Hay artistas que, haciendo una corta trayectoria con una banda específica, alcanzan el grado de leyenda de un rápido chasquido. La gran mayoría de los casos son de parentesco, es decir, la compartición familiar de una pasión única. En Alemania, los hermanos Schenker son una prueba fehaciente, así como mencionar también al dúo de los hermanos Gallagher. Mientras el mayor, Rudolph, quedó ligado a Scorpions y el camino de la gloria, el hermano pequeño, Michael, dedicó su talento musical a crear hitos históricos en la banda británica UFO. En cualquier lista de reproducción de metal/rock clásico, jamás faltan iconos de masas como «Doctor Doctor» o «Rock Bottom». De forma inesperada en 2025 y realizando una llamada a los fans y amantes del old school, Michael Schenker decidió embarcarse en una gira del cincuenta aniversario de su participación en UFO, un hecho trascendental que pasaría por tres fechas en España. Rodeándose de una banda repleta de estrellas como el vocalista Erik Gronwall (Ex-H.E.A.T. y Skid Row) o el teclista Steve Mann (Ex-Sweet), el maestro del hard rock de los setenta y ochenta llegó a Madrid, la rockeó todo lo que pudo y grabó, una vez más, su nombre en el libro de la fama mundial. Eso sí, no lo hizo solo, sino que fue ayudado por la increíble banda Human Zoo y la revelación Gut’s, quien podría pasar por ser el legado de AC/DC sin mucha diferencia de la formación australiana.


Gut’s
No sería arriesgado (¡ni mucho menos!) alegar que Gut’s son los AC/DC europeos. Unos cuarenta minutos de puro sonido y actitud de las espléndidas décadas del rock mundial rompieron los esquemas de las cientos de personas que abarrotaban la mitad del recinto de la Riviera. Daba igual escuchar un tema u otro de los interpretados en la noche, pues lo importante (a tener en cuenta) de la velada era la pasión e ilusión del quinteto varonil que subió al escenario con ganas de mostrar todo su arsenal disponible. Proveniente de Suiza, Gut’s animó la noche mediante un fresco estilo de hard rock consistente en riffs breves, melodías muy bien compuestas y una coherencia armónica que contagiaba bailes y cabeceos de aprobación en los presentes. No habría una descripción más perfecta que emitir un comunicado a favor de los suizos, ¡porque se ganaron una medalla al mérito social! Ambos guitarristas, Benjy y Luca, eran un terremoto artístico; en especial Luca, quien emulaba la aptitud de Angus Young (AC/DC) sin apenas notar el peso de su guitarra, la cual mantenía al alza como si fuera un preciado juguete que marca el sentido de su vida. Se veía a la banda tan segura y cómoda sobre el escenario que aplaudir era lo mínimo que se merecía. El dúo cordófono no era el único que gozaba de la actuación en vivo, pues Jonas hacía rugir a su bajo cual perro ladrador (¡poco mordedor!) sin dejar de menear las caderas. Por detrás, la juventud de Yoann a la batería se desplegaba en un semblante serio que expelía tímidas sonrisas de satisfacción al ser el centro de atención en las rupturas sonoras. Al frente y enmendado a soltar una energizante labor vocal, Freddy fue el término supremo de la potencia lírica, relegando los estribillos al público y convirtiéndose en una valedor de la ganancia general. Casi botando por el escenario, supo aupar los ánimos al nivel perfecto que, más tarde, Human Zoo consolidaría de forma definitiva. Hay que reconocer que Gut’s enseñó el espíritu australiano del hard rock en estos tiempos modernos y seguir esa línea les hará ser tenidos en cuenta en la fama mundial, porque con su actuación en Madrid, ¡no hay otra futuro posible!
Setlist
- High as Noise
- Jump the Gun
- Danger Stripper
- Nuts on the Road
- That Guy
- Drink to Drink
- Dirty Squeeze
Human Zoo
Después de una descarga de puro rock and roll de calidad helvética, la hegemonía germánica se hizo patente cuando el supergrupo Human Zoo también se comió al público en base a su particular estilo musical de matices ricos en instrumentalidad atípica. Con motivo de presentar el nuevo álbum «Echoes Beyond», los artistas decoraron la puesta escénica de los enseres necesarios que dieron un plus de visualización al show, aunque a costa de sacrificar algo de espacio en el movimiento corporal. La primera parte del show fue de arraigo al reciente disco, lo cual cambió radicalmente debido a la acuciante necesidad de dar una impresión más amplia de la rica discografía que empezó hace casi dos décadas. Mediante un juego iluminativo repleto de vivos colores y unas tonalidades intensas, el concierto de casi una hora se desarrolló con un determinado objetivo en mente, hacer que la gente aparcase el fanatismo por Michael Schenker el tiempo que el grupo estuviese al frente. Nadie duda que se cumplieron las expectativas, pues cada artista se dejó el corazón y el alma en realizar una excelente labor que atrajo el interés social según los roles musicales. Las réplicas sorpresivas de Gut’s rondaron por los alrededores de la Riviera y se convirtieron en la comidilla de los asistentes incluso durante el show de Human Zoo, pero sin interferir en el apego continuo de la gente al combo germánico y su espectacular interpretación. Un corto setlist ejecutó Human Zoo que se disfrutó en demasía; mucho más desde el punto de vista artístico. A través de un sonido nítido y rodeado de una suave distorsión que evitó la saturación general, cada miembro acaparó las miradas provocando varios movimientos camaleónicos en la grabación visual de los asistentes.
Siendo un auténtico frontman de calidad indiscutible junto a su tono de voz característico, Thomas no cesó su actitud de interaccionar con el público siempre que pudo, tratando de fusionarse con el mismo. Los coros al unísono y el sentimiento lírico de las canciones se repartieron por los rincones, haciendo cantar incluso a los más insensibles. La destreza de Ingolf a la guitarra contrastó con la retraída seriedad de su rostro, aunque la sonrisa que se dibujaba de ver el arraigo social le hacía agarrar la guitarra más fuertemente y sacar su lado más virtuoso en los solos. Oculto en la esquina izquierda y sin mucha visibilidad, Matthias era un frenesí de alegría que se escurría por las baquetas y golpeaba el kit baterista en una base estructural férrea y sin fisuras. Lo mismo ocurrió con Ralf, pues su bajo hacía danzar las palmeras del interior de la sala y rebotar los corazones en una conjugación animosa. Es de bien volver a recalcar el valor del espacio escénico, pues la única crítica a Human Zoo sería esa, la falta de dinamismo (el montaje de la siguiente actuación tuvo más culpa que la propia banda; ¡es lo que hay!). Por último, los verdaderos protagonistas de la velada se llevaron la mayor parte del interés y la algarabía circundante. El teclado de Zarko expelió los adornos necesarios para que los temas obtuvieran más belleza orquestal. Ver sus dedos pulsar las teclas y dar vida a los acordes provocaba una extraña satisfacción, similar a trabajar en un día soleado, al aire libre… ¡Y rodeado de amigos, por supuesto! Aquí entró el alma de la fiesta rockera, el dorado saxofón guiado por el carismático Boris. Nadie le hacía sombra en el sonido ni en la presencia, porque el núcleo de Human Zoo es él (¡sí o sí!). Melodías brillantes, tonos suaves de júbilo… Boris es un artista de los pies a la cabeza y duele mucho decir que cuando él aparecía, Thomas quedaba en un segundo plano, ¡por muy bien que cantase! Más canciones habrían hecho falta para que el grupo alcance el éxito absoluto; ¡el tiempo de la vieja escuela no quería hacerse esperar!
Setlist
- Hello! Hello!
- Gun 4 a While
- Echo
- To the Ground
- Like a Bitch
- Ghost in Me
- Crowd’s on Fire
- Love Train
Michael Schenker
Muy pocas horas antes de empezar la gira en Madrid, se cebó la desgracia con el cantante Erik Gronwall, quien por motivos urgentes de salud familiar, se ausentó de la velada y fue motivo de crítica por algunas voces que ya pedían la devolución de las entradas, cancelación del concierto de Michael Schenker, posponer la cita y blasfemias similares (mí no entender…) Por suerte en la adversidad, se solventó la situación vocal con la rauda llegada de Roberto Liapakis (Mystic Prophecy). Mientras la preferencia seguía siendo Erik, servidores damos un voto a favor (¡y muy bien ganado!) a Roberto. Para no ser el mítico Phil Mogg de UFO ni tener un registro laríngeo parecido a Erik, cerró bastantes bocas prejuiciosas y aplastó los desprecios mediante una actitud imponente y de buena constancia lírica. ¿Qué podemos decir de Michael Schenker tras esta media crónica de cantantes (necesaria en su justa medida) de su show en Madrid? Siete décadas cumplidas en 2025, una larga trayectoria de éxitos sin precedentes, regocijo espiritual que se contagia por doquier, gorrito de cosaco eslavo (¡queremos uno!) incluso en verano, guitarra de tipo “Flying V” clásica que él no cambiaría ni por el dónut más exclusivo del mundo… Michael Schenker es un virtuoso de leyenda y su talento va más allá de las seis cuerdas o de su forma de tocar, porque moviendo las caderas en esa rítmica anatómica de cintura hacia abajo; ¡se nos hace muy sexy! Por lo demás, la trascendencia de esta ocasión recaía en la gira de los cincuenta años (más o menos) de sus años en UFO, de modo que el setlist, junto a un elenco de magnánimos artistas, iba a ser apoteósico (¡o más!). A hora en punta y dando la bienvenida gradual a cada miembro, se dio inicio a una explosión social que clamaba, de forma desesperada y ansiada, recitar los grandes clásicos donde el guitarrista germánico fue el principal compositor y artífice del marcaje a las generaciones posteriores de bandas en el metal/rock actual. Lo que le faltó de espacio a Human Zoo se aprovechó, en su totalidad, por Michael Schenker y compañía, ¡y eso que el escenario de la Riviera se hizo un poco grande en ciertas zonas solistas! Aun así, cualquier pega es una mera casualidad que no afectó en la experiencia vivida.
Del setlist escogido no hay mucho que decir, porque cualquier canción de UFO que Michael Schenker interprete en directo, una belleza por sí sola es, aparte de la propia personalidad que el músico imprime a los ritmos y solos. Se coreó «Doctor Doctor», se sollozó en «Lights Out», hubo una avalancha de ovaciones en «Reasons Love»… Más factible sería debatir sobre el equipo All Star que acompañaba al guitarrista, el cual supuso toda una vivencia digna de elogiar (a pesar de los “inconformistas” que todavía no empatizan con lo sucedido por la caída de Erik y su posterior sustitución eventual por Roberto). Comenzando por los teclados y el apoyo cordófono a Michael, Steve desarrolló la mejor compañía instrumental disponible, quien se rodeó de un sonido claro que no perdía ni un ápice de su calidad general. Aparte, se le veía disfrutar mucho de su técnica musical, dando una idea de su talento compositivo y el porqué Michael le tiene en tanta estima (el público también, ¡por supuesto!). Toda su experiencia en The Sweet bien se demostró en el manejo dual de guitarra y teclado, llegando incluso a quitarle protagonismo a Michael durante la ejecución de zonas solistas, ¡y sin perder la sonrisa! En el centro junto a Roberto, la base grave del explosivo combo artístico recaía en la figura de Barend, prolífico bajista que llevaba el sonido a otro nivel de apreciación. Sin huecos entre los breaks y expresando unas líneas potentes que agrietaban las paredes, Barend era el pilar de excelencia estructural a la vez que el meritorio Bodo. La percusión, dispuesta en el centro escénico y muy sobresaliente en las plataformas respecto a los compañeros grupales, hizo las delicias de una técnica insuperable que superó, con creces, las expectativas de los más exigentes. Además, el temple comedido del baterista ayudó a mantener un ambiente caldeado que no decaía ni queriendo. En última instancia y retomando lo mencionando anteriormente, Michael no vaciló en dar lo mejor de sí y realizar un soberbio espectáculo que gustó a veteranos y novicios (salvo a los “críticos” de siempre, ¿verdad?) Hay gente que le habrá visto veinte veces, otros serán primerizos… Casi en unanimidad de opiniones, el grupo del guitarrista está en un momento de bienestar holístico y así se evidenció en la capital nacional, dejando más ganas de volver a ver a Michael Schenker en breve (toque lo que toque) y quizás la oportunidad se presente (una vez más, ¡por favor!) en la catedral del mundo del metal/rock, el Wacken 2025.
Setlist
- Natural Thing
- Only You Can Rock Me
- Hot N’ Ready
- Doctor Doctor
- Mother Mary
- I’m a Loser
- This Kid’s
- Lights Out
- Lipstick Traces – Between the Walls
- Love to Love
- Let It Roll
- Can You Roll Her
- Reasons Love
- Rock Bottom
- Shoot Shoot
- Too Hot to Handle
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip




























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