Todavía hay quien se queja de que el metal/rock no tiene futuro o que la descendencia no es capaz de igualar a los clásicos. Esa sentencia no se puede entender mientras queden bandas capaces de superar la adversidad y engrandecer su reputación junto a la de antiguos artistas que han hecho historia en la industria musical. El caso más conocido recae en el grupo americano Riot/Riot V, el cual tuvo la triste y fatídica noticia de la muerte del querido guitarrista fundador Mark Reale a principios del 2012. Sin embargo, algunos compañeros de filas, como Mike o Donald, decidieron continuar el legado y que los abismos del olvido se alejasen de la banda un tiempo más. Más de una década después, el quinteto sigue tan vivo como en su época dorada, moviendo masas y encandilando el gusto acústico mediante álbumes que están rompiendo récords de ventas. Con la genial llegada de «Mean Streets», Riot/Riot V decidió venir a España con la venia de Hueso/Dragon Productions y unir fuerzas junto al veterano grupo granadino Azrael para rockear la península ibérica, regalando una velada de puro heavy metal/rock de la vieja escuela. La cita en Madrid estaba obligada para todos los públicos y con una asistencia extraordinaria, el fin del milenio regresó cual ola social de ocio yanqui que jamás debe olvidarse; ¡muchos menos de quienes la engendraron!


Azrael
Algo no concuerda con Azrael, porque sin haber terminado de presentar «Dimensión V» ya se sabe que el nuevo disco «Aquelarre» verá la luz muy pronto (¡quizás antes de lo esperado!). ¿De dónde viene esa creatividad tan prolífica? Habría que preguntar a Enrique y Juanma, el núcleo de una banda que no deja de cosechar éxitos y popularidad allá donde pisa. Como teloneros de lujo para la leyenda americana, Azrael se sacó un setlist de recorrido por su discografía que le pusiera al nivel de Riot/Riot V, así que la maquinaria musical expuesta en la Revi Live superó, con creces, el objetivo a batir. Todos los artistas dieron lo mejor de sí en una velada donde se echó en falta (más de la cuenta) el tierno toque teclista de Zoraida (Saedín) que no pudo asistir a la gira por motivos diversos. De haber podido estar, ¡habría sido del broche de oro especial! No obstante, su ausencia se complementó con los roles que cada uno de los artistas adoptó, dándole figura y presencia a ella. Quizás fuera un espejismo o visión extraña personal, pero comparando el show en el Z! Micro de Burgos y éste, daba la sensación de que Azrael estaba mucho más motivado y entusiasmado aquí… ¿Qué les movía a estar tan dispuestos? Sean cuales fueren los impulsos, el show les quedó niquelado en cualquier aspecto y la gente no perdió atención al ascenso imparable de Azrael desde la llegada de Marc al frente.
La banda granadina no niega que «Dimensión IV» es el álbum, por excelencia, de su palmarés, de modo que comenzar con «Nada que Temer» es un regalo para los oídos. Si hay que dar coros a mansalva, ¿qué mejor que unirse en un himno social? Rodeados de un sonido muy meticuloso que hacía menear el cuerpo y la cabeza desde fuera del recinto, Azrael continuó con más temas recientes mientras la gente asentía positivamente a la actuación sin vacilar. La presencia de Óscar en la guitarra junto a Enrique aturdió un poco los sentidos; ¿dónde estaría Paco Malmsteen? En verdad, daba igual saberlo, porque las técnicas cordófonas tenían una calidad inaudita, al igual que la facilidad de Enrique en hacer sentir a los asistentes como parte esencial del concierto. Los graves de Juanma representan el ideal fiel que todo artista de metal/rock tiene que mostrar siempre. Líneas de potencia niveladas, apoyo lírico, sostén fundamental junto al incombustible Tino y su ruda percusión… Entre redobles y mucha actitud de cercanía social, el protagonismo de Marc merece unas frases aparte. Hay muchos cantantes en España, pero la voluntad y ganas que le echa el artista ibicenco no tiene ni punto de comparación al resto. ¡Pone tanto sentimiento a las canciones que no hay que pueda resistirse a su encanto vocal! Si hubiera caído algún corte de «Metal Arena» habría sido un homenaje para servidor («Decirte Adiós», «Para Bien o Para Mal»…). Sin embargo, ese deseo se cumplió con un pareado del clásico «Mafia» que finalizó con la espectacular «Sacrificio» y el unísono que inundó la sala. Entre llantos de emoción y la promesa de regresar a la capital, Azrael cedió el puesto a la leyenda americana con un camino de rosas de la Alhambra que se superó (¡por muy poco!) después.
Setlist
- Nada que Temer
- Al Amanecer
- Vivir y Morir
- Incierta
- Hoy por Fin
- Renacer
- Tres y el Apocalipsis
- Volver a Nacer
- Tarde Ya
- Sacrificio
Riot V
Antes de empezar a hablar de Riot V, decir que Mark Reale estaría orgulloso de la actual formación de la banda y de cómo se ha continuado su legado musical. Si alguien se opone a esta afirmación, que vea a la banda actuar primero y ya, si eso, que hable. Por supuesto, un traguito de tequila antes de actuar no viene mal, al igual que dar la bienvenida a los guerreros del metal/rock españoles. Johnny llega en la moto, se baja en movimiento y su preciosa carita peluda aparece en el escenario para que «Hail to the Warriors» pusiera, en su sitio, a un público que no tardó en sollozar por ver a Riot V en directo. Jóvenes, adultos, jubilados… Nadie se quedó atrás en saltar con el primer bocado a ese álbum legendario que es «Thundersteel» y precedió al inicio. Para Donald, la emoción le abruma cuando se trata de recordar la gloria y el tremendo éxito que se obtuvo a finales de los 80’ cuando el fracaso parecía inminente. Ataviado cual rockero al estilo macarra de Judas Priest, no pudo reprimir la inmensa alegría al revivir el recuerdo mirando la felicidad y arraigo de los asistentes. Si por él fuera, habría bajado del escenario y codearse con los fans, ¡porque la ocasión lo merecía! Menos hay que decir de Todd, quien después de una década liderado la voz de Riot V, se ha convertido en un icono musical que hace honor a la historia grupal. Su forma de cantar, motivación interior y un espíritu juvenil provocaron que gran parte del público se identificase con él, lo que conllevó a establecer un vínculo coral tan fuerte como lo vivido en «Victory» o «Feel the Fire». Para experimentar la rápida «Road Racin’» se necesitaría tener un buen buga al lado, sea un Ferrari, un Mercedes, un Bugatti… Y todo eso se imaginó en la atmósfera fiestera, aunque un pequeño guiño (¡sólo los ritmos melódicos, nada más!) a la instrumental «Narita» habría firmado un precedente histórico.
Sí que hubo clásicos por cualquier rincón del recinto, y la fiesta no decaía ni en las baladas o guiños al pasado de Riot V. Con un sonido de lo más nivelado y que poseía unas cualidades de percepción increíbles, las guitarras de Mike y Jonathan se repartieron la fácil labor de hacer disfrutar al público con la nitidez de sus ritmos solos. Ya podían tocar en acústico o sin distorsión, ¡pues su destreza no se podía negar ni queriendo! Resulta muy extraño que, tanto Jonathan en las seis cuerdas como Jesse a la batería, quienes pertenecen a proyectos de metal/rock extremo, posean una versatilidad tan grande. Dejar la crudeza y bestialidad de Necropia a un lado y embarcarse en una aventura old school de fin de siglo es un acto de respeto merecido. Ya fuera con «Restless Breed» «Flight of the Warrior» o la mítica «Swords and Tequila», el fresco espíritu juvenil que aportan a Riot V en sustitución de los ausentes miembros oficiales marca una tendencia de mezcla atemporal muy loable. Parecía que el hito «Thundersteel» cerraría la actuación por todo lo alto, ¡pero aún quedaba lo mejor! Un rápido repaso por la discografía en menos de 15 minutos consiguió que el público rindiese pleitesía a una banda enérgica y que ha demostrado (con creces) saber doblegar a la adversidad. Para los más veteranos de la Sala Revi, se trató de una velada tan intensa cuyo final debería haberse evitado por todos los medios. Hay que reconocer que Riot V no defraudó en ningún momento, sea en calidad artística, sonoridad, actitud… La experiencia y las ganas de seguir enseñando la buena música están siendo la clave triunfal de los americanos, y por mucho que se trate de describir lo vivido en el show madrileño, la importancia personal recae en seguirles la pista y acudir a sus conciertos en gratitud a su historia en el metal/rock mundial.
Setlist
- Hail to the Warriors
- Fight or Fall
- Victory
- On Your Knees
- Feel the Fire
- Road Racin’
- Warrior
- Bring the Hammer Down
- Johnny’s Back
- Restless Breed
- Bloodstreets
- Love Beyond the Grave
- Flight of the Warrior
- Swords and Tequila
- Thundersteel
- Take Me Back
- Sign of the Crimson Storm
- Magic Maker + Fire Down Under
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip
















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