Tras dos días de ritmos frenéticos, saltos y buena música, el Extremúsika se preparaba para despedir su edición más ambiciosa. Las piernas pesaban, pero las ganas de exprimir cada segundo ganaban la batalla en el ánimo de los miles de asistentes que se preparaban para tomar de nuevo el recinto del festival. Aún con el recuerdo de las actuaciones pasadas, el cuerpo quería más diversión y, sí, cerrar el festival por todo lo alto. Con ilusión, volvimos a atravesar, por última vez, las puertas de entrada con la mente abierta a nuevas sorpresas.
Inkandescencia
La difícil, y a veces ingrata, tarea de abrir la última jornada de un gran festival, recayó sobre los hombros de Inkandescencia, quienes asumieron la responsabilidad de despertar a los asistentes más madrugadores a base de un potente heavy rock de la vieja escuela, perfectamente aderezado con matices y elementos musicales actuales. La joven formación aterrizaba en el festival con los deberes bien hechos, y su primer trabajo discográfico bajo el brazo, un álbum titulado de manera muy sugerente como «Libertad«, cuyas composiciones sirvieron para desplegar sobre las tablas una energía verdaderamente envidiable, un torrente de actitud que contagió de inmediato al público a pesar de la temprana hora de la mañana. Composiciones directas y vibrantes como «Modo difícil» u «Otra vez» se convirtieron en la prueba más que suficiente del enorme talento y el prometedor futuro que atesora esta banda. Sin embargo, el clímax emocional de la mañana llegó con los acordes de «Muros de cristal«; un corte muy especial que el propio grupo presentó con visible emoción al recordar, que en la versión de estudio contaban con la colaboración estelar de Agus, la carismática voz de Los de Marras, un bonito detalle que no hace más que visibilizar y demostrar, la sana hermandad que une a las bandas de la escena nacional. Conforme los minutos se agotaban, y nos acercabamo a la recta final del concierto, los músicos terminaron de desatar una auténtica fiesta sobre el escenario. Aunque la actuación resultó breve, estuvo cargada de una intensidad abrumadora, cerrándose con una emotiva despedida, en la que los miembros del grupo agradecieron reiteradamente el calor y el apoyo de los fieles que se habían acercado a arroparlos tan temprano. En definitiva, y como valoración personal, Inkandescencia no solo cumplió con creces la complicada misión de inaugurar el día.
Forraje
Rápidamente la música volvería, y tras una intro con versos de Rosalía de Castro, la banda gallega Forraje se adueñó por completo del escenario del Extremúsika para desplegar su característico rock urbano profundamente cargado de poesía. Liderados por la inconfundible voz y carisma de Lulu, los gallegos exploraron con maestría la intensidad emocional de temas emblemáticos como «A horcajadas» y «Vivo«, logrando de inmediato que el público se sumergiera de lleno en su particular y cuidado universo lírico. Entre los puntos más álgidos de la actuación destacaría la particular versión de «La quiero a morir» de Francis Cabrel, así como su emotivo homenaje final a la figura de Robe Iniesta mediante un potente medley que incluyó el clásico «Ama, ama, ama y ensancha el alma«, desatando un momento con una profunda carga nostálgica. A pesar de tener que lidiar con la frialdad inicial de las primeras horas, Forraje supongo ganarse, con su rock honesto, directo y sincero, un hueco ganado a pulso en el corazón de los seguidores más fieles del género. Que conforme avanzaba el concierto, las dudas iniciales se disiparon por completo, y al final, arrancar de la gente, que un buen puñado de gargantas, cantarán cada estribillo. Un triunfo en tierras extremeñas, que ratifica la vigencia de una propuesta que fuera de las modas pasajeras, se convirtió en un refugio. Cuando el grupo se despidió finalmente del escenario, lo hizo entre aplausiños, y el reconocimiento unánime de un público que, plenamente conectado, agradeció la entrega sin reservas de una banda que se dejó el alma en cada nota.
El Reno Renardo
Llegó el Heavy Metal al Extremúsika de la mano de El Reno Renardo, quienes protagonizaron una de las actuaciones más multitudinarias de la tarde del sábado, demostrando que su mezcla de virtuosismo y humor es un reclamo masivo. La banda vizcaína logró que el recinto se llenara de seguidores dispuestos a disfrutar de una ejecución técnica impecable combinada con sus letras paródicas e inteligentes. Temas como «Crecí en los ochenta» o «Camino Moria» fueron cantadas por miles de personas que agradecieron el tono festivo de su propuesta, sin renunciar a la potencia de la batería y los riffs afilados de sus guitarras, que son marca de la casa metalera. Su capacidad para reunir a una multitud tan heterogénea es asombrosa, disfrutando por igual de piezas como «Merienda cena medieval» o su particular Learning English, con «Chicken es pollo«. El concierto resultó ser una de las descargas más divertidas, gamberras y concurridas de la jornada final, confirmando que ellos son los reyes absolutos del metal humorístico, y que su poder de convocatoria sigue intacto y en constante crecimiento. Gran parte del éxito de la tarde radicó en el arrollador carisma de Jevo, su cantante, quien demostró una maestría única para conectar con el público, a base de divertidos chascarrillos e ingeniosas bromas entre canción y canción. Con su habitual ironía, el frontman no dudó en quejarse del sofocante calor que azotaba en la tarde, convirtiendo el bochorno en un elemento cómico más del espectáculo, al asegurar de manera hilarante que todo cambió en el momento exacto en que la organización le puso cerca un ventilador, un milagroso aparato que, según sus propias palabras cargadas de guasa, le terminaría salvando la vida. Al final, el recinto cacereño fue testigo de una auténtica fiesta donde EL Reno Renardo demostró que se puede ser una banda de altísimo nivel musical, y a la vez, hacer humor de los propios clichés que rodean al heavy metal, despidiéndose entre aplausos y risas, por parte de una masa de fieles completamente entregada a su causa.
Pero antes, del siguiente grupo en los escenarios principales, en la parte urbana del festival, hubo una artista que llamó la atención de una gran mayoría. Y aunque solo fuera por curiosidad, merecía la pena acercarse hasta el escenario Bellota, para ver la particular actuación de Metrika. Lo que más destacamos, es la legión de fans que arrastro ese día, llenando las primeras filas. Musicalmente, solo puedo decir, que ya el hecho de subirse a un escenario tiene su mérito, y debo decir, que ella, es una de esas artistas que muestra esa valentía, y aunque no seas seguidor del sonido que hace, hay que reconocerle ese mérito. Y desde aquí, aprovecho, para felicitar a la organización del Extremusika por apostar, al ofrecer una diversidad musical.
Segismundo Toxicómano
Segismundo Toxicómano saltó al escenario con la arrolladora autoridad que solo poseen las bandas que se han convertido, por derecho propio, en uno de los pilares fundamentales del punk rock más potente y profesional de la actualidad. Los vitorianos no se anduvieron con rodeos ni concesiones desde el primer instante; bastó el acorde inicial de «Loco» para poner patas arriba el recinto hípico de Cáceres con una energía sonora tan potente, que muy pocos grupos pueden siquiera igualar hoy en día. Su asombrosa capacidad para movilizar y agitar a miles de personas a través de un muy buen directo, crudo y cargado de una rabia contagiosa, es lo que los ha consolidado definitivamente como una de las cabezas visibles más solventes, de la mítica escuela del punk vasco. Esta arrolladora propuesta provocó una respuesta masiva e inmediata en el foso, que se transformó en un hervidero de pogos interminables. Himnos generacionales de la banda como «Murallas«, «Antihéroes» o «Eres un cabrón hijo puta» se sucedieron a una velocidad de vértigo, sin dar un solo segundo de tregua a una marea humana totalmente desatada entre saltos y empujones. La banda sonó durante toda la actuación francamente perfecta, con un sonido nitido, exhibiendo una presencia escénica implacable que impone respeto por sí sola y logrando una conexión completa con su público.
El tramo final de la actuación no hizo más que elevar la temperatura y la intensidad de una jornada que ya se preveía histórica para los amantes del género. Encadenando de forma magistral las demoledoras «Las drogas no perdonan» y «Peligrosa libertad«. Este doble asalto sonoro supuso la culminación perfecta para una de las actuaciones más sólidas, agresivas y concurridas de todo el Extremúsika 2026, dejando el pabellón del punk nacional en lo más alto de la edición. La banda demostró que, a pesar de los años de trayectoria a sus espaldas, mantienen intacta esa urgencia callejera y la frescura de sus inicios, ejecutando cada nota con una precisión quirúrgica que dejó exhaustos pero plenamente satisfechos a los miles de fieles que abarrotaban el recinto. Fue un despliegue de actitud ininterrumpida, donde las guitarras afiladas y los coros atronadores envolvieron el ambiente en una atmósfera de catarsis colectiva difícil de olvidar.
Poncho K
Alfonso Caballero, musicalmente conocido como Poncho K, ofreció una de las actuaciones más ricas en matices musicales y líricos de todo el fin de semana en el Extremúsika, desplegando con maestría ese rock con aroma a campo, asfalto y poesía descarnada que le ha convertido en un artista único, atemporal e imprescindible en nuestra escena. Respaldado por una banda de músicos virtuosos que no temieron jugar con la improvisación, los quiebros estilísticos y los contagiosos ritmos de ska, el bardo sevillano supo moldear una atmósfera verdaderamente mágica sobre Cáceres. Sus letras, un compendio de metáforas afiladas y vivencias a flor de piel, flotaron sobre el recinto hípico con una fuerza especial, calando hondo en los miles de presentes. Su propuesta, fue magnética e intransferible, y atrajo a una inmensa multitud de seguidores que en esta jornada final buscaban algo más que la simple distorsión. Buscaban verdad, crudeza y alma sobre las tablas. Sus canciones se convirtieron en un viaje generoso, emocionante y perfectamente hilvanado a través de su dilatada carrera profesiona.
Esta descarga de rock de autor vibrante alternó de manera sobresaliente la rabia con pasajes mucho más delicados y acústicos, momentos donde la poesía pura se hizo dueña absoluta del escenario en temas tan sobrecogedores como «Alfileres«. Poncho K volvió a ratificar que es un auténtico maestro de la interpretación, viviendo y sufriendo cada estrofa con una entrega vocal tan desgarradora, que contagió de inmediato a un público totalmente entregado. La conexión del artista con el público, trasciende por completo lo estrictamente musical; existe una complicidad tangible, un sentimiento de sentirse como en casa que se tradujo en una fluidez escénica envidiable donde no faltaron otros himnos indispensables de su cancionero como «Arrebato de primavera«. La masiva asistencia de seguidores de todas las edades confirmó el poder de convocatoria de un proyecto que esquiva las modas efímeras. Al enfilar la recta final, fue la emotividad de «Verborrea«, la que hizo que la gente estallará en un aplauso generalizado, que despidió con honores a uno de los indiscutibles triunfadores de la jornada por su innata capacidad de emocionar a las masas.
Def Con Dos
Def Con Dos llegaron al Extremúsika con la firme intención de reventar el festival y celebrar por todo lo alto el 30 aniversario de su disco más icónico y revolucionario, «Alzheimer«. Lo hicieron desplegando una auténtica descarga de rabia, ingenio y distorsión que se consagró, por méritos propios, como la mejor y más electrizante actuación de toda la jornada del sábado. La mítica banda, comandada con pulso de hierro y su habitual acidez por el incombustible César Strawberry, demostró sobre el escenario una soltura asombrosa, que parece que por el no pasan los años, derrochando su virtuoso talento, al fusionar el rap, con el metal y el punk, con una potencia sonora descomunal que barrió de un plumazo cualquier atisbo de duda. Sus letras, cargadas de una mordacidad corrosiva contra el sistema y la hipocresía social, demostraron seguir siendo tan molestas, vigentes y necesarias hoy, como el primer día. La puesta en escena resultó ser una explosión ininterrumpida de dinamismo y provocación que arrastró al público hacia el caos organizado de su directo, transformando el foso en una marea humana desatada que celebró himnos atemporales de la talla de «Acción Mutante» y la brutal «El día de la bestia» con una intensidad salvaje que hizo temblar los cimientos del recinto hípico.
Gran parte de la impecable factura de este directo radica en la brutal solidez de la formación que defiende este emblemático repertorio en su gira de 2026. Apoyándose vocalmente, en la demoledor dúo vocal, que conforma con Samuel Barranco, junto a Mara Gilbert, aportando esa atmósfera de hip hop combativo y teatral tan característica del grupo. La banda al completo, sonó como una auténtica apisonadora industrial; una maquinaria perfectamente engrasada, encargada de desatar un bombardeo incesante de clásicos, haciendo sonar temas de la crudeza de «La culpa de todo la tiene Yoko Ono» hasta llegar al rotundo grito feminista de «Agrupación de Mujeres Violentas (A.M.V.)«, la compleja «Ultramemia«, o la satírica «Poco pan y pésimo circo«, sonaron con una fuerza renovada, demostrando que el grupo sigue retratando nuestra realidad social con una lucidez implacable.
El triunfo de Def Con Dos en Cáceres fue absoluto, logrando arrastrar de principio a fin a toda el público en sucesivos bailes, donde un la diversión, es lo único que importaba. Al terminar, la sensación que tuvimos todo el mundo, fue la de haber presenciado un concierto verdaderamente histórico. Def Con Dos no solo salió a celebrar un pasado glorios, y tres décadas de un álbum imprescindible, sino que reclamaron con orgullo y autoridad, su lugar actual como una de las formaciones más potentes, en forma y necesarias que siguen en activo a día de hoy.
La Fuga
La Fuga protagonizó uno de los momentos más auténticos, históricos y multitudinarios de todo el festival al elegir el imponente escenario del Extremúsika para celebrar por todo lo alto su concierto número 1000, un hito al alcance de muy pocas formaciones en el panorama estatal. Este aniversario tan especial actuó como un imán irresistible que atrajo a una cantidad inmensa de seguidores llegados desde todos los rincones del país, ansiosos por rendir tributo a una trayectoria impecable. La banda que, a pesar de los inevitables cambios en su formación a lo largo de los años, demostró , actualmente, una solidez envidiable, ofreciendo un directo potente, donde cada canción fue cantada porcel público, de principio a fin. Desde los primeros acordes, el cuarteto supo conectar con la fibra sensible de una audiencia intergeneracional, compuesta tanto por veteranos seguidores, como por jóvenes que han crecido con sus versos sobre noches de hotel, desamor, barras de bar y puro rock and roll, demostrando que su mensaje sigue plenamente vigente en el corazón de la gente.
Y las canciones, fue un viaje nostálgico y vibrante a través de un cancionero repleto de éxitos memorables. Temas inolvidables y grabados a fuego en la memoria colectiva como «Buscando en la basura«, o la enérgica «Jaleo«, sirvieron para que el público se uniera en una sola voz, creando una emocionante atmósfera mágica. La banda supo manejar la intensidad del espectáculo con maestría absoluta, alternando con inteligencia sus temas más acelerados y rockeros, con otras canciones mucho más íntimas, momentos donde la poesía de sus letras se desnudó ante la gente. Los acordes de «Pa qui, pa lla» resonaron con una fuerza, y una nitidez especial bajo el cielo estrellado de Cáceres, prueba definitiva de que la gran discografía de La Fuga sigue siendo un baluarte indiscutible de nuestra cultura musical.
El cierre de esta actuación número 1000 supuso una auténtica celebración de toda una vida en la carretera, y la banda quería celebrar lo con su público, que se resistía a ver marchar a sus ídolos, tras repasar todos sus éxitos. Fue una actuación llena de poesía, y un reconocimiento para una formación que ha sabido mantenerse en pie frente a las dificultades. La Fuga abandonó el escenario entre aplausos, gritos de aclamación, confirmando que su leyenda no solo vive de del pasado, sino que sigue latiendo con un presente arrollador. Con este concierto, la banda no solo cerró un capítulo brillante en su diario de carretera, sino que abrieron las puertas a próximos mil conciertos con la misma ilusión, y energía callejera que los vio nacer.
Sanguijuelas del Guadiana
Sanguijuelas del Guadiana jugaban en casa, y eso se tradujo desde el primer acorde, en una asistencia masiva de un público, que se volcó totalmente con esta joven formación extremeña, confirmando que son el auténtico relevo natural del rock con raíces de la región. Pese a la evidente juventud de la mayoría de sus miembros, los músicos supieron llenar el imponente escenario del Extremúsika con una madurez sorprendente, elaborando con minuciosidad una propuesta musical que bebe directamente del rock clásico, pero enriquecido con ciertos toques electrónicos que la hacen sumamente llamativa, y fresca para las nuevas generaciones. El recinto hípico vibró con la energía de una banda que se siente profundamente orgullosa de su tierra, y que supo transmitir esa pasión a los miles de personas que se agolparon para verles en directo. La conexión con su entorno fue inmediata, creando una atmósfera de fiesta y orgullo compartido, donde cada nota resonaba con una identidad muy clara.
La frescura de su directo, y la solvencia instrumental demostrada sobre el escenario, dejaron claro que no estamos ante una bsnda promesa, sino ante una realidad palpable capaz de medirse sin complejos con los grandes nombres de la música. El concierto fue una plataforma ideal para presentar grandes estreno, junto a piezas ya consolidadas en su corto pero intenso recorrido musical como «Revolá«, logrando que el público se sintiera plenamente identificado en cada nota y estribillo. La frescura de su sonido y su innata capacidad para convocar a tanta gente siendo una banda tan joven, les sitúa en una posición privilegiada para el futuro del festival. Sanguijuelas del Guadiana demostraron que se puede hacer música con sabor a antaño y mirada moderna. Se marcharon del escenario consagrados como nuevos ídolos. Con esta actuación redonda, la formación no solo se ganó el respeto unánime de los asistentes, sino que dejó una huella imborrable en la historia musical de la tierra, consolidando su nombre en la historia del festival.
The locos
Pipi y sus The Locos transformaron por completo el recinto del Extremúsika en una gigantesca, colorida, y frenética fiesta de ska y punk, donde la diversión convocó a una auténtica marea humana, ansiosa de ritmo, velocidad y desenfreno. El icónico ex-vocalista y showman de Ska-P, volvió a demostrar sobre las tablas que es un animador inigualable, un torbellino escénico capaz de lograr que miles de personas bailaran al unísono sus ritmos frenéticos, mientras trasladaba con maestría el concepto de la animación musical a otro nivel, apoyado en un show sumamente dinámico, teatral y de marcado carácter reivindicativo. La multitudinaria e instantánea respuesta del público, que no paró de saltar, empujarse y bailar durante absolutamente todo el tiempo de actuación, confirmó que The Locos se mantienen firmes como una de las bandas más divertidas dentro del panorama musical actual.
La velada mezcló con indudable inteligencia potentes temas propios de su discografía como la combativa «Resistiré«, con los atemporales clásicos de Ska-P, que el público demandó masivamente. Destacando entre todos, himnos de la talla de «Multirracial«, o la mítica «Romero el madero«, creando instantáneamente un ambiente de celebración colectiva inolvidable. La asombrosa capacidad de Pipi para manejar a grandes masas de gente, induciéndolas a desatar sus bailes salvajes, fue la clave indiscutible del éxito rotundo y multitudinario de su actuación. Para coronar una tarde perfecta, la formación cerró su descarga por todo lo alto con la interpretación de «Speedy Gonzalez«, desatando una última explosión de alegría desbordante, que dejó al público exhausto, y en algún caso un poco doloridos, pero felices. La sensación final que me queda, es la de haber disfrutado de una gran actuación, con una infalible mezcla de ska festivo y punk combativo, que sigue siendo la fórmula mágica para llenar cualquier recinto, y generar, una auténtica fiesta.
Balkan Bomba
Los encargados de cerrar el festival fueron Balkan Bomba, una formación que es puro espectáculo visual y sonoro, y que invitó de manera irresistible a la fiesta desde la primera nota. Su mezcla explosiva de ritmos balcánicos garantizó un movimiento constante, destacando de sobremanera la interpretación de grandes canciones de su repertorio como “Puertas en el mar”, y “Grito de fe”. Una actuación con una positividad contagiosa, donde el sonido llamaba al baile, logrando el milagro de que absolutamente nadie se quedara parado. Fue un subidón de adrenalina, lo que vivimos con su actuación, muchos se olvidaron del cansancio acumulado de tres días, y no paraban de bailar al ritmo, que la banda dictaba. No quedó un solo rincón del espacio sin contagiarse de ese espíritu indomable y bailable, que caracteriza a la banda, convirtiendo la última hora del festival en una celebración absoluta de la diversidad, la hermandad y el inconformismo a través de la cultura popular. Cuando los últimos acordes dejaron de sonar, el estallido de aplausos funcionó como el reflejo de una audiencia extasiada que había exprimido cada segundo del show.
El brillante cierre de la edición de Extremúsika 2026 deja tras de sí la certeza absoluta de que el festival ha alcanzado una madurez envidiable dentro de la primera línea de los grandes eventos del Estado, consolidándose definitivamente como una cita ineludible e imperdible en el calendario de los amantes de los sonidos más auténticos. Cáceres se despide así de los miles de visitantes con la inmensa satisfacción del deber cumplido, mientras en el aire de la noche primaveral ya resuena el anhelo de reencontrarse bajo este mismo cielo extremeño. La organización ya trabaja con la mirada puesta en el horizonte, habiendo desvelado de forma oficial las fechas para su próxima y esperada edición de 2027, la cual se trasladará de nuevo al corazón de la primavera y se celebrará con más fuerza que nunca durante los días 29, 30 de abril y 1 de mayo de 2027 para seguir celebrando la música, el baile y la libertad.
Fotografía y Crónica de Geles M.R.





























































Sin comentarios