Que la Sala Silikona aguantase un doblete de metal/rock extremo en el puente festivo de los Santos (o los Muertos, ¡mejor!) ha supuesto todo un acto de voluntad para quien también acudió a la siguiente cita después del primer trallazo musical ofrecido por Ulcerate y Fange. Si no tuvimos bastante con la radicalidad previa ofrecida por Kivents, el día contiguo fue escogido por la asociación Manguales para cambiar el género hacia las vertientes más rápidas, furiosas y clásicas del thrash metal. La ocasión no era para menos, porque viniendo Messiah y Necrodeath en sus giras del cuarenta aniversario, ¿quién osaría perdérselo? Aparte de ello, Messiah pisaba, por primera vez, España en toda su trayectoria musical (¡ya era hora!) mientras que Necrodeath iba dando más pasos en su (¡ojala que no!) inminente despedida para siempre. Junto al ansiado dúo noruego de Inculter y Nekromantheon, el I Manguales Fest madrileño quebró cualquier expectativa de adversidad y originó un terremoto thrasher nunca antes visto en el mundo underground después de la pandemia y los polémicos reajustes de la música en vivo.


Inculter
Con la iluminación común del escenario y un punto extra de amarillo solar que evidenciaron un gran llenado del recinto, el excelso infierno thrasher del festival tuvo su origen en la joven banda Inculter. Los gélidos vientos noruegos no se hicieron esperar cuando el cuarteto dio salida al poco tiempo de actuación que tenían. Sin dar explicaciones y centrados en ganarse al público de una sola pasada en su estreno ibérico, «Open the Tombs» y «Chained to the Void» revelaron una esencia que muchos creíamos perdida en los tiempos modernos. Riffs rápidos y crudos, sonido pesado con mucha influencia old school, una batería nivelada que abusaba del doble bombo y la caja… En opinión de servidor, una ecualización similar no se había oído desde hacía lustros. Con dos guitarras al frente machaconas y sin perder ni un ápice de la juerga extrema, el trabajo solista se dividió con un Remi ilustre en su rol de vocalizar los rabiosos versos e intensos coros. Lasse no se quedó atrás, haciendo que las melenas se doblegasen a su actitud directa e imponente. Si no fuera por Cato y esos graves de ultratumba, el moshpit central que mutó en un huracán humano no hubiera existido; ¡mucho menos con esa virulencia! Incluso la luz circundante palidecía de la cañera dosis de thrash metal, pues los efluvios de los 80’ y 90’ escapaban de las melodías veloces y simples de «Death Reigns» o «Endless Torment». Allí no existía tecnología especial o necesidad accesoria, sino una pedalera básica de distorsión, muchos ensayos a la espalda y ganas de hacer que el público se sometiese a la voluntad de Inculter. No headbangear hasta el final de «Shepherd of Evil» sería una muestra de desdén, así que el grupo se despidió en su debut español mediante un gran show enérgico, increíble incluso para los detractores del thrash metal old school o los cotidianos posers (¡si acaso había alguien!).
Setlist
- Diabolic Forest
- Final Darkness
- Chained to the Void
- Endless Torment
- Death Reigns
- Open the Tombs
- Morbid Origin
- Impending Doom
Nekromantheon
Tras un breve viaje por los gélidos valles noruegos del oeste, el penetrante rojo de los focos se adueñó de la vista general para que Nekromantheon, proveniente del sur de Oslo, imbuyese el calor sofocante de las llamas y el dolor corporal entre el público. Estarse quieto con el veterano cuarteto era imposible, al término de que, durante gran parte del show, el moshpit de la sala no detuvo su engullimiento social y repartir golpes a mansalva. No hizo falta que los artistas diesen las órdenes o motivasen al personal; la algarabía iba sola en su afán de seguir las frenéticas doctrinas musicales que conciernen a Nekromantheon y su estilo compositivo. Muchos sabemos que la banda está formada por un trío varonil curtido a la antigua usanza, pero en directo, una guitarra más les vino genial a cargo del insólito Tommy (Incinerator y Sovereign). Verle ejecutar los alígeros riffs de «Thanatos» o «Blood Wisdom» era causa de abrir la boca en pasmo y aplaudir sin parar. De habilidad solista mejor ni hablar, porque cualquier descripción se anula cuando la evidencia en directo habla por sí misma. Se le veía atento cual depredador, justo al contrario que su contraparte cordófona, el vocalista Arild. Sin poder controlar su azogue, no dudaba en acercarse al público todo lo posible y ser partícipe de la insanidad que le ovacionaba y pedía mucho más de él. Las líricas también se dividieron a cargo de Sindre, bajista que no dudó en enfurecer y caldear el ambiente con su juego grave bruto y puro. Incitando a los coros y apelando al favor del público, se convirtió en el principal hacedor de la banda mientras que Christian evitó que el repertorio se diluyese gracias a su fervor labor baterista. Después de romper varias baquetas sin piedad, ¡hubo veces en que se le vio golpear platillos con sus propias manos! No era la primera vez que venía a España; ¡no cuenta la ausencia en el murciano Heavy Metal Espectros del año pasado! Nekromantheon reventó el espectáculo con su último álbum «The Visions of Trismegistos» y canciones diversas de su discografías, haciendo que el infierno fuese real y la muerte, otro camino más en la historia musical extrema.
Setlist
- Cast Down to the Void
- Gringo Death
- Thanatos
- Divinity of Death
- Blood Wisdom
- The Visions of Trismegistos
- Coven of the Minotaur
- Embrace the Oracle
- Seven Rulers of Fate
- Rise, Vulcan Spectre
- Twelve Depths of Hades
Necrodeath
Cuando acabó el show de Necrodeath, Ángel y Jorge le dijeron a servidor: “Te ha encantado ver a la banda, ¿verdad? ¡No has parado de darlo todo!” El resumen más breve de la vivencia con el histórico cuarteto italiano no pudo haberse descrito mejor. Tenía 14 años cuando el álbum «Mater of All Evil» me llamó la atención en una tienda de Granada (¡se vendía a cinco euros!) Tras escucharlo un poquito allí, lo volví a poner a todo volumen horas después en la habitación. ¿Una banda de thrash metal de Italia que no conocía? Un reto cumplido, pero faltaba verlos en directo (¡no había manera!). Casi veinte años después, cuando el nombre se plasmó en el cartel del festival, el gusto se trasformó en un deber ineludible. Unos dirían que es una vieja gloria del old school, un grupo acabado y tonterías parecidas… ¡Servidor no disfrutó tanto en una hora de intenso thrash metal! Celebrando el cuarenta aniversario (¡poco es!) Necrodeath hizo un selecto repaso por la genial discografía, siendo (¡qué casualidad!) «Mater of All Evil» el álbum que más canciones aportó al setlist. Fuera un regalo improvisado o no, hay que reconocer que Necrodeath triunfó en Madrid por todo lo alto. No hay que olvidar que el cantante, Flegias (¡tocayo mío!) junto a Raffaella, fundaron la banda Cadaveria, la cual sigue activa. ¿No sabíais que ambos estuvieron en los inicios de Opera IX? Menos poserismo y más documentación, ¡porque apoyar con sabiduría es fundamental!
«Inferno» y «The Triumph of Pain» fueron los únicos temas de la época moderna que hubo en la actuación. El resto, se movió por lo que quería la gente y fans, ¡los clásicos inmortales que hacen relucir al thrash metal de nuevo! Amparada por el único sol en mitad de una sangrienta iluminación, Necrodeath sacó su mejor sonido en mitad de una acogida bestial. La guitarra de Pier (Mastercastle, Athlantis) relucía cual aguja dorada, expeliendo los emblemáticos riffs de «Necrosadist» y «Master of Morphine» junto al juego solista que sus manos ejecutaban con mucha solvencia. Por detrás, y único miembro original del grupo, Peso golpeó todo el kit percusionista que le rodeaba, generando un doble pedal potente que nos puso a tono en los coros de «Choose Your Death» y la velocísima «The Creature» (¡qué recuerdos de la juventud a la vez con «At the Roots of Evil»!) Sin duda, Peso es un maestro baterista al cual hay que rendirle pleitesía, ¡porque lo es y punto! Conforme el concierto iba cogiendo consistencia, Gianluca progresó de igual manera. Calmado al principio, sus ladridos y graves en «Hate and Scorn» enseñaron su oculta faceta de monstruo bajista. ¡Estaba tan crecido al final que casi revienta el bajo a voluntad! Estando Raffaella allí, una colaboración femenina en «Mater Tenebrarum» habría provocado una emotiva cascada de nostalgia thrasher (escuchad la versión de Cadaveria, ¡es tremenda!) aunque Flegias va de sobra. Su tono vocal continúa desgarrando el aire y rayando mentes, repicando los unísonos y siendo un referente de cómo conectar con el público a la banda. ¿Qué preferís, el icónico tema «Red as Blood» o una versión de Slayer? Cualquier opción es buena mientras se trate de acabar un concierto magnífico, así que ganó la leyenda yanqui. «Black Magic» se cantó cual himno imperecedero de una leyenda musical, remarcando el valor del old school en la actualidad. Diez minutos más de show habrían dado para un par de bises, pero sabiendo que se viene un nuevo álbum de Necrodeath en breve, ¡la vuelta a España está asegurada!
Setlist
- The Flag of the Inverted Cross
- Forever Slaves
- Necrosadist
- Inferno
- Master of Morphine
- Choose Your Death
- The Triumph of Pain
- The Creature
- At the Roots of Evil
- Hate and Scorn
- Mater Tenebrarum
- Black Magic (Slayer Cover)
Messiah
En el núcleo del infierno, el sol se apagó. La luminosa sangre discurrió por las manos de una banda legendaria que, tras cuatro décadas de carrera musical, ¡ponía el pie en España de una maldita y santa vez! En Suiza, el esperado advenimiento de la muerte se completó cuando el guitarrista Brögi fundó Messiah, aportando su talento creativo al thrash/death que ya se cimentaba a mediados de los 80’ con bandas incipientes como Artillery, Kreator, Bulldozer… (¡Necrodeath también, por supuesto!) ¿Qué mejor forma de debutar en la península que durante la gira del cuarenta aniversario? La gente más thrasher y culta del old school tenía que acudir a la llamada del mesías extremo sí o sí; ¡no se admiten excusas! Todavía duele la reciente pérdida de Andy, vocalista de la etapa intermedia y que estuvo presente en la banda desde que se reformó en 2017, ofreciendo su voz hasta el final. A partir de ahí, Marcus cogió el testigo de liderar las líricas y el último trabajo «Christus Hypercubus» vio la luz. Se les veía mayores a los artistas, casi al borde de la jubilación… ¿Es en serio? Antes de hablar sobre ellos, el setlist se adoptó al perfecto repaso discográfico que se quería, dando prioridad a discos como el debut de «Hymn to Abramelin» «Choir of Horrors» o ese adorado «Extreme Cold Winter» cuya carátula aún congela el espíritu de los fans. Ese adecuado y diverso aspecto, junto al cuidadoso sonido clásico que evocaba la infancia de muchos, fue clave en el éxito social que cosechó Messiah. Viviendo una experiencia singular y extrasensorial a la religión del metal/rock extremo, la hora de show se grabó en la memoria para siempre.
¿Cuántos cincuentones podrían aguantar el ritmo y vigorosidad que el quinteto suizo expuso en sus respectivos roles musicales? Iremos por partes, ¡porque hay mucho que contar! Marcus se hacía el olvidadizo en las líricas de las canciones (unas bromas XD) pero cuando se trataba de cantar, su tono era un revitalizante que inducía a mover la cabeza y ladearla sin fin. Los mohspits aparecían cada dos por tres a su orden, las paredes retumbaban y la violencia social se reflejaba en su carisma único. No tiene ni un pelo de tonto, ¡y tampoco le hace falta! Los graves de Patrick saltaban del instrumento, quebrando huesos y descorriendo un mar de base sonora tan nítido que la sordera campó a sus anchas por el recinto. Fuera en «Condemned Cell» o «Lycantropus Erectus», no se estaba quieto por el escenario, contagiando su enérgico azogue por doquier a la vez que su satisfacción. No tenía sentido decirle a Steve (Gurd) que suavizase sus redobles en los platillos y caja, pues su labor baterista mantuvo la solidez de los temas y les infundió una salvajería que nos hizo botar en demasía en «Singularity» (¡dale más fuerte!). V.O. (Gurd) intentó, más de la cuenta, sobreponerse al protagonismo de Brögi en la guitarras, realzando los ritmos a una altura de esplendor y ese mérito le honra. Aguantó el tipo como un campeón y se conformó como un rival digno en la maestría cordófona, teniendo momentos de gloria en «Sikhote Alin» y el abrupto final de «The Dentist». No obstante, gran parte del peso de Messiah recayó en el irrepetible Brögi, quien cumplió, con creces, su papel como único miembro original restante. Atento a los solos y sin fallar, sus sonrisas eran una prueba factible de su extremo disfrute (¡al borde del orgasmo!) en vivo. Le subestimamos al creer que la edad habría hecho estragos en sus facultades; ¡más bien, al revés! Desterró las dudas en la apertura de «Hymn to Abramelin – Messiah», se coronó con los breaks de «Space Invaders» y se arropó en el multitudinario apoyo coral de «Enjoy Yourself». En la hora de show, ¡el quinteto se sintió tan a gusto, como en casa, que volverán a España pronto! Recibirles cuales dioses del metal/rock clásico es una prueba de fe por parte del público y eso es garantía de que el olvido no afecta a la Historia musical extrema.
Setlist
- Hymn to Abramelin – Messiah
- Sikhote Alin
- Christus Hypercubus
- Condemned Cell
- Space Invaders
- Singularity
- Choir of Horrors
- Living with a Confidence
- Lycantropus Erectus
- Centipede Bite
- Enjoy Yourself
- Extreme Cold Weather
- The Dentist
Crónica y Fotografía realizada por Redacción MetalTrip
























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