El Altiplano granadino siempre será una tierra rica en una amplia variedad de emociones fuertes, ya sean gastronómicas, turísticas, culturales… Y musicales, sean del tipo que sean. En 2024, la localidad de Benamaurel tuvo el inmenso honor de acoger un festival primerizo de metal/rock, el cual ya se necesitaba de nuevo, como el añorado Bastirock (¿volverá éste algún día, por favor?). En las previas ocasiones, un puñado de bandas nacionales hizo que los estrenos del Metalmaurel rompieran las expectativas, incluyendo contratiempos como giras más grandes o eventos masivos. Aumentar el elenco de grupos y seguir incrementando la popularidad del festival ha sido una fidelidad al compromiso de la industria extrema en vivo por Andalucía junto a otros eventos como el Palacio Metal Fest sevillano o el Skulls of Metal jienense. Siguiendo una estela de organización similar a las anteriores ediciones y con mucha repercusión por la geografía ibérica, el tercer Metalmaurel es la consolidación de un festival que apuesta por la calidad nacional sin perder el afán de enseñar las canteras de las futuras generaciones del metal/rock.
Lex Luciferi
Encontrar una banda que haga doom clásico al estilo de Black Sabbath en sus inicios o que siga corrientes de Paradise Lost o My Dying Bride es casi imposible en España. Sin embargo, desde hace unos años, un grupo emergió de tierras malagueñas bajo el nombre de Lex Luciferi. Enseñando que los orígenes del metal/rock siguen siendo inmutables a pesar del desarrollo tecnológico, su apuesta musical tuvo una gran repercusión como apertura del Metalmaurel. Poca gente hubo durante el show de Lex Luciferi, pero la suficiente para mostrar una fidelidad a los ritmos sosegados y livianos de unas canciones que incitaban a la filosofía personal. Conectar con las líricas de Lex Luciferi fue bastante fácil, con la increíble voz de Sergio. Entre su potencia laríngea y la impresión tonal a los versos, la emoción espiritual se abrió en los asistentes con motivo de arrojar esperanza dentro del caos actual.
Temas como “Mi Aura Celestial” y “Vástagos de un Linaje” lograron que el público fuera consciente de la magnitud cualitativa que irradiaba el grupo. Conformando un dúo perfecto de sincronización cordófona, Antonio y Pedro se repartieron los roles guitarristas mientras el bajo expelía su poder grave sin exabruptos. Mediante un sonido ecléctico muy característico y una actitud de introspección total por parte de los músicos, que fueron retirándose poco a poco del escenario al acabar la actuación con “Ser Vacío”, Lex Luciferi dio un show que volvió a superar las expectativas sociales sobre un proyecto de doom metal/rock que está resurgiendo en contra de los tiempos futuros como símbolo de resistencia y reivindicación al old school de final de milenio.
War Dogs
Con el aire levantino de Elche, el heavy/power de War Dogs se adueñó del festival granadino a la vez que un aumento del público circundante. Con la imponente escénica de un cuarteto dispuesto a dar el máximo a cada show, el tiempo de actuación se convirtió en un asalto, muy potente, de las nuevas oleadas del old school. Sin apenas descanso entre canciones y mediante una actitud social muy cercana, War Dogs dio salida a su reciente trabajo “Only the Stars Are Left” junto a su debut discográfico. La solidez sonora fue un aspecto muy importante del show de la banda alicantina, pues no había rincón que se librase de una brutal dosis de metal/rock original que nada envidia a los grandes nombres de la industria extrema. Unidos cual hermandad de músicos fieles a una causa, los artistas no frenaron su deleite por hacer que que el público fuese una parte esencial del espectáculo.
Entre el recital de versos épicos, unísonos corales y ese aspecto clásico tan llamativo, War Dogs se volvió a coronar en un festival andaluz como ya sucedió en el pasado Skulls of Metal de hace varios años. Encargados de la cordofonía y a través de una omnipotencia escénica impecable, Eduardo y Alberto regaron el recinto con unos riffs cualitativos y enérgicos, a la vez que Josevi y Manuel realizaron una excelente labor de base estructural entre graves potentes y una percusión suave de percepción ajustada. Es imposible negar que el atardecer en el Altiplano granadino tuvo una fuerte impresión con War Dogs, dejando un regusto brutal que no tardaría en repetirse y sentar un precedente inigualable en el Metalmaurel.
Balmog
En la Feria del Disco Extremo de Madrid, una de las actuaciones más brutales fue a cargo de la prolífica banda de metal/rock extremo Balmog. Originarios de tierras gallegas, los artistas que conforman el grupo son una prueba de que la blackería española tiene el futuro asegurado. Esa expectación fue el centro ideológico de los presentes en el Metalmaurel, aunque hubo un aspecto que condenó (sólo un poco) a Balmog a no conseguir el triunfo absoluto. Es de bien sabido que el grupo gallego juega todas sus cartas de brutalidad escénica y sonido crudo, lo cual provocó los primeros moshpits. Envueltos en un sucio corpsepaint que les distingue por encima del resto de proyectos nacionales, los artistas agarraron sus instrumentos y exprimieron su arsenal blacker a un nivel óptimo que la gente captó cual orden de violencia espiritual a expresar.
Un bajo solvente repleto de dinámica y mucha actitud hostil, percusión ruda sin piedad que hacía temblar al recinto… La cuestión que se notaba algo descolgada fue la cordofonía. Aunque una guitarra bastó, de sobra, para recrear los temas del variado setlist, había cierta ausencia en los ritmos de apoyo. Es decir, Balmog se comprende de dos guitarristas, y la carencia de uno en el show se notó para quienes ya conocíamos al grupo. No fue un aspecto negativo a tener en cuenta, pues casi nadie apreció esa observación. Sin embargo, esa idea rondó por todo el show un tiempo, hasta que el grupo gallego finalizó su actuación entre aplausos y un genial regusto blacker que dio inicio a lo que vendría después en el Metalmaurel.
Omission
Después de unas dosis radicales de metal/rock nacional, el primer asalto nocturno del festival granadino corrió a cargo de la reputada banda madrileña de Omission. Hace pocos meses, el cuarteto de black/thrash acompañó a Desaster en su gira ibérica, aparte de la presentación del nuevo disco “Doomed Ancient Rites”. Si ya de por sí, el ambiente que se observó en los conciertos anteriores fue inmejorable, ¡no iba a ser menos ahora! Liderada por el imparable Miguel Ángel “Patillas” y su séquito de artistas entregados a la causa de la industria extrema, Omission se encargó de que el público sintiese, en gran medida, que el old school sigue muy presente en los tiempos modernos. Velocidad frenética de las melodías, dinámica adecuada con mucho apoyo grupal… Lo mismo que se vio como apertura de Desaster, pero con muchas más sorpresas que pocos esperábamos.
Con más veinte años de trayectoria profesional, Omission no tiene la intención de dejarse intimidar por las nuevas oleadas del metal/rock nacional. El combo madrileño fue indiferente a lo que realizaron los grupos anteriores, pues hicieron un espectáculo a su imagen y semejanza. Variando el repertorio por los múltiples discos de su palmarés, “Patillas” y compañía no vacilaron en ofrecer lo que la gente quería. Moshpits a destajo con violencia social comedida, hostilidad gesticular y mucho afán de incitación ajena, ensalzamiento del heavy clásico sobre las corrientes actuales… Algunos dirían que es lo típico y aunque habrían acertado, esa idea se estableció como el eje central del show de Omission. Hay que tener en cuenta que, detrás de la agresividad musical, se encuentra una fervorosa fidelidad hacia la cultura heavy, lo cual se compartió por todos los rincones del festival.
Es bastante fácil reconocer a “Patillas”, ¡nadie hay como él! Sosteniendo la cordofonía principal y detrás de un esplendoroso decorado (¡epitafios de calidad fúnebre, oiga!) otorgó su cuerpo y alma en recrear un ambiente tan crudo y pesado como antaño. En plena modulación vocal según las líricas y mediante esa actitud voraz que le caracteriza, “Patillas” volvió a ganarse el derecho de ser el centro de atención. Ya estuviera la gente con el bocata en mano y bebida en la otra, ¡no podían evitar quitarle el ojo de encima! Es único y especial dentro del underground nacional, así que su importancia en Omission fue crucial para que el concierto obtuviera una esencia brutal muy singular. A su lado y siendo reciente incorporación, Andrés no conseguía refrenar las ganas de mostrar su máximo potencial a la segunda guitarra. Dentro de la relativa calma que expelía en su rol compartido de ritmos y solos, había una mente de plena satisfacción al comprobar el azogue social frente a él. Sin duda, la llegada de Andrés ha sido toda una gran elección para Omission y el apoyo que recibió de parte del público le hizo sentir cual artista musical de alto estándar.
En la oscuridad, Pizarro no era un simple bajista, sino la encarnación de una bebesita infernal al acecho de las presas circundantes. Entre graves potentes y la facilidad de tronar con un simple rasgueo, su alta conexión social se unió al apoyo continuo hacia el resto de compañeros. No todo se reducía a corear los estribillos y exaltar ciertos versos, hecho que Pizarro bien ejecutó aunque poseía más trascendencia la fidelidad moral hacia Omission. No quedó atrás Ángel, quien también dejó que su percusión hablase por sí misma en un trabajo de retaguardia encomiable. La sólida base estructural que conformaron el bajo y la batería fueron un sustento primordial para que Omission dejase el listón, en directo, muy alto. Tampoco hay que olvidar la emotiva colaboración entre compañeros de filas que fueron, durante un tiempo, el maestro Silver y “Patillas” en Muro. Verlos juntos, de nuevo, fue un tremendo placer que sacudió al público de emoción y donde los bises duales habrían sido una elección trascendental en caso de haber tenido más tiempo.
Silver
Hay leyendas que jamás pueden olvidarse; mucho menos, obviar del panorama musical nacional y arrojarlas al baúl de los recuerdos. En los ochenta, las guerras absurdas entre Obús y Barón Rojo eran la comidilla de los titulares de la prensa especializada mientras bandas como Medina Azahara o Muro construían y solidificaban el arraigo de la sociedad a la cultura heavy. El caso de Muro fue bastante significativo, llegando a dominar la escena underground y sirviendo de inspiración para las facetas más extremas al otro lado del ámbito comercial. El padre de servidor, que arreglaba varios coches en su taller próximo al Metalmaurel, se pronunció, en el regreso a casa después de oír el show del mítico Silverio “Silver”, que bien podría enmarcarse en una cita histórica: “Después de tanto tiempo, sigue haciendo resistir a España”. Por supuesto, es la descripción más acertada de la vivencia que todos los presentes tuvieron durante la emotiva actuación de Silver en tierras granadinas.
Muro, Venganza, Silver Fist… Tantos proyectos vigentes hemos tenido en la escena nacional con una figura central que, acercándose a la jubilación laboral, no cesa en su labor de reivindicar el metal/rock patrio con todo su afán y empeño siempre que puede. Citando de nuevo, al padre del servidor, tras escuchar el inicio de “Telón de Acero” y “Acero y Sangre”: “Agachado debajo de tantos coches, sacando adelante a la familia, levantando un país obrero y Silverio siempre estuvo ahí; ¡y todavía sigue!”. ¿Qué podría entender este treintañero de la importancia que tuvo el impacto de Silver, dentro de cualquiera de sus proyectos, en la cultura musical española? Lo suficiente que lo mismo que el resto de asistentes al show del grupo en el Metalmaurel: ¡Cuando hablan los dioses, los mortales callan y aprenden! Como prueba de ello, el propio artista no se separó de la gente que lo alababa, porque no hay nada más satisfactorio que compartir la memoria histórica con aquellos que la construyeron y la mantienen viva.
Conformando una banda de estrellatos musicales, Silver demostró que su portentosa voz no decae ni con el paso del tiempo. Arropado en un sonido general fabuloso y una escénica justa y nada ostentosa, el vocalista desplegó su genialidad laríngea a través de un repertorio que ejecutó los hitos más representativos de los distintos proyectos que están en su exitoso palmarés de carrera profesional. Versos y estribillos coreados hasta la saciedad, un choque atemporal de magnánimo disfrute… Otra cita se viene de la veteranía parental: “Factura que llegaba al taller, la pagaba con la cabeza bien alta a pesar de que España va bien”. No, no tuvimos el honor de contemplar tal verdad musical en directo, pero sí hubo cortes de talante parecido, como “Traidor”, “Por Siempre” y “Lágrimas de Sangre”. A la vez que Silver rendía pleitesía a los fans, los compañeros grupales se llevaron un merecido reconocimiento, ya fuera en la perfecta cordofonía, los dinámicos graves o la percusión de espíritu juvenil que sorprendió por doquier.
Nadie se libró de la furia melódica y armónica que se desgranó en función del desarrollo del show. Aunque habrían venido bien en la justa medida, los moshpits quedaron relegados en favor de la atención y el interés social. Todos queríamos cantar con Silver al unísono y ser parte del show, como sentir la esperanza de “Nunca Dejes de Creer”, apartar por siempre “El Miedo”, renacer de los abismo en “Tormento” y engrandecer la hermandad nacional con “En Llamas”. No sólo los hombres gozaron de la grandeza vocal, también las mujeres con ese cierre final de “Mirada Asesina” que hizo estallar la algarabía contenida, desde hacía tiempo, en el Metalmaurel. Silver es mucho más que una leyenda viva del metal/rock nacional; sino un símbolo de resistencia y fervor en la cultura heavy, lo cual demostró (¡con creces!) en un concierto que provocó sollozos de emoción y peticiones de bises que se cumplieron tras codearse el grupo con la gente e intercambiar impresiones. Por dejar la última cita de un mecánico comarcal: “Algún día entenderéis, trabajando de sol a sol, lo que fue, es y será Silverio en España”. Unos ya lo saben, otros lo están averiguando y en el futuro, ¡de seguro que sí! Mientras tanto, acabar la fiesta en el Altiplano granadino con Silver supuso un salto cualitativo muy significativo para el Metalmaurel, afianzando su presencia para el año que viene.
Crónica y Fotografía realizada por A. Wesker B.S.


































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