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Crónica: Kataklysm y Vader hacen estallar Madrid con bestiales dosis de metal/rock extremo
Conciertos Crónicas

Crónica: Kataklysm y Vader hacen estallar Madrid con bestiales dosis de metal/rock extremo

05/03/2026 0 Comments
4 meses atrás
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¿Qué queremos los heavies más rudos y salvajes de la actualidad? Unos prefieren mucho jaleo, a otros les va la relativa estática… ¡Nada, nada! Es tan fácil como escoger entre la vida o la muerte dentro del libre albedrío. Para la promotora de GetRock, esa evidencia se tradujo en la llegada de la brutal gira, de música extrema, que compartía dos grupos legendarios del death metal/rock mundial.

Desde Canadá y liderada por el reputado Mauricio Iacono, Kataklysm sigue reivindicando su importancia en la industria musical sin perder su old school tan característico, al igual que el arsenal polaco de Vader, adalides de su país y una referencia indiscutible de la escena europea allá donde va. Sumando el grupo noruego de Blood Red Throne y su potencia musical, Madrid cayó en una revolución social que la Sala Mon apenas pudo reprimir y se saldó en una conquista sin precedentes.

 

Blood Red Throne


Pocos no son los que criticaron el escaso tiempo que se le dio al grupo noruego que teloneó a Vader y Kataklysm. Es posible que Blood Red Throne no tenga tanto renombre como los protagonistas de la gira conjunta, pero seis temas de repertorio para una banda que tiene doce álbumes de estudio y otros numerosos trabajos… ¡Se sintió como una patada en todo el culo! No sólo para el público, sino también para el propio grupo, que se despidió casi sollozando de ver una horda social que les pedía más violencia musical.

Blood Red Throne es mucho más que un grupo de cinco tíos rompiendo todo lo que se les pone por delante, es una declaración jurada de ruptura de estándares sin avisos ni previa alguna. Antes de empezar, ambos guitarristas, Dod e Ivan, ya estaban envalentonando a los fans y apelando a una incipiente locura social. Después de finalizar las pruebas sónicas, Blood Red Throne no defraudó en su tarea de que la gente desfogase sus problemas y penas en unos moshpits furiosos y al límite de la cordura general. Bajo la batuta gutural de Sindre, quien no ofreció piedad en sus dotes vocales, el sexteto de temas escogido en el repertorio se lanzó, cual lluvia de estacas, en una espiral de puro death metal/rock crudo y despiadado.


Dod tocaba la guitarra de la misma forma que sostenía la litrona, a lo loco y sin fallar en la ejecución melódica (¡extraños sucesos de naturaleza inaudita!). Al otro lado, Ivan se dejó el cuello con más ahínco que el público, haciendo resonar su cordofonía a lo bestia. La potencia bajista, unida a una batería desbocada y repleta de atronadores redobles, repicó por cada mente presente, obligando a sonreír de malicia y deseando un derramamiento de sangre inmediato. En una intensidad lumínica que no se movía del rojo más vívido, las tonalidades amarillas y naranja simulaban una masacre escénica de la que nadie se salvaba. Allí, o apuñalabas o te apuñalaban, ¡no existían más opciones!

Los clásicos “Unleashing Hell” y “Smite” fueron la apertura y el cierre de un agresivo episodio musical que tuvo un nudo narrativo enclavado en los cortes más famosos de los últimos álbumes. Aunque suene muy redundante, algo de tiempo extra para Red Blood Throne hubiera sido una bendición que el público podría haber recibido con gran entusiasmo y devoción. Incluso el rudo Sindre no consiguió reprimir la congoja en una despedida difícil, pidiendo un esfuerzo continuo por cada tema que se interpretaba. La importancia debía radicar en un éxtasis fuera de sí, lo cual se logró a expensas de la brevedad que tuvo el show. Se allanó el camino para Vader y Kataklysm, aunque a un precio muy alto que impidió disfrutar de todo el talento y potencial de Blood Red Throne habría desplegado en su máximo esplendor.

Setlist

  1. Unleashing Hell
  2. Beneath the Means
  3. Every Silent Plea
  4. Itika
  5. Vermicular Heritage
  6. Smite

 

Vader


Todavía hay quien dirá que los Vader están acabados desde hace tiempo y fruslerías similares…  ¡Nada más lejos de la realidad! El arsenal bélico que es la banda polaca no pierde calidad ni con la ausencia de uno de sus miembros más longevos que volvió hace poco tiempo, Mauser. El cuarteto regresaba a España con ganas de volver a destrozar al público con la fiereza propia de una bestia que desgarra y devora a su presa viva. Intimidantes a pesar de las felices sonrisas por el ansiado regreso, Peter y compañía enseñaron que el death/thrash es un símbolo de resistencia ante las nuevas corrientes que fusionan estilos muy dispares. Muy parecido a la guía de la banda predecesora, Vader no se conformó con presentar sus recientes trabajos discográficos, sino que tiró de una genial selección de los mejores temas de cada disco.

Una hora de actuación sin apenas descanso se transformó en un campo de batalla donde reunir prisioneros era un acto desleal hacia la banda. Envueltos en un sonido crudo y pesado que emulaba el old school añorado de finales del milenio, los músicos enseñaron que la realidad no es un punto de vista cualquiera, sino la maldad acechando a cada momento de la vida y corrompiendo siempre que tiene la ocasión. Ese misterio filosófico tan cautivador también se evidenció en el inteligente uso de la iluminación escénica, que dio los toques cromáticos adecuados a cada tema. Las sensaciones generadas durante el show de Vader estallaron de principio a fin, estableciendo un gozo bestial que no tenía precedentes. La gente quería dar rienda suelta a sus ansias de violencia mutua, así que la descarga de Vader vino perfecta con ese objetivo en mente.


Que el tema más reciente del setlist fuera “Triumph of Death” del álbum “Tibi Et Igni” de 2014 ya dijo mucho sobre la actitud de Vader respecto a su selección del repertorio. Los clásicos inmortales dominaron el show bajo un manto de firmeza que mostraba que el metal/rock extremo sigue liderando la escena actual, por mucho que se imponga el futuro próximo. La rota voz de Peter, junto a su singular carisma dual, nos hizo vibrar en la apertura con “Sothis” y “Fractal Light”. Estaba tan cómodo en su rol musical que los tremolos y chillidos de su guitarra superaban a la agonía de las almas en pena del infierno. La velocidad de interpretación, al mismo tiempo que el emotivo compatriota Spider, rompía las leyes de la teoría más básica. Ambos eran un cúmulo cordófono que, dentro de los gestos y muecas de satisfacción exaltada, extenuaban los instrumentos más allá de los límites de la realidad.

Si con “Reign Forever World” se rompieron miembros en los moshpits, “The Book” se coreó entre gritos de júbilo y un éxtasis social desmesurado. El turno doble de ese mítico EP “The Art of War” con el tema homónimo seguido de “Lead Us!” fue la bomba que abrió el coto de caza en la Sala Mon. Mientras el bajo de Hal apremiaba a los presentes incluso con su estática personal continua, el joven Michal fue el protagonista absoluto. ¡Su técnica de golpeo percusionista es digna de héroes bateristas como George Kollias (Nile)! No había ensere que se librase de un baquetazo, al igual que las cabezas chocaban con espaldas y hombros. “Dark Age” y “Carnal” ya daban pistas sobre un sentido final, el cual quedó a cargo de esa blasfemia musical que es “Helleluyah (God is Dead!)” y que extenuó la razón en una despedida gloriosa.


¿Qué es necesario para hacer buen thrash/death que destaque en la eternidad? Riffs brutales con acordes simples y velocidad variable en usual ascenso, una voz que cante líricas repletas de verdad sin tapujos, un bajo que rompa oídos sin subir el volumen y/o en acústico y una batería incesante en manos de alguien que no dude en dejarse la vida. Eso es lo que se vivió con Vader, y por desgracia, tocará esperar a verlos de nuevo por España… ¿O no? ¡Nunca se sabe!

Setlist

  1. Sothis
  2. Fractal Light
  3. Wings
  4. The One Made of Dreams
  5. Reign Forever World
  6. The Book
  7. Cold Demons
  8. This is the War
  9. Lead Us!
  10. Triumph of Death
  11. Dark Age
  12. Carnal
  13. Helleluyah! (God is Dead)

 

Kataklysm


Si Vader había hecho saltar, por los aires, la algarabía de la Sala Mon, todos estarán de acuerdo que Kataklysm repitió ese hecho con más violencia. Ya no era mover la cabeza y chocar las melenas como siempre, sino que la gente volaba en un retroceso a los años ochenta y noventa. Fans surfeando entre múltiples manos, moshpits que engullían a los presentes y desaparecían en una marea incontrolable, agraciados que subían al escenario y se volvían a tirar… ¡Era lo esperado y en una magnitud sobresaliente!

Está claro que Kataklysm no es un nombre perdido en la historia del metal/rock, sino una inspiración que sabe adaptarse al momento sin perder su clasicismo. Con una formación perenne casi desde el inicio, Mauricio y compañía no vacilan en ofrecer un show que destruye lo que pilla a su paso. Quince álbumes de estudio y más de tres décadas de trayectoria profesional significaron mucho cuando el cuarteto canadiense apareció en el escenario entre aplausos y ovaciones al unísono. A través de un intenso contraluz y la tenue luz frontal de férrea cromática, los artistas evidenciaron sus ganas de compartir, con el ansiado público, un concierto fuera de sí que rompiese los estándares actuales.


El show de Kataklysm explosionó a cada momento que se fueron sucediendo los temas de un repertorio muy variado. Hubo para todos los gustos, incluyendo la presentación del último álbum “Goliath”. Aunque no hubo ningún guiño ni corte perteneciente a la época más primigenia de la banda, la rudeza sónica se encargó de impregnar el old school al setlist de una forma magistral. Una pesadez nivelada junto a la crudeza técnica, ambientación brutal que propiciaba la locura personal, distorsión justa de compresión sin llegar a ser hostil ni aprensiva… Todo ello sin olvidar una actitud muy cercana que ilusionaba en calidad fanática, pues el público se encargó de mantener el fervor por encima de los límites del disfrute.

Cada músico era un cúmulo de tiernas sensaciones y emociones cuyo teórico disimule hubiera sido una total decepción. Mauricio, a la vez que su portentosa voz sin necesidad gutural, se deshacía en halagos y muecas satisfactorias cada vez que se coreaban las líricas y estribillos como si no amaneciese al día siguiente. Lanzando mutuas amenazas con las manos y gesticulaciones letales, no dejó el micrófono ni un sólo instante. Se le veía tan sensible a la reacción social que, al final, expelió su tremendo agradecimiento de rodillas. Escudado por sus fieles compañeros cordófonos, Jean-François y Stéphane, el cantante pisoteó a los haters y detractores del death metal/rock sin piedad, reafirmado el compromiso del old school en la actualidad.


Para Jean-François, su guitarra fue un simple juguete de violencia musical, expresando ritmos brutales junto a su contagiosa ilusión. Rasgaba las cuerdas en una fiereza notable, lo cual apenas le extenuó en toda la actuación. Lo mismo le sucedía a Stéphane, dejándose los dedos en una tarea bajista insólita y que sorprendió de la entereza mostrada. Él quería ver a la gente retumbar por el suelo, ¡al igual que hacerla vibrar! No menos hay que olvidar el excelso trabajo de James, quien aparte de regalar un preciso solo de batería medial, se ganó la admiración al combinar la juventud con una percusión muy cruel respecto a las baquetas.

Durante más de una hora, Kataklysm obligó a que la gente obedeciese los mandatos de una voluntad desbocada, resultante del contexto musical. Mientras algunos fans lograban llegar al escenario e interactuar con los músicos, otros yacían tirados por el suelo con los moshpits reventando los alrededores. Si el show fue impresionante y alocado para los novicios y curiosos, los veteranos y duchos del old school sabían que Kataklysm estaba dando el espectáculo del año, al menos, en la capital nacional. Por ello, la despedida fue muy dura, aunque Mauricio prometió que el grupo volvería en breve. Por el bien del metal/rock extremo, ¡que así sea! ¡Pocas veces se asiste a un evento de tal envergadura escénica y sin leyes de por medio!

Setlist

  1. Soul Destroyer
  2. Thy Serpents Tongue
  3. Goliath
  4. Die as a King
  5. Prevail
  6. Taking the World by Storm
  7. The Rabbit Hole
  8. The Resurrected
  9. In Shadows & Dust
  10. As I Slither
  11. Bringer of Vengeance
  12. Crippled & Broken
  13. At the Edge of the World
  14. Narcissist
  15. The Black Sheep
  16. Elevate

 

Fotografía y Crónica de A. Wesker V.S.

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