Por extraño que parezca, celebrar un concierto entre semana, siempre tiene la incertidumbre de si la gente acudirá a la llamada de la música. El jueves 29 de octubre ocurriría todo lo contrario, y la promotora de Madness Live, así se arriesgaría, y con notable exito. Desde horas antes de la apertura de puertas, la sala Revilive de Vicálvaro, ya presentaba una alta afluencia para disfrutar de los sonidos del hard rock más loco de la mano de Michael Monroe, miembro histórico de Hanoi Rock. Y de los valencianos Jolly Joker, que a pocos días, confirmaron su participación, y se quisieron apuntar a la fiesta.
Jolly Joker
Bastante puntuales, Jolly Joker se subiría al escenario de la sala Revi Live el jueves para calentar motores como teloneros a una noche donde el sonido del rock más guerrero y auténtico sonaría por todo el espacio, demostrando por qué son una de las realidades más firmes del hard rock nacional. La banda venía a Madrid con un nuevo trabajo, de mismo nombre, bajo la manga, y desde el primer acorde con “Sky Is So High” dejaron claro a qué vendrían a reivindicar su sitio dentro del panorama musical español, muy a pesar de que este tipo de género, actualmente no recibe a duras penas visibilidad. Aún así el concierto continuó sin tregua, temas como “Shotgun” y “Damage”, nos iban regalando buenos solos de guitarra de puro rock and roll, introduciendo entre sus notas ligeros toques de ese blues de carretera que se clava en los oídos, y que servirían para enlazar magistralmente con otras canciones de su setlist, como “My Little Cadillac”. Por unos instantes, los valencianos, nos hicieron viajar hasta las provocativas tierras de California. Personalmente, reconozco, que me hubiera gustado que le hubieran dado a Jolly Joker más tiempo de actuación, para sentenciar el buen sonido que hacen, pero la noche debía de continuar, y el equipo de Michael Monroe ya estaba preparando los cambios de escenario pertinentes. Aún así el público quedaría plenamente satisfecho por su actuación.
Michael Monroe
Michael Monroe, fue puro rock and roll, mezclado con el hard rock más atrevido y pequeñas pinceladas de punk. Si, de punk, en una noche para desatar nuestros bailes más salvajes. Su actuación ya contemplaría una sala repleta de almas con ganas de liberar sus más ocultos instintos de rebeldía. Una actuación, con una única fecha, en Madrid, tras la cancelación de su show en Pamplona, que registro que mucha gente de distintos lugares, incluso desde fuera de España, se desplazase hasta la capital para asistir a lo que fue un gran show. El artista finlandés repartiría carisma, y confidencias con un público, que se entregaría al sonido de la banda, con pasión y mucha energía. “Dead Jail or R&R” fue el tema con el empezaron la fiesta, y donde el público se desató enseguida en gritos de júbilo, a las que le siguieron canciones como “Old King’s Road” y “Last Train to Tokyo”. Un concierto que serviría para también disfrutar de temas de su trabajo mas reciente “Outerstellar”. Así canciones como “Rockin’ Horse”, “Shinola” y “Black Cadillac”, donde la batería marcaría el ritmo de la canción, y el público acompañaría haciendo palmas, serían recibidas con bastante entusiasmo.
“One Man Gang”, llenaría la sala Revilive de sonidos acelerados, y que marcaría el ritmo de noche. Tras este momento Monroe, aprovecharía para presentar a la banda. Otro de los momentos a destacar llegaría con “Don’t You Ever Leave Me”, que serviría para bajar, un poco, las revoluciones, ponernos tiernos, y recuperar energía para aguantar lo que quedaba de noche. Que continuaríamos con “Back to Mystery City”, donde volveríamos al ritmo inicial, y poner rumbo hacia el final del concierto, no sin antes disfrutar de nuevo de la banda volviendo a demostrar todo su talento, en sonidos que improvisaban la melodía a medida que avanzaba en la interpretación. Y el público haciendo los coros. La noche, y con ello la fiesta, seguía, aumentando en intensidad. “Ballad of Les”, nos regaló el hard rock más salvaje, fusionándose con toques sonoros de gospel, convirtiendo su interpretación en el himno de la noche. “Malibu Beach Nightmare” , volvió a demostrar que Michael Monroe es un artista polifacético, además de ser un gran frontmany showman, quedando patente su talento en otras disciplinas, soltándose a lanzar unas melodías a la harmónica, y al saxofón.
Empieza los bises. Tras abandonar por unos escasos minutos el escenario, la música nos hizo mirar una mirada al pasado del artista. “Taxi Driver”, del disco “Self Destruction Blues” de Hanoi Rock, despertaría, casi al final, una explosión de nostalgia generalizada, guardando multitud de detalles, como su inicio sonoro donde sus guitarras entraron en duelo, dando paso al un cierre salvaje. Con el sonido del bajo, acompañando momentos de complicidad entre Michael Monroe con el público. Al final del concierto, el público salió feliz, y con la sensación de que por un par de horas el tiempo se detuvo, solo para el disfrute musical, y donde se juntaron toda una amalgama de sonidos entre el, punk, rock, hard rock, gospel y hasta el blues más energético, en completa hermandad.
Fotografía y Crónica de Geles M.R.



















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