Era una noche de martes en Madrid, con el cielo encapotado y un ambiente desapacible que invitaba a quedarse en casa. Además, en los alrededores de la sala Rockville, un evento deportivo acaparaba la atención de muchos, pero nada de eso impidió que los amantes del rock se reunieran para una velada de alto voltaje. MR. GOLIATH y los franceses DÄTCHA MANDALA estaban listos para desafiar el frío y cualquier distracción con una descarga de energía en estado puro. La sala, refugio para quienes buscaban una experiencia musical auténtica, vibró desde el primer acorde con la intensidad de dos bandas entregadas al máximo. Lo que prometía ser una noche cualquiera de la semana se convirtió en un festín de guitarras incendiarias, ritmos demoledores y pura actitud rockera.
Mr. Goliath
La noche arrancó con fuerza en la sala Rockville de Madrid a toques del buen rock and roll, dejando claro que desde el primer acorde MR. GOLIATH venía dispuesto a hacer temblar el escenario. Sin dar tregua, la banda continuó con «El Dios que Llevas en Ti», una pieza con toques de blues rock que resonó con intensidad entre el público. El momento más emotivo de la velada llegó cuando el vocalista dedicó una canción a su novia, desplegando una interpretación llena de sentimiento y matices que evocaban la esencia de Jimi Hendrix. Entre tema y tema, la banda recordó sus anteriores actuaciones en Rockville, asegurando que aquella sería otra noche para el recuerdo. La energía alcanzó su punto álgido con «Esclavo», una canción que comenzó con una introducción íntima y fue creciendo hasta estallar en una explosión de sonido, con la batería y el bajo marcando un ritmo demoledor. Antes del final, MR. GOLIATH tomó un momento para agradecer a DÄTCHA MANDALA por compartir escenario y a Javi de Kivents por hacer posible el concierto. Los minutos finales estuvieron cargados de rock and roll en estado puro, con una banda entregada y un público completamente volcado. El clímax llegó con la última canción, convirtiendo la sala en una auténtica fiesta de melodías improvisadas. MR. GOLIATH demostró, una vez más, por qué es una de las bandas más potentes de la escena madrileña, dejando claro que su música es puro fuego y su directo, una experiencia inolvidable.
Datcha Mandala
Minutos más tarde los franceses DÄTCHA MANDALA tomaron el escenario, arrancando con pura energía su actuación. Con su característico rock and roll sin concesiones, el trío demostró desde el primer acorde que venían dispuestos a hacer vibrar al público madrileño. El primer gran estallido llegó con «Janis», una explosiva dedicatoria a la legendaria Janis Joplin que encendió los ánimos en la sala. A partir de ahí, el concierto se convirtió en un viaje por la carretera del rock, con un sonido arrollador donde el bajo potente, la energía de la guitarra, la melodía de la armónica y la fuerza de la batería se fusionaban en cada tema. Canciones como «Misery» y «Om Namah Shivaya» llevaron el espectáculo a un terreno más profundo, con un hard rock que coqueteaba con el rock progresivo, desplegando influencias claras de LED ZEPPELIN en cada riff y cada cambio de ritmo. Uno de los momentos más melódicos de la noche llegó con «Love Myself», una canción que, sin perder intensidad, aportó un respiro emocional en medio de la descarga de energía. Con «Stick It Out» la banda volvió a la carga, manteniendo el pulso del concierto a tope. Antes de despedirse, DÄTCHA MANDALA agradeció al público madrileño por su entrega y complicidad. Para cerrar su actuación por todo lo alto, ofrecieron su versión de «Black Dog», un homenaje a LED ZEPPELIN que desató la locura en la sala. Con «Pavot», el trío francés puso el broche de oro a una noche inolvidable, dejando a los asistentes extasiados tras una descarga de puro rock and roll. El concierto llegó a su fin con el eco de los últimos acordes aún resonando en Rockville, mientras la banda se despedía entre aplausos y vítores, sellando una velada de alto voltaje musical.
Cuando los últimos acordes se desvanecieron, quedó claro que aquella noche de martes no sería fácilmente olvidada. A pesar del frío y de la competencia deportiva, quienes apostaron por el rock salieron con la certeza de haber presenciado algo especial. MR. GOLIATH y DÄTCHA MANDALA habían ofrecido un espectáculo cargado de intensidad, emoción y pasión por la música en directo. El público, aún con la adrenalina en el cuerpo, se despedía entre sonrisas y comentarios entusiastas, mientras la sala recuperaba poco a poco su calma. Fue una noche en la que el rock se impuso a cualquier distracción, en la que la música siempre gana.
Crónica y Fotografía: geles@metaltrip.com



















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