La noche del 8 de abril en la Sala Nazca, de Madrid, quedará grabada en la memoria colectiva como el momento en que en el amplio universo musical se inundó de sonidos que va desde el metalcore atmosférico de Bélgica hasta la densidad psicodélica de Ucrania y la precisión virtuosa de Finlandia, un cartel que prometía ser un viaje emocional y sonoro.
Ice Sealed Eyes
Ice Sealed Eyes, fueron los encargados de abrir la música, irrumpiendo con una energía que desafió su posición en la noche, demostrando por qué son la banda revelación de la escena europea actual, en su primera actuación en España. Una actuación que fue una clase magistral de cómo fusionar la agresividad del metalcore con sonidos del progresivo más virtuoso. El sonido fue impecable desde el primer acorde de “Needles”, logrando que los pasajes más etéreos no se perdieran entre la contundencia de sus breakdowns, y donde la presencia escénica de la banda fue magnética. A pesar de tener una apertura con apenas la mitad de aforo en la sala, supieron meterse al poco público, que asistió desde el principio, en el bolsillo, acabando cada tema del setlist con calurosos aplausos.
Setlist
- Needles
- Deadweight
- There Is No Safety in the Dark
- Suffocate
- Acid Tears
- Bloom
- Inner Wings
Stoned Jesus
Stoned Jesus transformó la Nazca, se notaba que la mayoría del público que ya llenaba la sala venían por ellos, las luces minimalistas y un ambiente etéreo fueron los encargados de iniciar un viaje introspectivo y místico. El trío ucraniano desplegó su característico sonido stoner-doom con una solidez envidiable, demostrando que su evolución hacia terrenos progresivos. Igor Sydorenko, con un carisma magnético y una destreza técnica excepcional, guio a la audiencia a través de virtuosos riffs que golpeaban en el pecho de la gente como olas de calor, alternando con maestría entre el metal más pesado y una psicodelia que resultó hipnótica. La parte rítmica funcionó como una roca firme, permitiendo que cortes como “New Dawn”, “Shadowland” y “Rituals of the Sun” construyeran una atmósfera de trance colectivo donde la distorsión se convirtió en un lenguaje espiritual. «I’m the Mountain”, tema muy celebrado por el público, lo que ocurrió durante la actuación fue pura catarsis, cientos de voces se unieron en un coro unánime para celebrar un himno del rock pesado moderno que la banda interpretó con una pasión renovada, extendiéndose hasta el final hasta límites insospechados. Sin embargo, el grupo no permitió que el público se sumiera eternamente en la calma, cerraron su actuación con la energía directa de “Here Come the Robots”, provocando un rápido y visceral moshpit que despertó a los asistentes de su letargo psicodélico. Stoned Jesus se despidió entre un mar de manos en alto, habiendo cumplido con creces su misión de sacudir los huesos de cada asistente y demostrar que su propuesta, honesta y virtuosa, no entiende de fronteras.
Setlist
- New Dawn
- Shadowland
- Rituals of the Sun
- Hands Resist Him
- Low
- I’m the Mountain
- See You on the Road
- Wound
- Here Come the Robots
Wheel
Wheel cerró la velada en la sala Nazca con una demostración de poder intelectual y sonoro que rozó la perfección absoluta, consolidándose como una maquinaria perfectamente sincronizada. Los finlandeses asaltaron el escenario con un metal de toques de progresivo hipnótico y lleno de fuerza, donde las canciones se enlazaban sin descanso en una sinfonía de melodías magistralmente orquestadas. James Lascelles lideró la formación con una autoridad vocal impresionante, manteniendo líneas melódicas complejas a la vez que su guitarra dibujaba patrones rítmicos que desafiaban la lógica tradicional en temas como “Submission” y “Up the Chain”. A medida que avanzaba su actuación, la banda demostró que su rigor técnico no está reñido con la emoción, creando una tensión constante a través de cambios de compás y polirritmias asombrosas. El música del tema de “Porcelain” llenó cada rincón del espacio con una precisión casi intimidante, donde cada golpe de batería era contundente, apoyado por un bajo de textura potente que casi podías sentir su vibración en el suelo. «Vultures”, sirvió de enlace para los primeros acordes de “Wheel”, donde la compenetración entre los músicos y el público fue total. Fue una experiencia mística, sentir como los instrumentos se mezclaban demostrando en su conjunto una explosión sonora de una belleza técnica impresionante, culminando en breakdowns de furia controlada que hicieron vibrar la sala al unísono. Wheel no solo ofreció una lección de virtuosismo, sino que inyectó alma a sus estructuras complejas, dejando en Madrid la sensación de haber asistido a un evento histórico que define el futuro del metal progresivo.
Setlist
- Submission
- Up the Chain
- Ascend
- Resident Human
- Old Earth
- Porcelain
- Fugue
- Empire
- Vultures
- Wheel
Esa noche asistimos una liturgia de vanguardia que trazó un arco perfecto desde la rabia atmosférica hasta el misticismo progresivo. Madrid fue testigo de cómo la fusión de géneros demuestran que el metal contemporáneo goza de una salud técnica y emocional inquebrantable. Muchos abandonamos la sala habiendo presenciado una clase magistral de buena música de vanguardia, quedando así sellada una noche donde la música dejó de ser mero entretenimiento para convertirse en un testimonio de evolución.
Fotografía y Crónica de Geles M.R.






















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