Villena es una ciudad entre castillos, tanto que, siendo cercana al levante mediterráneo, lleva albergando el festival del Leyendas del Rock de hace ya unas cuantas ediciones, el cual ya es más que veterano en el mundo del metal/rock nacional. A las puertas de la mayoría de edad con 17 ediciones a las espaldas, un año más no es nada para disfrutar de un variado elenco de artistas que mezclan el pasado y el presente, así como también el futuro de la industria musical extrema. Por desgracia para servidor, solo he podido asistir de forma parcial a esta edición; un festival al que le tengo tanto aprecio, no puedo más que hacer una crónica de lo visto aunque sea de manera menor. No por ello los grupos que voy a citar son pequeños, al contrario, ¡aquí entran casi todos! Grandes leyendas del rock/metal que nos hicieron deleitar a todos con una contundencia sonora desbordante. En mi caso particular, de los cuatro días de la cita musical, pude asistir parcialmente a dos, el jueves y el viernes. El disfrute completo fue el sábado y, por motivos laborales, hubo que sacrificar el miércoles. Los dioses del metal/rock nos reclaman una atención constante, pero el trabajo es una amante no buscada que nos roba ese valioso tiempo de ocio personal. ¡Cosas de la vida! No haremos distinciones por días, sino por menciones de grupos que servidor acudió a descubrir, ver y disfrutar.
BEYOND THE BLACK
Una vez con la pulsera en la muñeca, la subida por el polideportivo de Villena estaba acompañada por melodías de metal sinfónico que me resultaban familiares. Sin duda, la dulce voz de la exuberante Jennifer Haben mientras sonaba Hallelujah me hicieron decir: ¡Sí, estoy en casa! Aun llegando tarde, la hora que Beyond the Black tuvo ante los asistentes (que ya había muchísimos) fue de las más especiales en la velada. Con una puesta en escena adecuada y un sonido especial, la banda germánica no desaprovechó la oportunidad de entregarse al máximo en plena tarde con un repertorio encauzado por la discografía, ejecutando éxito tras éxito. Mención especial a una de las canciones que más me gustan de la banda, «Heart of the Hurricane», la cual se sumó al grandioso inicio de festival para esta humilde persona.
SONATA ARCTICA
Tenía pendiente ver a Sonata Arctica desde hacía ya bastantes ediciones. Concretamente, en la décima edición, no pude disfrutar de Sonata como correspondía, pues servidor estaba soportando el ardiente sol de verano esperando conseguir la firma de uno de mis grupos favoritos. Desde entonces, mis intentos de disfrutar de estos finlandeses no han sido satisfactorios. Esta espina se quitó de encima con una satisfacción enorme, a pesar de que me esperaba un setlist más potente con todo su historial musical. No obstante, la sensación general fue la mejor que podía imaginar gracias a un sonido increíble que repicó en el recinto, tocando corazones gracias a la carisma grupal y Tony, cuya voz no dejaba de emocionar en temas como «Tallulah» o la coreable «Fullmoon». Después de realizar un show que el público ovacionó y pidió bises por doquier, el grupo finés acabó con el tradicional cierre de «Vodka», donde las risas y la bebida se impusieron al calor veraniego, así como las promesas de regreso en un futuro.
JINJER
Nadie puede negar la potencia que tiene la cantante ucraniana Tatiana tiene en sus cuerdas vocales. Por desgracia, el aspecto gutural no es lo mío. Entiendo perfectamente a la gente que adora esta forma de canto intrínseco, pero no es lo mío. No por ello hay que negarle el mérito al grupo con su especial setlist de repaso a sus trabajos de estudio. La facilidad de Tatiana de cambiar las melodías agudas a rotos guturales de ultratumba posee un rédito especial, así como su carisma a la hora de mover al público en moshpits, lo cual derivó en una locura social que difícil es verla en otros shows. La pregunta es, y tras haber visto a Jinjer en otras ocasiones, ¿terminaré aficionándome a ello? La respuesta es clara, muy a mi pesar, no. De nuevo repetir que no es por ella, ni tampoco por la música metalcore/groove y sus cambios a destajo, sino por la vocalización que no me convence de ningún grupo en concreto. Eso sí, el cambio de ritmo y expectación respecto a Sonata Arctica fue demasiado importante para no mencionarlo, pues dio la vuelta al festival de inmediato.
ELECTRIC CALLBOY
Se lio bien la fiesta al comienzo de la noche, ya que Electric Callboy se llevó el día con letras de oro gracias a un concierto descomunal (estas palabras serían más que suficientes para analizar su concierto) Hay que ser fiel a la realidad y es que con el inicio de «Tekkno Train» el público estaba completamente entregado. ¿Es capaz un concierto en el que sientes que sólo sube el nivel y no lo baja? El grupo germánico lo logró, ¡y de qué manera! «Dancing Like a Ninja» era otra oleada de energía, el cover de Cascada «Everytime We Touch» fue si acaso, el único momento “tranquilo” del concierto y no paramos de saltar, al igual que sucedió con «Spaceman». Se echó al trío nipón de Babymetal en la coreografía, aunque el estribillo de «Ratatata» resonó por cada rincón del recinto y Villena en honor a ellas. Nos subimos a un Cadillac ficticio y tenemos los movimientos de todo el show vivido. ¡Menuda fiesta fue escuchar «We Got the Moves» en la terminación del repertorio. Ver, en la pantalla principal, cómo el Leyendas del Rock estaba con Electric Callboy cantando esta canción fue casi mágico. Hay que mencionar el esfuerzo extra que la dupla de cantantes hacía con los cambios constantes de estilo y la vestimenta para acompañar a las canciones. Para mí, supuso un gran cierre del jueves, ya que el viernes tocaba trabajar. Fue una pena porque me interesaba mucho ver a Hamaton después de los blackers Dimmu Borgir. De seguro, esa espinilla me la quitaré en otra ocasión. Con la sonrisa de oreja a oreja, agotado y feliz, fue una experiencia que espero repetir y en breve.
SARATOGA
Después de una sesión de trabajo bastante agotadora mentalmente, apenas me dio tiempo para llegar a ver a Tete Novoa con el grupo de su vida, Saratoga. Aquí encontré unos sentimientos muy diferentes a los vividos en la actuación, en solitario, de Tete en el Rock Imperivm. El espectáculo grupal nacional hizo que la voz y los instrumentos brillasen a la vez para reivindicar la escena española con un setlist corto pero muy intenso y emotivo. La pasión y potencia de Tete al frente rivalizó con sus compañeros en una mutua pelea que nos mantuvo enganchados y expectantes de principio a fin. La sonrisa vocal y la interpretación de clásicos como la apertura con «A Morir», el unísono coral de «Resurrección» o la mítica «Vientos de Guerra» con un Jero en plan maestría total provocaron una algarabía de aplausos que no se detuvieron ni con el cierre de «Perro Traidor» que convenció a veteranos y novicios. Una hora de actuación fue más que suficiente para que la conexión social fuese palpable a cada momento con una banda que, después de tantos años y décadas, sigue sacando sonrisas allá donde suena.
WHILE SHE SLEEPS
El cansancio empezaba a hacer mella en mi cuerpo y todavía había mucho heavy metal por vivir y sentir. La fortuna se acercó y tocó la nota de gracia con While She Sleeps, una de las bandas revelación del cartel y que prometían ser todo un pelotazo en la cara; un descubrimiento personal esta banda fue para mí. No soy fan de las vertientes más duras del metal/rock; en especial por lo gutural. Aun así, terminé gozando las canciones de esta banda, porque el aspecto ambiental que se marcó la banda a destajo y sin miramientos por el público. «Anti-Social» es muy de mi estilo, más por la inclinación heavy que los graves vocales. «Four Walls» me generó la misma sensación incluso con esas partes melódicas y los coros, realzando un contraste bastante interesante. En ocasiones, hubo efluvios de recuerdo a bandas como Linkin Park, mencionando los casos de «Self Hell» o «To the Flowers» por ese sonido bestial pero que también traía cierta paz interior. En esencia, la hora de concierto de While She Sleeps cumplió con las expectativas del público, quizás más de la cuenta, pues provocó una montaña rusa de emociones que se disfrutaron a flor de piel en la noche festivalera.
BLIND GUARDIAN
Sin apenas darnos cuenta, Blind Guardian se ha vuelto uno de los grupos habituales de este festival, siendo la tercera vez en apenas cinco años. El nivel siempre lo mantienen alto, y ahí la radica en su asiduas visitas a la península ibérica. Toquen lo que toquen, el «Valhalla» se siente cerca con ellos con ese sonido tan espectacular que llama a los alrededores y los atrae en una espiral musical inaudita. Contando con clásicos de toda la discografía mediante un repertorio por la extensa discografía de la banda germánica, el público nunca queda del todo satisfecho por la falta de tiempo (aunque se trata de una hora y media). Delante de mis ojos, se contemplaron escenas de diversa índole, como los abrazos entre compañeros con «The Bard’s Song – In the Forest» el poder de los anillos y la épica literaria en las canciones de la Tierra Media o la siempre coreada y final de «Mirror Mirror» que volvió a elevar a Hansi como un cantante sin igual. Como siempre hemos visto, Blind Guardian se marcó otro concierto memorable, ya que es de esos grupos que hay que ver una vez en la vida, seas fan o no, pues la experiencia lo vale. ¿Tendremos pronto una nueva visita en el Leyendas del Rock de esta banda? Sólo queda esperar mientras el valhalla nos aguarda, guerreros del metal/rock.
TARJA Y MARCO HIETALA
Tengo que admitir que Tarja va a ser de las artistas menos afines a mí (y me sé de alguien que me va a poner Nightwish en la oreja con ella hasta que me reviente el tímpano). ¡No es por su talento vocal y singulares registros, que los tiene y mucho! Tampoco por su estilo musical, ya que el metal/rock gótico me gusta mucho pero creo que, en su momento, fue la causante de que Nightwish no me agradase tanto y como solista, entiendo el por qué. Su inclinación en el aspecto soprano es más notoria que una exitosa cantante de metal/rock, aunque sepa compensar la balanza interpretativa, como fue el caso de la magnánima y coreada «Diva». Su enfoque egocentrista, de cara a su material propio, es una de las causas de mi opinión, pues lo pudimos ver en pleno directo. El más claro ejemplo fue «Dark Star» donde, junto al genial y antiguo compañero Mark Hietala, la pantalla digital trasera representó su figura y planos audiovisuales en exclusiva, como si Marco no tuviese importancia alguna. Cosas así hicieron que no disfrutase tanto el concierto, sin quitar mérito a la participación de Marco, lo cual provocó que el nivel musical fuese muy alto. La diferencia de tono entre los dos hacia una sinfonía maravillosa, disfrutando mucho «Left on Mars» y «Dead Promises». «I Wish I Had an Angel» es, claramente, uno de los temas más icónicos de Nightwish y en este concierto, se demostró que esta pareja lo sigue haciendo de maravilla. Para muchos, el punto cúspide del concierto fue la singular interpretación de «Phantom of the Opera». Quizás no se comparta mi pensamiento, pero creo que Tarja debería dar el salto a la ópera sin olvidar su trayectoria del metal/rock. En pocas palabras, contemplamos un show de muchas luces y protagonismo; diversas sombras también. La sabiduría del cuerpo humano hizo que aquí se terminase un viernes intenso, y eso que todavía quedaba el día más fuerte, a mi juicio, de todo el festival.
EQUILIBRIUM
Con el sábado entero disponible y sin trabajo, el día estaba bien servido para no moverse de los escenarios principales (sin desmerecer al pequeño, ¡claro está!) De nuevo, reitero mi negativa al gusto por lo gutural, pero con Equilibrium me tuve que resarcir un poquito, ya que sentí sus canciones tan adentro que mis pulmones cantaban por sí solos. El estilo de metal/rock con toques metalcore y folclore en muchas melodías me hizo entender por qué la gente disfruta estos cantos extremos. Llega un momento en el que, simplemente, es libertad de expresión (tonal, también). Así lo sentí con el inicio de la banda germánica en el sencillo «Shelter», lo continué viviendo con «Prey» y puedo mencionar más temas, quedándome con «One Folk» como si saliese de un refugio. El concierto fue un constante cambio musical con una voz tan potente que casi hace saltar los altavoces por los aires. Todo el grupo nació para ser épico, así que la experiencia habló por sí sola mediante un sonido muy meticuloso y la escueta puesta en escena salvo en el vestuario.
TÝR
Si Equilibrium dejó el listón bien alto con su intensidad medieval y casi nórdica, Týr la rebasó con su estilo escandinavo danés, el cual nos hizo entrar de nuevo en un nuevo estado de ánimo exaltante. Presentando su último álbum «Battle Ballads» el cuarteto rompió las barreras del disfrute a través de su extremo vínculo social y la multitud de coros, que compensaron la carencia de intensidad con una potencia inaudita. Usando como arma el folklore nórdico cual lengua vehicular del concierto, Týr nos otorgó una tarde que nos hizo recuperar fuerzas para lo que venía en el futuro próximo del día. «Hail to the Hammer» y las claras alusiones a la divinidad relampagueante de Thor, dios del Trueno, nos hicieron respirar. Por el contrario, «Blood of Heroes» nos hizo dar lo mejor en una subida emocional de toque clásico. Para servidor, se trató de una hora de concierto bastante decente, una actuación comedida, pero se notaba que el público estaba expectante por lo que iba a llegar en pocos minutos (es decir, un desinterés oculto). En opinión personal, me dejó bastante satisfecho el show de Týr incluso en las canciones en las que no cantaban en inglés. Por ejemplo, «Ragnars Kvaedi» y «Sinklars Vísa» que incitaban a cantar sin saber el idioma nativo.
WIND ROSE
Ante mí, el escenario parecía parcialmente la visión de una pantalla de videojuegos (algo bueno se venía). Wind Rose tiene un estilo que recuerda a obras como WarCraft o El Señor de los Anillos, con la fantasía heroica medieval. Ya conocemos el certero dicho, la cubierta del libro no muestra el interior del mismo. ¡Menudo concierto nos llevamos entre pecho y espalda! «The King Under the Mountain» y su línea secundada nos metió, de lleno, en la dinámica musical con un folk metal cantado entre toda la banda; muy solemne, pero potente. Sin duda, el protagonismo se llevó el cantante Francesco Cavalieri, un frontman como pocos se ha visto en directo. Sus constantes poses con los brazos en cruz buscando la comunión con el público era recíproca por los fans de la banda. Aunque su voz, a veces, quedaba opacada por una regulación de la batería tal vez más alta de la cuenta, llegó a los rincones del recinto. «Fellows of the Hammer» fue sublime en la ejecución y su recepción social al igual que «Rock and Stone» sin olvidar la puesta en escena minera y el vestuario de acorde a la temática. Una canción que nos hizo a todos picar piedra por su pegadizo estribillo, «Diggy Diggy Hole», se alargó al tener un remix más de estilo electrónico que cerró un concierto que nos hizo sudar la gota gorda. No sólo por el intenso calor que hacía en las tierras de Villena, sino también por el frenesí vivido cerca de una hora de repertorio. Para servidor, una de las grandes sorpresas del festival y que se llevó mi pequeño corazoncito con muchas más ganas de fantasía y épica bajo la montaña.
STRATOVARIUS
Ya sabemos, de antemano y tras múltiples ediciones, que Stratovarius es power melódico que nos lleva acompañando una considerable cantidad de tiempo pese a los cambios de miembros en la banda a lo largo de los años. Sin embargo, su música, clásica o moderna, es eterna si se compone y se toca en directo con una calidad indistinguible. Por supuesto, Stratovarius medió el setlist por los temas más conocidos y especiales, incitando a que el público se uniese de forma constante. «Speed of Light» con los solos de guitarra intensos de Matias, «Eagleheart» con un toque más melódico pero igualmente en una velocidad notable que Timo ejecutó en su salsa, «Black Diamond» que ya anticipaba un final por todo lo alto y los asistentes, parte muy importante del show, que disfrutó hasta el final con el cierre de «Hunting High and Low» que sabía añejo, un trago dulce y con un buen deje en el paladar al caer la noche. Para cualquier amante del power metal/rock europeo, Stratovarius es garantía de éxito y con el que puedes contar allá donde se necesite animar una fiesta en caída.
RATA BLANCA
Que Rata Blanca siga como grupo no es una novedad, pero sí su trayectoria profesional con más de cuarenta años en activo. Sin embargo, tras casi una década sin material nuevo de estudio y tirando de clásicos que llevamos oídos hasta la saciedad, no era un grupo por el que apostase ver. Mi prioridad estaba en el espectáculo que ya se encontraba a medio preparar en el otro lado de la estructura de los escenarios. No se puede negar que la banda argentina hizo las delicias de los fanáticos más acérrimos del hard rock latino. Envueltos en un sonido propio de fin de milenio y muy buenos solos de guitarra por parte del gran Walter Giardino, Rata Blanca sintió el cariño de un público veterano que todavía puede enseñar a nuevas generaciones lo que es el buen rock en español. Guiados por el siempre agradecido y carismático Adrián Barilari, la banda se hizo eco de toda su discografía con temas de placer como «Sólo Para Amarte» y «Mujer Amante», trallazos de puro disfrute como «El Círculo de Fuego» o la moderna «Rock and Roll Hotel». Por supuesto, no se podía esperar otra canción de cierre que no fuera la mítica y coreada «La Leyenda del Hada y el Mago» que despidió a Rata Blanca en otro emotivo concierto de hermandad hispanoamericana.
ALESTORM
Si Electric Callboy hizo que la noche anterior fuese intensa, Alestorm, subió el nivel hasta límites nunca vistos. Ya ni me acuerdo de cuantas veces llevo ya visto a este grupo de “locos”. Aun así, siento que cada vez que llego a un concierto suyo, es como si fuese la primera vez que acudía a su show. Los que recuperamos energías con Rata Blanca, ¡las gastamos todas con Alestorm! No es que se tratase de llevar un setlist con bastante temas veteranos, generando moshpits divertidos, poniéndonos a remar o que simplemente, la gente está muy loca. Diversos objetos volaron sobre nuestras cabezas, fueran barcas hinchables de unicornios, patos, pelotas de playa, globos, incluyendo los de látex… ¡Y personas! Durante todo el concierto, creo que pocas veces he visto pasar por encima mía tanta gente arrastrada por la ola social. Algo que personalmente se tendría que moderar ya que no es lo mismo un niño de apenas una veintena de kilos de peso a un hombre adulto que puede llegar o superar los cien (consejos vendo que para mí no tengo XD). Al final, el esfuerzo suma y no es que Alestorm nos pusiese fácil estar tranquilos entre las canciones. Patos en el escenario y un ritmo pirata que no daba respiro con «Keelhauled» como entrada ya nos hizo sudar de lo lindo con los saltos. Sin darnos cuenta, llegamos a «México» donde sentimos un poco, pero muy poco, de respiro. La sorpresa del temazo en «Voyage of the Dead Marauder» fue la aparición de la cantante Barbara Blackthorne, de la banda yanqui Empress. Aunque no la sentí tan melódica como la recordaba, el favor mutuo nos convenció mientras la intensidad no dejaba de aumentar. «Nancy the Tavern Wench» fue la tregua general que necesitábamos en urgencia corporal. Alestorm no deja de ser una banda muy piratesca, así que brindamos con el dúo sensacional de «Drink» y «Rum». En el final, más apoteósico que un saqueo dorado de las arcas levantinas, «Fucked With An Anchor» fue donde este grupo de locos se despidió de nosotros con unos hinchables bastante elocuentes con las dos palabras claves del estribillo. Sin duda, dos horas y pico de concierto con temas como el homónimo de la banda, lleno de risas, saltos, sorpresas, y una esencia gamberra que ojalá nunca desaparezca por el gozo de allá donde lleven su icónico barco.
SAUROM
Hablar del festival Leyendas del Rock es hablar de Saurom como representantes del mejor folklore nacional. Veterana en la industria musical, lo es también en directo con sus muchas participaciones. No es sólo el extenso elenco de canciones a su disposición, sino porque saben contar con una gran cantidad de artistas de diferentes grupos en las canciones (Eli Amoedo, Ramón Lage, Isra Ramos…) como en el espectáculo que es en sí la escenografía y la experiencia audiovisual junto a grupos extra como el teatro de Apatazanca. Narci Lara siempre dando su sello personal de instrumentalidad en cada canción, Gallardo y su azogue bajista, el ilustre Miguel al frente con su armoniosa voz, los redobles de Antonio en concordancia con la guitarra de Raúl… «Músico de Calle», la canción de «Fuego» donde nos contó la historia de esta particular canción y el festival, ente otros grandes temas sin olvidar «Cuando Nadie nos Ve», dando clara muestra de que no son artistas sin más y que lo dan todo por el folk metal español. También se trata, hablando de Saurom, de emocionar al público y convertirlos en parte del espectáculo con «La Llorona» (guiño latino) la literatura medieval del «Lazarillo del Tormes» o el genial «Círculo Juglar» que todos nos pusimos a bailar como si no hubiera un mañana. Temas de gran calidad, una voz suave sin altibajos, registros de calidad en las colaboraciones lograron provocaron que la actuación en el Leyendas del Rock se notase en el resto del país. En mi caso, Saurom fue visto desde la zona de alimentación habilitada, donde la deliciosa comida nocturna hizo que recuperar energías fuese un placer. Si algo hay que reseñar de la organización es el hecho de poner grandes pantallas con muy buena definición y sonido para los que, por circunstancias diversas, dejamos el escenario, nos sintiésemos en primera fila con los demás fans.
EL RENO RENARDO
Llegó la hora del fin de un festival que cierra por segunda vez los locos de esta banda que ya también tienen una vida a sus espaldas con sus particulares versiones de canciones ya conocidas, pero que han demostrado bien que saben hacer temas de calidad propios. En el impase que hubo entre Saurom y El Reno Renardo, fuimos testigos de un video bastante simpático de esta banda donde amenizaron la espera y que complementó su entrada en escena con una estética ochentera que recordaba mucho a Daft Punk y un particular suceso en internet. «Meriendacena Medieval» como entrada para animar las ya pocas energías que nos quedaban y un setlist que combinaba temas del último disco, «Regreso al Metaverso» con clásicos de toda la vida. El medley de “Madre/Tu Hamster», «Crecí en los Ochenta», el sencillo de fin de año «Esfinternet» o «Metaverso» eran parte de la brutal selección. Personalmente, creo que en este caso, es menester dar un tirón de orejas a la banda por un motivo. Es genial pedir que el público visite el canal de la banda para que las visualizaciones del último disco lanzado crezcan (es obvio, ¿no?) Pero si El Reno Renardo escuche que el público pida tocar la canción «Festival», lo que no se debería hacer es pasar de largo diciendo, entre risas, “no hemos escuchado nada”. La solicitud de esa canción fue recurrente y había tiempo para dar el gusto, y la manera de repuesta grupal no era las más adecuada. Se entiende que un setlist esté pactado con ciertas restricciones, pero si el público pide un favor, la negativa se puede decir de otras maneras. Tener al público en la mano con temazos como el trío «El Bogavante/La Solitaria/El Megalodón» o “No Hay Huevos” sin olvidar «Chicken es Pollo» Leyendas del Rock no para de dar alegrías como referente veraniego, pero como todo, no es perfecto.
CONCLUSIONES
A mi juicio, el camping merece un repaso con la zona de sombra (¿pero hay sombra de verdad?). La lona puesta ha demostrado, en más de una ocasión, que no es suficiente para el intenso calor de agosto. Poco a poco, la limpieza de los baños va a mejor, pero se siente que se puede hacer más, y desconozco si algún día cambiarán el sistema de compra y pago en el festival del actual de monedas de mismo valor que la homónima en euros. La tendencia de pulseras contactless creo que es mucho más eficaz a estas alturas de la modernidad. Eliminar colas, menos probabilidad de pérdida y robo de moneda de pago harían que muchos disfrutásemos de más tiempo en el festival. ¡Sea como sea, larga vida al Leyendas del Rock!. Servidor intentará volver otro año más, y quizás con un Wesker al lado que le esté dando por culo hasta dormido (¡ojalá, por favor! XD)
Crónica y Fotos: Ramón G.R.




Sin comentarios