conversación artística que M.A. Batio describió a los presentes cual historia de su vida ligada al estilo extremo, estuvieron a la altura de las expectativas, resaltando el tremendo valor cualitativo del show. Sumando un sonido increíble que dejó anonadado a quien lo escuchó de principio a fin, es imposible negar que la cita de educación musical tuvo un desarrollo perfecto. Incluso el técnico personal de M.A. Batio merece una meritoria mención, porque toda la organización se involucró en que el artista tuviera su destaque histórico.
Quizás peine canas en esa frondosa melena llamativa, pero no hay nada que se pueda criticar de la actitud que M.A. Batio mostró en el transcurso del directo. Risas, bromas, anécdotas, consejos… ¡Callarle sería una blasfemia que no merece el perdón! Si un dios habla, se le escucha con toda la atención posible, incluso aunque su instrumento lo haga por él. De esta manera, el público fue testigo de los emotivos homenajes que M.A. Batio realizó hacia varios compañeros caídos tiempo atrás, como Dimebag Darrell (Pantera) Randy Rhoads (Ozzy Osbourne) y Eddie Van Halen. Inesperadas lágrimas escaparon en el recuerdo de los mismos, a lo cual contribuyó el toque especial de M.A. Batio en la ejecución de riffs míticos con los extras shred/speed que tanto impresionaron a los asistentes. Desde un baño continuo de aplausos y ovaciones, se desplegó un ambiente cálido e ilusionante hacia el guitarrista que generaba más expectación (¡aún si cabe!)
El artista americano no es sólo un ídolo de masas, sino una fuente de inspiración hacia quien busca la libertad dual de la teoría y la práctica. No rendirse nunca a la adversidad, encomendarse al metal/rock y la cultura propia, compartir el conocimiento… ¿Acaso esos consejos se siguen en la actualidad? Ese deseo inocente de M.A. Batio hacia el progreso de la industria extrema es un rayo de esperanza en la perpetuación de las futuras generaciones, en absoluta diferencia al género sexual, ideología o estado biológico. Sus depuradas técnicas guitarristas captaron el interés social cual hipnosis educativa, tratando de entender cómo era posible tocar tan rápido y seguir una praxis teórica de escalas, acordes, progresiones… ¡Por algo M.A. Batio es un maestro de maestros! En sus temas personales, hubo una cierta disminución de calidad escénica, pero apenas influyó en la dinámica del directo. La gente sólo quería ver al icono musical brillar cual estrella que es, hecho a cargo de una excelente iluminación que ayudó a percibir cada rasgueo a expensas del frenetismo interpretativo.
Se sabía que M.A. no tocaría nada de Manowar, salvo ciertos guiños y una breve historia de cómo entró al grupo. No obstante, alguna mención hacia Nitro habría sido un colocón al repaso de su trayectoria profesional. Entre un ordenado caos de ritmos excelsos y una inesperada utopía armónica hecha realidad, M.A. Batio decidió que la hora de sacar la artillería pesada no se haría esperar más. Desde atrás, la doble guitarra empezó a emitir un brillo metalizado; ¡nadie quería perderse lo que se avecinaba en el ansiado punto álgido! Arneses bien colocados, afinación adecuada y mantenimiento cuidadoso… Con los primeros punteos en cada mástil diferenciado, la locura social estalló cuando cada mano agarró los correspondientes trastes. A partir de ahí, la magia manual se hizo patente en un despliegue humilde sin más allá que mostrar el poder patente del metal/rock en su mejor exposición posible. Haciendo gala de su continuos ensayos diarios desde hace décadas, M.A. Batio enseñó que una guitarra se puede tocar desde diferentes posiciones y posturas siempre que el control holístico esté presente.
La naturalidad de la interpretación dual marcó un hito en Madrid donde nadie podía desviar la vista. No había efectos especiales, ni pistas pregrabadas; únicamente el resultado de años dedicados, en fidelidad absoluta, al dominio exclusivo de un instrumento. Oficio y/o profesión, M.A. Batio reivindicó su nombre cual leyenda inmortal, pues después del arte manual expelido entre gritos de júbilo, un medley de Metallica (“For Whom the Bell Tolls”, “Welcome Home”, “Enter Sandman”…) puso la terminación a un show que jamás se repetirá, al menos, desde la perspectiva que M.A. Batio otorgó en aquella ocasión. Más allá de esconderse en los camerinos y evitar el ojo mediático, el reputado guitarrista se codeó con los presentes en un océano de honores hacia él que le hizo rendirse a los pies del fervoroso apoyo madrileño. ¿Qué pasará con ese póster de la adolescencia colgado al lado de cientos de libros? Ahí seguirá, pero sirviendo como una mayor inspiración después de que M.A. Batio colorease Madrid de su excelsa influencia educativa. ¿Volverá de nuevo a España? ¡Sí, claro que sí! ¡Siempre se le necesita, en directo o diferido, SIEMPRE!
Fotografía y Crónica de A. Wesker V.S.

























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